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Apuntes, tutoriales, ejercicios, reflexiones y recursos sobre escritura o el arte de contar historias

Ejercicio de escritura: los siete pecados capitales

Aquí os traigo un nuevo ejercicio de escritura. En esta ocasión se trata de un disparador creativo usando como punto de partida los 7 pecados capitales. Como siempre, al final del artículo encontraréis la ficha descargable del ejercicio.

Para realizarlo, tenéis que elegir entre uno de los 7 pecados (ira, gula, pereza, envidia, avaricia, lujuria o soberbia) y escribir una lista de palabras que os parezca que están relacionadas con el tema. De esa lista, tenéis que hacer una pequeña selección (unas 15 palabras como mucho) con las que más os gusten u os resulten más sugerentes.

A continuación, tendréis que escribir un texto a partir de la lista de palabras seleccionadas. Y a ver qué sale.

Si quieres compartir el relatos que escribas a partir de este ejercicio, hemos abierto un grupo en Goodreads donde, entre otras cosas, hay un espacio para ello. Así podremos leerlos y comentarlos entre todos: ejercicios de escritura en el grupo de Literautas en Goodreads.

Descargas:

Descarga el ejercicio | Ficha ejercicio 006

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18 comentarios

  1. 1. dulce idaly ayala ibarra dice:

    la verdad se me hizo un poco complicado y confuso trabajar con este ejercicio

    Escrito el 11 octubre 2012 a las 00:25
  2. 2. Literautas dice:

    Vaya, lo siento, Dulce.

    ¿Qué es lo que te ha costado? ¿No se entiende bien la descripción del ejercicio?

    Muchas gracias por tu comentario y un saludo

    Escrito el 12 octubre 2012 a las 12:08
  3. 3. tony medina dice:

    estuvo demasiado fácil

    Escrito el 15 octubre 2012 a las 03:42
  4. 4. Daniela Pauda Aguilera dice:

    Envidia
    Funesto
    Almas
    Hombres
    Devoran
    Provoca
    Consume
    Personas
    Engendro
    Posee
    Vicio
    Ningún
    Afligir
    Hierro
    Característico

    Ningún vicio tan funesto brota en las almas de los hombres como la envidia, que, sin afligir apenas a los de fuera, es el mal principal y característico de quien lo posee. Pues, lo mismo que la herrumbre corroe al hierro, así la envidia al alma que la posee; y, aún más,como las serpientes que, según cuentan, devoran el vientre materno que las engendró, así también la envidia provoca que se consuma el alma que la produce, porque la envidia es pesar por el éxito del prójimo

    Escrito el 16 octubre 2012 a las 06:42
  5. 5. Literautas dice:

    Hola, ¡gracias por compartir tu texto!

    si lo prefieres, también puedes enviármelo por correo a través de la ficha del ejercicio, y así puedo publicarlo con el resto de textos que me envían, de manera que otros lectores del blog podrán darte su opinión. 🙂

    un saludo y gracias por vuestros comentarios

    Escrito el 16 octubre 2012 a las 11:04
  6. 6. Andrea dice:

    Una pena que este mes no haya edición de ‘Montame una escena’, así que bueno, me estrené publicando este ejercicio en goodreads. Para la próxima será.
    Pd. ¡Increíbles iniciativas las del blog!

    Escrito el 2 febrero 2015 a las 23:07
  7. 7. Carolina dice:

    Muy interesante el blog. Pero tengo una duda, este ejerció para que grado es? Mi hija va el 4to de primaria y la maestra lo dejó de tarea. La verdad no estoy segura que le aya entendido muy bien. Quizá yo no le supe explicar . Saludos

    Escrito el 3 septiembre 2015 a las 03:59
  8. 8. Jazmín dice:

    IRA, dolor, decepción, ahogo, engaño, decepción, cansancio, traición:
    Las llamas del infierno parecían consumirle lentamente, el dolor del engaño lo hacía sentir como un imbécil, un inútil. No comprendía cómo alguien sería capaz de semejante traición. Incluso siendo un joven lleno de fuerzas, estaba cansado, derrotado. Se sentía ahogado en sus propias lágrimas y solo esperaba el fin de tal agonía. Estaba decepcionado, tanto de sí mismo como del mundo. No pasaría mucho para que transformase su tristeza en Ira, y fue entonces cuando juró vengarse de una sociedad que intentó hundirlo, cuando el solo intentaba ser feliz.

    (Ese fue mi relato, creo que se nota que he estado un poco emocional últimamente XD)

    Escrito el 24 octubre 2015 a las 19:20
  9. 9. Helena G. Rincón dice:

    Hola,
    Soy profesora de español en Suiza. En mis grupos tengo bastantes nativos y me encantaría involucrarles en algunas de vuestras actividades o escritura creative. Me gustaría saber cuál es la major forma de hacerlo para que se sientan motivados.
    ¡Estaba buscando algo de este estilo!
    Mil gracias,
    helena

    Escrito el 10 noviembre 2015 a las 23:00
  10. 10. Literautas dice:

    Hola, Elena

    Me alegra que te gusten las propuestas. No sé cuál sería la mejor forma para motivar a los estudiantes, pero imagino que utilizar los ejercicios como si fuesen juegos sería una buena opción. 🙂

    Un abrazo y gracias por tu comentario

    Escrito el 18 noviembre 2015 a las 18:07
  11. 11. MELINA GOMEZ dice:

    Pereza

    Lucía es una joven bella, inteligente, con muchos sueños, anhelos y deseos por alcanzar, sin embargo tiene una pequeña debilidad que aún no se ha dado cuenta que se le puede convertir en una bola de nieve si la sigue cultivando. Le encanta ver televisión y pasa horas y horas disfrutando de los programas y alternando con videojuegos, tirada en una cama donde la rodea la suciedad, el abandono. De vez en cuando se llena de valor y ánimo; se levanta, se pone sus pantuflas de ratón acolchadas y abullonaditas y toma fuerzas para arreglar este desorden, y es cuando siente frío, bosteza, se mira al espejo, se ve despeinada, y se dirije nuevamente a su cama que parece llamarla y la espera con los brazos abiertos. Para si misma piensa, un ratico más y lo haré. Decide prepararse su comida y bebida preferida; un sandwich de pollo con champiñones, al que le agrega salsa roja y una limonada que saca del congelador, ya preparada y se dispone a disfrutar de este momento y piensa que todo se le ha quedado en buenas intenciones y se desilusiona de sí misma. Y vuelve a pensar “ya lo haré mañana”

    Escrito el 28 septiembre 2016 a las 22:07
  12. 12. Irene dice:

    PEREZA
    Desprendimiento
    Falta de ganas
    Desmotivación
    Pasividad
    Aburrimiento
    Frustración
    Apatía
    Inmovilidad
    Sueño

    Entre que ya no se hacía el curso que quería y que al final me había apuntado a esto de escribir porque no tenía nada más que hacer me estaba dando una pereza terrible el tener que ir a la clase cada miércoles al mediodía, a la hora funesta de la siesta. En un principio me motivaba la idea de hacer obras increíbles con una prosa que se saliera de las órbitas de quien la leyese, pero enseguida, al costarme tanto enlazar las palabras, se me fue pasando i se me quitaron las ganas casi por completo. Porque al ir pasando los ejercicios y ver que el resultado no era el que me esperaba cada vez me sentía más desmotivada. Al final en la clase mi actitud fue de una pasividad apabullante y incluso caí en el aburrimiento y la frustración de haber pagado por nada. Mi frustración era plausible y la apatía en la que se envolvía mi inmovilidad hacía que todos mis deseos solo hubiesen sido motivados por un sueño que ya se había desvanecido.

    Escrito el 14 noviembre 2016 a las 17:15
  13. 13. Buuu dice:

    Pereza +
    Cansancio +
    Molestia +
    Dormir +
    Esfuerzo +
    Negación +
    Odio +
    Trabajo +
    Movimiento +

    La pereza, como todo, tiene un origen. Puede radicar en la molestia al realizar un trabajo que requiera un esfuerzo excesivo, o simplemente en la negación de uno mismo a realizar una actividad, utilizando como excusala existencia de un agotamiento o simple cansancio. Dormir durante lapsos largos de tiempo, por el odio a moverse cuando se está cómodo, también es una forma de pereza.

    Escrito el 5 diciembre 2017 a las 02:17
  14. 14. Tori dice:

    Falso Amor
    Juventud
    Excitación
    Llama
    Deseo
    Fantasía
    Sentidos

    Cada curva de su cuerpo, cada mínimo roce de sus manos, cada sonido que sale de sus labios, avivan no solo mi deseo de su carne, si no también la llama que arde dentro de mi alma y mis entrañas. ¿Cómo puede una sola persona provocar tal reacción?.
    Sin necesidad de que me mire, de que me hable o de que si quiera sepa que yo existo, me hace sentir una pasión, una excitación y una fogosidad dentro de mi, que hoy creo inagotables. ¿Será sólo la juventud que despierta esa exaltación en mi, será su mirada, su voz, sus manos delicadas? ¿O será sólo vana lujuria, la cual, se ha apoderado de mi mente y mis sentidos, abusando de la imagen de lo que hoy a mis ojos llega a Diosa, pero, que tal vez, en otros días ni si quiera me desembocó el mínimo pensamiento?

    Escrito el 10 enero 2018 a las 22:31
  15. 15. Hector dice:

    Envidia

    Celos
    Frustración
    Humillación
    Injusticia
    Venganza
    Robo.
    Mocos
    Lágrimas.
    Perdedor.

    Lo sabe, si, ya lo sabe. Algo tuvo que aprenderse en las clases dominicales, que la envidia era un pecado.

    Comprende que este sentimiento no es bueno, que lo quema por adentro. Pero no sabe como hacer como que esta feliz por ellos dos, como sonreír como estúpido como le hacen todos los demás al ver ese horrible anillo de compromiso.

    Se encierra en en uno de los baños, asqueroso, maloliente. Solo allí se deja quebrar, las lágrimas, los mocos.

    Se siente como perdedor, como si lo acabaron de humillar afuera en frente de todos, como si estuviera otra vez en la pinche secundaria.

    Todo se siente como un robo, como si le hubieran cortado un pedazo de el, de su carne.

    Había sido tan estúpido…Sentía tanta frustración.

    Si hubiera sido mas valiente, si le habría confesado todo lo que sentía desde que eran solo niños…

    Escrito el 12 febrero 2018 a las 01:05
  16. 16. Ofelia Gómez dice:

    Gula
    Hambre — ollas — comida — manteles — grasitud — pan — fiambre — desayuno — saciedad — bebida — demencia — gordura — alimentación — cansancio — suciedad.

    Se despertó con hambre, una vez más. Caminó sin zapatos por la casa buscando el reloj pulsera. En un rincón de la cocina había varias ollas sucias, algunas tenían restos de comida. Sobre la mesada se amontonaban manteles llenos de grasitud.

    Buscó una hogaza de pan y una gran tajada de fiambre, sería su desayuno, aunque nunca sentía saciedad y sí, siempre tenía hambre.

    Sus amigos habían bebido hasta pasada la medianoche y ahora dormían tirados por los rincones. Le pareció que todos ellos estaban entrando en una demencia, no hacían más que criticarlo y quejarse de su gordura, pero a él no le interesaba oírlos. Además lo suyo no era gordura sino buena alimentación.

    Sentía un gran cansancio y que lo rodeaba una atmósfera de suciedad. Decidió que lo mejor era llevarse su desayuno a la cama y seguir durmiendo.

    Escrito el 3 octubre 2018 a las 00:31
  17. 17. bochi dice:

    El auto de mi vecino.

    Cuando era chico teníamos muchas carencias económicas pero mis padres se esforzaron para que vaya a una escuela privada. Para ellos era como una apuesta a futuro. Siempre hablaban de eso como una inversión. No solo porque estudiar te abre puertas sino porque entendían la clase social que iba a la escuela iba a intervenir en mi futuro. En ese momento no teníamos auto sino una moto pequeña que costaba arrancar pero en la vereda de enfrente un vecino estacionaba un Chevy naranja que volaba la tierra.
    Apostaban a que una novia o un amigo podían sacarnos del destino irrevocable al que estábamos reservados. Y digo sacarnos porque yo era la punta de lanza de un proyecto familiar. Mis abuelos eran pobres, mis padres eran pobres y en mí depositaban todas las esperanzas para alcanzar un mejor mundo feliz.
    En el “Instituto Mitre” iba la crema de la ciudad de Ayacucho. Creo que habían logrado que entrara a jardín de infantes porque mi vieja era amiga de la portera de la escuela y después, para cuando se dieran cuenta, ya era tarde para echarme. Íbamos caminando y mis compañeros llegaban con autos de alta gama. Era un modo de mostrar estatus y te lo hacían notar.
    Siempre fui el último de la fila. Eso compensaba las cosas. Todos me despreciaban pero nadie se animaba a mencionarlo. Luego de pegar algunos buenos golpes me gané el seudónimo de Mike Tyson. Y ahí comenzó mi fama. Recuerdo que en una clase de Historia cuando estábamos viendo la batalla de “Cancha rayada”, le pegué tal revés al sordo Rodríguez que terminó en la enfermería. Esa fue la primera vez que me suspendieron.
    Mis padres se enojaron mucho pero entendían que debía defenderme. Era el único menesteroso del grupo y eso debía ser duro. A mí me gustaban otras cosas pero mis viejos siempre me hablaban del futuro. Me decían que me debía esforzar para poder comprarme el día de mañana un auto como el que tiene el vecino. Habían logrado introducir en mí un gen que nunca más pude sacarme de encima: La envidia.
    En el instituto Mitre siempre envidiaba lo que tenían los otros. Las casas, las computadoras, la ropa, la piel, hasta llegué a envidiar su forma de peinarse. A mí nunca me quedaba el pelo como a ellos porque tenía motas y la crema de enjuague con jojoba no podía hacer magia. Me esforzaba pero sentía que era zapo de otro poso.
    Cuando me echaron del instituto por mala conducta se dieron cuenta que ya nada podían hacer conmigo y abandonaron toda pretensión de verme rubio y de ojos celestes. Definitivamente no iba a ser como ellos soñaban. Recuerdo que se deprimieron mucho y simplemente dejaron de hablarme.
    Por un lado eso me molestó pero también me sentía liberado porque no tenía que llevar bajo mis espaldas el peso de salvar a la familia del la ruina total. En ese momento me fui a vivir con mi abuela. Tenía miles de sueños y ninguna posibilidad de concretarlo. Hice lo peor, tomé el camino más corto y me hice chorro.
    Comencé con cosas pequeñas. Robos de golosinas, bicicletas y celulares en la estación de trenes. Todos me conocían y eso era un problema. Me decían: Mike a mí me vas a afanar ¡!!!!! Y les devolvía todo.
    Andaba en bicicleta, eso no era bueno para el laburo y decidí volver por la Chevy naranja de mi vecino. Las llantas eran plateadas y el tapizado tenía piel de leopardo; era un auto perfecto para mi nueva vida.
    Contaba con un dato fundamental para el objetivo. El tipo lavaba la Chevy todos los sábados a la mañana; enchufaba la manguera en el fondo y eso me daba, un tiempo finito pero necesario para llevarme el primer premio.
    El sábado anterior al golpe fui a tomar unos mates con mis viejos. Cuando los vi me trataron como a un fantasma. Nadie me hablaba y eso me vino bien para hacer un estudio de la situación. La casa estaba a veinte metros de la esquina. No había ochava, ni árboles que puedan ocultarme. Tenía que encontrar un lugar desde donde vigilar cada paso de mi vecino y pegar el zarpazo. En mi habitación estaba durmiendo mi tío Felipe. Era un tipo cansado de vivir; mi tía Nelly lo había dejado por el carnicero y casi no se levantaba de la cama. En la mudanza perdió su dentadura postiza y se me ocurrió ofrecerle un negocio. El me servía de campana para el robo y yo le conseguía los dientes postizos. Solo tenía que estar atento el sábado a la mañana cuando mi vecino lavara el auto y enviarme un mensajito por móvil cuando el tipo se iba atrás para desenchufar la manguera.
    Estaba muy sobreexcitado. Entendía que la obtención de ese coche cerraba un círculo de tantas postergaciones, el mundo me debía ese coche y yo me lo iba a cobrar. El trueno naranja era lo que siempre quise tener desde chico y había llegado la hora de poder transformar los sueños en realidad.
    El viernes a la noche le mando un mensajito a mi tío para ver cómo anda todo y me responde que vaya pronto a la casa que tenía que hablar conmigo. Le pregunté si se trataba de lo del sábado pero me dijo que no me podía adelantar nada. Era extraño porque nunca hablábamos y ahora me llamaba por algo urgente. Cuando entré a casa escuche voces de fondo y ahí encontré el álbum completo de figuritas. Estaban mis viejos, mi tío, el vecino dueño del auto, un policía de civil y otro con uniforme, el director del colegio y hasta el sordo Rodríguez. No faltaba nadie. Una especie de fiesta de cumpleaños pero al revés. Me dijeron que ya era demasiado y que todos querían el bien para mí. Hablaron de una internación pero a esa altura ya no escuchaba nada. Todos me daban consejos y yo los miraba sin mirar. En un descuido pedí permiso y me fui al baño. Al pasar por el lavadero me tomé un litro de lavandina de un saque. Me miré al espejo y estaba más blanco que un papel. Creo que era un buen comienzo para mi nueva vida.

    Escrito el 1 febrero 2019 a las 01:33
  18. 18. Marcos David dice:

    ¡Hola! Interesante el ejercicio. Lo llevaré a mi taller hoy. Tentado de saber qué saldrá. ¿Me pasarías tu correo para enviarte los resultados?

    Gracias y saludos desde Argentina.

    Marcos

    Escrito el 18 junio 2019 a las 20:46

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