Literautas - Tu escuela de escritura

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La decisión - por Carmen GonzálezR.

Un grupo de seis amigos, atraídos por la curiosidad, queda a las afueras del pueblo, en el viejo parque de atracciones, abandonado desde hace años y repleto de leyendas urbanas. Acuerdan ir en parejas y entrar en distintas atracciones. Sin móviles.
Juan y Ester se dirigen hacia el tren de la bruja. Marta y Óscar se adentran en la habitación de los espejos. Rubén e Isabel se acercan a la casa del terror.

Marta y Óscar avanzan por la habitación de los espejos. A Marta no le hacía mucha gracia esta propuesta, a ella le hubiera gustado más quedar para ir al cine o a tomar algo con sus amigos. Pero Juan hacía mucho tiempo que insistía en ir al parque de atracciones, le fascinan las historias de terror y está seguro de que allí suceden cosas extrañas.
Marta sigue a Óscar, que va delante con paso firme. Los espejos ofrecen distintas imágenes: algunos te alargan el cuerpo, otros te hacen parecer muy pequeño, otros te desdoblan hasta el infinito. A Óscar, al principio, le parece divertido, pero Marta no para de frotarse las manos, las siente frías y el cuerpo le tiembla. Al cabo de un rato, Óscar acelera el paso, se aburre y quiere salir cuanto antes de la estancia.
Marta intenta seguirle, pero, cuando cruza a la derecha, Óscar no está. Marta se apresura a seguir en busca de la salida. Empieza a notar una brisa, cree está cerca, pero nada más lejos de la realidad. No sabe por dónde seguir, a la derecha, a la izquierda, va dando vueltas sin encontrar a Óscar, que ha desaparecido.
«¿Dónde se habrá metido? Maldita sea. No sé qué pinto yo aquí, con lo tranquila que estaría yo ahora en casa sentada en mi sofá viendo una peli…», piensa Marta, mientras nota su respiración cada vez más agitada.

No sabe cuánto rato lleva en la sala, sin el móvil es difícil de saber. Pero a ella le parece eterno. Cada vez camina más deprisa, palpa los espejos para encontrar una abertura que la lleve hasta el exterior. Entonces nota que por uno de los espejos corre un poco de aire. Lo empuja con fuerza, pero no se abre. Quiere creer que esa puerta es la salida.
Vuelve a empujar la puerta, pero nada. Piensa en ir a buscar a Óscar, quizás él, siendo más corpulento, la podrá abrir. Da vueltas y más vueltas, siempre acaba en el mismo lugar, tiene la sensación de estar en bucle.

Se acerca de nuevo a la puerta, entonces los ve. Enganchados en el espejo hay dos frascos de cristal, son pequeños, en su interior hay un líquido transparente. Marta se acerca para observarlos. «Esto no estaba aquí hace un momento». Piensa, extrañada.
Una voz suena fuerte y grave. Marta da un bote, mira a su alrededor. No hay nadie.
La voz le dice:

─Hola, Marta. Te veo preocupada y nerviosa. Sé que quieres salir de aquí. Para obtener tu libertad deberás tomar una decisión importante. Es muy sencillo. ¿Ves estos dos frascos que hay en el espejo? Debes escoger uno de ellos. Pero no te apresures, piénsalo con calma. Uno de ellos contiene un veneno mortal. No sabrás cuál es. Los dos frascos son idénticos, mismo color, mismo olor, misma densidad. En fin, tú decides. Pero escojas el que escojas, la puerta se abrirá.

Marta, paralizada, no sabe qué hacer. «¿Cómo saber cuál debo coger? Y si elijo el incorrecto. ¿Cuánto tiempo de vida me quedaría? ¿Tendría el suficiente como para encontrar un antídoto?» La cabeza le da vueltas. Es incapaz de moverse. Sólo quiere salir de allí y maldice el momento en que aceptó ir a ese viejo parque de atracciones.

─Bien, Marta ─sigue la voz. ─Ha llegado el momento de escoger. No puedes dilatarlo más. Ten en cuenta que, si bebes el veneno, tendrás quince minutos de vida. No hallarás un antídoto a tiempo y morirás.

Marta se acerca despacio al espejo y, con la mano temblorosa, se toma el líquido del frasco de la izquierda. La puerta se abre. Marta sale. En el exterior la esperan sus amigos.
Ester se acerca a ella y le dice:
─Marta, estás bien. ¿Has tomado algo para poder salir? Nosotros también.

Los seis amigos se sientan en el suelo con un frasco vacío en sus manos, sin decir nada, solo pueden esperar a que pase el rato y averiguar quién se ha tomado el veneno.

Ccomentarios (1):

Fer

18/02/2026 a las 13:55

Hola Carmen, durante la lectura me hago me haces ver el laberinto de los espejos y percibir la angustia de Marta para poder salir. Se genera bastante intriga.
Quizás se le podría haber dado más espacio en el texto a reflejar el conflicto de tomarse o no tomarse el líquido (qué pasa por su cabeza).

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