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Luz en la sierra - por María Kersimon

Tenue como la luz de la aurora apenas despuntando y tan presto a desparecer como había aparecido, centelleó fugaz un halo dorado por encima del bosque. Podría haber sido el que deja el faro de un coche girando en la niebla, pero con la particularidad de que apuntaba al cielo a la vez que rotaba veloz. No encontró fuente probable para el fenómeno. Su mente se lanzó a enhebrar razonamientos vertiginosos ¿alguien apuntando hacia arriba con una linterna? no, el brillo no llegaría tan alto. ¿Los forestales haciendo una ronda? ¿A estas horas?… Los faros no emitirían luz de manera vertical… materialmente imposible.
Una inquietud animal se agazapó en su estómago y sintió ganas de correr en dirección opuesta a la de la luz… a toda velocidad. Notó que los pelos de sus brazos se erizaban y apeló a su racionalidad. Siguió buscando causas pero no atinó a unir una explicación cabal con el extraño fenómeno, pues se encontraba sola, a un kilómetro del cortijo más cercano y a cuatro y medio del pueblo cuyas luces titilaban bajo el repecho del último bancal cultivado. Ninguno de los vecinos tenía coche ni luz eléctrica. Diseminados entre mil quinientos y dos mil metros de altitud, casi nunca les visitaba nadie, a no ser los pastores de cabras o algún que otro cazador, y éstos recorrían la sierra andando.
Al desaparecer la luz tan pronto como había aparecido, se empezó a calmar, sin por ello tener resuelto el enigma y, cuando se durmió, soñó que la familia de “La Macarena”, grandes y pequeños, bajaban los quinientos pedregosos metros de desnivel que les separaban, en bicicletas, de noche, con la luz de los focos saltando y bailando en cada sacudida.
Al despertar a la mañana siguiente permanecía la inquietud. Una vez sacadas las cabras y comprobada la verja del huerto para asegurarla contra incursiones vandálicas de éstas contra coles y lechugas, se echó un amplio chal sobre los hombros, se enfundó unos vaqueros, las botas y bajó al pueblo en el Jeep que —de recién llegados—, les había valido ser puestos en el bando de los invasores contaminantes.
Traqueteó a lo largo de la pista de tierra donde tormentas recientes habían abierto surcos y labrado grietas. Le parecía estar sobrevolando la ondulación azulada del valle mientras evitaba con soltura la orilla de la abrupta quebrada que la curva en alfiler obligaba a recorrer con media rueda en el vacío. Pasado el cortijo “El Jurel”, todo entró en calma y saboreó el aire matutino perfumado de mastranzo, orégano y tomillo. Le reconfortó la presencia serena de los castaños a orillas de los barrancos y los efluvios de la menta silvestre que las ruedas aplastaban.
Aparcó junto a la tienda-bar donde los “modernos” (ellos) solían repostar víveres para las despensas, velas, tabaco y cartuchos para los quinqués de gas. Sólo estaban algunos pueblerinos, acodados a la barra.
Se sentó, pidió café y mientras desayunaba, le llegaron fragmentos de conversación:
—¿Al Cuervo no le has visto, no, Mariano?
—Yo no, hace unos cuantos días que no me llego al cortijo… ¿por?
—Ná se sabe del desde hace un par de días. Las cabras… abandonás a su suerte… andan por ahí sueltas y no han sio ordeñás…empiezan a tener ubrera…
—Yo le vi en el bar de la carretera a primera hora de la mañana d’antayer, apurando el aguardiente, antes de tirar pal bancal, onde yo iba a sembra unas pocas de habishuelas, que este año pue que vayan escasas y a mejor precio quel año pasao… des d’entonces no l’he vuelto a ver.
—Pos eso si qu’es raro, Juan. El Cuervo no s’ha ausentado del pueblo en su vida, y menos del cortijo. No ves que se conforma con una tajá tocino y un trozo pan con tal de no bajar. Si duerme allí arriba con las cabras… y según las malas lenguas… bueno… vamo a callar la boca…
—Jajajaja…si, vamo a callar la boca, mejor…
—Pos sí que ese podría ser un buen años pa l’habishuela, Juan.
Fumaban y parlamentaban a la vez que apuraban el chato con su tapa de jamón serrano o su arenque seco. Parecían algo más excitados que de costumbre, inquietos. No se fijaban en ella. Al rato se empezaron a ir, uno a uno.
Entró un hombre joven de unos treinta años, de melena corta y barba castaña, que se le acercó con familiaridad y se sentó a su mesa.

10 comentarios

  1. 1. Hyo dice:

    Hola,
    Me he releído el texto varias veces antes de hacer el comentario, y me gustaría comentarte alguna de las cosas que he visto y que me han dificultado la lectura. Antes que nada decirte que me has hecho aprender más de una palabra nueva, tienes un rico vocabulario que se agradece y la forma de escribir los diálogos me ha gustado; estos detalles siempre te ponen más en el contexto de la historia.
    Tus descripciones son buenas, pero la puntuación de las comas no es adecuada. Hay frases muy largas, y otras muy cortas. También el pequeño detalle de la palabra “echó” es “hecho” en este contexto.
    Lo que más me ha gustado ha sido el inicio, la metáfora inicial está bien, te describe con facilidad el efecto misterioso y me ha hecho verlo claramente en la mente. Solo que me ha costado en cierto punto darme cuenta quien era el narrador, quizás faltaba algún detalle más sobre él al principio; algo por el estilo estaba mirando desde la ventana o alguna pista más. Sobre los puntos suspensivos, para mi parecer rompen un poco el ritmo de lectura.
    Igualmente, te felicito porque tienes frases y un uso del vocabulario que me ha gustado mucho. En cierta manera, he sentido parte de las descripciones que me has querido transmitir, pero no he llegado a ver la historia, me imaginó que habrá un misterio con esas luces; por un momento he pensado que sería un ovni o algo así.
    Aun así, me gustaría ver cómo sigue, las novelas de misterio siempre me han gustado.
    Buena suerte.

    Escrito el 19 febrero 2016 a las 00:32
  2. 2. pato dice:

    Hola María.
    Me ha gustado mucho tu relato, sobre todo las descripciones están muy logradas, es verdad que tienes un vocabulario muy rico, también es cierto que escribir como se habla añade un punto divertido al relato, pero puede crear cierta confusión en las palabras que usas, ademas de que no se si sería sostenible a lo largo de toda una novela ese tipo de lenguaje, pero es muy valiente y ambicioso intentarlo.
    La historia promete, es ambigua y eso genera curiosidad en el lector.
    Por otro lado esa forma de escribir los diálogos también tiene la virtud de establecer muy claramente la distancia que hay entre los modernos y los lugareños, en ese aspecto cumple una función importante en el texto.
    Felicidades por que es una historia con mucho futuro.

    Escrito el 19 febrero 2016 a las 10:30
  3. Hola María,
    Coincido con los comentarios anteriores respecto a un buen dominio del vocabulario, muy rico y bien usado. Aunque considero que las descripciones que haces son muy minuciosas y ricas considero que igual dificultan un poco la lectura del relato, siendo como ha de ser un primer capítulo que “enganche” al lector. Quizás faltaría un poquito más de acción y menos descripción, aunque es cierto que permite ubicarse perfectamente en lo que estás describiendo.
    Me ha parecido que has hecho un buen uso de los diálogos y ese hablar de los locales que está muy conseguido, aunque es cierto que si se repite mucho puede cansar.
    Me ha parecido un buen trabajo.
    Saludos y gracias por pasarte por mi relato.

    Escrito el 19 febrero 2016 a las 21:46
  4. 4. beba dice:

    Hola, María:
    Excelente tu proyecto inicial de novela. Una idea muy original, y muy importante el manejo del registro lugareño.Diálogos sueltos y pintorescos. Al respecto, me pregunto si “del”(de él), no debiera de escribirse “d’él”; una minucia, pero me dejó pensando.
    Muy buena puntuación y ortografía. Revisa, no obstante las minúsculas detrás de los signos de pregunta.
    Acerca de “echó” lo has escrito muy bien; no es que hizo un chal, sino que se lo colocó (echó) sobre los hombres.
    Me gustó muchísimo. Adelante.

    Escrito el 19 febrero 2016 a las 23:27
  5. 5. María Elvira Alonso dice:

    Hola, María: confieso que al principio no entendía nada, pero al avanzar un poquito me han gustado mucho tus descripciones y diálogos. El relato fluye ágilmente y va ganando interés. Me ha parecido muy bueno, y ahora me he quedado con ganas de saber cómo sigue.
    Si quieres darle una leída al mío, es el 234, así me comentas que te parece. Saludos!

    Escrito el 20 febrero 2016 a las 06:36
  6. 6. sonairam dice:

    Hola María

    Excelente inicio, con descripciones bastante acertadas que dan una idea muy precisa de la situación que se vive aislado en el campo. Al utilizar diálogos con registros de la zona donde tu piensas que se desarrolla el relato, todavía lo hace más interesante. Muchas gracias por tu comentario

    Escrito el 21 febrero 2016 a las 18:39
  7. 7. María dice:

    Gracias a todos por leer y comentar mi relato. Tomo nota de los aspectos que me comentáis: menos descripción y más acción, definir el narrador desde el principio, no abusar de la jerga local, menos puntos suspensivos y cuidar la longitud de las frases. Aplicarse estos consejos en el próximo trabajo.
    Me está resultando una experiencia gratificante compartir este espacio y lo disfruto.

    Escrito el 22 febrero 2016 a las 19:02
  8. 8. Otilia dice:

    Hola María Kersimon,
    Gracias por leer mi historia y por las observaciones que tendré en cuenta.
    He leído la tuya y me ha gustado. Las descripciones son tan buenas que he podido visualizar tu escrito como si fuera una película. Me ha recordado la isla Gomera.
    Me gusta el uso del lenguaje para diferenciar los “modernos” de los lugareños, ésto supone una dificultad añadida a la hora de escribir una novela.
    El verbo “se echó un amplio chal…” es correcto.
    Buen trabajo. Saludos

    Escrito el 22 febrero 2016 a las 19:10
  9. 9. Aner dice:

    María,
    Generas gran intriga con la escena inicial, me he quedado con ganas de saber más acerca de lo sucedido. Me ha parecido que el vocabulario volvía el texto algo denso, aunque, aún así, fluye con cierta alegría; creo que en eso hay cierto estilo personal. Y me ha gustado mucho esa dicotomía entre rurales y modernos. En esta historia tienes mucho que contar.
    ¡Gracias por pasarte por mi relato! Un saludo,

    Escrito el 3 marzo 2016 a las 01:35
  10. 10. Laura dice:

    Hola María. Me han gustado mucho tus descripciones aunque al inicio se me hizo un poco pesado.Hermosa la primera frase.
    Muy rico el vocabulario regional.

    Escrito el 13 marzo 2016 a las 00:08

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