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EL ULTIMO BESO - por CARMELILLA

EL ULTIMO BESO
Corrí con el periódico sobre mi cabeza como si con ello consiguiera detener la cascada de agua que nacía en unas nubes negras empeñadas en correr en la misma dirección que yo.
Abrí la puerta del café con prisa. Sacudí el agua de mi abrigo con la mano libre y arrojé el periódico a la papelera, estaba tan mojado que según caía iba perdiendo las letras envueltas en multitud de gotas de agua.
Me dirigí a mi rinconcito, pero me frené en seco. Estaba ocupado. Sentado había un chico de pelo oscuro que miraba con impaciencia a la puerta del café. Sus manos se frotaban la una a la otra con tal ímpetu que parecía que se estaban peleando. Me senté, molesta, en la mesa de al lado.
Mientras esperaba a que me sirvieran lo de siempre, observé con interés al ocupa. Rondaba los 20 años, quizá alguno más, piel fina y clara, gesto preocupado, se atusó hasta tres veces el pelo con unos dedos finos y delicados. Al cabo de un rato, aprecié brillo en sus ojos y dibujó una sonrisa a la vez que se levantaba y extendía su brazo para recibir a alguien. Una joven se acercó, esquivó sutilmente la mano que el chico le ofrecía. Este sin dejar de sonreír, se acercó aún más a ella y la besó en los labios, más bien apretó un beso sobre sus labios. Ella no respondió al beso y se sentó frente a él tardando un rato en acomodarse en la silla. Joven, de unos 18 años, seguro que no tenía más, morena, media melena, pelo rizado, ojos negros de mirada profunda. Una belleza.
Él, sentado ya nuevamente, seguía manteniendo esa sonrisa con la que había recibido a la joven. Posó sus manos sobre las de ella, ésta las retiró con un movimiento rápido y asustadizo.
—Clara, cariño, ¿qué te pasa?—preguntó él con cierto tono de impaciencia pero mostrando aún su amplia sonrisa.
La joven, levantó la cabeza, que hasta ese momento había mantenido baja, al igual que su mirada. Sus ojos estaban vidriosos lo que les hacía brillar de manera intensa, parecían dos estrellas. Durante unos segundos le miró sin decir nada, parecía que de un momento a otro iba a llorar.
—¿Qué te pasa?—insistió él ya con un claro tono de enfado—. No me hagas perder el tiempo, has llegado tarde y sólo tengo veinte minutos, he de volver al trabajo.
—Me marcho hoy mismo—arrojó las palabras a la cara del joven.
—¿Qué?—respondió sorprendido, sus ojos se habían abierto formando un acordeón de arrugas sobre su frente.
—Ya lo has oído, me marcho, ahora, mis cosas ya no están en tú casa.
El rostro del joven sufrió una transformación espontánea, no había ningún atisbo de sonrisa, ladeó la cabeza ligeramente hacia la derecha y mirándola con la boca ligeramente abierta la espetó:
—Tú te marcharás si yo quiero que te marches, y no, no quiero que lo hagas. Vamos, te acompaño a buscar tus cosas— sentenció, estirándose todo lo que pudo hacia ella y agarrándola fuertemente de un brazo—. Voy a olvidar tu ofensa y también mi enfado.
La joven se sobresaltó, su mirada, fugazmente reflejó temor, pero retiró el brazo con fuerza y con determinación le gritó:
—¡Se acabó!, ¡Ya no estás en mi vida, y no te pertenezco!—Se levantó bruscamente, sorprendiendo con su actitud inesperada al chico—, ¡vete a la mierda!
Sin embargo, él se repuso enseguida, se levantó con ímpetu, con tanto, que vertió la cerveza sobre la mesa, formando un charco espumoso sobre el suelo. Miró nervioso alrededor y pudo ver cómo todos los allí presentes observábamos la escena, pareció sentirse muy incómodo y esbozó una casi sonrisa :
—¡Vamos cariño, lo hablaremos en casa!—se acercó a ella con una sonrisa amenazante y una mirada llena de rabia—,¡dame un beso!
—¡Ya te di el último beso!—Se volvió dándole la espalda y se marchó con paso decidido.
La respuesta y el abandono de la joven hizo florecer al animal cobarde y carroñero que en realidad debía ser y se lanzó, como una hiena, tras su presa dispuesta a darla caza y devorarla. Pero no llegó lejos, de manera casi sincronizada, los clientes del café que habían sido testigos de su repugnante comportamiento, se interpusieron en su camino. No hizo falta palabras, no hubo gestos, sólo miradas y la hiena acompañada de su derrota se sentó para olvidar a su presa.

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10 comentarios

  1. 1. Guiomar de zahara dice:

    Hola Carmelilla:
    Tu relato me ha gustado mucho. Tu lenguaje es verso en prosa. He leído todas tus palabras – enlazadas en frases – que son puro poema, hasta el final sin detenerme. La situación me atrapó como si yo estuviera allí presente.
    Has descrito con maestría una situación, ya de por sí penosa, con elegancia y sencillez.
    ¡Enhorabuena!
    .

    Escrito el 19 enero 2016 a las 16:11
  2. 2. Emma dice:

    Hola Carmelilla:
    Me alegra haberte leído. Con tantos textos habría sido causalidad o casi imposible el poder hacerlo, si no fuera porque ocupas el segundo puesto después de mi relato y porque me gusta cumplir con lo que han sugerido de comentar al menos los tres siguientes al nuestro. Me parece un buen relato lleno de musicalidad. Has desarrollado admirablemente la trama y has sabido describir muy sutilmente, la doble cara de la persona posesiva y maltratadora.
    Enhorabuena.
    Si puedes te invito a que pases por mi relato y me des tu opinión.

    Escrito el 19 enero 2016 a las 18:02
  3. 3. Javier Be dice:

    Hola Carmelilla.

    El relato me ha gustado mucho, la situación ya es de por sí embarazosa y la forma en la que la gente se solidariza para apoyar a la dama, me parece una pasada.
    Por ponerle una pega te diré:
    Cuidar más las comas, hay espacios en los que pegaría más el punto y aparte, o el punto y seguido.
    También me quedan algunas interrogantes, pero quizá ya sean cuestiones culturales.
    ¿Qué hace bebiendo cerveza si va regresar al trabajo?
    ¿porqué tanta ansia por verla si la vuelve a ver en casa?
    claro que eso es bueno, porque así me hace trabajar la imaginación.
    Pero personalmente al leer el relato, si me distrajo un poco.

    Por lo demás, me gustaría seguir leyéndote.

    Mi relato es el 210, si te das una vuelta por ahí, me encantaría aprender de ti.

    Un abrazo

    Escrito el 19 enero 2016 a las 20:48
  4. 4. Clau Cruz dice:

    Hola Carmelilla.
    Esta vez he buscado entre los 238 textos tu relato y no sabes que bien me da haberlo hecho.
    Como ya te lo han dicho, está escrito de una forma “magistral” “elegante”. Es un tema complicado y tu has sabido como presentarlo.
    Es un gusto leerte y espero poder aprender de ti.
    Bendiciones.

    Escrito el 20 enero 2016 a las 20:11
  5. Ademas de lo que te dice Javier Be sobre las comas, creo que en !vete a la mierda!, Vete va en mayuscula. La coma que esta justo frente a esa exclamación, creo que debe ser un punto.

    “—¿Qué?—respondió sorprendido, sus ojos se habían abierto formando un acordeón de arrugas sobre su frente.”
    En esta parte creo que despues de sorprendido iria mejor un punto y seguido. También, y esto siguiente es cuestión de gustos, podrías quitar ese respondió y decir dijo. Te lo digo porque he buscado muchos consejos de escritores y muchos mencionan que en todo lo posible, el dijo es mejor opción ya que el lector tienda a pasar por alto esa palabra. Aquí el respondió no es tan malo pero otras palabras como arrojó, que creo la usas, y otras mas hacen detener un poco la lectura.

    De todos modos, la historia es interesante y realista. Creo que describes muy bien a los personajes y lo mas que me impresiono es que “la hiena”, como llamas al muchacho, es un sujeto que no aguanta un buen puño. Creo que eso sucede mucho en vida real también. Te felicito por este relato tan realista. Otra cosa que me gustó y cabe mencionar es la valentía de los demas clientes al detener al muchacho para que no siguiera a Clara. Genial.
    Felicitaciones y saludos.
    Gracias por tu comentario en mi relato.

    Escrito el 21 enero 2016 a las 18:35
  6. Hola Carmelilla!!

    Gracias por tu comentario y disculpada quedas!! 🙂

    Tu relato es estremecedor, explicas una historia lamentablemente demasiado cotidiana… Poco más que añadir a lo que han dicho el resto de compañeros.

    Un par de apreciaciones:

    “Una joven se acercó, esquivó sutilmente la mano que el chico le ofrecía…” Creo que aquí quitaría la coma y añadiría un ‘y’

    “—¡Se acabó!, ¡Ya no estás en mi vida, y no te pertenezco!—”
    La coma de después de ¡se acabó’, yo la eliminaría.

    Un saludo!!

    Escrito el 22 enero 2016 a las 13:34
  7. 7. Carme Bureu dice:

    Hola Carmelilla:
    Me gusto el tono de prosa y verso empleado en el relato. Describes en él una ruptura de pareja, das las palabras necesarias a cada personaje, con elegancia y personalidad.
    Felicidades nos seguimos leyendo
    Un abrazo.

    Escrito el 23 enero 2016 a las 20:47
  8. 8. marazul dice:

    Hola Carmelilla
    Escribes de una forma clara y sencilla, y nos narras una historia muy real. Eso de entrada ya se agradece. Por un lado el narrador que observa, creo que está muy bien elegido: un cliente habitual de un café puede detectar cualquier cambio en su rutina. A los otros dos personajes los has descrito perfectamente con los diálogos y con alguna de las descripciones. Con solo decirnos que el joven “se frotaba las manos la una a la otra con tal ímpetu…..”ya nos estás diciendo mucho acerca de su personalidad.
    Buena caracterización de los personajes y una prosa muy correcta.
    Me ha gustado pasarme por aquí, Carmelilla
    Un saludo

    Escrito el 25 enero 2016 a las 22:44
  9. 9. charola dice:

    ¡Hola Carmelilla! Me gustó tu relato, el estilo que tienes al escribir. Las descripciones están correctas y el narrador testigo bien utilizado. Solo en la segunda raya de diálogo tienes que darle espacio: “—¿Qué? —respondió sorprendido,…” (en todos los diálogos)
    Felicitaciones.

    Escrito el 27 enero 2016 a las 00:09
  10. 10. Peter Walley dice:

    Hola Carmelilla,

    Gracias por pasarte por mi relato.

    Me ha gustado cómo has ido llevando el progreso de la historia desde la llegada a la cafetería hasta el punto final, ha ido cogiendo más y más tensión.

    Coincido con lo que te han dicho de las comas, yo haría frases más cortas. En cualquier caso la historia está muy bien, enhorabuena.

    Saludos, hasta el próximo taller.

    Escrito el 30 enero 2016 a las 08:49

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