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El Espejo de la Clarividencia - por Gerard Candreu

Cuando reemprendimos la marcha la luz del crepúsculo ardía sobre los árboles. Varios metros más abajo, las sombras conquistaban cada rincón del bosque y oscurecían los ánimos de nuestro mermado pelotón. De los quince que partimos de Redna tan sólo quédabamos tres.
—Encended las antorchas -ordenó Sylron- ¡Este lugar está infestado de trols!
Completamente perdidos y sin apenas provisiones, teníamos pocas posibilidades de salir de ahí de una pieza; aun así, no perdíamos la esperanza de encontrar una salida si caminábamos toda la noche. Debía ser de madrugada cuando el viejo Saan susurró:
—Escuchad, hay un río cerca.
Aquel hallazgo levantó nuestro coraje. Al menos podríamos lavar nuestras heridas y rellenar las cantimploras con agua fresca. Pero cuando nos acercamos a la orilla advertimos que no estábamos solos. La luna, aprovechando el surco que el río abría en el bosque, iluminaba un cuerpo grácil y pálido desde cuya espalda sobresalían dos largas y aparentemente frágiles alas violáceas y amarillas. Era un hada.
—No temáis, sedientos forasteros -nos dijo-. Acercaos y bebed de mis aguas diáfanas. ¿Acaso dudáis? Nada hay que temer de Argea, el Hada del Destino. ¡Acercaos y conoced lo Venidero! ¡Acercaos y contemplad el Espejo de la Clarividencia!
Saan y yo nos miramos sobrecogidos. Sylron tomó la palabra:
—Seductora es vuestra voz y poderosa vuestra magia, pero tenemos prisa por abandonar este bosque tan hostil. ¿Podéis ayudarnos, tal vez, Ninfa del Porvenir? Decidme, mostraréis el camino a Mannsa a esta tropa mutilada por la desgracia y el infortunio?
Argea realizó una pirueta aérea sobre el río, dibujando a su paso un tirabuzón resplandeciente en el aire; parecía divertirse.
—No conozco los caminos que llevan a las ciudades de los hombres -contestó-. Pero os mostraré la salida del bosque si uno de vosotros mira en mi Espejo. ¿Qué decís ahora, valientes guerreros?
El viejo Saan la observaba con desconfianza.
—¿Y qué mostrará el Cristal Hechizado?
—El voluntario verá su muerte.
Argea bailó de nuevo sobre nuestras cabezas envuelta en aquel mágico halo de luz púrpura. Se detuvo cerca de nosotros, lo suficiente como para que pudiéramos percibir su aroma de arándanos, moras y frambuesas frescas. Hizo un gesto con las manos sobre el agua, trazando un círculo, y ahí mismo se materializó el Espejo de la Clarividencia. Clavó sus ojos celestes en mí.
—Por favor… ¿lo haréis vos? -me suplicó con voz dulce.
Quedé atrapado en aquellas dos piedras brillantes que me observaban compasivamente. Era el Hada del Destino y conocía cada detalle de mi vida… y de mi muerte; también el triste desenlace de aquella expedición. Uno de nosotros debía morir aquella noche en ese bosque para poder vivir fuera de él; aunque condenado. Si nadie miraba, tal vez moriríamos todos. Comprendí que éramos sus prisioneros; que todos somos presos del Destino. Yo aún dudaba cuando Saan volvió a hablar:
—Disculpadme, compañeros, pero yo no miraré. Los viejos soldados como yo no nos fiamos de las hadas. ¡Siempre mienten! -lanzó un sonoro escupitajo-. Prefiero morir en este maldito bosque cómo lo hicieron todos los demás: ¡peleando! Si alguien desea mirar el Espejo, adelante. Yo no aceptaré este chantaje.
Sylron o yo. O bien uno de nosotros aceptaba aquel escabroso juego o nos arriesgábamos los tres y nos largábamos de allí espada en mano y a toda prisa. Debíamos tomar una decisión inmediatamente. Y el Hada del Destino pareció leer nuestro pensamiento:
—Apresuraos, mortales. El Tiempo corre, veloz, como las aguas de mi río.
Se produjo un silencio oscuro hasta que contestó Sylron:
—Yo pagaré el precio de vuestra magia negra, Hada del Destino. Pero sacad de aquí a mi tropel.
Lo reconozco, yo respiré aliviado. No deseaba ver mi muerte. ¡No deseaba ver morir a nadie más! Ni siquiera quería ser soldado.
Sylron miró el Espejo enseguida, dispuesto a enfrentarse a su futuro fín. Permaneció unos instantes ante el Cristal, absorto, como mirando a través de él, y de repente su rostro se aterrorizó. Tan sólo tuvo tiempo de girarse hacia nosotros y gritar:
—¡Huíd!
Su cabeza rodó por los suelos.
Nadie vió llegar al trol. Saan enseguida empuñó la espada y se lanzó a por él, pero el hacha de aquella monstruosa criatura mató también a mi viejo compañero. Yo lo vi todo abrazado por una niebla luminosa que tiraba suavemente de mí hacia el cielo, alejándome del río y conduciéndome hacia los límites del Bosque Maldito.

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9 comentarios

  1. 1. Elvi dice:

    Querido compañero purista, me ha gustado mucho tu historia. Si continuas así , no le darás trabajo a los correctores profesionales. Se nota que llevas dentro un escritor.
    En serio, me ha gustado mucho, es muy buen relato, ameno y de facíl lectura
    bienvenido, yo llevo aquí poco tiempo.
    Un beso lleno de paz.

    Escrito el 19 diciembre 2015 a las 11:03
  2. 2. Elvi dice:

    Se me olvido decirte que admiro tu honestidad.
    Ponen símbolo de mas de 18 años a los relatos que contienen sexo y no a los que contienen violencia.
    MUCHAS GRACIAS Y ESPERO QUE ESTO TAMBIÉN SE APRENDA.

    Escrito el 19 diciembre 2015 a las 11:27
  3. 3. Emma dice:

    Hola Gerard Candreu.
    Creo haber leído en algún lugar del taller que aconsejaban hacer algunos comentarios a los textos siguientes al nuestro, y haciendo eso me he encontrado con tu relato.
    Me ha encantado de principio a fin. Ha sido magnífico leerte, uno de los mejores que he leído hasta ahora.
    Mucha magia se adivina a lo largo del mismo y lo trasmites.
    Me alegra de haber tenido la oportunidad de leerlo.
    Mi cuento es el nº 118, por si tienes tiempo y quieres pasarte por allí.
    Seguro que volveré a leerte. Quiero estar presente el año próximo en los nuevos talleres, con nuevos retos y leyendo nuevos relatos. Un saludo Felices Fiestas.

    Escrito el 19 diciembre 2015 a las 17:38
  4. 4. Gerard Candreu dice:

    Elvi y Emma, muchísimas gracias por leerme y por vuestros elogios.

    Emma, no dudes que me leeré tu relato. El 118, ¿verdad? ¡Me lo apunto!

    Nos leemos, compañer@s. Un abrazo.

    Escrito el 19 diciembre 2015 a las 20:29
  5. 5. Fernando Caporal dice:

    Hola Gerard Candreu, muy buen relato, me resultó atrapante, y la forma en que se resuelve lo que ve Sylron; te confieso que pensé cualquier otra cosa menos lo que vio. Me sorprendiste, creo que cuando un texto logra eso, parte del objetivo está cumplido. En cuanto a forma, no encuentro correcciones para hacerte, me ha sido muy entretenida y ágil la lectura.
    Espero leerte seguido por estos lares ahora que te has animado a participar.
    ¡Felices fiestas!

    Escrito el 20 diciembre 2015 a las 00:45
  6. 6. El Ciervo Alado dice:

    Hola Gerard (bonito nombre): me ha gustado tu relato por la intriga y el hilo conductor que tiene. Como dijo Fernando, atrapa.

    Felicitaciones y continúa así!

    Escrito el 20 diciembre 2015 a las 16:56
  7. 7. Gerard Candreu dice:

    Muchas gracias, Fernando Caporal y El Ciervo Alado.
    Nos leemos el año que viene. Un saludo.

    Escrito el 21 diciembre 2015 a las 21:54
  8. 8. beba dice:

    Hola, Gerard:
    Muy bueno tu cuento. Estremecedor, de principio a fin. Buen manejo de la gramática y la sintaxis. Aunque preanunciado en la trama, el final está muy bien construido.
    Felicitaciones.
    Buenos augurios para las fiestas.

    Escrito el 23 diciembre 2015 a las 02:29
  9. 9. APMB dice:

    Hola , Gerard

    me ha encantado tu relato y eso que en general, no me apasionan las historias de hadas y trolls, tienes una manera muy amena de escribir, enhorabuena!

    Ahora falta la precuela, cómo terminaron todos en aquel bosque maldito.

    Feliz Navidad.

    Escrito el 23 diciembre 2015 a las 19:43

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