Cookie MonsterEsta web utiliza cookies. Si sigues navegando, entendemos que aceptas las condiciones de uso.

Do you speak english?

¿If you prefer, you can visit the Literautas site in english?

Apuntes, tutoriales, ejercicios, reflexiones y recursos sobre escritura o el arte de contar historias

<< Volver a la lista de textos

Una Rubia joven... - por Alonso García-Risso

Una rubia joven, hecha un enjambre de nervios, busca un sombrero…

A las 9:30 horas de la mañana, una joven ingresa nerviosa a la tienda de sombreros de un aeropuerto internacional. Es observada por un viajante maduro al que ha llamado su atención. «Así ocurre en muchas ocasiones»

La joven se mueve con rapidez entre los pasillos en que se exponen los diversos modelos para varones y madonas. “Ella desde que entró en el local, parece desenvolverse en un laberinto”, pensó el observador. Una dependiente se percata, también, de su comportamiento: ‘Va de un lado a otro sin atinar en lo más mínimo’. Acude, entonces, en su ayuda…
Luego de un rato, el observador se da cuenta de que la clienta rubia y nerviosa, ha cambiado de actitud. Ahora, asistida por la dependiente, se dedica a lo que ha venido a la tienda: «A escoger un sombrero del agrado de su marido», es lo que tiene in mente. Es vital para ella esa condición: “La elección debe ser del agrado de su marido, que esperaba impaciente con los pasaportes y boletos de viaje en el mano”, de otro modo se armaría una «grande».
Escogió un modelo; pero luego lo desechó, siguió por buen rato, uno y otro, no hallaba por cual decidirse. Comenzó a lanzar comentarios al aire como para ser escuchada por todos los circundantes. De vez en cuando subía la mirada para chequear los efectos:
– Mi marido debe estar inquieto esperando mi regreso, agitando los pasaportes y los boletos. Siempre me regaña por mis atrasos —dijo casual— la dependiente dio una respuesta que quiso ser amable con su clienta, a fin de no romper con la venta.

– Este horizonte de sombreros, cada cual más bonito que otro, me aturde —agregó algo socarrona—, la dependiente sólo esbozó una sonrisa leve.
A estas alturas el observador dedujo que el esposo sería un hombre mayor, complaciente que le toleraba sus arranques en mérito a su juventud; sin embargo, no se apartaba del control de la situación. Ella por el contrario hacía gala de liviandad, lo que se deducía del descaro usado en sus verbalizaciones y manifestaciones gestuales. Se comportaba la rubia como, ‘con la pluma parada’ a decir de personas antiguas. Éste —el observador—, dejó de ocuparse del espectáculo que ofrecía la rubia, tomó de un escaparate un sombrero de paño que se acomodaba a sus deseos; luego, con cierto relajo se dirigió al sector de cajas, para cancelar la compra. En el trayecto lo alcanzó la alborotadora, llevaba puesto un llamativo sombrero. Se adelantó en pagar y salió apresurada.
Siguió desentendido de la compradora, pagó el importe y se dispuso a salir del comercio de los sombreros. Las puertas del umbral de acceso a la tienda se abrieron de modo automático para permitir el paso. En ese preciso momento lo atropelló la rubia, venía de vuelta, descontrolada, magullando groserías y malas palabras, demostrando lo alterada que se encontraba:
– ¡Le pareció ridículo!
– ¡El muy desgraciado!
– ¿Qué sabe de moda ese vejete? —dijo—, mientras arrojaba el sombrero recién adquirido sobre el primer aparador que encontró a su paso. La dependiente advertida por las grandes voces, corrió a su encuentro para apaciguarla…

Eran las 10:00 horas en punto de la mañana.

¿Te ha gustado esta entrada? Recibe en tu correo los nuevos comentarios que se publiquen.

8 comentarios

  1. 1. Bea dice:

    Hola Alonso:

    Divertida descripción de una escena que fácilmente nos podemos encontrar en cualquier aeropuerto, centro comercial o ciudad.
    La forma Ena que describes tanto los personajes como sus hechos me ha parecido muy acertada así como las situaciones.
    Sin embargo he de decir que el relato se me ha quedado algo plano, quizá sea algo que va más en gusto personal mío pero me ha faltado algún tipo de sorpresa o algún punto álgido en el texto.
    Así mismo, el diálogo final me ha confundido un poco y es que no se si el diálogo completo es algo que dice la chica solamente o personas distintas.
    Me parece que el relato es bueno y en cuanto corrijas esas pequeñas cositas será mejor.

    Si te apetecerá pasarte yo estoy en el 83.

    ¡Nos leemos!

    Escrito el 18 agosto 2018 a las 22:35
  2. 2. Ana Roda dice:

    Hola Alonso.
    Me ha gustado mucho tu relato.
    Únicamente me han despistado un poco los tiempos verbales. No sé si es intencionado el comienzo del relato en presente y la continuación en pasado.
    Aún así la historia me parece muy buena.
    Te seguiré en próximas convocatorias.

    Escrito el 19 agosto 2018 a las 16:23
  3. 3. Karian V dice:

    Saludos Alonso:
    En media hora se desarrolló la trama. Me pareció verla desde una esquina. Te felicito y mucho éxito.

    Escrito el 20 agosto 2018 a las 00:46
  4. Saludo Ana Roda: Eres muy amable en un momento difícil de vida, mi mujer a la que amo entrañablemente. Se me muere en una compilación del Alzheimer. Batallo por obtener del Altísimo un tiempo en que demostrarle mi amor incondicional. Disculparme si te hago participe de mi dolor.
    Lo de los tiempo verbales es una opción estética que busca descolocarte a fin de llevarte a las preguntas fundamentales del ser.

    Escrito el 27 agosto 2018 a las 00:52
  5. Saludos Karian: Como le he ver a Ana, es un momento que se inserta en una crónica de muerte anunciada. Mi esposa pasa por una crisis médica letal. La amo entrañablemente y corre riesgo de mala muerte. Batallo por obtener un tiempo en que demostrarle mi amor incondicional y demostrarle cuanto y de qué modo la fui amando. Lamento involucrarte en mi drama; pero pido el milagro y mi fe no decae. Mis disculpas, la vida nos pone a cada rato en esta diatribas. Gracias Amigos(as)

    Escrito el 27 agosto 2018 a las 01:04
  6. 6. Carmen Sánchez Gutiérrez dice:

    Hola Alonso, me gusta cómo has descrito la escena y los personajes. Es un buen trabajo que supongo continuará.
    Saludos y ánimo

    Escrito el 27 agosto 2018 a las 20:02
  7. 7. Ana Roda dice:

    Hola Alonso.
    Después de leer tu respuesta a mi comentario he vuelto a leer el relato y me ha impresionado mucho más que la primera vez.
    Mucho ánimo y fuerza. Tienes de tu parte ese gran amor incondicional, que es un privilegio que no todo el mundo puede disfrutar.

    Escrito el 29 agosto 2018 a las 09:04
  8. 8. Laura dice:

    Hola Alonso.
    Poco tengo que señalar a tu texto. Sòlo lamentar profundamente el momento por el que estás pasando, y decirte que, a pesar de que tu mujer no pueda manifestàrtelo, sabe de tu amor incondicional.
    Mis saludos.

    Escrito el 29 agosto 2018 a las 10:51

Deja un comentario:

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.