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El último beso - por Fernando Caporal

El bar era tan sombrío como la noche. Las mesas de madera, viejas, evocaban un tiempo pasado, de mediados de siglo XX; ahora, el bar era punto de encuentro de filósofos etílicos y olvidados conquistadores del mundo, capaces de solucionar todos los problemas de un país en tan solo una tarde de charla.

Esa noche me encontraba inmerso en mis pensamientos, acompañado por mi soledad y una taza de café. En una mesa contigua, dos hombres conversaban acerca de la vida y las mujeres.

—Son todas iguales —decía uno, con voz arrastrada por el alcohol que había ingerido— primero te roban el corazón, y después te dejan tirado, y no te lo devuelven

El otro hombre lo escuchaba en silencio, afirmando con la cabeza. En la mesa, una botella de ginebra separaba a los dos amigos de copas.

—Nadie le va a dar lo que yo le di, creéme, nadie, ningún otro, ni siquiera el monigote ese que tiene ahora al lado, ese héroe de pacotilla —decía el hombre
—Al final, uno les da todo y ellas se van con otro —dijo el segundo, afirmando las palabras del primero, como lo hace un borracho
—Por eso, mi amigo, mi gran amigo, yo decidí tener una sola mujer, de ahora hasta que me muera —dijo el primero, tomando la botella de ginebra—, ella no me va a engañar ni va a a dejarme jamás

El amigo lo miró con gravedad. El primero de los hombres tomó el trago de su vaso y lo apoyó con fuerza en la mesa, vacío.

—Por eso te digo, mi amigo, nunca te enamores

Los dos hombres continuaron hablando en voz alta, lo suficiente como para que los que estábamos en las mesas vecinas lo escuchemos con claridad. Así, la charla de los dos ebrios fue derivándose desde los desengaños de la mujer del primero, a los problemas de salud del mismo, a causa de la bebida.

—¿Sabes, Carlitos? Tu novia la ginebra, un día te va a llevar al cajón de madera, tres metros bajo tierra —dijo el amigo
—No me importa, prefiero morir borracho que desengañado, al fin y al cabo, ella siempre estuvo conmigo, desde que era un purrete —dijo señalando a la botella de ginebra de nuevo
—Pero un día te va a matar y no te vas a dar cuenta —dijo el amigo, en un rapto de lucidez
—Ella es a la única mujer que voy a amar, y que voy a guardar en mi corazón —dijo el hombre, tomando la botella desde el cuello

Lentamente, las otras mesas fueron vaciándose, hasta que, entrada la noche, solo quedamos el barman, los dos hombres y yo. Durante un par de horas no hice otra cosa que prestar atención a la charla de los dos amigos, y hasta olvidé la razón por la cual yo mismo llegué al bar.

—Cuando te mueras, también ella va a dejarse tomar por los brazos de otro hombre —dijo el amigo, y el primero lo miró con gesto adusto, disgustado
—Ella es la única mujer que amo —dijo ahora con enojo
—Ella es mujer de quien pague su precio —dijo el amigo—, no te engañes, no es tuya

El primer hombre miró a la botella con ojos tristes, y se quedó callado un buen rato.

—Tenés razón —le dijo con una voz casi quebrada—, es cierto mi amigo, ella tampoco es una mina fiel

Ambos hombres continuaron en silencio un rato más, hasta que el primero se levantó con la botella de ginebra en la mano.

—Es más, voy a dejarla yo a ella, antes de que ella me deje a mí —dijo—, a partir de esta noche, no voy a volver a besar a ninguna otra mujer, así que este va a ser el último beso que le dé a ella y a ninguna otra jamás

El hombre apoyó el pico de la botella en su boca y bebió hasta la última gota de ginebra; luego dejó caer la botella, que se hizo añicos contra el suelo, y los dos rieron.

—Ahora sí amigo, ahora sí sos libre —dijo el segundo hombre
—Ahora ya no me importan más las minas —dijo con voz grave y fuerte—, a partir de hoy, voy a compartir mi vida solo con amigos

Los dos hombres rieron felices. Entonces miró hacia la barra y llamó al barman.

—Mozo, tráigame un whisky

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9 comentarios

  1. 1. Lesly Bosco dice:

    Aunque me parece un poco trágico, el final me ha hecho sonreir.

    Revisaría la puntuación, pues muchas frases no la llevan al final.

    Si te apetece el mío es el 205.

    saludos

    Escrito el 20 enero 2016 a las 16:19
  2. 2. Luiçao dice:

    Hola Fernando.

    Me puesto borracho de tanta ginebra. Me ha encantado el argumento, esos dos amigos contándose sus penas mientras beben y beben sin importarles lo que escuchen los vecinos de las mesas de al lado. Sinceramente, esperaba que el “as” del final fuera algo dramático, pero me has sorprendido con la brillante frase: “Mozo, tráigame un whisky”, me destornillado.

    ¡Enhorabuena! Bajo mi punto de vista lo has clavado.

    Un saludo.

    Escrito el 20 enero 2016 a las 18:43
  3. 3. Irene Pérez dice:

    Hola Fernando:
    Lo que más me ha gustado de tu texto ha sido lo creíble que resulta el dialogo entre los dos hombres. Es una conversación que bien se podría escuchar decir a una persona tras una ruptura.
    Sin embargo, el que repitas tanto las palabras “hombre”, “mujer” y “amigo” hace pesadas determinadas partes del texto.
    También quiero decirte que el final me ha chocado un poco. Lo que me pareció entender en tus últimos párrafos fue que el hombre dejaba la bebida y repudiaba a las mujeres para dedicarse plenamente a sus amigos. Pero, en el cierre del texto ese mismo personaje pide una botella de whisky. ¿Debo entender, entonces, que el whisky es un amigo y la ginebra una mujer? Esta última frase me dejó descolocada.
    Buen relato.
    Un saludo.

    Escrito el 20 enero 2016 a las 22:33
  4. 4. Fernando Caporal dice:

    Hola a todos, gracias por pasar por mi relato y por sus comentarios. Irene, sí, es como lo has visto, en realidad, el desengañado asume a la ginebra como una mujer y no como una bebida, y al whisky como uno de sus amigos, no como bebida en sí misma, al menos esa fue la idea que pretendí mostrar, ya que no quería indicar que el hombre dejaba la bebida, solo deja la Ginebra, pero no el alcohol.
    Gracias por tu comentario.

    Escrito el 27 enero 2016 a las 00:26
  5. 5. Caciba dice:

    Hola, Fernando.

    Muy buenos los diálogos, a mí me parecen muy difíciles y, en mi opinión, los has bordado. Te diré que segün leía les he estado oyendo hablar con voces ebrias (jeje).

    Muy original la idea del beso (muy distinta de los relatos que he leído, incluído el mío), has descrito una buena escena. Y el final me ha hecho sonreir. Sinceramente, enhorabuena. Ha sido un placer leer tu relato.

    Un saludo

    Escrito el 27 enero 2016 a las 17:53
  6. 6. Mariaje dice:

    Hola Fernando,
    gracias por pasarte mi texto y por tus generosos comentarios.
    Tu relato me ha gustado, tiene buen ritmo, es fácil de leer y el tema que has elegido es verdaderamente original, muy creativo por tu parte. Pero lo mejor es el final, especialmente el final, ya te lo han dicho, y yo también lo hago; me ha arrancado una sonrisa, es inesperado, me ha gustado mucho.

    Solo he encontrado un detalle que quería comentarte: para referirte a los dos amigos de copas repites varias veces “el primer hombre”, “el segundo”, “el uno”, “el otro”; en vez de esto, creo que hubiera sido mejor haber dado algún rasgo distintivo a cada uno de ellos, según mi opinión te hubiera permitido ser menos repetitivo, y además acercar los personajes al lector, permitirle conocerlos mejor. No sé si me explico, por ejemplo, con decir algo tan simple como que uno es marinero, cuando te refieras a él ya puedes usar lobo de mar, marino… Pero bueno, es una opinión personal, cada uno tenemos nuestra forma de escribir.
    También encontré “lo escuchemos con claridad“, y me pega más “los escucháramos con claridad”.
    Un saludo, espero leerte en la siguiente escena.

    Escrito el 27 enero 2016 a las 19:06
  7. 7. María Esther dice:

    Hola Fernando:
    Me gustó tu relato.Está bien estructurado y el cierre final me parece muy bueno.Es cierto que los personajes podrían tener más información. Por ejemplo, que se llamaran por su nombre,que se refirieran a algún hecho que diera a entender su oficio o profesión.En fin,, esto como dice uno de los comentaristas, podría evitarte algunas repeticiones.
    Creo que has logrado bien el relator testigo.
    A pesar de lo trágica de la situación, sabes expresarla con buen humor.
    También supiste usar “el último beso”en otro sentido y lograste tu objetivo.
    Yo también quise darle un aire distinto, sin perder el significado de despedida.Estoy en el193 por si te interesa.
    Sigue con el humor, que se te da bien y es difícil.

    Escrito el 1 febrero 2016 a las 02:47
  8. 8. María ESther dice:

    Perdón, Fernando, mi relato es el 194.gracias.

    Escrito el 1 febrero 2016 a las 03:16
  9. 9. Sandra Adrián dice:

    Hola Fernando, gracias por pasar por mi relato y disculpa que haya tardado tanto en pasarme por aquí.

    Respecto a los signos de puntuación te han corregido, los rasgos de los personajes también, pero todavía veo un par de cosillas que se podrían mejorar:

    En la frase:”Las mesas de madera, viejas, evocaban…” Yo hubiera escrito: “Las viejas mesas de madera, evocaban…” Así evitas hacer dos interrupciones innecesarias bajo mi punto de vista.

    En la frase: “Ella no me va a engañar ni va a a dejarme jamás” ¡Cuidado! Has puesto dos “a” seguidas y eso cuenta como una palabra más.

    Durante el texto sí que he encontrado algunas repeticiones que se me han hecho un pelín pesadas, por decirlo de algún modo, como la palabra “mesa”, “botella” y “botella de ginebra”. Yo suelo tener un diccionario de sinónimos y antónimos delante de mí cuando escribo, incluso internet y voy comparando.

    Fernando, espero te sirvan mis consejos para mejorar en lo que se refiere a escritura, porque por lo demás está genial, los diálogos me han encantado, yo misma estaba allí sentada escuchándolos. Hay palabras como “tenés” que bueno, supongo que allí estará bien escrito, aquí en España es distinto. Y me ha parecido una idea original y un beso distinto.

    Felicidades, nos seguimos leyendo, un saludo.

    Escrito el 8 febrero 2016 a las 10:33

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