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Tres preguntas - por Amadeo

Portando un regalo para su novia y feliz por el reencuentro luego de dos semanas de ausencia de ella, Virgil se presenta en el departamento e intenta abrir la puerta, pues conoce la clave digital, pero no lo logra. Sabe que Ethel siempre ajusta las tres trabas mecánicas que hizo colocar, luego de una mala experiencia (robo y ataque personal).
Él la llama por teléfono para indicarle su presencia, pero no es atendido. Insiste. Preocupado llama a la policía, hace la denuncia y una hora luego, acompaña a los agentes y a Odolf, un detective experimentado, a punto para retirarse y casi infalible en sus investigaciones: solo en dos casos no identificó al/los culpable/s.
Derribada la puerta hallan a Ethel fallecida en el piso del living, cerca de la mesa presentada para una cena de celebración. Virgil, agitado, la mira y se toma la cabeza. Ese falso gesto, según Odolf, indicaría arrepentimiento. Recorre las habitaciones, no halla sangre en la ropa del cadáver, ni en los pisos. Lo único llamativo es el desorden de la cama matrimonial.

Tras preguntas y averiguaciones personales, Odolf confirma que Virgil es estudiante del último año de Arquitectura; que llegó a la Capital para estudiar; que en una fiesta estudiantil conoció a Ethel, estudiante de Abogacía; que desde hacía dos años eran pareja; que pensaban casarse ya recibidos; que ella había regresado el día anterior, de haber asistido a un congreso en Japón; que lo festejarían esa noche. El detective vislumbra algunas posibles mentiras relacionadas con la no tan “excelente” relación con la víctima. Se promete profundizar.
En la facultad de Abogacía, Odolf ubica a compañeros de la fallecida y “conversa” con ellos. Obtiene información válida sobre la personalidad de Ethel, pero presta atención sobre un posible engaño a Virgil con otro estudiante. Con el ceño fruncido se pregunta: si ese muchacho o Virgil, la hubiera asesinado… ¿cómo colocó las trabas luego de salir? ¿Ella habría fallecido tiempo luego haber sido atacada? Murmura para sí: esperaré el informe forense. Dos amigas de Ethel le comentan que ella volvió fascinada de Japón, por los manjares de peces variados que comiera allí, pues son sus platos preferidos. Anota en su libreta tal información y basado en los restos hallados en la cocina muy desordenada, confirma que ella había cocinado pez ángel y pulpos con salsa picantes y se repregunta: ¿Pretendía agasajar a uno de sus novios o cenar sola?
De pronto recuerda haber visto, en la primera recorrida por la escena del “¿crimen?” un frasco con veneno, sin uso aparente, en cuya etiqueta había leído:

VENENO
Malatión + Aldicarb + Excipientes
NO ingerir. NO respirar.

Comienza la investigación sobre dichas drogas. Así descubre que es un pesticida eficaz que se usa en cultivos de huerta. De inmediato lo asocia con dichos de Virgil sobre que a Ethel le encantaba cultivar verduras y hortalizas y que lo hacía en la casa de un tío.
Odolf basado en lo ya investigado, no descarta un suicidio con veneno. Pero ¿un frasco con veneno en la cocina? ¿puesto para desviar la investigación? ¿puesto allí por quién? Virgil aseguró no haber visto nunca dicho frasco. Odolf le cree y rememora la escena de la mesa del living: hermoso mantel, un botellón con flores multicolores y una panera. Ningún plato, ni copa, ni cubiertos. ¿Comería sola o acompañada? ¿Por cuál de los novios?….

No logra definir el nombre del causante de tal muerte. Se repite ¿Suicidio, asesinato o involuntario? Finalmente, al cabo de días de plena investigación y en espera de los resultados forenses, se plantea tres preguntas:
¿Ethel recibió, con engaños, al ladrón que ya la había robado y manoseado y el asesino vengativo, escapó?
¿Ethel se suicidó, con pocas gotas del veneno, por un problema personal grave e inconfesable?
¿Ethel, apurada por los preparativos en la cocina y del festejo, se contaminó, involuntariamente con veneno?
Agotado e incapaz de responderlas, se rinde. Pedirá ser reemplazado. Con tristeza asume que este será el tercer caso que no logró resolver con la maestría acostumbrada.
Imagina su vida pausada como jubilado.

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