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No Me Juzgues - por MorellaR.
El autor/a de este texto es menor de edad
ーNo puedo creer que me hayas convencido de hacer esto, a quien se le ocurre, con el frío que hace…
ーCallate Martin, cerra la boca ¿Sí? Ya estamos acá, listo.
ーNo es tan simple.
ーSí, sí lo es. Ya entramos, pasamos la parte más difícil. ーNo sé qué tanto le preocupaba, no te puede pasar nada en un parque de atracciones abandonado, si está abandonado significa que no hay nadie.
ーJuan, Juan, ¡Juan!
ー¿Qué pasó? Deja de pegarme, bruto.
ーAlgo se movió Juan, algo ¡Se movió!
ー¿Qué cosa? ーSea lo que fuese no me importaba, habrá sido un pájaro.
ー¿Cómo puede ser que no te importe?
ーSeguro es solo un pájaro o una rata.
ーNo te entiendo.
ー¿Que no entendes Martin? ーYa me estaba empezando a cansar, estaba seguro de que si hubiera seguido así le habría partido la cara.
ーA vos, como puede ser que no…
ーMartin… Martin, parece que viste un fantasma. ーLe pasé la mano por enfrente de su cara pero no respondió. Fue entonces cuando vi hacia dónde miraba y… Nada, no había nada.
ーOkey Martin, se acabó la broma, sigamos caminando.
ーNo… No… ¡No! ーCayó al piso y empezó a convulsionar.
ーOkey, no, volvemos a casa, no te hagas problema. ーEmpecé a sacudirlo, pero nada.
Entonces empezó a llover, muy fuerte, demasiado fuerte teniendo en cuenta que hace dos minutos había sol.
—Martin, necesito que camines, te arrastres, cualquier cosa, pero que te muevas, tenemos que entrar a un lugar cubierto, a em… —Gire la cabeza hacia varias direcciones. ーEse conjunto de tiendas, vamos para allá. ーLo empecé a arrastrar. La primera tienda estaba cerrada, empujé la puerta, pero nada. La segunda igual, forcé la puerta, nada. En la tercera tampoco tuve suerte. Pero la cuarta abrió sin la necesidad de que usara la fuerza.
ーNos vamos a quedar acá hasta que pase la lluvia. Te voy a pedir por favor que dejes de temblar, convulsionar o ¡sea lo que sea que estés haciendo! ーDe repente, como por arte de magia, frenó. ーGracias. ーEn cuanto esas palabras salieron de mi boca, él empezó a flotar. ー¿Pero qué…? ーRetrocedí unos pasos. ーMartin baja ya mismo, ¿Podes quedarte sentado como una persona normal?. Me estas dando miedo. ーMi voz quedó en un susurro, tapado casi por completo por una risa, no mi risa, ni la risa de Martin, una risa que venía de todos lados. ーPerdon Marti, pero hasta acá llegué yo. ーFui corriendo hasta la puerta, pero estaba cerrada, igual que las que estaban afuera.
ー¿Ahora si queres irte? ーAl igual que la risa, esta voz venía de todos lados, estaba llena de suficiencia.ーAparte te vas a ir sin tu amigo.
ーNo me hagas nada, por favor. ーHablaba mirando para todos lados.
ーPero que tu amigo flote te da igual ¿No?
ーNo, depende, no me hagas nada.
ーTe da igual. ーMe gritó. Caí de rodillas abrumado por el ruido. Apoye la cara entre las rodillas, tratando de recordar como respirar. Un ruido sordo, seguida por la misma risa me hicieron levantar la cabeza, pero la risa ya no venía de todos lados, había un muchacho frente a mi. Empecé a retroceder.
ーNo tengas miedo Juan.
ーPor favor no me hagas nada.
ーEso depende.
ー¿Depende? ¿De que? Haré lo que sea. ーEl muchacho estaba recostado sobre la pared, en su mano apareció un frasco, en la etiqueta se podía vislumbrar una calavera, ¡Veneno!, era un frasco de veneno. La sangre se me fue del rostro.
ー¿Ves esto?, si, veneno. No te voy a pedir que te lo tomes. ーSolté el aire que sin querer estaba reteniendo. ーPero… ーSu mirada se posó en Martin que seguía flotando. ーDacelo a él. ーRápidamente me pare. ーQue mal amigo eres. Él no te haría esto.
ーYo no soy el. ーMe sorprendió la facilidad con la que las palabras salieron de mi boca, el muchacho tenía razón, no me importaba que lo lastime con tal de salir ileso. ーDame el frasco.
ーVeni. ーAvancé hacia él, con miedo, pero decidido. Trate de agarrar el frasco. ーNo tan rápido. No quiero solo la vida de tu amigo. Quiero más.
ーYo… ー¿Más? ¿Mi vida valía tanto como para matar gente?, Si, aparte era mi decisión.
ー¿Lo vas a hacer?
ーSi.
ー¿La cantidad de vidas que yo quiera?. ーMe estaba poniendo a prueba, y me sorprendió, el resultado, lo haría, haría lo que fuera por mi, mataría por mi segurida.
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