Literautas - Tu escuela de escritura

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Mi Querido Pueblo Viejo - por Osvaldo Mario Vela

Que les puedo contar del pueblo de mi abuela, María de Jesús García y de mi abuelo, José Sáenz. Terruño también mío hasta los cinco años, cuando se dio el éxodo en 1953 a un pueblo nuevo y acrisolado. Ambos abuelos me cuidaban cuando mis padres se iban a trabajar al rancho. Su casa era muy visitada. A mi, por hablantín, se me preguntaba la edad y yo solo abría la mano derecha con los dedos separados y repetía lo que mi mano decía: cinco. Con una sola palabra mis interlocutores sonreían. Gozo que para mí era una orden, para no callar. Mis contares deben haber sido atractivos pues regresaban con frecuencia.

Hoy en día, debido a la violencia, se escuchan historias duras del pueblo nuevo. Balaceras y asesinatos se repiten a diario sin ley que castigue a nadie.

Aunque, en este reto de escritura mis rememorares se remontan al pueblo viejo. Caserio de nombre Villa de Revilla por fundación colonial, para convertirse en Ciudad Guerrero por historia.
El recuerdo más antiguo en mi mente, se me presenta como una vereda cubierta de guijarros que calaban en las rodillas de mi compañero de aventuras. Yo de pie junto a él, pues más que caminar, mi hermano Homero apenas gateaba. El viaje a través de aquel atajo pueblerino, llevaba la misma esencia de otros históricos conquistadores que nos antecedieron a la región; intentábamos descubrir nuevas rutas de comunicación por entre los laberintos del caserío. El motivo de nuestro peregrinar por aquellas veredas municipales, sin más herramienta que un inocente deseo infantil de explorar, era descubrir la vía más corta para llegar a casa de tía Dora. Travesía que, se vio interrumpida por nuestra angustiada madre, a quien se le habían perdido sus dos angelitos exploradores.
También, en ese terruño querido, desempeñé una labor diferente, pero de suma importancia a sus tradiciones; fui chaperón del noviazgo de mi padrino David Sáenz y de mi madrina Chacha Balderas. Yo, como encomienda obligada, debía de estar al cuidado de sus arrebatos juveniles cuando iban de paseo al parque. Aquellos novios me sentaban en una banca junto al kiosco con un montón de golosinas en mi regazo, de las cuales yo tomaba una paleta de chupar en la boca, mientras escuchaba a la Orquesta Municipal amenizar las tertulias. Aprovechando mi doble distracción entre golosinas y acordes musicales, mi madrina y otras mujeres se paseaban “muy tomaditas de la mano” con sus respectivos. Este trabajo lo desempeñé, con seriedad tal, que terminé siendo paje de honor en el templo: misión cumplida. Además, una boda en mi haber, era un orgullo para un chaperón que se dignara de serlo.

Sí alguien me preguntase, ante un mapa municipal de aquellos años, por la ubicación de la peluquería del abuelo José, no sabría señalarla, pero sé que era un lugar especial.
En ese oficio, que el abuelo conocía a la perfección, sin esfuerzo alguno me subía al sillón de corte sobre un tablón atravesado en los brazos del mismo. Al quedar sentado en él, el siguiente paso era cubrir mi frente y mis costados desde el cuello hacia abajo con una manta blanca, abierta de la parte de atrás. Pieza, la cual él abrochaba con una horquilla de peluquero sobre mi nuca. El abuelo José, no poseía en la barbería, utensilios eléctricos, pero, tenía una maquinita manual de sonido tan peculiar que, aún hoy, todavía resuena en mis oídos.

Al terminar el corte de pelo y ante una petición mía, el abuelo vertía un chorro de agua bien caliente a un tazón blanco. Recipiente con una barra de jabón al fondo que, al frotarla con un cepillo de barbero, generaba mucha espuma. Aquella blanca y cremosa fragancia la untaba sobre mis cachetes y hacia arriba, para después, de un solo tajo de su navaja rasurar ambas patillas a alturas iguales. Un sencillo corte de pelo me presentaba ante el espejo de la barbería como el personaje distinguido que un día quisiera llegar a ser.

Por las noches después de cerrar el negocio nos sentábamos al borde de la alta banqueta. Allí, sobre la calle, abundaban las piedras bolas, mejor conocidas como “piedras de lumbre”. El abuelo se ponía a jugar competencias con sus nietos para ver quien lograba la chispa más grande al golpear dos peñascos; generalmente uno de sus nietos ganaba. Las noches oscuras de aquellos años eran la atmosfera perfecta para dichas olimpiadas infantiles. De verdad que todavía extraño la sencillez de mi pueblo viejo.

Comentarios (12):

warriorV

19/12/2025 a las 12:14

Osvaldo, tu relato hace patente varias cosas: eres un cuentista, como escopeta fuiste muy útil ( me recuerda una peli de John Wayne en Irlanda ¿la has visto?) y hay palabras que usáis que no logro traducir. salu2

Cristina Otadui

19/12/2025 a las 15:43

Hola Osvaldo, voy con el comentario:

Esa voz narrativa en primera con un tono evocador que ahonda en la experiencia personal, en la historia y en la nostalgia, es definitivamente “la tuya”: los detalles sensoriales, la reconstrucción de los hechos de la infancia, del entorno vivido componen un estilo totalmente personal.
Hoy nos ofreces una serie de recuerdos encadenados a través de esta prosa descriptiva, donde la memoria salta entre escenas diferentes (abuelos, pueblo, barbería, el noviazgo de otros a vigilar) y hace del texto esa evocación tan propia donde el vocabulario usado refuerza tu identidad y crea una atmósfera de sencillez y añoranza.
¡Felicidades, buen trabajo!
Gracias por escribir y compartir

¡¡Nos leemos!!

Amadeo

22/12/2025 a las 19:52

Osvaldo.
Muy buenos los detalles de los recuerdos de infancia. Pasas de unos a otros, sin mayor rela-ción, como son las remembranzas al imaginarlas.
Es un texto que casi no me atrapa, pues no hay mayor tensión, lo noto demasiado real. El protagonista no sufre ni es feliz en su vida. Solo cuenta algunos recuerdos y cumple muy bien la consigna.
Espero leer otros comentarios para seguir aprendiendo.
Cordiales saludos
Amadeo.
Estoy en el 37, por si quieres leerlo y comentar
FELIZ Navidad y un mejor 2026

Verso suelto

23/12/2025 a las 12:15

Hermoso relato Osvaldo, que rebosa autenticidad por los cuatro costados. Si ahora me dijeras que es inventado te propondría para el premio Nobel. Si solo es autobiográfico te digo que es un cuento de diez.
Felicidades

Vespasiano

23/12/2025 a las 22:44

Entrañable relato amigo Osvaldo.
Hace un par de meses que no participo del taller.
He andado un poco liado con la edición de mi primer poemario.
Pero espero retomarlo el próximo año.
Feliz Navidad.

José Torma

26/12/2025 a las 22:57

Mi querido compadre.
Uno tiene que entender muy bien que tu escrito, no es un relato per se, es una narrativa de tu historia, de tus vivencias. Un recuento autobiográfico de una vida rica en experiencias en esa tierra norteña.
Habiendo leído tus historias, me queda siempre ese gusto de lo nuestro, de lo autentico, porque no es invento, es recuento de tu realidad y de tantas hermosas experiencias que nos relatas de una forma tan natural, tan tuya.
Yo soy tu fan y desde acá, mi Chihuahua querido, te mando un fuerte abrazo y deseo hayas pasado una excelente navidad y Felicidades.
Solo queda desearte un 2026 lleno de escritura y buenas ideas para narrar.

Hugo

28/12/2025 a las 02:36

Hola Osvaldo:

Antes de entrar en tu relato quiero agradecerte tan elogiosas palabras y transmitirte la enorme alegría que sentí al leer tu comentario. También es una grata coincidencia escribirte desde un sitio llamado Pueblo Nuevo, que está en Buenos Aires, Argentina.

Tu narrador personaje marca su presencia en el relato con frases como: “Aunque, en este reto de escritura mis rememorares se remontan al pueblo viejo. ”o “El recuerdo más antiguo en mi mente…”. Está diciendo aquí estoy yo, esta es mi historia.

Lo primero que siento al leerte es la influencia de Juan Rulfo en tu pluma. Para mí el mejor escritor de América Latina de todos los tiempos. Quizá sea por la oralidad del registro, por la forma de expresarte.

Tus recuerdos emergen como emergió la Ciudad Vieja, que desde 1953 estuvo bajo el agua pero un día volvió a mostrarse. Eso es el recuerdo, dulce memoria.

Es la primera vez que te leo y estoy con ganas de buscarte en los desafíos anteriores para seguir ahondando en tu prosa.

Mis más sinceras felicitaciones Osvaldo y también deseos de que el año próximo nos sigas deleitando con tus trabajos literarios.

Muy feliz año 2026.
Hugo

PROYMAN1

28/12/2025 a las 16:52

Saludos Oswaldo he leído tu relato y me ha gustado como describes el pueblo y la situación de los personajes, la escena de la barbería es muy interesante describiendo las costumbres también llama la atención el relato en su extensión.
Creo que algún párrafo es algo largo y se pueden acortar diciendo lo mismo pero con puntos y aparte.
Los compañeros te explican algunas partes técnicas con su punto de vista.
Te doy las gracias por haber leído mi relato y según explicas mi escrito te ha recordado alguna situación especial para ti.
Como sabes los escritores al juntar las letras pensamos en que quien lo lea se sienta bien y con ánimo levantado.
Confío en seguir leyéndonos próximamente.

warriorV

29/12/2025 a las 12:39

Hola Osvaldo: La vida no es la que uno vivió, sino la que uno recuerda y cómo la recuerda para contarla. García Márquez.

Que el próximo año te regale el Nobel. Aunque sea el de la Paz.

Alex

30/12/2025 a las 18:33

Hola Osvaldo. ¿Es posible que te haya leído antes? ¿Es posible que lleves muchos, muchos años participando en estos ejercicios? Yo llevaba unos quince años ausente. Solo quince. Pero creo reconocer tu estilo. Tal vez me confunda…

Me ha encantado el tono de narración: tan personal y retrospectivo. Aunque utilizas algunas palabras que en el “español de España” no son frecuentes, no me han sobrado para nada, ya que me ayudan a ubicar el relato en algún lugar remoto de una Hispano-América totalmente desconocida para mí.

He disfrutado el hecho de que no has tenido que crear una historia que relatar, si no que relatas un detalle que bien podrías pasar por alto, pero que de algún modo es importante para ti.

No soy capaz de aportar mejoras o cambios que puedan ensalzar este relato. Creo que tiene un estilo muy tuyo y no hay que cambiar eso.

Quizás que vigiles no construir frases demasiado largas, con excesivas oraciones subordinadas. A veces es mejor “trocearlas” con puntos. Hace la lectura más fácil.

Un placer leerte. Saludos.

Osvaldo Mario Vela

31/12/2025 a las 00:50

Hola Alex, Gracias por tu visita.

Mas o menos mle atinas yo empece en literautas en la escena 13, texto 104 del mes de Diciembre de 2013.

En todo este tiempo debo haber fallado no mas de cuatro veces de sesenta y un textos que me conciernen. yo llegue a literautas porque al ser ingeniero no tenia conocimiento de como escribir . Al querer detallar la vida de mi padre me tope con mi falta de letras y al fin en 2016 pude hacerlo. Companyeros literautas con sus conocimientos y su buena disposicion lograron ayudarme.

agradezco tus palabras. Esas son las que todos necesitamos para seguir escribiendo.GRACIAS Y REECIBE UN GRAN ABRAZO DE MI PARTE.

PD. Si puedes buscar y leer mi participacion enlas escenas 57 y 58 te vas a divertir.

Pilar (marazul)

02/01/2026 a las 20:04

Osvaldo, querido amigo, a través de tus escritos te vamos conociendo un poquito cada vez. Porque, como ha dicho verso suelto “si ahora me dijeras que es inventado…” Gracias por mostrarnos tu alma.
Contigo aprendo costumbres, situaciones y palabras —que aún hablando el mismo idioma— para mi son nuevas. Tus escritos son costumbristas y, en muchos casos autobiográficos. Creo que tienes mucho material de experiencias y a poca imaginación que le pongas ya tienes un buen relato.
“Mi querido pueblo viejo” tiene dos descripciones que me han encantado: el papel que aquel niño hacía de carabina, como aquí decimos al que acompaña a los novios, y lo que nos describes en la barbería. Me ha parecido de lo más entrañable.
Mis mejores deseos para el 2026, para ti y los tuyos.
Un abrazo

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