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Apuntes, tutoriales, ejercicios, reflexiones y recursos sobre escritura o el arte de contar historias

El narrador en los diálogos

El diálogo pertenece a los personajes y cualquier intromisión por parte del narrador puede romper el ritmo o la magia del mismo. Sin embargo, omitir la explicación de quién habla en cada momento puede hacer que el lector se pierda (especialmente si es un diálogo largo o si hay muchos personajes) y esto puede resultar aún peor para la historia.

Ante todo, creo que como lectores nos hemos acostumbrado a ese tipo de acotaciones “dijo, respondió, preguntó…” y, siempre que estén usadas con moderación, las leemos de manera rápida, casi inconsciente. Son una marca que nos indica por dónde va el diálogo, nada más.

En consecuencia, he creado una pequeña lista de técnicas o “trucos” que pueden sernos de ayuda a la hora de emplear el narrador en un diálogo:

El narrador en primera persona (tipos de narrador 6)

En esta última entrada de la serie de posts sobre el narrador, hablaré sobre el narrador en primera persona, muy empleado en la literatura contemporánea. Aunque a veces se puede confundir con el narrador testigo, el narrador en primera persona se reconoce porque se trata de un personaje principal de la historia hablando de sí mismo como eje de la narración.

primera persona

Algunas obras narradas en primera persona son, por ejemplo, El palacio de la luna o La noche del oráculo, de Paul Auster; El guardián entre el centeno, de J.D.Salinger; o El informe de Brodeck, de Philippe Claudel.

El narrador en segunda persona (tipos de narrador 5)

Rara vez nos encontramos con un texto de ficción narrado en segunda persona (dirigido a ti o a vosotros), pero sí existen algunos casos. Este tipo de narrador se usa mucho, por ejemplo, en los blogs. Literautas, sin ir más lejos, está dirigido a ti; a todos vosotros.

Tipos de narrador

También se puede usar en el género epistolar y muchas veces nos encontramos con cartas dentro de una novela o una historia mayor que están escritas así. Sin embargo, estos no son casos de narradores en segunda persona que quiero tratar aquí, sino un narrador en segunda persona algo más complicado, que va más allá y se dirige directamente al lector.

En Si una noche de invierno un viajero”, de Ítalo Calvino, el narrador en segunda persona actúa a modo de un máster de juego de rol, intentando que el lector se identifique con el personaje principal y se meta, a través de la imaginación, en su propia piel.

Otra obra mucho más reciente que nos muestra un caso de narrador en segunda persona es Diario de invierno”, de Paul Auster. En esta autobiografía novelada Auster se dirige al lector en segunda persona contando su propia historia, ya que la idea que pretende que se desprenda del libro es que sus emociones y vivencias son cotidianas, normales, y podrían ser las de cualquier otro. De esta forma, a través del narrador en segunda persona, el autor logra el curioso efecto de que el lector viva la vida del escritor como si le hubiese sucedido a él.

Ejercicios de escritura con el narrador testigo

Por fin traigo otro ejercicio de escritura. En este caso uno para trabajar un poco con el narrador testigo del que os hablaba en el post anterior. Al final del post encontraréis la ficha descargable del ejercicio.

Ejercicio:

Imagina la siguiente escena: un par de atracadores asaltan un banco en cuyo interior hay cuatro clientes y tres empleados. Uno de los empleados (que será el protagonista de la historia), reconoce a uno de los ladrones y logra salvar la situación a costa de su propia vida. Como el protagonista ya no está, puedes probar a contar la historia desde el punto de vista de uno de los testigos del atraco.

El narrador testigo (tipos de narrador 4)

En El nombre de la Rosa, de Umberto Eco, el narrador nos dice en la primera página: "(...) me dispongo a dejar constancia sobre este pergamino de los hechos asombrosos y terribles que me fue dado presenciar en mi juventud, repitiendo verbatim cuanto vi y oí, y sin aventurar interpretación alguna, para dejar, en cierto modo, a los que vengan después (si es que antes no llega el Anticristo) signos de signos, sobre los que pueda ejercerse plegaria del desciframiento."

el espía

Se trata pues de un narrador testigo, que nos cuenta la historia en tercera persona (él no es el protagonista) pero desde un punto de vista concreto, ya que la ha presenciado de primera mano. Pero el narrador testigo no siempre es como el que nos encontramos en esta obra de Eco, sino que puede estar más o menos cerca de la acción, divisarla a lo lejos, presenciarla desde dentro, espiarla, etcétera. Eso sí, siempre se trata de un personaje que observa la escena y nos la cuenta haciendo pocas alusiones a sí mismo.

Existen muchos tipos distintos de narradores testigos, cada uno con sus particularidades. Algunos de los más usados son los siguientes:

Ejercicios de escritura con el narrador equisciente

Aquí viene el ejercicio de este viernes recién salidito del horno. En esta ocasión, se trata de una práctica para analizar el funcionamiento del narrador equisciente que hemos visto esta semana. Al final del post encontraréis la ficha descargable en pdf.

la familia...

Ejercicio:

Para este ejercicio tenéis que imaginar una comida familiar y enumerar a los asistentes a la misma, indicando entre paréntesis su edad y uno o dos adjetivos para cada uno, con el fin de definirlos muy superficialmente.

El narrador equisciente (tipos de narrador 3)

Existe un narrador en tercera persona que puede parecer en un principio omnisciente, pero a poco que nos fijemos podremos ver que, en realidad, se trata de un disfraz. El narrador en este caso está encubriendo a una primera persona, ya que su punto de vista es el de un solo personaje de la historia: se trata del narrador equisciente.

Narrador

Este narrador equisciente sólo conocerá los pensamientos y motivaciones del personaje al que sigue, mientras que de los otros personajes sólo sabe lo que se puede ver o percibir. Sin embargo, a diferencia de un narrador en primera persona, el narrador equisciente también puede aportarnos cierta información que el personaje desconoce o describirlo desde un punto de vista externo a sí mismo.

Ejercicios de escritura con el narrador omnisciente

Aprovechando que esta semana hemos visto las características del narrador omnisciente, hoy quiero proponeros un par de ejercicios relacionados que me parecen bastante divertidos y que pueden ayudar a profundizar en el tema. Al final del post encontraréis los enlaces para descargaros las fichas de los ejercicios.

Primer ejercicio:

Para el primero de los ejercicios tendréis que hacer un pequeño esfuerzo y observaros a vosotros mismos desde fuera, ya que consiste en escribir un texto en el que relatéis vuestra situación presente pero con la voz de un narrador omnisciente. Para que me entendáis mejor, aplicado a mí en este mismo instante, el ejercicio tendría un resultado tal que así:

El narrador omnisciente (tipos de narrador 2)

Como segunda entrega de esta serie de artículos sobre el narrador, quiero hablar sobre el narrador omnisciente, el que todo lo sabe y todo lo entiende, por resumirlo de manera divertida.

El narrador omnisciente nos cuenta la historia en 3ª persona y no es un personaje del relato, sino que nos lo transmite desde fuera. Se trata, como su propio nombre indica, de un narrador que funciona como un dios; lo conoce todo sobre los personajes y las tramas, puede predecir el porvenir, suponer y juzgar.

El narrador (1): la voz de la historia

Ya desde el “érase una vez” de nuestra infancia podemos ver claramente que para contar una historia oral o escrita hace falta un narrador, un nexo entre dicha historia y el receptor de la misma. Todos los textos, incluso los informes o los reportajes, tienen un narrador porque están contados desde un punto de vista concreto, con un enfoque, un ángulo y un tono de voz determinados.

El narrador nos ayuda a construir nuestra historia y a través de él describimos personajes, ambientes y situaciones, transmitimos emociones, comentamos y anunciamos los diálogos, creamos opiniones y dosificamos la información para crear el suspense o la intriga.