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¿Por qué a mí? - por AmadeoR.
¿Por qué a mí?
—Conozco este lugar —dice Wenzel con el rostro ceñido y agrega— hace poco más de un año que estuve aquí. Recuerdo que había una mesa y dos sillas, todo viejo, abandonado y en la mesa una baraja de tarot y sobre ella un candado abierto. Ya no están.
—¿Una baraja o una carta? ¿Te acordás cuál? Olvidate del candado… no es importante, alguien lo olvidó —pregunta Caltha, aun suponiendo la respuesta.
—Era una sola carta, no estoy seguro si era de Copas o del palo de Espadas.
—¿Por qué viniste aquí y con quién?
—Vinimos cuatro, pero yo golpeé la puerta para ser atendidos y se abrió chirriante, pero en la habitación no había nadie. El ventanuco no alcanzaba a dar buena claridad sobre la mesa. Recuerdo que en el baño, sin puerta, se escuchaba cómo un golpeteo, o algo parecido con cierto ritmo pausado. Nos asustamos y salimos sin hablarnos.
—Y ¿Por qué fuiste vos o tus amigos? —insiste Caltha.
—Por… para… yo… porqué andaba mal, confundido y quería conocer mi futuro.
—De acuerdo. Salgamos de esta casucha maloliente en medio del campo y regresemos. Trabajaremos a pleno. Usaremos las dos cartas que crees haber visto aquella vez. Primero merodearás sobre tu pasado, y luego, por el futuro que tú mismo deberás conseguir, pues el Tarot solo te orienta retrospectivamente. No predice, solo colabora con el autoconocimiento.
Caltha y Wenzel ingresan a una sala bien iluminada, con cuadros alegóricos en las paredes, música relajante y aroma amigable a incienso. Hay varios muebles, entre ellos: una mesa redonda y tres sillas con respaldos altos. Sobre la mesa, las setenta y ocho cartas de tarot, una tetera grande y dos vasos. Ya sentados, uno frente al otro, Caltha sirve el té frio y señalando la baraja, dice:
—Primero trabajaremos con las dos cartas que crees haber visto allá y luego seguiremos según tus avances. No será una sesión básica, sino profunda y efectiva. Piensa en tu problema, en la causa de la parte de tu pasado que quieres superar. Piénsalo con detalles y luego, veremos qué te insinúan las cartas. Tienes los minutos que quieras para ubicarte. Concluye con una pregunta íntima, fuerte, no con las tontas de siempre: ¿Por qué a mí? o ¿Por qué a mí no? Consúltate tú mismo. No la digas en voz alta.
Wenzel elije una carta del palo de Copas: la Reina. La estudia, se concentra. Caltha sonríe y murmura para sí: “es agua, son emociones, sentimientos, es el amor”. Seria y mentalmente ayuda a Wenzel para que digiera su pasado en análisis y logre contestar su propia pregunta.
—Tengo la pregunta y una conclusión —aclara Wenzel, con cierta duda.
—Sigamos con la otra carta… Elije una del palo de las Espadas.
—¿Me hago otra pregunta sobre mi pasado? —consulta Wenzel y toma una carta luego de que ella las mezclara, y la coloca a la vista.
—Muy bien… es el caballo. Wenzel por favor estudia, repasa lo referido al conflicto y a la decepción, hazlo con claridad y justicia. No me cuentes nada. El problema es tuyo y encontrarás la salida. Aplica el corazón para responderte la misma pregunta.
El silencio perdura. Wenzel se mira las manos, luego el techo, tal vez en agradecimiento por su evolución interna, por la creatividad que le surge. Le nacen intenciones de entrar ya en acción y aceptar la muerte de su novia en aquel maldito accidente aéreo. “¿Por qué a mí no?”, se pregunta mudo y sonríe. Con paz interna, se acomoda en la silla, mira a la pitonisa y le consulta:
—¿Seguimos con los otros palos?
—Mejor lo dejamos para el martes 19. Entonces te preguntarás sobre qué futuro pretendes. ¿Te espero a las 15 h? —propone Caltha.
—Perfecto. En casa completaré el aceptar mi pasado. Nos vemos —confirma Wenzel con una extraña mueca de sonrisa.
—Nos vemos el 19… y… ¡me abonas las dos sesiones! ¡No te olvides!
—Perfecto.
Tras intentar comunicarse con Wenzel y ya haber transcurrido siete martes, Caltha decide descartarlo como cliente y exclama embroncada:
—Al próximo, le cobraré por anticipado.
Comentarios (6):
Otilia
18/11/2025 a las 19:14
Hola, Amadeo, gracias por compartir tu relato.
Creo que no he entendido bien tu historia. Parece que el objetivo de estar con la vidente es aceptar la muerte de la novia en accidente, aunque el comienzo de la historia insinúa otra cosa y el final nos informa que el tal Wenzel es un cara dura y Caltha una ingenua. Em mi humilde opinión demasiado para tan pocas palabras.
He visto algún guion de diálogo, una tilde en porqué, los palos de la baraja se escriben con minúscula… Pequeñeces.
Buen trabajo. Saludos.
Moldy Blaston
21/11/2025 a las 20:20
Muchas gracias Amadeo por tu amable visita y te incluyo mis comentarios con mucho gusto.
Creo que tu relato tiene un ambiente muy logrado y un buen equilibrio entre diálogo y descripción que mantiene siempre el interés. Veo que la evolución del personaje principal está bien manejada, mostrando un proceso de autoconocimiento sincero y conmovedor. La atmósfera cambia adecuadamente entre espacios, reflejando estados internos y reforzando la narrativa.
Si me permites una sugerencia, podrías hacer pausas breves que creo que darían más ritmo y potenciarían el impacto emocional.
En resumen, pienso que es un texto con una base muy sólida y mucho potencial para profundizar en la exploración interna del personaje y la atmósfera. Si sigues cultivando esa sensibilidad narrativa tendrás frutos muy interesantes.
Nos leemos!!!
Maria
22/11/2025 a las 11:16
Gracias por tu relato. Me he confundido varias veces si era en primera persona o testigo.. Me he liado un poco con la historia, pero el argumento me ha gustado. Gracias por leerme.
Cristina Otadui
22/11/2025 a las 12:01
Hola,
En primer lugar darte las gracias por tu amable comentario y después…¡al lío!
Me gusta ese ambiente que creas al principio: la casucha abandonada, el golpeteo rítmico, el recuerdo confuso; se deja claro el vínculo con el pasado pero no se explica y el texto fluye.
Entre Caltha y Wenzel hay tensión, pudor, incomodidad… quizás se pudiera pulir el diálogo en algún momento pero hay dinamismo y el ritmo esta bien.
También funciona estupendamente la transición entre la casucha maloliente y la sala luminosa y serena: creo que da una sensación de evolución, de entrar en un espacio mental diferente, casi como pasar del trauma a la reflexión.
Y el giro final casi parece propio de un microrrelato: aporta distensión, humor y cierra con el contrapunto perfecto a la seriedad del relato.
¡Buen trabajo, gracias por escribir y compartir.
¡¡Nos leemos!!
Gita
25/11/2025 a las 16:18
Hola Amadeo:
Vamos por un camino y cambias a otro plano, inesperado para mi. Un final no previsto pero que da un cierre. Me pareció interesante.
Dante
30/11/2025 a las 18:01
¡Hola, Amadeo!
Soy tu vecino del 6. y me ha tocado comentar tu relato.
I.- FORMA:
I.- 1.- GÉNERO, TONO Y LENGUAJE:
En cuanto a los GÉNEROS no soy partidario de una división tajante. Sin embargo, parecería más o menos claro que, pese a que Caltha trabaja (o “trabaja”) de vidente, pitonisa, adivina, “bruja” o como quiera llamársele, el género sería realista. Porque no se trata de si tiene poderes o no sino de si alguien cree en eso o no, lo cual en la realidad se verifica. Es realismo sí, con algunos destellos de humor o comedia, y quizás, algo de drama (¿y misterio, tal vez?) en un punto (la muerte de la novia de Wenzel).
El TONO es un tanto difícil de caracterizar: porque pretendidamente solemne, afectado, con pretensiones de seriedad y al mismo tiempo, ligero, liviano y algo divertido. Que sea híbrido y difícil de caracterizar no tiene por qué ser algo negativo. Al contrario. Creo que está bastante alineado con el género.
El LENGUAJE es correcto y coherente con el género y el tono, sobre todo porque gran parte del texto consiste en diálogo y son distinguibles los personajes entre sí y éstos del narrador.
I.- 2.- ATMÓSFERA O AMBIENTACIÓN:
Este elemento formal suele referirse con estos nombres como sinónimos, pero en el caso de tu relato, yo los distinguiría.
La ATMÓSFERA es perfectamente creíble: intimista y esotérica (real o pretendidamente, porque viendo a estos dos personajes, vaya uno a saber en qué creen realmente…). Un acierto total.
En cuanto a la AMBIENTACIÓN, parece haber dos ambientes diferenciados, aunque uno de ellos requeriría mayor precisión.
Los dos ambientes están muy bien delineados, caracterizados y contribuyen muchísimo a la atmósfera del relato.
Sin embargo, hay algo en la transición que no queda del todo claro. Por un lado tenemos a la casucha maloliente en el medio del campo. Por el otro, a la sala bien iluminada que, por contexto se entiende que es un punto de regreso (pues Caltha dice “Salgamos de esta casucha maloliente en medio del campo y regresemos”). Entonces lo que no queda del todo claro es dónde está esa sala: ¿en otra casa del mismo campo, en un campo vecino, en un pueblo vecino o cercano, en una ciudad? Y ello conduce a otra pregunta: cuál es el intervalo temporal entre un punto y otro. Si bien podría caer dentro de la elipsis, por la manera en que viene dándose la conversación, no parece que los personajes cambiaran de tema en el interín.
No me atrevo a marcar esto como negativo, pero sí como un punto en el que quizás habría que reflexionar, para mayor claridad para el lector y para que una buena historia como esta luzca aún mejor.
Tanto si decidieras expandir la historia como si optaras por mantenerte dentro del límite del taller (750 palabras) habría espacio para realizar ese ajuste (dado que el texto tiene 679 palabras).
II.- 3.- EL RITMO Y LA ACCIÓN:
El RITMO desde el punto de vista de la ACCIÓN es más bien lento, pausado, pero no por eso deja de ser ágil. Parece extraño esto que señalo, mas no lo es si se lo mira en conjunto con los demás elementos formales.
Por la atmósfera que ya analicé, por el género y el tono (también vistos), y, sobre todo por el proceso interno que Wenzel viene atravesando (o supuestamente viene atravesando), no puede ser de otra manera. Y a la vez, al contarse la historia mayormente a través de diálogos la agilidad del desarrollo, el ritmo, la acción (porque las palabras dichas a un interlocutor con una intención también son acciones), no puede ser otra cosa que ágil.
Este es un punto altísimo: lograste una alquimia de lentitud y pausa con agilidad. No es poca cosa.
I.- 4.- EL RITMO, LA CONSTRUCCIÓN DE FRASES, ORTOGRAFÍA, PUNTUACIÓN Y GRAMÁTICA:
El RITMO también puede ser considerado desde el punto de vista de la CONSTRUCCIÓN DE LAS FRASES, la ORTOGRAFÍA, la PUNTUACIÓN y la GRAMÁTICA.
Considero que de estos elementos formales estarían en su mayoría bien trabajados, sin perjuicio de lo que indicaré después al analizar cada párrafo y las áreas en que podría efectuarse alguna reflexión.
I.- 5.- SONORIDAD:
La sonoridad del texto es correcta. Suena bien, salvo alguna que otra reiteración de palabras que señalaré. En el balance, el saldo es muy positivo.
I.- 6.- PUNTO DE VISTA:
El punto de vista se conecta estrechamente con la cuestión del narrador, y, en este caso, es tercera persona omnisciente. Creo que es una elección acertada.
El narrador interviene poco porque el peso del desarrollo de la acción y de la trama lo soportan los personajes y sus interacciones que se materializan en diálogos.
En general es coherente y efectivo, salvo en un punto. Veamos este párrafo:
“El silencio perdura. Wenzel se mira las manos, luego el techo, tal vez en agradecimiento por su evolución interna, por la creatividad que le surge. Le nacen intenciones de entrar ya en acción y aceptar la muerte de su novia en aquel maldito accidente aéreo. “¿Por qué a mí no?”, se pregunta mudo y sonríe. Con paz interna, se acomoda en la silla, mira a la pitonisa y le consulta:”
¿Qué sabe este narrador? Lo externo: el silencio que perdura y las acciones que Wenzel realiza (mirarse las manos y luego el techo, sonreír, acomodarse en la silla, mirar a Caltha y formularle una consulta). Lo interno de Wenzel: el nacimiento de las intenciones, el objeto sobre el que recaen esas intenciones, el recuerdo del pasado (que no han contado ni Wenzel ni Caltha ni se infiere de ningún modo), la pregunta que se hace Wenzel y la paz interna que siente.
De la conjunción de todo ello puede inferirse que el narrador es omnisciente, puesto que si fuera testigo (fuera personal, impersonal o testigo presencial/cronista) no podría conocer nada de lo que acontece en el fuero íntimo de los personajes ni lo que sucedió en su pasado.
A propósito dejé fuera una frase: “tal vez en agradecimiento por su evolución interna, por la creatividad que le surge”. Ese “tal vez” entiendo que rompe con la coherencia de un narrador sólido, muy atinadamente elegido y muy bien construido, ya que si es omnisciente lo que sabe lo sabe con certeza, y, por ende, debería asegurar por qué Wenzel se mira las manos y luego el techo. Ahora bien, si la duda fuera de Wenzel y el narrador omnisciente quisiera reflejar eso, quizás habría que reformular la frase para dejarlo claro. Por ejemplo: “Wenzel mira sus manos y luego el techo, sin saber si ello obedece a un agradecimiento por su evolución interna, a la creatividad que le surge, o a ambos.” También podría argüirse que se trataría de un narrador en tercera persona equisciente o de conocimiento limitado a un personaje. No creo que fuera el caso, pero aún concediendo esa hipótesis, parecería seguir a Wenzel y, por lo tanto, lo que pasa dentro de él debería conocerlo con certeza.
En resumen: este elemento formal está muy bien trabajado y, en mi opinión, convendría reflexionar sobre ese “tal vez” para determinar el curso de acción que creas conveniente (eliminarlo o reformular la construcción de la frase).
I.- 7.- DIÁLOGOS:
Son uno de los puntos más fuertes del relato. Bien construidos, en general bien representados gráficamente, con voces de los personajes distinguibles entre sí. Y por si fuera poco, sostienen la trama y el desarrollo de la acción.
Asimismo, son los que confieren agilidad a un ritmo que es lento, pausado y esa mixtura hace que el relato no sea aburrido sino entretenido y atractivo.
I.- 8.- DESCRIPCIONES:
El relato contiene descripciones en su justa medida. Creo que tiene un equilibrio, no se excede ni abusa de adjetivos y, a su vez, la propia ambientación o atmósfera genera una “descripción por vía indirecta” que hace que pueda prescindirse de frases explícitas y sobrecargadas de adjetivos.
La descripción es un elemento formal muy importante y el secreto es la proporción o medida. Creo que lo has utilizado muy bien, y que ese equilibrio juega a favor del relato.
I.- 9.- CONFLICTO:
Este es un elemento formal fundamental y está muy bien trabajado. De hecho, hay dos o tres conflictos principales que se entretejen entre sí.
Wenzel tiene un conflicto consigo mismo, con su pasado y la aceptación del mismo (o eso pareciera). Y, anclado en el pasado, tiene un conflicto con lo externo (un objeto, la naturaleza, el destino, con dos de los tres, con los tres, lo que se resume en el accidente del que resultó que él se salvara y su novia muriera).
Hay un conflicto menor en el pasado: los amigos de Wenzel que se asustaron de aquella puerta que se abrió aparentemente sola.
Y hay otro conflicto entre Wenzel y Caltha que se concreta al final como la falta de pago, pero que, de un modo u otro, ya está planteado antes porque cada cual quiere obtener lo que el otro, en teoría, podría darle (pero no están o puede que no estén dispuestos a cumplir con su parte de la transacción).
Contar con estos conflictos garantiza el satisfactorio desarrollo de la acción.
I.- 10.- INTRIGA:
Este elemento formal se vincula íntimamente al conflicto. Creo que está presente y bien trabajada porque el desarrollo del relato se va escalonando, tiene un clímax y un final un tanto inesperado, pero coherente y satisfactorio. Siempre el lector quiere saber más y eso se debe a que los conflictos están interrelacionados e impulsan el desarrollo de la trama.
I.- 11.- PERSONAJES:
Este relato tiene algo particular: conviene empezar por los personajes secundarios: la novia de Wenzel sería un personaje de impacto, aunque aparezca casi al final de manera explícita pero que estaría implícita antes y por lo que sucedió por ella la trama avanza. Al menos en lo que concierne a Wenzel (o así parece). Luego tenemos a sus amigos, que son simples secundarios, sin más.
Y nos quedamos con Wenzel y Caltha, cuya relación es tal que se asemeja a un “two hander”, las obras teatrales de dos personajes, donde por impulsar ambos la trama (y tener puntos de vista atendibles, o por lo menos, fuertes razones desde la óptica de cada uno), ambos pueden ser considerados protagonista y antagonista recíprocos.
Esta distribución de personajes también sería coherente con los conflictos planteados en el relato y con la decisión de que los diálogos soporten la mayor parte (cuantitativa y cualitativa) del desarrollo de la historia.
En conclusión: interesante elección y muy efectiva.
I.- 12.- ÁREAS SUSCEPTIBLES DE REFLEXIÓN O MEJORA:
Si bien considero que en líneas generales todos los elementos formales están bien trabajados, podría haber algunas áreas susceptibles de reflexión o mejora:
“—Conozco este lugar —dice Wenzel con el rostro ceñido y agrega— hace poco más de un año que estuve aquí.”
En esta oración, que es una línea de diálogo, no estoy seguro de que el verbo agregar, que se añade en la acotación, sea necesario. Aún si se lo suprimiera, el resultado que se obtendría es el mismo: “—Conozco este lugar —dice Wenzel con el rostro ceñido— hace poco más de un año que estuve aquí.”
Otra posibilidad sería prescindir de la acotación en general, ya que, salvo que se quisiera destacar como relevante que Wenzel tiene el rostro ceñido mientras dice estas palabras, no resultaría necesaria. Incluso si quisiera aclararse que quien habla es Wenzel, ya que en la respuesta de Caltha esto podría aclararse con la introducción del vocativo: “—¿Una baraja o una carta? ¿Te acordás cuál, Wenzel?”
De todos modos, esta apreciación es más bien subjetiva.
“Recuerdo que había una mesa y dos sillas, todo viejo, abandonado y en la mesa una baraja de tarot y sobre ella un candado abierto.”
En esta oración se hace un tanto larga y, además, complica un tanto la puntuación y su estructura la presencia de dos “y” muy cercanas entre sí. Quizás convendría subdividirla en dos: “Recuerdo que había una mesa y dos sillas, todo viejo, abandonado. En la mesa, una baraja de tarot, y sobre ella, un candado abierto.”
“Olvidate del candado… no es importante, alguien lo olvidó —pregunta Caltha, aun suponiendo la respuesta.”
A nivel de sonoridad esta parte de la línea de diálogo genera un problema, por la reiteración “Olvidate” – “olvidó”. Lo que también complejizaría un tanto la posibilidad de “darle una vuelta de tuerca” es el “no es importante”, porque utiliza la negación (empieza con “no”). De este modo, no se podría utilizar una variante como “No te fijes en el candado… no es importante…” (ahí “chocaría” “no” con “no”). El problema radicaría en que “olvidar” es un verbo específico y los sinónimos que podrían utilizarse sonarían artificiales y más para un diálogo. Tal vez podría explorarse una variante como esta: “Olvidate del candado… no es importante. Alguien, vaya a saber por qué, lo dejó ahí —pregunta Caltha…”
“—Era una sola carta, no estoy seguro si era de Copas o del palo de Espadas.”
No estoy del todo seguro de que sea correcto, o al menos, conveniente usar coma después de “carta”. Creo que le daría más contundencia separarla en dos oraciones utilizando un punto y seguido en lugar de una coma.
Sin embargo, sea que se mantuviera la puntuación original o que se receptara esta sugerencia, habría que ajustar la ortografía, ya que los palos de las barajas van en minúscula (“copas” y “espadas”).
“—Vinimos cuatro, pero yo golpeé la puerta para ser atendidos y se abrió chirriante, pero en la habitación no había nadie.”
En esta línea de diálogo “pero” se utiliza dos veces y muy cerca. “Pero” es una conjunción adversativa, que indica oposición entre dos afirmaciones, de modo tal que, en cierto sentido, implica una negación o cuanto menos un matiz, con lo que tendríamos una “sub negación” o un “sub matiz”, o una “doble oposición” y, por ende, suena un poco confuso. Tanto a nivel de sonoridad como de sentido. Tal vez la solución pudiera encontrarse en subdividir las oraciones y reformularlas levemente: “Vinimos cuatro. Yo golpeé la puerta para que nos atendieran. Se abrió chirriando, pero no había nadie en la habitación”.
“—Y ¿Por qué fuiste vos o tus amigos? —insiste Caltha.”
Esta línea de diálogo, en mi opinión, presentaría un problema de concordancia e número porque por un lado hay un verbo en singular y dos sujetos: uno singular (vos) y otro en plural (amigos). Creo que lo que genera el inconveniente es la conjunción disyuntiva. Quizás si se utilizara la conjunción copulativa “y” y el verbo estuviera en plural, podría solucionarse la cuestión.
Asimismo la “Y” con la que inicia la pregunta debería ir dentro de los signos de interrogación o podría prescindirse de la “Y” y arrancar directo con la pregunta. Te invito entonces a considerar estas variantes: “¿Y por qué fueron vos y tus amigos?/¿Por qué fueron vos y tus amigos?”
“—Por… para… yo… porqué andaba mal, confundido y quería conocer mi futuro.”
Aquí hay un pequeño error de tipeo: “porque” va sin tilde.
“Primero merodearás sobre tu pasado, y luego, por el futuro que tú mismo deberás conseguir, pues el Tarot solo te orienta retrospectivamente.”
Esta oración se hace un tanto larga y tal vez sea conveniente subdividirla utilizando un punto y seguido, ya que con la abundancia de comas se torna un poco sobrecargada y frena un tanto el ritmo (considerado desde el punto de vista de la puntuación). Podrías considerar la variante: “Primero merodearás sobre tu pasado. Luego por el futuro que tú mismo deberás conseguir, pues el Tarot solo te orienta retrospectivamente.”
“Hay varios muebles, entre ellos: una mesa redonda y tres sillas con respaldos altos.”
En esta oración debería cambiarse los dos puntos por una coma, ya que no hay una explicación sino una suerte de ejemplificación a través de la enumeración.
“Piénsalo con detalles y luego, veremos qué te insinúan las cartas.”
En esta oración debería suprimirse la coma después de luego. Esa coma después de “luego” sería un caso de la llamada “coma criminal”, pues interrumpe innecesariamente el sentido de la oración alterando la fluidez de la frase. Quedaría: “Piénsalo con detalles y luego veremos qué te insinúan las cartas.”
“Wenzel elije una carta del palo de Copas: la Reina.”
En esta oración hay un error de tipeo: corresponde “elige” en vez de “elije”. Asimismo, tanto el palo como la carta van en minúscula (“copas” / “reina”).
“Elije una del palo de las Espadas.”
En esta oración sucede lo mismo que en la anterior: corresponde “Elige” en lugar de “Elije” y el palo va en minúsculas (“espadas”).
“Wenzel por favor estudia, repasa lo referido al conflicto y a la decepción, hazlo con claridad y justicia.”
En esta oración después de “Wenzel” va coma, ya que el nombre es un vocativo. Si la oración comienza con otra palabra, va coma y luego el vocativo. Y si comienza con el nombre, después de él (que funciona como vocativo), va la coma.
Finalmente, hay una cuestión que podría encuadrar o no en algún o algunos elementos formales o, quizás, podría corresponder al contenido. No es un error, pero sí un punto a reflexionar.
He notado que Caltha utiliza tanto “vos” como “tú” y según la segunda persona del singular que utilice, conjuga de modo coherente los verbos.
Esto podría no ser incorrecto, pero sí un tanto extraño y hacer “ruido” en el lector. Hasta donde sé, en Colombia (o tal vez en algunas regiones, no lo tengo muy claro), utilizan mayormente el “tú” y a veces el “vos”. No sé si prevalece uno sobre el otro, si coexisten o si lo usan de manera indistinta. Por lo que si la historia estuviese ambientada en Colombia, no habría problemas.
Si estuviese ambientada en Argentina o Uruguay, allí sí no sería verosímil esa coexistencia de “vos” y “tú”, a menos que supiéramos (y el texto no nos lo dice) que Caltha es extranjera y no se ha habituado del todo al habla del lugar.
Y si la historia transcurriera en la mayoría de los países de Iberoamérica, sucedería lo inverso: salvo que conociéramos que Caltha es argentina o uruguaya y no logra habituarse del todo y el “vos” se le escapa, no luciría verosímil.
Por otro lado, si la trama se situara en cualquier otro país que no fuera hispanohablante, para la convención (que sería el idioma extranjero que al lector le llega en español –como si leyera el idioma original-) no habría razón que explicara la discordancia de pronombres.
Este no es un dato decisivo porque, como ves, podría suceder en la realidad que alguien hable así. Sin embargo, como podría ser extraño, podría desviar un tanto la atención del lector. Por lo que convendría introducir sutilmente la explicación de por qué sucede o directamente unificar qué pronombre se usará (“vos” o “tú”), sobre todo cuando no se señala dónde transcurre la historia (y excepto lo indicado, no habría por qué especificarlo, ya que el relato se disfruta independientemente de dónde suceden los hechos).
II.- CONTENIDO:
Acerca del contenido debo decir que es un relato interesante, que entretiene, que es llevadero y que tiene dos personajes que enganchan por sus imperfecciones o contradicciones.
Wenzel parece ser un buscador de respuestas. El relato claramente inicia in media res. Él ha vuelto a un lugar en el que alguna vez estuvo.
Cuando Wenzel cuenta sus recuerdos, el lector puede inferir que casual o causalmente él estuvo en esa casucha. Luego nos aclarará que fue ex profeso y que no fue solo, que fue con sus amigos.
La respuesta que él le da a Caltha cuando le pregunta por qué fueron no deja dudas: él menciona que estaba mal, confundido y que quería conocer el futuro. El “estar mal” puede requerir o no respuestas. Pero a veces las respuestas o el conocimiento son un prerrequisito o condición previa para poder revertir esa situación psicológica adversa. El adjetivo “confundido” tampoco deja dudas: confundido es el que tiene dudas, preguntas y para salir de ese estado necesita respuestas. Lo mismo quien quiere conocer el futuro, que es la gran incógnita por excelencia.
Después a través del narrador nos enteramos de que su novia falleció en un accidente aéreo.
Pero con el giro que viene después, ya no queda tan claro si quiere aceptar ese pasado, si quiere olvidar, si hay algo oscuro que ni siquiera el narrador desea contar o si lo que él siente es culpa, porque si bien se pregunta “¿Por qué a mí no?” ni él ni el narrador especifican las circunstancias de esa accidente: ¿iban juntos? Si hubieran ido juntos, ¿fue por la ubicación de los asientos u otra circunstancia fortuita pero que él cree imputable a él? Si no hubieran ido juntos y hubiera viajado sola, ¿él pudo haber impedido que ella tomara el avión? ¿Fue él quien podría haberle insistido que hiciera ese viaje o quien hizo las gestiones para que lo realizara?
Por otro lado, Wenzel no parece ser una mera y pobre víctima, porque tampoco cuenta nada y no sabemos qué le contó a Caltha cuando buscaba respuestas y luego, aunque en parte con razones (darse cuenta de que continuar las sesiones es una pérdida de tiempo y que Caltha no posee poder alguno ni va a brindarle una solución concreta), decide no pagarle. Sí, podría argumentarse que Caltha es una chanta, que su actividad es un embuste, pero él recurrió a ella y se supone que no era un escéptico antes por lo que el fundamento de la actividad como embuste no sería un justificativo. Hubo un trato ella cumplió parte de la prestación a su cargo y no recibió nada a cambio. Dado lo informal del trato y del rubro es dudoso que pudiera decirse que la conducta de Wenzel es jurídicamente censurable (aunque tal vez podría argüirse eso), pero seguro que es al menos moralmente reprochable.
Wenzel termina siendo alguien absolutamente pragmático, capaz de obrar de manera inmoral (¿o quizás amoral?). Parecería al principio un tipo desesperado, no ingenuo pero rendido a cualquier posibilidad y termina siendo alguien casi maquiavélico. A nivel narrativo hay una transformación, pero también podría ser una revelación: ¿y si ese es el Wenzel que siempre fue? Lo que es claro es que su decisión implica un plot twist y que se produce en el clímax, de modo tal que el final es algo sorprendente pero coherente con lo construido y satisfactorio porque ha ganado un duelo entre dos astutos.
Caltha parece profesional, dedicada, atenta, en cierto modo cálida y logra convencerte, al menos en el plano de la apariencia, gracias al aura de misterio que crea.
A su vez enseguida uno puede darse cuenta que es extremadamente astuta y cauta. ¿Cómo? Por todas las “cláusulas” o mecanismos de “cobertura” que utiliza. Afirma que el futuro lo consigue o construye el consultante y que el Tarot opera retrospectivamente. Más allá de si ello fuese así o no para los practicantes del Tarot y los creyentes en él, en el plano meramente objetivo esta afirmación la libera de la obligación de dar respuestas (ya que una de las que buscaba Wenzel era conocer qué sería de su futuro). Y cuando se refiere a la pregunta que debe formular Wenzel dice dos cosas: que no la diga en voz alta (claro: así ella no la escuchará, y por tanto no la conocerá ni estará obligada a dar ella la respuesta que después puede no cumplirse –si fuera futura- o no tener efecto alguno –si fuera pasada o presente-) y que las preguntas no sean las “tontas” de siempre (“¿Por qué a mí?” o ¿Por qué a mí no?”), cuando son esas preguntas las que atormentan a cualquiera. Esas preguntas, además, son abiertas, no cerradas. Caltha no necesita preguntas abiertas porque esas, además, requieren una certeza extra: no solo “sí”, “no”, “tal vez” o “depende” sino una concreción muy específica dentro de un universo de posibilidades infinitas. Son las preguntas que se dirigen a la razón (en la filosofía), a la ciencia, a Dios, a sí mismo, o que salen en terapia psicológica. Son preguntas complejas, que puede que sean provisorias o incorrectas, pero que son demandantes y no requieren una respuesta simplona. Caltha lo sabe y como no las tiene, evita esto. De otro modo su negocio se terminaría.
Es decir que la moralidad de Caltha no es mejor que la de Wenzel, porque hasta dónde sería moralmente lícito un trabajo o profesión basado en el engaño. En hacer creer a los demás lo que no creés vos, crearles expectativas, “cubrirte” por las dudas y darles falsas respuestas o esperanzas (que no los ayudarán en absoluto, que pueden operar como “placebo psicológico” en el mejor de los casos o que pueden alejarlos de una real solución o al menos, correcta gestión, en el peor de los supuestos).
No está demás remarcar como un gran acierto la elección del título: “¿Por qué a mí?” es la pregunta que se supone que se hizo Caltha, cuya “parienta” sería “¿Cómo pude bajar tanto la guardia?”/“¿Cómo me permití pecar de ingenua?”. Según Caltha “¿Por qué a mí?” era una pregunta tonta. Aunque desde el punto de vista lógico (y también moral –e incluso jurídico- porque lo que se juzgan son actos y no personas) sería incorrecto, podría construirse la cadena de razonamiento: pregunta tonta-persona tonta. Resultado: Caltha, la astuta, fue una tonta.
A su vez, es brillante la contraposición entre la pregunta de Wenzel “¿Por qué a mí no?” y la de Caltha “¿Por qué a mí?”
Es un juego dialéctico tal y es tan intenso el ida y vuelta que se percibe una tensión entre ellos y hace pensar si no serían tal para cual… Y quizás en Caltha estaría la posibilidad de que Wenzel construyera un presente y un futuro con Caltha. Ahora ¿sería bueno para ellos siendo como son?
En cualquier caso, es interesante el relato por lo que dice y por las posibilidades latentes entre líneas o lo que permite imaginar.
III.- COMENTARIO PERSONAL:
Me ha gustado mucho tu relato, me resultó entretenido y creo que tiene un buen equilibrio entre un generalmente correcto manejo de elementos formales (sobre todo diálogos) y el contenido. Solamente habría algunas áreas para reflexionar y, eventualmente, de tu propio análisis saldrán las respuestas que darán el resultado final con el que el relato brillará aún más.
Gracias por compartir tu relato.
Saludos. Nos leemos