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MISTERIO EN EL PARQUE - por PROYMAN1R.
El parque de atracciones llevaba cerrado más de veinte años, pero nadie en el pueblo había logrado olvidarlo del todo. Desde la carretera, aún se distinguía la silueta oxidada de la noria, detenida como un reloj sin números, y el cartel de bienvenida, con letras rotas y descoloridas prometiendo una diversión que ya no existía. Esa tarde gris, JANICE empujó la verja medio caída y entró.
El silencio era espeso, apenas interrumpido por el crujido de la grava bajo sus zapatillas. El viento hacía chirriar los restos de una montaña rusa, y el sonido se parecía demasiado a un lamento. JANICE avanzó con cautela, como si el parque aún pudiera despertarse y reclamarla como una de sus atracciones olvidadas. Había vuelto por una razón concreta, aunque todavía no se atrevía a pensar en las consecuencias.
De niña, aquel lugar había sido su refugio. Su padre trabajaba como operario del parque y, en las tardes de verano, ella lo esperaba sentada en un banco frente al carrusel. Recordaba los colores vivos, la música alegre, la sensación de seguridad. Todo eso había desaparecido la noche del accidente, la noche en que cerraron el parque para siempre.
Caminó hasta la casa maldita, un edificio bajo de fachada negra, decorado con telarañas falsas que ahora se mezclaban con las reales. La puerta principal estaba entreabierta, pero JANICE no entró. Algo la empujaba hacia el fondo del parque, hacia una construcción pequeña y anodina que muchos visitantes nunca habían notado: el antiguo almacén de viveros de las plantas.
El almacén seguía en pie, aunque la pintura se caía por los desconchones. JANICE abrió la puerta con esfuerzo y el aire viciado la golpeó de inmediato. Dentro, sobre una estantería metálica, aún descansaban frascos de vidrio cubiertos de polvo. Los reconoció enseguida. Su padre le había explicado para qué servían, cómo debían manejarse con cuidado. Uno de ellos llamó su atención: un frasco pequeño, con una etiqueta amarillenta en la que apenas se leía la palabra veneno.
JANICE lo tomó entre las manos. El vidrio estaba frío, intacto, como si hubiera estado esperando ese momento. El corazón le latía con fuerza. Aquel frasco era la prueba de lo que siempre había sospechado y nunca había querido confirmar. La noche del accidente, alguien había cambiado las etiquetas, había cometido un error —o algo peor— y su padre había pagado las consecuencias.
Su padre había tomado el frasco entre sus manos para cambiarlo de sitio ya que la palabra lubricante le parecía que no era su sitio, el contenido era liquido para lubricar un mecanismo delicado, pero era el veneno fatídico que alguien no se sabe como había cambiado el letrero del frasco y al contacto con el liquido interno del mecanismo emulsiono rápidamente expulsando gases y ahogando a su padre que murió entre horribles espasmos.
Con el frasco en el bolsillo de su abrigo, salió del almacén y se dirigió a la antigua sala de control del parque. Allí estaba la puerta. Una puerta metálica, pesada, sin ventanas. Recordaba perfectamente cómo su padre entraba y salía de ese lugar, siempre con un gesto serio. Ahora, JANICE giró el pomo. No se movió. Empujó con el hombro. Nada. La puerta no se abría.
JANICE guardó el frasco en su mochila, decidida a destruirlo para evitar otra desgracia Antes de irse, apoyó la mano una última vez sobre la puerta que no se abría. Ya no le parecía un obstáculo, sino un límite necesario. Con un ultimo empujón la puerta chirriando por fin se abrió.
Al salir del parque, el cielo comenzaba a despejarse. La noria seguía inmóvil, el carrusel en silencio, pero JANICE sintió algo distinto: no alivio, no felicidad, sino una calma frágil, suficiente para dar el siguiente paso. Detrás de ella, el parque de atracciones en desuso volvió a quedarse solo, guardando sus secretos entre óxido y sombras.
Comentarios (5):
Federico Nicolás
18/02/2026 a las 14:40
Hola proyman1!
Me encantó la descripción del parque. Se logra ver el abandono del lugar y los sentimientos de Janice al recorrerlo.
La manera en que la protagonista revive el recuerdo de su padre trabajando en el parque y su muerte es muy buena.
En ciertos momentos la tensión cae un poco y se hace todo más superficial. El final me ha dejado con algunas preguntas. Pero me gustó.
Saludos
Tu vecino del 27.
Airun
18/02/2026 a las 16:22
Buena recreacion de atmosfera del parque. Me he perdido un poco en la parte final del relato. Buen trabajo
José Torma
18/02/2026 a las 18:30
Hola PROYMAN1.
Pedazo de seudónimo.
Me llamó la atención desde el primer párrafo el uso de mayúsculas para el nombre de la prota. A posta seguro, pero no alcanzo a ver el objetivo detrás de esta decisión.
La historia empieza y engancha, pero llega un momento que, a mi ver. Se descompone por párrafos demasiado largos en los que me perdía y tenia que volver a leer. Repites algunas palabras muy pronto y se crea un pequeño sentimiento de déjà vu.
“y su PADRE había pagado las consecuencias.
Su PADRE había tomado el frasco entre sus manos para cambiarlo de SITIO ya que la palabra lubricante le parecía que no era su SITIO, el contenido era liquido”
Por poner un ejemplo.
Vaya que me puse pesado. Ahora vamos a la historia.
Creo que arranca muy bien, detalles pequeños como las piedras que crujen bajo sus pies dan una ambientación lúgubre y de cierto tipo de añoranza por lo que estaba que ya no está. La memoria de algo terrible que paso que hizo que cerrara el parque. Luego nos enteramos que su padre fue la victima incidental porque no sabemos si el veneno era para él.
Aquí es donde se me fue a mí, la puerta que no abre y que batalla y no abre y luego, con un simple toque, se abre. ¿Sobrenatural acaso? Solo tú lo sabes.
El final me da una especie de sensación de cierre, como que algo se aclaró para ella. Tal vez el asesinato de su padre era el misterio, aunque nunca supe su motivación para ir al abandonado parque.
Te felicito por tu relato, espero mis palabras te sean de ayuda.
Saludos.
José
Moldy Blaston
21/02/2026 a las 19:23
Hola Proyman1. Como cada mes me paso por tu relato. Te comento con tu permiso.
Creo que tu relato destaca especialmente por una atmósfera melancólica y cinematográfica muy lograda, apoyada en imágenes poéticas potentes como esa noria detenida “como un reloj sin números”.
Me admira tu capacidad para construir el suspense a través de los recuerdos de Janice, transformando un escenario de felicidad infantil en un lugar de sombras y misterio familiar. El detalle del sabotaje de las etiquetas me parece un acierto narrativo excelente, ya que añade una capa de intriga técnica que justifica de forma muy creíble la tragedia del padre.
Se nota como vas madurando en la escritura por tener ya un gran manejo del ritmo, guiándonos a los lectores desde la exploración exterior hasta la tensión del almacén con mucha fluidez.
El cierre me ha gustado especialmente porque consigues que ese gesto final de abrir la puerta simbolice con éxito la liberación de la protagonista. ¡Es un ejercicio de narrativa de suspense muy prometedor! Te felicito!!!
Si quieres puedes pasarte por el mío (#14) y me comentas tus impresiones.
Nos leemos!!!
Codrum
27/02/2026 a las 14:57
Hola,
u texto ha dejado con sensaciones encontradas. Y por lo que veo, también a otros compañeros. Me ha gustado cómo empieza, el modo en que creas el suspense, pero luego algo se debilita. Como te han señalado, hay partes en las que te repites y la historia de los botes no queda muy definida. ¿Corriste demasiado para poder entregarlo? No entiendo si cambiaron las etiquetas o el contenido. ¿Por qué tenían veneno? O si solo cambiaron el contenido, ahora el frasco con veneno sería de lubricante… Creo que esto es un buen ejercicio de taller en el que logras e investigas con la descripción y el ritmo. Creas un ambiente de misterio genial. Eso es lo más poderoso del texto. Así que te felicito por este texto de ritmo y abandono.