Literautas - Tu escuela de escritura

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Todavía no - por Cristina OtaduiR.

No recuerdas en qué momento las luces del parque volvieron a encenderse; sobre tu cabeza, al entrar, un luminoso colorido marca el camino: “Alice’s Adventures in Wonderland”
Avanzas por el sendero principal mientras las bombillas se activan a tu paso, no delante ni detrás, sino exactamente ahí donde vas avanzando. Sientes el suelo pegajoso; huele a azúcar y a metal caliente. Tu cabeza te dice que siempre ha olido así, pero realmente no lo sabes.
La noria gira infinitamente, sin prisa. Alzas la vista: las canastillas van vacías. Cada vuelta marca el tiempo, un tiempo; tu tiempo.
Es grande, colorida, majestuosa.
Pero tú no vienes a las atracciones, nunca vienes por ellas.
Vienes por la puerta. Por la puerta del fondo. Del fondo del camino. Del camino que deja atrás la noria. La noria que marca el tiempo, un tiempo; tu tiempo.
Sabes que no está cerrada.
Siempre lo has sabido.
Lees el cartel: «Solo personal autorizado»
Te tranquiliza que no diga «prohibido», te permite fingir que no es el miedo lo que te detiene.
Metes la mano en el bolsillo y tocas la llave, pero no la sacas.
Sientes como se tensa tu cuerpo y extiendes la mano hacia el pomo.
Entonces ves el frasco, sobre una pequeña repisa, a tu derecha.
No estaba ahí ayer, ni antes de ayer… nunca ha estado allí… o quizás sí.
Quizás decidiste no verlo.
Es un frasco pequeño, de cristal grueso, opaco o quizás sucio: el dibujo de una calavera con dos tibias cruzadas indica su contenido, debajo amarillea un letrero con tu nombre: Alicia.
La noria se lamenta y gime, las luces parpadean, palpas la llave que sigue en tu bolsillo: la puerta no se mueve, el frasco sigue en la repisa: no hacer nada ya es hacer algo. No tomar decisión alguna es tomar una decisión; quedarse quieto es una forma de control.
Das un paso atrás, luego otro y uno más.
Te giras finalmente y corres.
Miras a tu alrededor mientras la noria sigue girando y el sendero se ilumina al ritmo de tu carrera. Te calmas poco a poco. Una puerta que nunca se abrió, nunca podrás cerrarla. Al miedo siempre podrás llamarlo prudencia. Sales del parque y te vuelves: el luminoso se apaga.
Mientras te alejas sientes un cierto alivio: mañana todo seguirá ahí, la vida seguirá ahí… pero recuerda que las decisiones que no tomes hoy, habrás de tomarlas mañana.

Comentarios (16):

JL.Martín

18/02/2026 a las 18:47

Has escrito un relato que provoca inquietud en el lector. Desde el punto de vista literario, me parece muy acertado todo el aspecto creativo, sin embargo, el personaje que debe aportar credibilidad, y que debe contar el realismo de lo que sucede en los hechos, es como alguien cuando te cuenta de primera mano lo que ha visto y por lo tanto se crea una conexión directa entre el lector y el narrador. Has usado menos palabras que las que se proponen y tal vez, podías haber descrito un conflicto potente del personaje. Alicia, entiendo yo, como propietaria de Centro de Aventuras, con fuerte temor al tiempo que transcurre… la noria marca el tiempo, la puerta imaginada, las llaves, el veneno con su identidad, el futuro, las decisiones… En fin, creo que en el nudo del relato, debería ser expresado con mayor contundencia. Te seguiré leyendo, para que se me pase la inquietud. ¿Puedes explicarme rotundamente cuál es el conflicto? Aún te faltan casi 350 palabras. Soy muy torpe. Gracias.

María Jesús

18/02/2026 a las 20:08

Hola Cristina: Tu relato me ha parecido una alegoría de la propia vida, de las decisiones que tomamos y no tomamos, al menos es la traducción que yo hago de este intenso relato cargado de misterio. Yo soy más de historias lineales, pero admiro quien utiliza el lenguaje poético para expresarse. Un placer leerte, como siempre.

IGNACIO Zrgz

18/02/2026 a las 22:41

Hola Cristina. A pesar de que te han puesto la última has publicado un excelente relato.
Juegas con Alicia en el País de las Maravillas invirtiendo el mito. La Alicia de Carroll cae por el agujero por curiosidad; tu Alicia se detiene en la puerta, de momento.
Hay una sensación de irrealidad y un tono sensorial muy conseguido con el suelo pegajoso y el olor a azúcar y a metal caliente.
El final, que no es un final sino una puerta abierta, está muy conseguido.
Mi profesora de escritura te hubiera felicitado por tan buen relato, pero te hubiera dicho, porque siempre tenía un “pero”, que igual sobran los puntos suspensivos en la aparición del frasco. Manías de la profe.

Gita

20/02/2026 a las 01:43

Saludos Cristina:

¿Por qué el frasco de veneno diría Alicia? Si tienes la llave y juegas muy bien con el tiempo. Dejas la inquietud para otro día con ideas más claras. Gracias por compartir!

Pilar (marazul)

20/02/2026 a las 11:11

Hola Cristina, sabes que siempre te suelo leer porque sé que no me defraudan tus escritos. En esta ocasión me ha llamado la atención la voz del narrador.Es un narrador que se dirige a la protagonista; creo que se llama narrador en segunda persona. Pocas veces lo he utilizado, pero me parece que aporta intriga; me resulta inquietante y creo que es la sensación que quieres provocar en el lector. Algo que consigues de sobra.
No cuentas, no das explicaciones, juegas con el tiempo utilizando metáforas y sobre todo con esa puerta que ¡a saber lo que encierra!, nada bueno seguro, pero vas dejando pistas al lector en un discurso muy bien narrado.
Por otro lado, creo que encontrar originalidad en relatos con pautas ya dadas, no es nada fácil. Pienso que tú lo consigues.
Un abrazo

Cristina Otadui

20/02/2026 a las 14:46

Hola Pilar,

gracias por, una vez mas, encontrar el tiempo para pasar por mi relato.
Efectivamente: el narrador que he utilizado es un “narrador en segunda”. Asisto a un taller de escritura y en las últimas semanas hemos hablado de la dificultad que entraña usarlo y de lo poco que se utiliza. Ha sido mi particular reto este mes.
Si te apetece ahondar en su uso te recomiendo una novela donde se ve claramente: se titula “Una noche de invierno un viajero”. El autor es Italo Calvino. Otra novela mas popular donde también se usa es “El guardián entre el centeno”.
Ojalá te aporten tanto como a mi, abrazos de vuelta 🙂

Hugo

20/02/2026 a las 17:50

Hola Cristina:

Muchas gracias por haber comentado mi texto y por tu acertada sugerencia.

Con respecto a tu trabajo creo que está muy bien elaborado. Nos encontramos claramente con un narrador en segunda persona que acompaña al personaje contándole lo que hace, piensa y siente en tiempo presente. Pero ¿quién es ese narrador? Solo percibo una voz que le habla al protagonista sin ser un personaje, como un narrador externo que no forma parte de la historia. Me animo a decir que es un recurso artificioso porque en la vida real nunca vamos a encontrar a alguien que nos cuente nuestros actos a medida que los vamos realizando.

Esa voz deja de ser meramente descriptiva y pasa a dar su “opinión” en tres frases. Cuando dice:
“Quizás decidiste no verlo.”,

“…no hacer nada ya es hacer algo. No tomar decisión alguna es tomar una decisión; quedarse quieto es una forma de control.” y

“Al miedo siempre podrás llamarlo prudencia.”

También en la última frase,: “…pero recuerda que las decisiones que no tomes hoy, habrás de tomarlas mañana.”

Aquí se rompe el esquema anterior, al darle un consejo al protagonista toma cuerpo de personaje y se mete en la historia, resignificándola y dándole sentido. El sentido que intentas darle con metáforas y repeticiones. Creo que el abuso de repeticiones ralentiza la trama.

El conflicto parece ser existencial con un núcleo que aparece en la frase final.

No logro comprender que pasa con la puerta. Primero dice que sabe que no está cerrada. Extiende la mano hacia el pomo y ve el frasco (¿en una elipsis abrió la puerta?). Luego palpa la llave que sigue en su bolsillo: la puerta no se mueve, el frasco sigue en la repisa. ¿Es otra puerta?

Y al final dice que “Una puerta que nunca se abrió, nunca podrás cerrarla.) Creo que esta puerta funciona como metáfora y no tiene que ver con la puerta anterior. Lo veo algo confuso.

De todas formas es un relato creativo e inquietante, con metáforas que le dan un tono poético.
Nos seguimos leyendo.

Cristina Otadui

20/02/2026 a las 19:29

Hola Hugo,

La intención al escribir el relato fue que la voz en segunda que empleo y que es la propia conciencia de la protagonista, siempre fuera “actor” dentro del texto y por eso se permite introducir máximas, observar y analizar lo que va pasando. Creo que la conciencia, la nuestra, nos da muchas veces consejos… y a veces decidimos seguirlos y a veces no.
Efectivamente el conflicto es emocional: es esencialmente interno: el conflicto es la propia decisión.
Respecto a la puerta: solo hay una y como bien dices funciona como metáfora: está asociada a la idea de tomar una decisión, de decidir o no. Quiere ser una especie de umbral psicológico: cruzarla implica el cambio, un cambio que la protagonista evita eligiendo quizás seguridad frente a transformación.
Respecto al tema de las repeticiones las utilicé queriendo poner el foco mas en el estado interior que en la acción, buscando el pensamiento circular, reiterativo, la suspensión del tiempo, ese punto que nos paraliza cuando estamos al borde de tomar un camino. Ojalá las hubieras sentido como resistencia, como atasco, como una respiración contenida.
Puede que estén un poco al límite y si crees que ralentizan la trama solo puedo decir que una vez que el texto sale de las manos del que lo escribe, queda en manos del lector.

Gracias por darte una vuelta por mi relato, nos seguimos leyendo 🙂

Pilar (marazul)

20/02/2026 a las 20:19

Hola Cristina otra vez, gracias por tus recomendaciones literarias. Me nombras a una de mis novelas preferidas, creo que la he leído más de tres veces, la de Salinger: el guardián entre el centeno. Me dejó huella.
La otra, la de Italo Calvino, me la apunto.
Por cierto que en el comentario a mi relato te despides desde las tierras altas. ¿Pero dónde estás, hija mía? ¿en Islandia, en Escocia?
Si estás por allí seguro que encuentras interesantes escenarios para tus relatos.
Un abrazo

Yolanda T

20/02/2026 a las 21:16

¡Hola, Cristina!

Antes de nada, gracias por tus comentarios.

En cuanto a tu relato, pues me he quedado con ganas de más. ¿De qué tiene miedo Alicia? ¿Qué hay detrás de la puerta? ¿Qué le impide abrirla? No puedo con tanta tensión, jijiji.

Nada más empezar a leer me ha sorprendido que escogieras el narrador en segunda persona, no es muy habitual, pero me ha parecido muy interesante y acertado para el tipo de relato que has creado. Es un buen recurso para recrear la conciencia del personaje y crea un clima de intriga que te atrapa desde el principio.
También me gustaría destacar el uso del lenguaje, con tintes poéticos, pero que contribuye a intensificar la angustia de Alicia.

Me ha encantado tu relato. Nos leemos en el próximo.

Hugo

20/02/2026 a las 21:44

Cristina
Hola nuevamente

No me di cuenta de que la voz que le habla al personaje en primera persona y tiempo presente, es su conciencia. No encontré una pista que me indujera a pensar en ello. Si la hay se me ha pasado por alto.

Gracias por tomarte un tiempo para explicarme lo que no supe ver y analicé desde una perspectiva distinta.

Moldy Blaston

21/02/2026 a las 13:48

Hola Cristina, muchas gracias por tu amable visita y con mucho gusto comento tu relato, con una atmósfera que me ha encantado.
La forma en que utilizas las repeticiones (como lo de la noria que marca “tu tiempo”) es hipnótica. Le das un aire de sueño circular o de pesadilla elegante que encaja perfectamente con el mito de Alicia.
El detalle de que las bombillas se enciendan justo al paso de la protagonista, ni antes ni después, crea una sensación de soledad absoluta y de que el mundo solo existe porque ella está ahí.
Esa frase final de “Al miedo siempre podrás llamarlo prudencia” es un dardo directo al corazón. Define el autoengaño de una manera magistral.
Creo que es un relato con una carga simbólica impecable. Y efectivamente también pienso que nuestros relatos se dan un aire parecido, sobre todo en cuanto a usar los elementos no como objetos físicos, sino como estados mentales.
En mi opinión tienes un tono reflexivo muy maduro y un cierre que deja un regusto amargo pero muy real.

Enhorabuena!!! Nos leemos!!!!

Verso suelto

21/02/2026 a las 13:54

Hola Cristina. Muchas gracias por leer mi texto. No dudes que lo revisaré a la luz de tus comentarios.
Tu relato me ha parecido desconcertante. A mi me sugiere obsesión. La protagonista hace el mismo recorrido todos los días y todos los días fracasa pero vuelve a intentarlo al día siguiente, no puede evitarlo, ni tampoco puede evitar que pase el tiempo mientras recorre una y otra vez el mismo camino. Lo que ocurre es que el narrador (su conciencia, según has comentado a un compañero) narra detalles muy reales y eso, creo yo, disloca un poco al lector que no sabe si atender al planteamiento abstracto (la alegoría que cada uno quiera ver) y las luces, el olor a azúcar y a metal caliente, el frasco de veneno, la llave…, es decir lo concreto.
En cualquier caso hace pensar y te obliga a releerlo, por algo será.

José Torma

23/02/2026 a las 02:50

Hola Cristina.

Mira que la página o mi estupidez me han jugado una mala pasada y perdí mi comentario a tu relato. Por lo que me sorprendió visitarlo de nuevo y no verlo. Seguro no le puse enviar, me pasa seguido que llego a la impresora, solo para darme cuenta de que nunca pique la tecla de imprimir. Pero bueno, tratare de rehacer el comentario.

Me encantó el ritmo, Ni siquiera usaste las 750 palabras. Una obsesión, un sueño. Esta deconstrucción de Alicia en el país de las maravillas, donde Alicia, la original, era intrépida, esta protagonista, de la que no sabemos su nombre, es osada pero precavida y sobre todo, sabe lo que quiere hacer con su tiempo. Creo que el bucle en el que se encuentra es interminable, la puerta nunca se va a abrir y el veneno no se va a consumir. Mi cabeza da vueltas al tratar de entender porque no cierra el ciclo, tiene los elementos para salir del bucle y elige no hacerlo.

La voz del narrador es brutal, es como si llevaras a tu conciencia, a tu Pepe grillo en el hombro que te va relatando tu vida, tu accionar, fua, me voló la cabeza.

Cierras con la reflexión de lo inevitable, que esto puede seguir o terminar cuando ella lo decida. Cuantos vivimos en ese bucle, atrapados por convencionalismos, costumbre o simple flojera.

Corto relato, mucha tela.

Como siempre, un gusto leerte y gracias por tu visita.

José

Codrum

27/02/2026 a las 17:17

Hola Cristina,

Creo que este mes tampoco me va a dar tiempo a leer todos los relatos. Como estabas la última, quería dejarte para el final, pero me salto mi propia norma.

Que conste que te leí la segunda, pero no me atreví a comentar, quería dejar reposar el texto y volverlo a leer con más perspectiva. Siempre tienes unos comentarios muy acertados en todos los textos de los compañeros y es difícil estar a la altura, pero lo probaré.
También me di cuenta del uso del narrador en segunda persona y fui rapido a la pagina de literautas donde se habla de eso
https://www.literautas.com/es/blog/post-1097/el-narrador-en-segunda-persona-tipos-de-narrador-5/

Y para más datos, me tiro a la piscina sin leer los comentarios previos.
Mi primera nueva lectura me deja el cuerpo roto, sin fuerza. La densidad de las frases con un ritmo tan profundo. Me queda la sensacion de que no he leido nada, pero quiero volverlo a leer una y otra vez como en esa noria infinita.

Luego ya en la segunda lectura me vuelvo loco con el subrayador.
Si ya es díficil es uso del narrador en segunda llenas el texto de imagenes y juegos de palabras. Empezando por ponernos el nombre de Alicia y marcarnos el camino hacia una puerta con luces que se encienden a nuestro paso mientras la noria marca nuestro tiempo.
¿Hay alguna recursos literarios que no usaras para este texto? Yo no sé ni como se llaman.
El cada frase ( o casi) un párrafo marca el ritmo hasta que es necesario cambiarlo. Donde se plantea la duda de la llave, la puerta y el veneno. ¿Qué haremos?
Cada vuelta marca el tiempo, un tiempo; tu tiempo. ( pasas de un tiempo general al determinado de alicia, del lector al que has atrapado con contantes “tú”s
Lueg encadenacion de frases para marcar el ritmo del pensamiento lógico.
Vienes por la puerta. Por la puerta del fondo. Del fondo del camino. Del camino que deja atrás la noria. La noria que marca el tiempo, un tiempo; tu tiempo.
Nos planteas una duda continua, sí, pero no o tal vez no pero sí. Ampliando el desconcierto. Las dudas. No sabemos qué vamos a hacer, porque somos nosotros los que estamos ahí. Los que debemos decidir.
Creo que es un texto que no triunfaría en Instagram. Pero que tiene una profesión, elegancia y un trabajo sobervio.

Como siempre he de hacerte preguntas sobre la puntuacion de la frase con tantos “:” . se me asemeja a una fórmula matematica con muchos corchetes.
Y esta frase no me termina de cuadrar Te tranquiliza que no diga «prohibido», te permite fingir que no es el miedo lo que te detiene. Si pusiera prohibido, sería mas sencillo elegir no entrar. Pero pone “ perosnal autorizado”. No sé.

Bueno, me he liado. Que es un texto que se te graba en la cabeza. Muy bello en forma, que domina la tecnica y que tiene un trabajo alucintante.

Cristina Otadui

01/03/2026 a las 23:08

Muchísimas gracias a todos por vuestro tiempo y por los comentarios. Me siento abrumada pero feliz.
Millones de abrazos.
Ahora a por el próximo reto
🙂

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