Literautas - Tu escuela de escritura

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Coya - por OtiliaR.

«Conozco este lugar. En él nací y fue asesinado mi padre», pensó Coya. Apretó la urna contra su pecho y caminó hacia un horizonte de nubes negras, amenazadoras, iluminadas por una tormenta eléctrica. Juró no volver, pero había regresado por amor.
Nació en los cincuenta del siglo pasado, años duros de posguerra. No tuvo suerte con la época, ni con la geografía, Las Hurdes, comarca del norte de Extremadura, aislada por la sierra de Francia. La dureza de esta tierra hacía que las condiciones de vida fueran difíciles y transmitía a sus pobladores esa aspereza en el trato.
Fue la mayor de cuatro hermanas: Gregoria, Salvadora, María y Felipa. Sólo en años. Su cuerpo por genética o por falta de alimentación era mucho más pequeño que el de éstas. En casa pensaron que Gregoria era muy grande para ella y la llamaron Coya.
La madre, Juana, huérfana de guerra, vivía sola en la casa que sus padres construyeron con sus manos, una casa hurdana hecha enteramente de pizarra. Había heredado de su padre, un zahorí, hombre sabio y respetado que guardaba y transmitía las costumbres ancestrales, esa sabiduría popular. Juana también predecía el futuro, tenía videncias y poderes curativos haciendo ungüentos con hierbas y animales; lagartos y culebras que ella cogía. Sabía cuándo hacerlo, tal día, a tal hora, con luna llena y siempre acompañada de sus rezos. Cuando una persona contraía el encontrau porque un animal le había mirado mal, es decir tenía algún tipo de urticaria, ella barría la piel dañada con sus hierbas y la sanaba. La gente, alimentada por la superstición, prefería a la curandera que al médico.
El padre de Coya era un hombre alto y desgarbado que no tenía casi carne en los huesos, de ahí su apodo, el Seco, mucho mayor que Juana y primo de ésta. La costumbre de la zona era casarse entre familiares, siendo el hombre mucho mayor que la novia. Se casaron sin noviazgo ni fiestas.
El Seco trabajaba en la mina y Juana seguía con sus ritos atávicos y pócimas sacando para mal comer. Las penurias aumentaban según lo hacía el número de hijas.
Los padres pronto notaron que el cuerpo contrahecho de Coya albergaba una mente muy fuerte. A los diez años tenía más clarividencia que Juana, dominaba todas las hierbas, hacía conjuros contra el mal de ojo y con su interpretación certera de la baraja del tarot predecía el futuro de la gente. En el pueblo empezaron a llamarle Coya, la Bruja.
A los quince años un hombre de cuarenta y cinco la pretendió, veía en ella un medio de vida, pero Coya veía en él un mal hombre y un mal marido. Así se lo confirmaron las cartas.
Le dijo no. Los padres la apoyaron y empezó el miedo. El despechado metió cizaña y la envidia que estaba aletargada en el pueblo, despertó. Los aldeanos dejaron de requerir los vaticinios de Coya y volvió la necesidad a la familia.
Una noche, regresando a casa padre e hija de ganarse un dinero, les salió al paso el cortejador y violentamente quiso llevarse a Coya. Al defenderla, el padre recibió en pleno estomago el puño del malvado, mientras trataba de incorporarse le soltó otro golpe brutal en la cabeza. Aturdido por el dolor y oyendo los gritos de su hija, no vio venir el empujón definitivo que le hizo caer por el despeñadero. No hubo llanto de la Bruja solo un juramento de venganza. Al amanecer, los lugareños dejaron de escuchar conjuros para encontrar la imagen aterradora de Coya amortajando a su padre en el fondo del barranco y a su lado el cadáver del pretendiente. La gente del pueblo temerosa ante el suceso rumoreaba de ritos satánicos y la familia empezó a sufrir ataques diarios. La noche que golpearon la puerta de su vivienda y rompieron los cristales a pedradas, Juana decidió coger a sus hijas y abandonar la tierra inhóspita que la vio nacer.
Pasaron angustias, inviernos y primaveras. La promesa a su madre la había traído al pueblo y allí estaba, de noche, frente al barranco. Vio las luces diminutas de las casas más cercanas, dejó la urna en el suelo y quitó el candado. Sus ojos acostumbrados a la penumbra, distinguieron en el interior las cenizas de su madre, el tarot, hierbas y sus ungüentos. Con determinación tiró todo por la quebrada donde murió su padre. Los truenos enmudecieron sus pensamientos y la lluvia fiera golpeó su cara. Coya dejó correr las lágrimas.

Comentarios (11):

Rolo

20/11/2025 a las 03:16

Muy buen relato. Hay pequeñas obsecraciones para pulir. algunas comas, en si, interesante. Saludos

Rolo

20/11/2025 a las 03:17

Observaciones.-

Gita

20/11/2025 a las 05:50

Saludos Otilia:

Gracias por compartir tu relato. Tu historia me parece muy interesante pero no me queda muy claro cuando dices que Coya hizo un juramento de venganza.
También al aparecer en el pueblo como le había prometido a su madre, significó que cumplió su venganza?
Qué promesa hizo a su madre? Vengar a su padre?
De quién es la urna que dejó en el suelo?
En qué momento regresó con las cosas de su madre?
las cenìzas de la madre

Gita

20/11/2025 a las 05:52

Estaban en el interior de la vivienda?

Amadeo

20/11/2025 a las 20:14

Otilia.
Primero gracias por leer mi cuento y comentarlo. Mi idea era que Wenzel, quería “olvidar” a su novia. Que recurrió a la tarotista, para ser ayudado, pero fue un fracaso, entonces prometió volver y pagar dos sesiones. Sí, él caradura y ella chanta.
Respecto a Coya, me gustó aunque considero hay demasiados detalles que no vuelven a aparecer o participar, por ejemplo las hermanas. Las cartas de tarot, si bien aparecen, participan muy poco.
Hay referencias y partes no muy claras y difíciles de relacionar con información dada anteriormente. Surgen preguntas y ralentizan la lectura.
Nos leemos en la próxima.
Cordiales saludos
Amadeo

Jose Luis

21/11/2025 a las 15:11

Hola Otilia
Me ha parecido un relato entretenido, bastante bien narrado y con la atmósfera adecuada. Quizá en el orden de narrar los hechos haya un poco de aturullamiento, o quizá no sea tan importante hablar de algunos personajes dentro de la historia por la importancia de la que carecen.
En este trozo del cuento:
“Juana decidió coger a sus hijas y abandonar la tierra inhóspita que la vio nacer.
Pasaron angustias, inviernos y primaveras. La promesa a su madre la había traído al pueblo y allí estaba, de noche, frente al barranco.”

Hablas de Juana, y a renglón seguido, punto y seguido, “La promesa a su madre la había traído al pueblo y allí estaba, de noche, frente al barranco” (en referencia a Coya)

Creo que esta parte no está bien escrita o explicada.

Por lo demás, un buen cuento
Un saludo

Pilar (marazul)

22/11/2025 a las 20:53

Hola Otilia: he leído tu relato con mucho interés porque lo cuentas muy bien y el lector quiere llegar al final. La historia que nos narras encaja perfectamente con las propuestas de este mes: Tarot, candado, alguien que llega a un lugar que ya conoce…Todo se presta al misterio y por qué no a la brujería. El lugar, las Hurdes, y la época en que ocurren los hechos es la adecuada para una historia de supersticiones, de personajes ignorantes y costumbres estancadas en el tiempo.
Me ha gustado mucho la ambientación y la descripción de los personajes.
Encantada de leerte, Otilia
Saludos

Verso suelto

22/11/2025 a las 21:52

Hola Otilia. Me ha gustado mucho tu relato, sobre todo como nos muestras la vida de esos años en las Hurdes. Me gustan los nombres de las niñas: Gregoria, Felipa…. Me gusta el Seco, zahorí…Así era la vida allí, entonces y pasaban estas cosas.
Te felicito

Osvaldo Mario Vela

23/11/2025 a las 23:54

Buenas tardes con Otilia. Leí tu relato de un solo trazo sin detenerme.

Lo que más llamo mi atención fue el hecho que despertó en mi la infinidad de costumbres de antaño que cada día se van acabando.

Recuerdo que mi pueblo sucumbió bajo las aguas de la presa Falcón y poco a poco se fueron recuperando del panteón olvidado las cenizas de los difuntos.

Gracias por despertar en mi tradiciones y cortos de Historia de pueblos con raíces españolas.

Felicidades y un saludo.

Cada vez que moría alguien en una familia cuyos miembros descansaban en el viejo camposanto se rescataban para que estuvieran juntos.

La fundación de Nuevo Laredo se dio en 1848. Pues el pueblo original San Agustín de Laredo quedó en terrenos de Texas.

Los fundadores del pueblo desenterraron las cenizas y restos de sus familiares e inaguraron el panteón Municipal de Nuevo Laredo. Hoy todavía en funciones.

Dante

24/11/2025 a las 20:45

¡Hola, Otilia! Soy tu vecino del relato 6. y me ha tocado comentar el tuyo.

Encontré en él muchas cosas que me han gustado. A continuación paso a comentarlo.

I.- FORMA:

I.- 1.- GÉNERO, TONO Y LENGUAJE:

En cuanto a los GÉNEROS no soy partidario de una división tajante. En mi opinión (que depende de mi interpretación), habrías mezclado varios, y de una manera muy interesante y positivamente destacable.

Es un relato que conjuga el realismo, con el intimismo, con lo histórico, con lo biográfico y lo psicológico y como resultado obtiene una mixtura muy interesante y atractiva.

El TONO es más bien grave, en ocasiones algo melancólico, triste o incluso severo.

A su vez, el LENGUAJE es rico, es personal, evocador, nostálgico, a veces emotivo, a veces seco o duro, y la combinación es perfecta y, sobre todo, en algunos tramos se corresponde bien con lo que se cuenta y con el lugar en el que se ambienta la historia (por ejemplo, la referencia al “encontrau” -según pude averiguar, es propia de esa zona, entre otras, o al zahorí -en alguna acepción, además e alguien con ciertos poderes, es alguien que se cree tiene el don o la manera de encontrar pozos de agua, lo cual para una zona así de árida y agreste es más que bienvenido).

Advierto que la correspondencia entre GÉNERO, TONO y LENGUAJE es total, lo cual es un punto alto del relato.

I.- 2.- ATMÓSFERA O AMBIENTACIÓN:

La atmósfera o ambientación quizás sea de lo más logrado. Es un gancho perfecto. Al leer el relato experimenté algo muy interesante, que me atrajo y disfruté mucho: fue como si estuviera viendo un corto o película. Lo percibí muy visual, muy cinematográfico (lo digo en el mejor de los sentidos). Fue como “ver” distintos momentos de la vida de Coya, perfectamente integrados, hilados o, si preferís, “editados”.

Las Hurdes, como sitio geográfico y como comarca (en sentido poblacional) se siente como inmediato, como vivo. Tanto el lugar como sus pobladores (con sus luces y sombras, con las contradicciones que el narrador revela) hacen que el lector quede inmerso allí y empatice con Coya y su historia.

Excelente manejo de este elemento formal.

II.- 3.- EL RITMO Y LA ACCIÓN:

El RITMO desde el punto de vista de la ACCIÓN es más bien lento, pausado. Y está perfecto que así sea, dada la historia que se cuenta, en función de su género y ambientación, a los cuales ya me referí. Volviendo a la comparación con lo cinematográfico, de traducirse esta historia al ámbito audiovisual, me lo imagino como un corto o película “de autor”, con mucho énfasis en la ambientación, en el lugar y en los mínimos aspectos de la actuación de cada personaje (incluso el “pueblo” globalmente considerado). Un corto o película de ritmo lento, que el espectador va desgranando o degustando de a poco hasta que llega a ese emotivo final.

I.- 4.- EL RITMO, LA CONSTRUCCIÓN DE FRASES, ORTOGRAFÍA, PUNTUACIÓN Y GRAMÁTICA:

El RITMO también puede ser considerado desde el punto de vista de la CONSTRUCCIÓN DE LAS FRASES, la ORTOGRAFÍA, la PUNTUACIÓN y la GRAMÁTICA.

Considero que de estos elementos formales, quizás se podrían efectuar algunas consideraciones respecto de la puntuación. La ortografía y la gramática considero que están correctas, como así también la construcción de frases que, si mereciera alguna observación, tendría que ver con la puntuación.

Coincido con Rolo que refiere a algunas comas (como observación suya) y creo que, en cierto punto, podrían explicar o por lo menos coadyuvar a lo que manifiestan haber experimentado Amadeo (la ralentización de la lectura) y José Luis (una parte que entiende no estaría bien escrita o explicada).

“No tuvo suerte con la época, ni con la geografía, Las Hurdes, comarca del norte de Extremadura, aislada por la sierra de Francia.”

No habría, en principio, algo incorrecto en la puntuación de esta oración. Sin embargo, tal vez podría considerarse la posibilidad de quitar la coma después de “época” y cambiar la coma después de “geografía” por dos puntos, ya que “Las Hurdes” es una especificación. De este modo creo que se percibiría más fluido y directo: “No tuvo suerte con la época ni con la geografía: Las Hurdes, comarca del norte de Extremadura, aislada por la sierra de Francia”.

“La madre, Juana, huérfana de guerra, vivía sola en la casa que sus padres construyeron con sus manos, una casa hurdana hecha enteramente de pizarra.”

No estoy seguro de que la puntuación de esta oración fuese incorrecta pero sí parece un poco extensa y la cantidad de comas podría dificultar la lectura y frenar el ritmo. Y, a su vez, ello podría incidir en la construcción de la frase. Si no estuvieras en contra, podrías considerar un leve ajuste (dividir la oración en dos, y utilizar algún sinónimo para no repetir “casa” dos veces). Por ejemplo: “La madre, Juana, huérfana de guerra, vivía sola en la casa que sus padres construyeron con sus manos. Típica morada hurdana hecha enteramente de pizarra” (En el ejemplo sugerí “típica” porque no creo que el adjetivo calificativo “hurdana” sea casual, porque, en otro caso, podría haberse prescindido de él. A su vez, no incluí el verbo “Era” y respeté la cantidad de palabras porque, si no me equivoco, el relato tiene 750 palabras exactas y por algo está escrito como está. Además, ese verbo no sería estrictamente necesario).

“Juana también predecía el futuro, tenía videncias y poderes curativos haciendo ungüentos con hierbas y animales; lagartos y culebras que ella cogía.”

En este caso, creo que estas oraciones podrían ser unidas en una sola y que el punto y coma no sería correcto, porque no habrían dos oraciones íntimamente ligadas entre sí, sino una misma enumeración (si se postulara que “animales” y “lagartos y culebras” aludirían a distintas clases) o, a lo sumo una aclaración (si se entendieran a “lagartos y culebras” como un nivel más concreto de “animales). ¿Cómo podría solucionarse el inconveniente? Cambiando la coma después de “futuro” por dos puntos y el punto y coma por una coma: “Juana también predecía el futuro: tenía videncias y poderes curativos haciendo ungüentos con hierbas y animales, lagartos y culebras que ella cogía.” Los dos puntos se justificarían porque lo que viene después de ello es una especificación que señala en qué consiste esa predicción del futuro o cómo tiene lugar, a través de qué medios.

“Cuando una persona contraía el encontrau porque un animal le había mirado mal, es decir tenía algún tipo de urticaria, ella barría la piel dañada con sus hierbas y la sanaba.”

En esta oración puede que no estén mal las comas (que son muchas) sino el orden o construcción de la frase. Si no he entendido mal, el “encontrau” sería una especie de sarpullido que, tal vez, se perciba como una especie de urticaria (o que la misma fuese como un síntoma), y que el hecho de que un animal hubiese mirado mal a la persona sería la causa. En tal caso, la explicación/definición debería ir después del objeto/concepto y antes de la causa, porque ello sería lo lógico. Por lo tanto, sugiero considerar la variante: “Cuando una persona contraía el encontrau –es decir, tenía algún tipo de urticaria– porque un animal le había mirado mal, ella barría la piel dañada con sus hierbas y la sanaba.”

“A los quince años un hombre de cuarenta y cinco la pretendió, veía en ella un medio de vida, pero Coya veía en él un mal hombre y un mal marido. Así se lo confirmaron las cartas.”

No estaría mal en sí la puntuación de estas oraciones, aunque la primera se hace un poco larga. Podría, tal vez, aunque eso sería un asunto de sonoridad o de lenguaje, existir una reiteración de dos palabras: “veía-veía” y “mal-mal”. Ojo: también puede ser que sea un recurso estilístico utilizado adrede para resaltar, precisamente, cada palabra. Así que según cuál haya sido tu intención narrativa (lo que quisiste contar y cómo quisiste hacerlo, más allá de cómo se concretó), sería conveniente dividir la primera y, tal vez, reelaborar levemente la construcción de las frases. Por ejemplo: “A los quince años, un hombre de cuarenta y cinco la pretendió. Veía en ella un medio de vida. Coya veía en él un mal hombre y un mal marido. Así se lo confirmaron las cartas”. De este modo, los puntos y seguido marcan un contraste todavía mayor que el uso del “pero” y, a su vez, separan al pretendiente en sí de su motivo egoísta. Porque, aunque no es excluyente, podría pensarse que es un hombre adulto que busca a una chica muy joven, casi una criatura y, ciertamente, menor de edad. Pero más allá de eso, que puede estar presente o no en la motivación del pretendiente, lo cierto es que –según parece sugerirlo el texto- el acento estaría en que planeaba usarla para aprovecharse económicamente. De ahí que el punto y seguido resalte más esa finalidad, como así también resalta, al aislarlo más, el contrapunto de las edades (treinta años de diferencia). Así, la puntuación, además de favorecer el ritmo creo que resaltaría las motivaciones deleznables de un personaje abyecto que en el decurso de la trama todavía tiene mucho para “ofrecer”.

“Una noche, regresando a casa padre e hija de ganarse un dinero, les salió al paso el cortejador y violentamente quiso llevarse a Coya. Al defenderla, el padre recibió en pleno estomago el puño del malvado, mientras trataba de incorporarse le soltó otro golpe brutal en la cabeza. Aturdido por el dolor y oyendo los gritos de su hija, no vio venir el empujón definitivo que le hizo caer por el despeñadero. No hubo llanto de la Bruja solo un juramento de venganza. Al amanecer, los lugareños dejaron de escuchar conjuros para encontrar la imagen aterradora de Coya amortajando a su padre en el fondo del barranco y a su lado el cadáver del pretendiente. La gente del pueblo temerosa ante el suceso rumoreaba de ritos satánicos y la familia empezó a sufrir ataques diarios. La noche que golpearon la puerta de su vivienda y rompieron los cristales a pedradas, Juana decidió coger a sus hijas y abandonar la tierra inhóspita que la vio nacer.”

Este párrafo es uno de los más importantes del relato. Sin embargo, como contiene muchos hechos y acciones distintos, que ocurren o se ejecutan en momentos distintos o a una velocidad distinta y tienen un orden secuencial, convendría separarlo en varios párrafos. En general, los puntos y seguido, y más si las frases son cortas, imprimen velocidad al texto. Pero aquí, en este párrafo hay cosas que suceden más rápido (el ataque) y otras que requerirían más detenimiento por el impacto emocional y argumental que provocan. De ahí que si se subdividiera el párrafo en varios, creo que este tramo que es genial, resaltaría todavía más. A título de ejemplo, sugiero considerar una alternativa como esta:

“Una noche, regresando a casa padre e hija de ganarse un dinero, les salió al paso el cortejador y violentamente quiso llevarse a Coya. Al defenderla, el padre recibió en pleno estomago el puño del malvado, mientras trataba de incorporarse le soltó otro golpe brutal en la cabeza. Aturdido por el dolor y oyendo los gritos de su hija, no vio venir el empujón definitivo que le hizo caer por el despeñadero.

No hubo llanto de la Bruja. Solo un juramento de venganza.
Al amanecer, los lugareños dejaron de escuchar conjuros para encontrar la imagen aterradora de Coya amortajando a su padre en el fondo del barranco y a su lado el cadáver del pretendiente.

La gente del pueblo temerosa ante el suceso rumoreaba de ritos satánicos y la familia empezó a sufrir ataques diarios. La noche que golpearon la puerta de su vivienda y rompieron los cristales a pedradas, Juana decidió coger a sus hijas y abandonar la tierra inhóspita que la vio nacer.”

I.- 5.- SONORIDAD:

Este elemento formal está muy logrado, y solamente me plantean algunas pequeñas dudas algunas palabras:

“Fue la mayor de cuatro hermanas: Gregoria, Salvadora, María y Felipa. Sólo en años.” En mi opinión personal, meramente subjetiva, sonaría mejor “Solo en edad” en lugar de “años”.

El otro caso es el que ya señalé al tratar la puntuación: “…veía en ella un medio de vida, pero Coya veía en él un mal hombre y un mal marido” Si no es intencional usar dos veces tan seguidas “veía” y “mal”, convendría reformular la construcción de la/s frase/s o usar sinónimos. Si es intencional, puede dejarse como está, porque precisamente esa puede ser la sonoridad buscada.

Como sea: son nimiedades, porque la sonoridad del texto es adecuada y el relato se disfruta y, en parte, creemos en la ambientación por su sonoridad.

I.- 6.- PUNTO DE VISTA:

El punto de vista se conecta estrechamente con la cuestión del narrador, y, en este caso, es tercera persona omnisciente. Creo que es una elección acertada.

También podrías haber optado por un testigo impersonal (tipo “cámara”) dado el carácter visual que tiene la historia. Pero en ese supuesto, hubieras perdido acceso al fuero íntimo de los personajes, y a lo sumo, tendrías que haber mostrado signos externos que podrían hacer que el lector infiera esos estados emocionales internos. Asimismo, esta opción que también hubiera funcionado para este relato, quizás hubiese requerido más de 750 palabras.

No menos interesante hubiese sido una primera persona protagonista, contando Coya el relato.

En fin: es una historia excelente y, aunque hubiera cambiado el modo de contarla y de recibirla (por parte de los lectores), siempre hubiese sido disfrutable. Y la decisión narrativa que tomaste (tercera persona omnisciente), a su vez tiene la ventaja de transmitir cierta distancia o lejanía que va muy en línea con la atmósfera o ambientación de la historia en la que el lector queda irremediablemente atrapado. Muy buen manejo de este elemento formal.

I.- 7.- DIÁLOGOS:

No hay diálogos y, dada tu intención narrativa y el brevísimo espacio con el que contabas, no es una decisión incorrecta.

En un ámbito más extenso no estaría mal utilizarlos, ya que te podrían servir para mostrar aún más, o para mostrar en vez de contar. Por ejemplo: algunas predicciones o la parte del ataque del pretendiente, con diálogos, acotaciones y acciones quedarían excelentes, serían muy atrapantes.

Lo más parecido a un diálogo que hay es el pensamiento inicial de Coya, con el que abre el relato y cumple la consigna opcional. Ese pensamiento está correctamente representado desde el punto de vista gráfico, lo cual es destacable. No siempre se ve que esas convenciones se respeten.

I.- 8.- DESCRIPCIONES:

El relato contiene descripciones en su justa medida. Creo que tiene un equilibrio, no se excede ni abusa de adjetivos y, a su vez, la propia ambientación o atmósfera genera una “descripción por vía indirecta” que hace que pueda prescindirse de frases explícitas y sobrecargadas de adjetivos.

La descripción es un elemento formal muy importante y el secreto es la proporción o medida. Creo que lo has utilizado muy bien, y que ese equilibrio juega a favor del relato.

I.- 9.- CONFLICTO:

Este es un elemento formal fundamental y está muy bien trabajado. De hecho, hay muchos conflictos que se entretejen entre sí.

Hay un conflicto de Coya y su familia con el lugar que, por algo es descripto y ubicado con tanta precisión.

Hay conflictos de Coya con la herencia que recibe de sus padres (no en el sentido de que esté enfrentado a ellas, sino que padeció la pobreza en que vivían).

Vinculado con el anterior hay conflictos históricos (la posguerra, la orfandad de la madre de Coya).

Hay también conflictos respecto de la sociedad: tanto en lo económico como con ese pueblo supersticioso que, por un lado los favoreció cuando requerían a Juana y a Coya como luego los condenó y persguió.

Uno de los conflictos máximos es el de la familia de Coya y, sobre todo Coya, con el pretendiente. Es un conflicto interpersonal.

Y el otro conflicto máximo es el de Coya consigo misma: juró no volver nunca a ese lugar, y terminó haciéndolo por amor a su madre y para cerrar un círculo.

No es frecuente encontrar tantos conflictos tan claramente planteados y entretejidos entre sí y menos en un espacio tan breve. Te felicito por esto, porque lo que hace atractiva a una historia y la define como tal en materia narrativa o dramaturgia es la presencia y el tratamiento del/los conflicto/s.

I.- 10.- INTRIGA:

Este elemento formal se vincula íntimamente al conflicto. Creo que está presente y bien trabajada porque el desarrollo del relato se va escalonando, tiene un clímax y un final satisfactorio. Siempre el lector quiere saber más y eso se debe a que los conflictos están interrelacionados de modo indisoluble y que en cada momento que avanza la historia se apoya en un conflicto que es anterior o está en desarrollo o le suma uno nuevo que agrega complejidad al anterior. Y todos los conflictos, de una u otra manera, se resuelven hacia el final o Coya logra finalmente convivir con ellos.
Excelente trabajo.

I.- 11.- PERSONAJES:

Los personajes son interesantes.

Hay una clara protagonista: Coya.

Hay un antagonista individual: el pretendiente. Y uno colectivo: el pueblo supersticioso y manipulable. O bien podría considerarse que involuciona de ayudante de la protagonista a ayudante del antagonista o incluso a antagonista colectivo.

Y después tenemos a los secundarios relevantes: las hermanas, padres y demás ascendientes de Coya.

Creo que en un espacio más extenso todos hubieran merecido mayor desarrollo, porque todos tienen gran potencial.

En conclusión: también está muy bien trabajado este elemento formal. Y en el fondo, todas las historias nos interesan en función de los personajes. Éstos son queribles, y es todo lo que basta para que, sumado a sus conflictos, la historia nos atraiga y no defraude. Excelente trabajo.

I.- 12.- EXPECTATIVAS:

De la conjunción de todos los elementos formales se generan expectativas. Son altas y son satisfechas con creces por el relato.

II.- CONTENIDO:

En cuanto al contenido pienso que, salvo incoherencias graves, poco se puede observar críticamente porque es dominio propio del autor o autora. Es su historia, la que quiso contar e introducir modificaciones, aunque fuesen hipotéticas y a título de sugerencia, podría directamente llevarnos a otra historia. Por eso creo que siempre hay que tratar al contenido con sumo respeto y máximo cuidado y, en general, solo nos queda reflexionar y disfrutar de él.

En el caso de tu relato no hay ninguna incoherencia ni ninguna cuestión que amerite alguna observación crítica.

Me gustó mucho el relato porque cuenta una historia dura, de sufrimiento, de personas que hicieron lo que pudieron con todas las desventajas que recibieron y que, además de las limitaciones de la naturaleza, por generaciones sufrieron penurias derivadas de la insensatez e injusticia sociales, políticas y económicas, pero también de la maldad individual. Muestra cómo incluso un entorno simple y que en cierto modo puede ser inocente o ingenuo, “pulsando las cuerdas correctas” puede volverse un infierno.

Cierto que la mayoría de los habitantes del lugar, por motivos variados que podrían imaginarse o investigarse, son incultos y supersticiosos. Pero el relato deja pensando también en otra cosa: incluso en grandes urbes, del país que elijas, cuántas veces personas con educación, incluso profesionales y por qué no en algún caso, científicos, pueden ser manipulados. Basta aprovecharse de alguna necesidad no cubierta, de un momento de debilidad, de puntos débiles, y se logra con la utilización de medios masivos de comunicación, redes sociales, algoritmos o, a veces, con el viejo y “querido” chisme (que en un ambiente de trabajo, de estudio, grupo de amigos, familias, etc) puede generar un desastre. Siempre hay personas como el pretendiente de Coya que, tocando en el lugar que tiene que tocar, puede hacer que muchos (incluso personas educadas, formadas, inteligentes) sean manipuladas masivamente con fines egoístas que terminan en el sufrimiento de inocentes. Y los inocentes como Coya, figurativamente van a sentirse en un paisaje metafóricamente hurdano: agreste, duro, seco, solitario (tal como lo describe el relato). Esas personas como el pretendiente pueden sacar lo peor de los demás, y cuando dan con algo como la envidia (a lo que refiere el relato), los resultados pueden ser catastróficos, como lo fueron.

Me parece excelentemente trabajado también el elemento de las creencias de la población. Quizás en las grandes urbes es menos frecuente y estamos acostumbrados a “tipos” más asépticos: hay personas ateas, agnósticas y creyentes, y dentro de los creyentes, de una u otra religión o credo, algunos tal vez pertenezcan a sectas. Pero en ambientes pequeños del interior de los países, como este que bien mostrás en el relato, que tienen grandes carencias y pueden estar atravesados por distintos factores poblacionales, históricos, culturales, económicos, etc. se produce una suerte de sincretismo, de eclecticismo. ¿Cómo se ve esto en tu relato? Se mezclan el tarot, otras formas de adivinación, conjuros, hechizos, pócimas, ungüentos, ciertos “insumos” (animales, hierbas, etc.) y rezos. La palabra “rezos” daría idea de religión organizada, probablemente cristianismo, más específicamente católico (ya que la historia transcurre en España) y esto se refuerza cuando acusan a la familia en general y a Coya en particular de “ritos satánicos”. Es impensable referir a esos ritos si no se parte de una cosmovisión cristiana. Y el apodo de “Coya, la Bruja” ya de por sí es una gran revelación de esa mixtura, ya que “bruja” es una palabra de múltiples significados: puede ser figurado o metafórico, o se usa para atribuir a alguien poderes fuera de lo normal, o a alguien que puede hacer algunos favores o… para designar a alguien malvado y oscuro.

Esta forma de “pintar” las creencias del lugar e integrarlas a los conflictos de la trama dota a la historia de un gran realismo. Este es otro de los motivos por los que digo que se siente como cinematográfica.

No me atrevo a decir que no esté bien desarrollado, porque puede que lo hayas hecho adrede: pero queda la duda de cómo el pretendiente/asesino, a la mañana siguiente al homicidio del padre de Coya, está junto a él. Es decir: un cadáver junto al otro.

El narrador solo nos dice que Coya, o mejor dicho “la Bruja” juró venganza. No nos dice qué hizo. ¿Elipsis? Yo soy de esta idea. Queda abierto si Coya aprovechó un descuido y lo empujó, si usó alguna artimaña o seducción para tirarlo por el despeñadero, si recurrió a alguien más (improbable, por lo pobres que eran pero puedo imaginar que haya podido pagar un precio más alto –ella misma- y en tal caso la historia sería más trágica) o si usó sus poderes de Bruja y merced a un hechizo o algo por el estilo, el cruel homicida terminó allí. En cualquier caso, Coya, que era apenas una adolescente y una buena persona –según se podría inferir de lo que cuenta el narrador, que parece fiable- carga en su conciencia con una muerte. Aunque sea la de un canalla. Puedo equivocarme, pero no creo que sea solo la muerte del padre (en circunstancias horribles que no pudo evitar, y que dio su vida por ella) y la persecución del pueblo lo que hace que jure no volver jamás allí…

Dejo para lo último el final: cine en estado puro y literatura de la buena.

El principio comienza con la tormenta que amenaza. Recordemos que es un lugar que se supone árido, seco.

El final termina con una lluvia.

Y hay un paralelo: Coya derrama lágrimas, el cielo, lluvia.

Según creo recordar haber leído en el libro “Leer como un profesor”, de Thomas Foster, la lluvia podría representar, entre otras cosas, la limpieza o purificación, la destructividad de una tormenta, el aislamiento de los personajes o incluso la renovación y el renacimiento, y mientras en algunas historias, la lluvia puede aislar a los personajes, obligándolos a confrontar sus soledades, mientras que en otras puede ser un telón de fondo para un nuevo comienzo. Me parece que aquí tenemos limpieza, purificación, renovación y renacimiento, que eso es lo que muestra la convergencia de la lluvia y las lágrimas de Coya.

El final es un nuevo comienzo e implica paz, perdón, cierre, haber vuelto a unir a sus padres, cerrar el círculo de sus raíces. Dejar descansar en paz a sus padres y enterrar allí toda su vida –su propia vida anterior-.

Las nubes negras amenazadoras del principio pueden significar la Coya que fue y es hasta ese momento. Las lágrimas y la lluvia, la que será desde entonces.

Es por eso que la relación coherente entre final y principio, excelentemente unida por la trama, revela que este relato no podía llevar otro título que el que tiene: “Coya”. Porque en definitiva, es su vida, su historia, su identidad. Todo lo que la hizo y la hace ser Coya.

III.- COMENTARIO PERSONAL:

Me ha gustado muchísimo tu relato y te felicito por haber conjugado un muy buen trato de los elementos formales con el contenido. Un contenido rico, profundo, interesante. Tratado estéticamente, sobrio pero apto para la literatura y para el audiovisual. Conmovedor en lo emocional y gran material para la reflexión. Un título insuperablemente elegido.

Y todo eso en tan solo 750 palabras.

¡Felicitaciones!

Saludos y nos seguimos leyendo.

Otilia

30/11/2025 a las 11:56

Muchas gracias a los compañeros que han comentado mi relato. Tendré en cuenta vuestras aportaciones.
Y, sobre todo, gracias a Iria por ofrecernos este espacio para dar visibilidad a nuestras historias.
¡Hasta la próxima escena!

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