Literautas - Tu escuela de escritura

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JUEGO PELIGROSO - por Pilar (marazul)R.+18

Los frascos eran cinco, pequeños, de vidrio opaco con una calavera como etiqueta. Todos idénticos. Permanecían sobre una mesa de mármol en el centro de la sala de los espejos, una de las barracas de aquel viejo parque de atracciones abandonado.
Cinco eran los jóvenes que formaban el círculo, cada uno elegiría un frasco al azar una vez mezclado el orden. Ninguno conocía cuál era el que guardaba el olvido definitivo: cianuro potásico.
El juego era sencillo: irían, en riguroso orden, bebiendo de uno en uno, hasta que…
No hubo que esperar mucho, Mac el cabecilla, el más impulsivo, se prestó a ser el primero. Ni tan siquiera dudó: «si tengo que morir que sea con estilo», dijo casi con chulería. Abrió uno de los frascos y de un trago bebió.
Los segundos siguientes fueron eternos. El colapso no llegó. «Quedan cuatro», murmuró entre dientes, señalando con la mirada a Marco como el próximo en beber. Este con un gesto que parecía retar a la muerte se miraba en los espejos, aunque no pudo evitar que le temblaran las manos al abrir el frasco. A continuación bebió. En unos segundos la cara de alivio de Marco contrastaba con las caras de terror de los tres que faltaban.
Adrián, de los cinco tal vez el más flemático, buscaba en aquellos juegos la cura para su aburrimiento crónico. Tres palabras dijo: «por el azar», y bebió.
El círculo de la seguridad se estrechaba, solo quedaban dos frascos en la mesa, uno era la vida, el otro un pasaporte al vacío.
Las mil caras de Hugo reflejadas en los espejos, una vez que este bebió, mostraban rendición, esperando el último segundo de vida.
El último, el becario, intentaba encajar en aquel club elitista de universitarios, esperó algún gesto de debilidad de su compañero, alguna convulsión, pero esta no llegó.
El quinto frasco sobre el mármol ahora se veía como una granada a punto de estallar, indicaba que allí estaba la muerte.
Nadie habló, todas las miradas estaban puestas en el último jugador: «renunciar es de cobardes…cobarde…cobarde», escuchaba el chico repetir en su cabeza.
Empapado en sudor y con los ojos desorbitados aquel joven tímido e inexperto entró en pánico. Corrió hacia la única salida que había, la puerta de madera; pero esta no tenía picaporte, ni cerradura. La golpeó con los nudillos hasta hacerse sangre. Era una pared.
Pudo ver su propio rostro aterrorizado y multiplicado al infinito.
«¡No voy a hacerlo! ¡No quiero morir!», Gritó volviéndose hacia los demás.
Fue Adrián quién dijo: «¡basta, para ya!», y él mismo se acercó a la mesa ante la mirada atónita del chico, tomó la última botella y bebió el contenido de un trago: es agua con colorante, dijo.
Todos bajaron la mirada soltando una risa nerviosa que sonaba a sentimiento de culpa.
Pero Mac con su habitual arrogancia dijo: «el juego se ha terminado. Se acabó la diversión. Si el decano se entera de esto nos expulsará a todos»
Y continuando en tono de amenaza se dirigió a Leo con desprecio: «mas te vale que mantengas la boca cerrada, becario»
A continuación apretó la clavija escondida que abría aquella maldita puerta.
El frío les golpeó el rostro, respiraron hondo. La luna iluminaba la silueta fantasmagórica de la vieja noria. Solo la patada de Mac a un bote de refresco oxidado rompió el silencio.
Aquella novatada lo único que había demostrado era la crueldad de aquellas prácticas.

****

Aquel joven becario de hace veinte años, Leo, es hoy un reconocido abogado que se mueve por los pasillos del juzgado con la confianza de quien conoce las reglas.
Hoy, casualidades del destino, va a revivir ese desagradable episodio de su vida de estudiante del que solo le ha quedado la fobia a los espejos.
Cuando Leo entra en la sala de visitas se encuentra con un hombre envejecido, casi irreconocible. La vida le había devuelto los golpes que él solía dar de joven.
—Leo —dice un Mac suplicante—, me han dicho que eres el mejor, necesito que me saques de esta…
—cara, te defiendo; cruz, continúas en el trullo —contesta Leo con firmeza.
Y sacando una moneda la lanza al aire.

Comentarios (16):

Carmen

18/02/2026 a las 11:47

Hola, Pilar:
El texto me enganchó desde el principio. Tu estilo narrativo contribuye a que me imagine la escena detalladamente, como si la viera desde un escondite. Al final del texto Leo tiene la oportunidad de vengarse pero… ¿la aprovechará?

Paula Treides

18/02/2026 a las 12:23

Muy buenas, Pilar.

Aunque luego de daré una crítica constructiva y opinión personal, solo quería comentar por ahora que hemos elegido el mismo nombre de protagonista y terminamos con una moneda: me ha hecho gracia la coincidencia.

Fer

18/02/2026 a las 13:45

Hola Pilar, me ha gustado mucho tu texto, genera tensión e intriga conforme se van acabando los frascos. Sobre todo es interesante el punto de giro final que convierte el juego macabro en una novatada (aunque también macabra).
En mi opinión, el relato podía haber terminado perfectamente sin añadir el epílogo final que actúa a modo de moraleja.

Codrum

18/02/2026 a las 14:48

El juego era verdaderamente peligroso.

Me ha gustado mucho tu relato. Me ha resultado original y trepidante.

Empieza directo y termina con un gancho en la cara.

La estructura narrativa hace que no podamos parar de leerlo ( al menos yo). Un sorbo, un instante de infrato.

También me gusto como en tan pocas palabras, consigues perfilar a 5 personajes. Cosa que no me parece fácil.

El trauma del espejo es la consecuencia natural de una escena de tensión muy fuerte.

y por supuesto la frialdad de la frase del final ” Cara cruz… es muy buena.

Por poner algún pero: La puntuación en los diálogos. Creo que de forma intencionada mezclas la raya con las comillas angulares, para diferenciar las dos partes de la historia. Pero no sé si deberían ir con mayúscula o sin ella… Se me hizo raro. Échale un vistazo si te parece bien.

Seguro que hay más cosas que se pueden pulir, pero son detalles.

Me encanta que aparezca mi nombre en un relato.

Muchas gracias por este rato de lectura tan entretenido.

Codrum

18/02/2026 a las 21:27

He leído el comentario de Fer y me parece acertado.
Por una parte me gustó tu final y por otra no creo que nos presentaras a un Mac tan malvado. Un pieza sí, pero no tan malvado.

No sé.

Ángela Cruz

19/02/2026 a las 15:58

Hola Pilar, soy tu vecina de abajo. En primer lugar agradecerte tu comentario a mi relato, es la primera vez que participo y me ha animado mucho.
He leído el tuyo y me parece buenísimo. Tiene un ritmo trepidante que te engancha y desliza la acción de forma ágil. El final me parece muy original, de hecho creo que marca la diferencia entre una escena que estamos acostumbrados a ver en muchas películas, y algo completamente nuevo, abre el tema para que el lector imagine rencor, justicia, perdón… Un gusto leerte

Gita

20/02/2026 a las 14:37

Hola Pilar:

Expectativo desde el comienzo. ¿Tan sólo Mac conocía la novatada? Un final como un karma, interesante! Gracias por compartir!

Carme González Graell

20/02/2026 a las 17:48

Hola, Pilar.

Primero de todo quiero agradecerte que hayas comentado mi relato. Es verdad que coincidimos en algunas cosas como el hecho de que nuestra historia transcurra en la habitación de los espejos.

En cuanto a tu relato, coincido con los compañeros en que has sabido generar intriga desde el principio. Me ha gustado mucho la trama, este grupo de amigos, por así decirlo, que hacen la típica novatada en la escuela. El final me parece un acierto, Leo pone en un aprieto a Mac años más tarde. Dejas el final abierto, cosa que me gusta, ya que yo suelo hacerlo también para que el lector pueda escoger.
Buen trabajo, Pilar. Me ha gustado leerte.

Edu, S.C.

20/02/2026 a las 19:39

Hola Pilar,

He pasado a leerte, te recuerdo de cuando participaba hace mucho tiempo (por 2017 -2018 creo) y es un placer reencontrar compañeros que escribían por entonces.

Me ha gustado tu escena, pintas un juego cruel y lo pintas bien. Comparto la opinión de que introducir 5 personajes distintos y que sean identificables en un cuento tan corto tiene mérito.

La última parte genera una interrupción y nuevo cierre en la historia, pero es tu elección. Supongo que puede introducirse de otra forma, pero a mi no me ha sacado de la historia.

Lo que sí sacaría, es mi opinión, es esta frase:

“Aquella novatada lo único que había demostrado era la crueldad de aquellas prácticas.”

Me parece demasiado explicativo para el lector y rompe con la visualidad de la historia,

Pero como digo, una opinión.

Me ha encantado volver a leerte.

Cristina Otadui

20/02/2026 a las 19:52

¡¡Que buen relato Pilar!!

Me ha encantado ese giro final: ¡justicia poética!
La relación de poder se invierte y se cierra el círculo. Al principio el azar es la excusa cruel y ahora el azar es ¿la posible venganza?
Me gusta también que el tema central, la crueldad de las novatadas, no sea excesivamente discursiva.
Una escena buenísima es la de la falsa puerta: creo que hasta podrías alargarla un poco: la sensación en los nudillos, el sonido del eco… aumentarías el clímax emocional que provoca.
A la definición de los personajes no se le puede pedir mas: tenemos al líder, al vulnerable, al frio y al resignado y después tenemos a Leo: el inseguro y novato y el único que evoluciona justificando el salto temporal.
Desde un principio tu texto genera tensión y como lector entro inmediatamente en la historia: el juego, el azar y el poder: premisas potentes todas ellas.

Es un relato muy sólido Pilar ¡enhorabuena!

Gracias por escribir y compartir
¡¡Nos leemos en un mes!!
Un abrazo desde las tierras altas 😉

José Torma

20/02/2026 a las 20:41

Hola Pilar (Marazul)

Te voy a confesar algo. En cuanto abrí el enlace a tu relato, casi abandono antes de empezar, me parecía un texto denso a la vista, claustrofóbico un poco. Pero te he leído de tiempo atrás y me sobrepuse casi de inmediato.

El texto fluye, tiene ritmo y te engancha en este juego de ruleta rusa al que todos hemos intentado jugar, pero sin las trágicas consecuencias. Muy enganchante y solo tengo una pega, a mí me pareció brusca la intervención de Adrián, como si estuviéramos caminando por un oscuro pasillo y alguien prende la luz sin avisar. Yo había imaginado que Leo habría bebido y luego habrían revelado la broma. La tensión funcionaba y estábamos enganchados en ver lo que pasaba con el último participante. El cambio a presente me chocó, como que me dejo inconcluso el relato, pero una vez más, recordé a quien estaba leyendo y ese giro al final me hizo recordar una frase que leí en Mafalda “Donde las dan las toman, caballero”. Muy logrado tu texto.

Un gusto leerte.

Saludos.

José

Verso suelto

21/02/2026 a las 14:17

Hola Pilar. Lo primero es felicitarte, sinceramente por el magnífico relato que has escrito, aunque me he sentido un poco engañado por la rotunda afirmación del narrador al principio del relato “Ninguno conocía cuál era el que guardaba el olvido definitivo: cianuro potásico”, cuando todos lo conocían.
Pero seguramente eso tiene fácil solución, el texto, insisto, es muy muy bueno.
Un saludo

María Jesús

21/02/2026 a las 20:21

Hola Pilar: Un relato verdaderamente ingenioso, una especie de rulara rusa con trampa al final. Muy bien desarrollada la trama manteniendo la tensión pero sin recrearse demasiado en ella. El final me ha parecido muy buen cierre. La venganza es un plato que se sirve frio, dicen.
Un saludo.

Pilar (marazul)

22/02/2026 a las 21:27

Queridos amigos, gracias por vuestros comentarios.
Carmen, agradezco tu tiempo en leer mi texto.
Paula Treides, efectivamente, nuestros relatos tienen elementos comunes. ¡Genial!
Fer: mi intención no fue terminar con una moraleja, pretendí que terminase con una venganza y que fuese el azar quién decidiera. Pero saber lo que interpretan los lectores es muy interesante porque es verdad que, después de pensarlo, algo de moraleja tiene.
Codrum: Te he buscado para leerte pero no te encuentro. ¿O tal vez escribes con tu nombre real, Hugo? Me tienes un poco despistada je,je…Gracias por tu visita y decirte que el texto casi no tiene diálogos, son pensamientos o frases dichas sueltas. Solo en el giro final hay un corto diálogo. Y en cuanto al personaje de Mac pues como escribimos ficción, todo puede ocurrir. En esos veinte años que pasaron desde la novatada a la venganza (que tampoco sabemos si es venganza porque Leo es una persona de palabra, y si sale cara le va a defender). Pero me encanta conocer las impresiones del lector.
Ángela:qué amable eres. Me alegro que te haya gustado el relato.
Gita: la novatada era para Leo, el becario nuevo. Los demás sabían la verdad y se supone lo escenificaron. Pero es una buena pregunta porque puede despistar al lector (menos a ti, je,je..)
Carmen González: qué bien que te haya gustado. Gracias
Edu S.C.: Yo también te recuerdo del inicio de Literautas. Me alegro de que estés por aquí.En cuanto a lo que me apuntas, te doy toda la razón. Es mucho mejor que sea el lector el que juzgue
Cristina Otadui: Agradezco tus amables palabras. Es verdad, aunque no soy muy partidaria de que en un relato corto aparezcan escenas con veinte años de diferencia, la verdad es que estaba deseando que Leo, que se portó como un caballero y no denunció, le diese un buen
zasca a Leo. O por lo menos que lo dejase en el aire ja,ja…
José Torma: agradezco tu sinceridad porque a mi me pasa lo mismo. Como vea que en un texto no hay diálogos ya me da pereza. Me alegro que le dieses una oportunidad.
Verso suelto: veo que eres un lector sagaz.El objetivo de la novatada era Leo, el becario novato, y los demás conocían el juego. Se supone que sus reacciones fueron puro teatro. Pero tu duda o pregunta es muy buena porque el texto puede resultar confuso en una aspirante a escritora como yo je,je…
María Jesús, mil gracias por tu tiempo al leer y comentar.
Un abrazo general, compis.

Codrum

27/02/2026 a las 14:59

Hola, no. esta vez no presenté nada.
El otro Hugo que anda por ahí, no soy yo.

Un abrazo.

Codrum

01/03/2026 a las 00:18

Vi tu texto ahora de mina.
Muy curioso. Felicidades es muy original . Me gustó la idea pero vi un fallo diminuto.
Los nombres cariñosos de mina y tonina son la segunda parte de la palabra . El nombre de corti es la primera.

Creo que se entiende muy bien pero a algunos puede costarles. …
¿No sé?
Me pareció eso en la primera lectura.
Pero es muy muy original y me ha parecido que está muy logrado. Suerte.

Te escribo por aquí porque no sé dónde hacerlo sino

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