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El último beso - por Candi Fuentes Arroyo

Era una noche fresca de otoño cuando al mirar mi reloj de pulsera me dio un vuelco el corazón: eran casi las doce. Quedaban diez minutos para que llegara el autobús que me llevaría más allá de los Pirineos. Mientras caminaba cabizbajo con mi maleta hacia el andén, vi acercarse a una pareja de enamorados, a escasos metros. Se dirigían hacia mí intentando evitar las lágrimas que a veces son imposibles de esconder. Yo me quedé paseando en torno a un banco en el que ellos se detuvieron. Dos guardias armados vigilaban la calle. Al pronto, uno de los guardias se nos acercó.
─Documentación.
Los tres nos miramos sin conocernos y aunque no podíamos confiar en nadie nuestras miradas se sintieron cómplices.
─Está todo en regla, pueden viajar. Y que no me entere yo que montan ningún numerito, ¿estamos?
─Sí, señor ─dijimos todos con voz temblorosa.
─¿Estamos? He dicho.
─Sí, señor ─respondimos más fuerte.
El guardia se dio la vuelta y volvió a su puesto.
Los dos sonrieron y siguieron con su silenciosa charla mientras yo seguía andén arriba y abajo. Ambos empezaron a hablar un poco más alto, tan poco como para que no les oyera nadie más, pero tanto como para que mi extraordinario oído pudiera enterarse de todo.
─No temas, Mario, es lo mejor que podemos hacer dadas las circunstancias.
─Lo sé, pero te voy a echar mucho de menos y si me pasa algo…
─No pienses en eso, ahora. Yo estaré bien y tú vendrás a buscarme cuando termine todo. Guárdate esta foto que nos echamos la última vez que fuimos al cine. ¿Te acuerdas?
─La llevaré siempre conmigo, te lo aseguro, Nieves ─El hombre se acercó la foto a sus labios y le dio un beso a ella mientras le acariciaba el pelo. Ella se dejaba hacer sin apenas poder sonreír. Uno de los guardias se acercó y cuando vio la foto siguió su camino sin decir nada.

─¡Maldita guerra! ¿Cómo iba a imaginarme hace un tiempo que siendo hija de guardiacivil correría peligro en mi propio país?
─Ahora nada es como podríamos haber imaginado, todo es muy confuso. Tu mayor pecado es haber trabajado de ayudante en el Museo del Prado.
─Pero ¿qué hay de malo en cultivar la cultura y cuidar obras de arte? ¿quién puede explicar esta barbarie?
─Nadie, cariño. No le des más vueltas. Las cosas se han puesto así. Mírame a mí, un simple botones del Ministerio y luchando en la guerra. ¿Qué entiendo yo de armas si hasta cuando hice la mili no se me daban bien?
─Si te pasa algo, yo…
─Nieves…
─Si te pasa algo, yo no podré perdonarme haberme ido. ¿Y si me quedo? Corramos los dos la misma suerte.
─No, Nieves. Tú te vas que ya te han dado el visto bueno estos guardias…
─Pero si me quedo en casa y no voy al museo.
─Esta guerra no es como las demás. Habrá muchas bombas y aunque estés en casa podría pasarte algo. Hazme caso, es lo mejor.
La tristeza se convertía en dolor, sus ojos brillantes se humedecían con cada palabra y miraban el reloj con nerviosismo mientras esperaban.
El verlos me recordó mi historia. Otra historia igual que las muchas que hubo en aquel maldito 1936. Mi mujer y mis hijos se quedaban atrás y yo, obligado por las circunstancias debía partir esa misma noche. Por ser maestro de escuela, qué mal había hecho yo a nadie. ¡Por enseñar a escribir, a leer! Porque un día el padre de un alumno me acusó de leer a Antonio Machado y porque el verano pasado había representado una obra de Lorca con mi grupo de teatro.
Quedaba un minuto para que llegase el autobús.
─Oiga, señor, ¿qué autobús espera usted? ─me preguntó aquel chico.
─El de las doce.
─Van en el mismo, entonces.
─Yo cuidaré de su mujer ─le dije yo, a lo que él asintió con una sonrisa.

El autobús hizo su entrada en el andén y yo subí el primero. Los guardias se acercaron y me hicieron abrir la maleta. Sentí hervirme la sangre y el pulso acelerado, pero no llevaba nada más que unas mudas y una foto de mi familia. Me dejaron pasar y con la chica hicieron lo mismo cuando se acercaba.
Mientras le revisaban la maleta y el bolso, ellos se dieron un beso de los que no estaban permitidos y se despidieron con mirada cómplice ajenos a mi mirada indiscreta. Sin querer pensar si sería el último.

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8 comentarios

  1. 1. Cesar A. Martín dice:

    Hola Candi,
    Me ha gustado tu relato pero más la primera parte que la segunda. Me parece más trabajada y los diálogos suenan más naturales. Por ejemplo la conversación con el guardia es muy creíble y dice más del guardia que cualquier descripción que pudieras hacer, pero por ejemplo “Guárdate esta foto que nos echamos la última vez que fuimos al cine. ¿Te acuerdas?” rompe la ficción, no parece muy real que dos enamorados se hablen recordándose algo evidente para ellos. Lo mismo ocurre con los diálogos de la segunda parte. Nos quieres dar información sobre los personajes y la situación pero deberías buscar otra mecanismo.”Pero ¿qué hay de malo en cultivar la cultura y cuidar obras de arte? ¿quién puede explicar esta barbarie?
    ─Nadie, cariño. No le des más vueltas. Las cosas se han puesto así. Mírame a mí, un simple botones del Ministerio y luchando en la guerra. ¿Qué entiendo yo de armas si hasta cuando hice la mili no se me daban bien?” A mi parecer no suenan creíbles, nadie habla diciendose cosas que ya saben. Parece que lo dicen para que nos enteremos nosotros y así nos sacas de la historia.
    Es un tema muy documentado y sobre el que existe mucha literatura pero aun asi consigues una historia atractiva y entretenida.
    Un saludo.

    Escrito el 19 enero 2016 a las 11:57
  2. 2. Candi Fuentes Arroyo dice:

    Gracias, César, por tu comentario.
    Tienes razón en que rompo el clima de la ficción. Segúramente lo haga casi siempre en los finales de mis relatos, porque el estilo que empleo, más o menos conseguido o acertado, pretende aproximarse a las fábulas o los cuentos con moraleja, por eso los razonamientos y las explicaciones que hacen los personajes acerca del tema que se trate. Pretenden hacer reflexionar al lector sobre algún tema, que aunque muy trillado, nos paren y nos obliguen a pensar en ese tema concreto del que trate el relato: en este caso, el de la sinrazón del ser humano.
    Me alegro de que te haya gustado el resto y de que por lo menos parte del objetivo se haya cumplido.
    Un saludo.

    Escrito el 19 enero 2016 a las 12:21
  3. 3. @jaiarus dice:

    La ambientación está muy bien creada, sobre todo con la intervención del guardia armado, que con su forma de hablar y dirigirse a resto de personajes plasma perfectamente la situación de represion que puede darse en una guerra.

    Estoy de acuerdo con César, en que si te saca un poco de la historia el diálogo que la pareja mantiene sobre la foto. Es algo que en la realidad no habrían dicho. Quizá si describieras una situación en la que ella le entregara la foto y el la besara, en vez de usar un diálogo habría resultado más creíble. Con el resto de los dialogo no estoy de acuerdo con César, en mi opinión cumplen su misión, nos dice más de la situación que se vive en ese momento y lo enfadados que ellos están al respecto.
    Quizá como aspecto negativo, no he conectado demasiado con la pareja, me ha resultado más convincente el narrador de la historia.

    Creo que cumples bien tu objetivo, queda bien definida “la sinrazón humana” Buena historia

    Escrito el 22 enero 2016 a las 12:34
  4. 4. Candi Fuentes Arroyo dice:

    Gracias por comentar mi relato y por tus aportaciones. Mientras más te comentan, más se pueden apreciar los errores ya que dentro de las distintas opiniones que le pueden merecer a los distintos lectores, se puede encontrar una valoración más o menos positiva dentro de la variedad de lectores y sus preferencias.
    Ambos habéis coincidido en la desconexión que se produce por comentar algo dos enamorados acerca de una situación conocida para ellos. Gracias, porque soy novata y me vendrá bien, pensar un poquito más.
    No me dices por qué no has conectado con los personajes, si es porque los diálogos no te transmiten nada o por cómo lo expresan. Si tienes tiempo, me gustaría y me ayudaría tu respuesta, porque es cierto que los diálogos es una parte muy importante pero bastante difícil de la escritura de relatos.
    Un saludo.

    Escrito el 22 enero 2016 a las 13:11
  5. 5. Paola dice:

    Hola, Candi

    El relato está bien escrito y la imagen que nos muestras está bien organizada pues visualizas el banco con la pareja y el hombre de pie a su lado.
    Quizás echo en falta más sentimiento, esa despedida tiene que ser más desgarradora. Con mostrar, como has echo, al guardia bigotudo pedir papeles todos nos hacemos idea de la situación y puedes utilizar palabras en describir el temblor de sus labios, el nudo en la garganta que no les deja hablar y esos detalles que nos van metiendo en situación.
    Espero haberte aportado algo
    Nos leemos.
    Nos leemos

    Escrito el 24 enero 2016 a las 11:37
  6. 6. Candi Fuentes Arroyo dice:

    Para Paola:

    Gracias, Paola, por comentar mi relato.
    Tienes razón en cuanto que el final podía haber sido más apasionante y hubiera transmitido más, pero las palabras las apuré al máximo y tuve que quitar algo.
    Lo modificaré en el mío, así como buscaré como tendré en cuenta los demás comentarios que me han hecho.

    Leo ahora el tuyo.

    Escrito el 24 enero 2016 a las 20:17
  7. 7. Don Kendall dice:

    Hola Candi Fuentes,
    He leído los comentarios después de leer tu relato. En uno de tus comentarios escribes : «Pretenden hacer reflexionar al lector sobre algún tema, … obligue a pensar en ese tema concreto … en este caso, el de la sinrazón del ser humano.» Con tu permiso,
    1 – Trama – Parece una despedida de dos enamorados obligados por unas circunstancias muy fuertes e incontrolables. Por datos que aparecen sueltos, fechas, guardia civil, autores y Museo del Prado suponemos que la acción se ubica en Madrid en días imprecisos, no sabemos si antes o después del golpe de una banda de militares en la España de 1936.
    1 – Punto de vista del relato – La respuesta a las preguntas de ¿quién habla, a qué distancia de la acción, con qué limitaciones?(*)parece estar resuelta. Has elegido un narrador testigo en primera persona. Es un personaje del relato por tanto y tal como pretendes empieza y acaba siendo un narrador central. Pero, aquí introduzco mi pero como lector empedernido, en el desarrollo de la acción desaparece ese narrador y aparece un diálogo soportado por un narrador en tercera persona. Sin más mete otra anécdota personal que suponemos tiene algo en común con la que hasta ahora parecía acción principal de la trama. Esa amalgama de “puntos de vista” hace que al lector le cueste compartir la ficción. Hay algunos rasgos específicos que se escapan de los hechos y parecen fundamentales.
    2 – Uno de los personajes (Mario) dice «Esta guerra no es como las demás. Habrá muchas bombas..», podemos suponer que estamos en Madrid en los días previos al golpe militar contra la República Española. Precisamente quienes arrasaron cualquier vestigio de cultura y no en sentido figurado,[asesinato de Lorca y muerte en la indigencia y el exilio de Antonio Machado] fueron los servidores del régimen que se instituyó después de muchas bombas sobre Madrid incluyendo el Museo del Prado. En este escenario, la trama tal como la presentas queda deslavazada y no porque no sea verdadera, si no por que no es verosímil.Repito que es mi opinión como lector.
    En resumen, esos cambios en el punto de vista, y tal vez la excesiva concreción de los rasgos del escenario impiden que se consiga el objetivo que pretendes, de hacer reflexionar o pensar sobre un tema. La misma trama, situada en los años grises de posguerra y con un toque más de urgencia en la acción podría hacer un relato más atrayente para el lector.
    En cuanto a la parte técnica de ortografía y sintaxis, se notan tus conocimientos sin duda y consigues que la lectura no sea una carrera de obstáculos como a menudo suele pasar.
    Tal vez en conversación más distendida sería un placer intercambiar comentarios, pero las exigencias del formato me obligan a acabar aquí. ¡Ah! con respecto a la teoría de Puntos de vista, sugiero la lectura de un texto de Janet Burroway que en español está accesible aquí http://goo.gl/tRxfq8
    Gracias por compartir tu trabajo. Un abrazo

    Escrito el 24 enero 2016 a las 21:33
  8. 8. Candi Fuentes Arroyo dice:

    Buenas tardes, Don Kendall:
    Gracias por molestarte en leer mi relato sin que sea de los que te han adjudicado para la lectura. Las críticas siempre son bienvenidas y ayudan a crecer. A continuación voy comentando o aclarando los puntos que me han indicado:
    1) De acuerdo con lo que dices, debería haber indicado algún dato que hubiese situado la historia en alguna zona fronteriza con Francia, al norte de España. En principio la ubiqué en Madrid, pero viendo que en esa fecha todavía no había tren pensé que la estación tenía que ser de autobús y que los personajes se habrían desplazado hasta allí en algún viaje anterior que no se nombra. Trabajaban en Madrid, pero el relato se desarrolla en otro lugar bien distinto. En cuanto a las fechas, me la imaginé al principio de la guerra, es decir, después del golpe de estado, cuando todo es muy confuso, la gente está revuelta y quienes no tienen ideales políticos pero sí buena cabeza, saben que lo mejor es salir corriendo, más si por alguna cuestión como es estar relacionado con la benemérita, o con la cultura, te pueden asignar ideales, como es el caso de los personajes.
    2º 1.- En cuanto al narrador, segúramente no he sabido transmitir con la puntuación o con la forma de contarlo que el diálogo es una conversación que el narrador testigo está escuchando. Aunque lo dice: Ambos empezaron a hablar… como para que mi extraordinario oído pudiera enterarse de todo.
    Quizá cuando empieza el diálogo la gente desconecta del narrador y se mete en el diálogo. No sé si es un problema mío o del que lee. Si lo has observado en más sitios, me gustaría que me dieras ideas.
    2.- La historia está escrita desde un punto de vista neutral en cuanto a lo político, y Mario dice que habrá muchas bombas porque años antes habían conocido la primera guerra mundial, en la que ya se produjo un tipo de enfrentamiento bélico diferente a las guerras de trincheras antiguas. En una ciudad como Madrid, donde los personajes habían vivido, se podía ser consciente de que la situación sería distinta a las guerras de las que hubieran escuchado hablar (pienso yo), como de hecho ocurrió. Es como si ahora, sin que estemos en guerra, aquí en España, pues no sé de dónde eres, cuando se complican las cosas a nivel político, se puede pensar en que si la cosa va a más, no sería nada ni siquiera como en la guerra civil. Es una opinión personal, pero salvo con la ceguera de las ideologías, cualquier persona, en su sano juicio, hace lo imposible por huir hacia un lugar más seguro ante la incertidumbre.
    Espero que me digas si lo de los dos puntos de vista, con esa aclaración se quedan en uno, como yo pensaba o siguen siendo dos. Yo lo he releído más veces y como es una conversación escuchada, no sé si se podría poner con otra letra como los pensamientos y así ayudaría al lector a centrarse.

    En cuanto a nombrar a Machado, a Lorca… no me he fijado en las circunstancias en que murieron o quién los mató. Me he fijado en que pertenecían al ámbito de la cultura y, solo por ello, los mataron y prohibieron su lectura durante tantos años después.
    Veré el enlace que me envías y espero tu respuesta.

    Un saludo.

    Escrito el 26 enero 2016 a las 16:15

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