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Utopía? - por Kepa

Pienso en ellos, pienso en mí, en la tormenta que estoy a punto de desatar, en la riada de mierda que va a emerger de mi boca, en la insufrible existencia que mis hijos van a heredar, en la constante humillación que mi mujer tendrá que afrontar y resistir para no desfallecer, para conseguir flotar sobre el océano séptico en el que mis palabras intentarán ahogarla. Seguimos elevándonos por encima del nivel del mar, diez pisos ya, y me quedan menos de treinta para tomar una decisión que cambiará las vidas de innumerables personas, muchas de ellas de forma merecida, otras quizá, esposas, maridos, hijos, por el contrario, asistirán impotentes a la destrucción de una historia forjada durante años, mediante mentiras, engaños o con esa complicidad de quien mira hacia otro lado, sin haber intuido jamás que todo podría desmoronarse.
Mi abogado, maldito sea, rata, pozo sin fondo, me mira y sé que quiere averiguar qué voy a hacer. El ascensor ni se detiene si se detendrá hasta el piso cuarenta y dos. Lo que me ofrece menos de un minuto para decidir si arruino todo cuanto he construido y hago lo correcto, lo ética y moralmente correcto, lo que me pide esa consciencia que ahora martillea incansable mi cerebro, mi parte racional, mi parte irracional, mi corazón, mi cuerpo entero, o si sigo siendo la puta de muchos y me conformo con la otra parte de mi vida, la que disfruto con mi familia y amigos, la parte libre, esas horas al día que intentan copar un vacío, aunque no siempre lo consiguen. La que me ofrece el dinero, las casas y los coches, los viajes y las joyas, el estatus, las cenas de gala y los contactos…
Mi defensor, mi protector, sus ojos me observan, me palmea un par de veces la espalda, muestra una sonrisa de condescendencia, de falsa amistad, de estoy contigo, aunque esté muy lejos, aunque lo único que quiera es vaciarme, no sólo los bolsillos, sino también mi alma. Quiere saber qué ronda mi mente, qué pensamientos, qué recuerdos, qué premoniciones, pero no digo nada, no respondo, no articulo palabra, tengo la boca tan seca que mi saliva se ha convertido en pegamento. No me ayuda porque nada en este tiempo, en este ascensor que viaja imparable hacia mi ruina, mi quiebra emocional, mi hundimiento económico, mi alejamiento social, nada, absolutamente nada más que la batalla que se libra en mi interior puede ayudarme, protegerme, librarme… tan sólo, quizá, la muerte.
Piso veintiuno. Miro la luz que centellea y cambia al ritmo que cambian los niveles que ascendemos, y al mismo ritmo se transforma mi rostro, cuyo reflejo observo en las puertas correderas del ascensor. Siento que la indecisión carcome mi interior, y la máscara que ahora debe ser mi cara se distorsiona y cambia en algo que jamás había contemplado, en… quizá de un buen diccionario elegiría la definición de la palabra depauperado, sinónimo de demacrado, débil, extenuado psicológica y físicamente, a punto del puto colapso nervioso.
Mi vampiro a sueldo sujeta con las dos manos una enorme carpeta repleta de documentación y el inabarcable e insufrible volumen del código penal. Según él, sus dos, y mis dos armas con las que luchar en la batalla; información y leyes. Algo que ni entiendo ni quiero entender, y mucho menos ahora. Pues mis armas no son esas, mi única arma es mi lengua, y mis balas mis palabras. Sólo puedo luchar con eso, todo se reduce a esa única opción. Si consiguiera sellar mis labios, si el ascensor estallara en mil pedazos, si mi corazón desbocado latiera por última vez antes de llegar a mi destino… Sólo así sería capaz de detener lo ineluctable, pues aunque a tan sólo diez pisos de mi final se siga librando una guerra en mi mente, si soy sincero y honesto conmigo mismo, y debo serlo, creo saber sin el menor género de duda que cuando esas puertas grises que ahora me protegen se deslicen hacía un lado y dé un paso al frente, no voy a ser capaz de contener lo que unos denominarán traición y otros valentía, lo que unos tildarán de crimen y otros de equivocación…
Lo que la opinión pública verá, en mi confesión, como un hecho que deja de ser utópico en este país corrupto y enfermo, y mi familia como la única salida viable para intentar convertirme, pese a la alargada sombra que hasta la muerte me acompañará, en una persona honrada.

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7 comentarios

  1. 1. Jisaen dice:

    Hola Kepa,

    Me gusto la historia, interesante, trepidante y angustiosa. El título es el justo debido a la posibilidad nula de que una persona, en ese caso, tome una decisión similar.

    El ritmo es bueno, acorde al poco tiempo que transcurre el viaje en el ascensor, lo que transmite la congoja del personaje, sus dudas y rencores.

    Si tuviera que señalar alguna observación, me pareció un poco forzada la inclusión de la palabra diccionario, tarea obligatoria en la escena, y que distrae un tanto la agitación del personaje.

    Felicitaciones

    Escrito el 18 marzo 2016 a las 18:47
  2. 2. Sabina DuAr dice:

    Qué tal Kepa.

    Tu historia fluye de una manera natural, y poética.

    Me pregunté si sería un poema, por el lenguaje metafórico que utilizas.
    Tu texto tiene música y movimiento.
    Aunque creo que si lo condensaras un poco,
    y utilizaras más puntos y aparte, ganaría la historia.
    Tuve la impresión de que la falta de puntos seguidos, era cuestión
    contexto.

    Mi cuento el 94.

    Nos vemos en escena.

    Escrito el 20 marzo 2016 a las 11:18
  3. 3. Emyl Bohin dice:

    Hola Kepa

    Es famosa la anécdota protagonizada por el emperador José II y Mozart, cuando comentando la ópera El rapto en el serrallo le dijo al compositor que le había gustado la música pero que consideraba que había demasiadas notas. En esa circunstancia me veo yo ante un relato que me ha gustado pero que me parece que tiene demasiadas palabras y como le pasaba al monarca no tengo ni idea de cual quitar, aunque por otro lado las he contado y son justas: 750. Ni una más, ni una menos.
    El texto posee ritmo y un extenso vocabulario, pero me cuesta imaginar la escena. Puede ser una limitación mía o que sencillamente no es necesario que las palabras creen siempre imágenes y solo su simple sonido nos provoquen las emociones que busca el autor.

    La verdad es que me ha gustado y creo que merece la pena destriparlo un poco más a ver que aparece de entres sus letras.

    Enhorabuena
    Y un saludo.

    Escrito el 22 marzo 2016 a las 01:50
  4. Hola Kepa.
    Soy nueva en el, intentaré hacerlo lo mejor posible.
    La historia me parece muy actual. Utopía. mas que bien, donde encuentras un ladrón con cargo de conciencia.
    Me gustó mucho, pero yo quitaría algunos partes que lo hacen algo denso. Sin repetirse vuelven a recrear el mismo concepto.
    Por lo demás muy entretenido y fácil de leer.

    Escrito el 22 marzo 2016 a las 12:21
  5. Hola Kepa.
    Soy nueva en el taller, intentaré hacerlo lo mejor posible.
    La historia me parece muy actual. Utopía, mas que bien, donde encuentras un ladrón con cargo de conciencia.
    Me gustó mucho, pero yo quitaría algunos partes que lo hacen algo denso. Sin repetirse vuelven a recrear el mismo concepto.
    Por lo demás muy entretenido y fácil de leer.

    Escrito el 22 marzo 2016 a las 12:23
  6. 6. Kepa dice:

    Hola a todos y gracias por vuestros comentarios.
    -A Jisaen: Cierto es que me costó incluir la palabra diccionario, y quizá no lo conseguí de la mejor manera.
    -A Sabina DuAr: Gracias por “movimiento y música”. En cuanto a los puntos, suelo escribir de esta forma, que no es muy ortodoxa, lo sé, pero creo que imprime más velocidad, tensión y dota al relato, si es lo que pretendes conseguir por su argumento, de cierta agonía, angustia..
    A Emyl Bohin: Me ha encantado el paralelismo con el emperador y Mozart. Quizá sobre alguna palabra, tienes razón, pero cada vez que la quitaba me surgía alguna otra, y así anduve jugando con las 750.
    A Liliana: Quizá hay partes que se repiten, pero supongo que con eso busco ofrecer cierta tensión.

    Un saludo!

    Escrito el 24 marzo 2016 a las 19:35
  7. 7. Jose Luis dice:

    Hola Kepa
    Gracias por leer mi relato.
    En cuanto al tuyo he encontrado esto a nivel formal:
    El ascensor ni se detiene si se detendrá ——————————– El ascensor ni se detiene, ni se detendrá
    consciencia ——— conciencia
    mis balas mis palabras ————- mis balas son mis palabras
    se deslicen hacía un lado ————– hacia
    Tu cuento está bien narrado, eso desde luego, quitando esos errores que menciono más arriba. Pero tengo dudas acerca de si he entendido el objeto del cuento, lo que quieres expresar con este relato. Hay conflicto, sobre todo a nivel psicológico, pero no me queda claro si veo el nudo en la trama o si hay trama. Hay frases larguísimas dentro del relato, por ejemplo, el primer párrafo contiene solamente dos frases. Te hace desconectar un poco, y pierde algo de fuerza la narración. A veces es mejor utilizar frases más cortas para dosificar las ideas que intentas explicar. Utilizas bien el lenguaje y describes bien las cosas, pero el relato me parece demasiado críptico.
    Un saludo

    Escrito el 26 marzo 2016 a las 00:40

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