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Volver a juntarse - por Edu, S.C.R.
Volver a juntarse
Daniel camina a buen paso, siguiendo el curso de un río cuyas aguas ascienden. Hasta donde recuerda, lleva caminando desde la desaparición de su hermana.
«Encuentra el roble torcido junto al río», había dicho la urraca. Y aunque las urracas no hablan, tampoco las aguas ascienden por su cauce, así que supone que debe estar soñando.
Tras una colina aparece una joven montada sobre un asno. La joven le saluda con la mano, sonriendo, mientras el asno despliega unas alas y asciende hacia el cielo. Daniel le devuelve el saludo mientras piensa en cuánto desea volver a ver a su hermana.
—Demasiado…demasiado tarde —susurra una voz desde el cauce. Daniel se detiene, mira las aguas turbulentas con el ceño fruncido, aprieta los puños y continúa subiendo.
No tarda en encontrar el roble, un ser robusto y frondoso inclinado sobre el río que brama a sus pies. Las flores, de un rojo vivo, crecen junto al tronco, tal y como dijo la urraca.
Daniel se tumba en la orilla y mastica las flores con lentitud, mientras contempla el azul entre las ramas. Siente el frescor de la tierra en la espalda, el rumor bravo de las aguas le acuna, la brisa le acaricia el rostro, demasiado joven para parecer viejo. Evoca la sonrisa de su hermana ausente, el calor de sus padres. Volver a juntarse, los cuatro.
Por fin, cierra los ojos y se duerme.
Despierta en otro lugar, en otro tiempo. Le rodea una oscuridad atenuada por el fulgor de una luna plena. Llueve, una lluvia caliente y suave que lo difumina todo. El aire huele a humedad y óxido. Cerca se elevan estructuras antiguas, quietas, muertas. Recortado contra el cielo nocturno, contempla el esqueleto sinuoso de una montaña rusa. A su izquierda languidece un viejo carrusel.
«Un parque de atracciones».
Desde un lugar cercano llega un chirriar constante, acompañado por un salmo ininteligible.
Persiguiendo el sonido, Daniel llega a un claro en el que se alza una enorme noria. En el mundo muerto que le rodea, la noria es lo único que se mueve, con lentitud, produciendo el chirrido. Daniel se estremece ante las cestas que se balancean en la oscuridad. Algo, un recuerdo enterrado, retuerce sus entrañas.
En la base de la noria, una puerta cerrada refulge, una luz muy blanca perfilando el marco.
Arrodillados ante la puerta están sus padres. La lluvia apelmaza sus cabellos mientras la luz de la puerta ilumina sus rostros demacrados.
— ¡Devuélvenosla!—imploran, una y otra vez.
Junto a ellos, Daniel ve un altar. Sobre él yace un cuerpo joven. Unas cuerdas aprietan la carne blanca.
El chirrido se eleva con un respingo final. Daniel eleva la mirada a tiempo para ver cómo la noria se detiene. Sus padres se levantan al unísono y rodean el altar. Ve que su padre empuña un cuchillo que levanta sobre el cuerpo desnudo. Mientras el cuchillo desciende, el joven del altar gira la cabeza y mira a Daniel.
Daniel grita.
Sobre el altar, Daniel grita también.
Daniel se incorpora de golpe, la respiración agitada. Los contornos difusos de su habitación le devuelven poco a poco a la realidad. Se pasa la mano por el pecho y respira hondo. Sobre la mesilla, el fulgor blanquecino del reloj digital hace que se estremezca.
Las tres de la madrugada.
Se acerca a una estantería y coge una foto enmarcada. Ahí están los cuatro. Sus padres sonríen, les rodean con los brazos. Él está en el centro, doce años, se le ve pequeño y feliz. Su hermana pasa un brazo sobre sus hombros y sonríe confiada, ignorante del destino que le aguarda.
Daniel alarga la mano y tapa la imagen de su hermana. La foto cambia. El pelo de su padre se torna blanco al instante. Los ojos brillantes de su madre se apagan, las cuencas se hunden, dos simas oscuras en las que ahogarse. Él, en el centro, abre la boca y grita, pero no sale sonido alguno.
Tira la foto sobre la cama, abre un cajón y saca un frasco. Da vueltas al frasco en la mano mientras la luz de la puerta aún late en su memoria. Sabe cómo abrirla.
Va a la cocina, abre la nevera y vierte el veneno en el cartón de leche.
Al amanecer sus padres lo encuentran sentado a oscuras en el sofá. Su madre se limita a preguntarle qué quiere para desayunar.
—Lo mismo que vosotros, mamá —responde.
Comentarios (17):
Carlos Tabada
18/02/2026 a las 15:21
Hola Edu, mi más sincera enhorabuena por el relato. No he subido relato este mes, pero no siento timidez al comentar el tuyo porque creo que mi opinión en ningún caso va a ir más allá de lo que has subido. Cuando comento intento seguir el esquema”positivo/negativo/propuesta”, a ver qué tal resulta. En positivo, creo que es una gran prosa, lo bastante compleja para estimular y lo bastante legible para no alejarte del relato. Más, es tremendamente visual, en el buen sentido, hay comics famosos por ahí que no son mucho mejores. En plan negativo, desde mi punto de vista la complejidad no explica algo tan extremo como los sentimientos que pueden acompañar a un parricidio, al menos con las razones que puedo imaginar cómo lector no muy perspicaz: que el tipo está muy loco, o que los padres causaron la muerte de la hermana. No me extiendo más, aquí va la propuesta, cuando el chirrido vuelve a sonar ya no me acordaba de si origen, además creo que sería así incluso en formato físico, y es algo que podría solucionarse si la referencia recordara a la noria sin más: el chirrido de la noria se hizo más audible o algo así.
Eso es todo pero vaya, que me parece un gran relato
Diana T
18/02/2026 a las 15:41
Hola, Edu.
Tu relato es una montaña rusa de emociones, desde la añoranza, el suspenso, la locura, y nos haces vivir cada momento.
Estoy de acuerdo con Carlos, la resolución me pareció un tanto extrema, ya que decidir acabar con la familia sin mayor pista que una pesadilla es demasiado.
Me hubiera gustado ver más tiempo de esta persona despierta y consciente. Sus pensamientos claros, algún rencor hacia sus padres, una referencia a por qué y desde cuando guarda ese veneno.
Por otro lado, y esto no es algo malo, sino que una recomendación para hacer brillar tu texto al máximo. Tienes descripciones muy vívidas y sensoriales, pero también encuentro varias de las llamadas palabras “filtro”, que de omitirlas, tu relato latirá con mayor fuerza.
Te daré unos ejemplos: el “hasta donde recuerda” del primer párrafo se puede omitir, o cuando está en el parque y dice “junto a ellos, Daniel ve un altar”, puedes aprovechar para describir el altar, algo como “junto a ellos, se alza un altar, su madera oscura como la noche sobre su cabeza…” o algo así.
Te invito a investigar más sobre estas palabras filtro y cómo evitarlas, porque creo que tus descripciones son muy buenas y reducirlas potenciará la historia.
Felicidades por este relato, saludos 😁
Edu, S.C.
18/02/2026 a las 22:06
Buenas Carlos y Diana, muchas gracias por vuestros comentarios. Gracias especialmente Carlos por pasarte a comentar a pesar de no haber participado este mes. Espero que lo hagas el próximo, te buscaré para devolverte la visita.
Lo cierto es que al relato le he dedicado bastante trabajo. mi lector beta (mi mujer, vaya), ya me dijo en las primeras versiones que faltaba claridad. Así que le dediqué bastante empeño en conseguirla, buscando el equilibrio entre no ser demasiado explícito y que la historia se entendiera. Pero veo que no lo he conseguido, al menos no del todo. Os agradezco las indicaciones, me ayudan a seguir intentando mejorar en este gozo de escribir.
Te devuelvo la visita lo antes posible Diana.
Codrum
19/02/2026 a las 09:15
Hola Edu,
Los comentarios que te han dado son muy apropiados —voy a buscar más sobre palabras filtro que te dijo Diana, dado que no lo conocía—, pero no estoy de acuerdo en que no se entienda. Sugiere mucho tu texto. Plantea la desolación, la duda, la incomprensión, el sufrimiento… Creo que deja más de una semilla para que el lector decida qué planta quiere regar y qué flor recoger. Esa confianza en el lector me gusta. Tal vez se pueda profundizar un poco en como los padres se fueron distanciando, como dijo Diana. O continuar con la sonoridad que menciona Carlos, pero son 750 palabras nada más.
El trabajo que has dedicado al texto se ve. Tiene un equilibrio muy bien logrado. La prosa poética y sensorial no es recargada. Los abruptos cambios de escena se podrían suavizar, pero así son los sueños.
La introducción surrealista, mágica, me ha enganchado desde el principio. Aquí hay mucho oficio, talento y trabajo. Te felicito por eso.
En estos tiempos en que hay un debate abierto entre qué es literatura y su calidad, este texto no está hecho para la generación del desplazamiento de pantalla y dopamina instantánea. Es un texto que requiere tiempo, asimilación y relectura para captar todos los significados que encierra.
el final es un golpe directo. Tras un texto de poesia ” el frescor de la tierra” “la lluvia caliente y suave”… Llega la última frase demoledora y directa.
No sé si leería 20.000 palabras con este estilo, pero un texto corto me parece asumible y recomendable.
Muchas gracias por este momento onírico de lectura tan bonito.
Carmenigne
19/02/2026 a las 15:04
Felicitaciones Edu. Me resultó un relato para paladear, no solo para leer. Apelas a todos los sentidos, sin dejar ninguno afuera envolviendo al lector, o sea a mí, en sensaciones que incluyen, que me hicieron parte. Generas un clima onírico que además de darte libertad a la hora de mostrar, también me habilitó a imaginar, sentir sin dejar entrar tanto la razón.
El relato tiene un ritmo, una cadencia que hace que uno quiera permanecer en las palabras, en su cadencia.
Me pareció interesante como con ese mínimo gesto en la fotografía trabajaste el paso del tiempo.
El principio hizo que el final quizás fuera un poco “comprimido” de sentidos, pero creo que pesa el límite de las palabras y en mi caso agradezco que te hayas extendido en el viaje.
Edu, S.C.
20/02/2026 a las 19:14
Muchas gracias Codrum y Carmenigne por vuestra visita y vuestras amables palabras.
Codrum, gracias especiamente por pasarte a pesar de no participar este mes. Había leído tu relato del mes anterior y te tenía apuntado para leerte; me gustó mucho. Espero tener la oportunidad el mes que viene.
Carmenigne, paso a devolverte la visita!
Gracias,
Diana T
21/02/2026 a las 01:20
Hola Edu
Contestando al comentario en mi relato, respecto a las palabras filtro, yo tampoco encontré tantas, pero ya que tienes un estilo muy bueno y atractivo, pensé comentarlo como una nueva perspectiva de mejora, y para sacarle el mayor brillo posible
Moldy Blaston
21/02/2026 a las 14:11
Muchas gracias Edu por tu amable visita y comentarios. Te incluyo los míos.
Creo que tu relato tiene una factura técnica increíble. La transición del mundo de fantasía (el río que asciende, la urraca, el asno con alas) al mundo “muerto” del parque de atracciones es magistral. Crea una sensación de “falsa seguridad” al principio para luego despeñarnos por el acantilado del horror familiar.
Aquí el parque no es diversión, es un mausoleo de traumas. La imagen de la noria chirriante y el sacrificio en el altar es de una potencia visual digna de una película de terror psicológico de alto nivel.
El giro final es… escalofriante. La forma en que utilizas el “veneno” no como un escape personal, sino como un acto de aniquilación familiar (o de “reunión” desesperada en la muerte) es un cierre circular perfecto con la frase de “volver a juntarse los cuatro”.
En mi opinión es un relato brutal y magníficamente escrito. Creo que tienes un control del lenguaje y de la atmósfera opresiva que es envidiable. Has llevado el ejercicio del “veneno y la puerta” a un terreno de tragedia griega moderna. Es una historia sobre el duelo patológico y cómo la culpa puede corromperlo todo hasta el punto de la locura. ¡Espectacular, aunque deje un nudo en la garganta!
Muy honrado de que un escritor como tú me haya visitado y opinado favorablemente.
Nos leemos!!!
Hugo
22/02/2026 a las 03:46
Hola Edu, S.C.:
Agradezco mucho el comentario a mi relato y me alegra sobremanera que te haya gustado. Confieso que decidí leer el tuyo por la obligación de devolverte la gentileza, pero vaya sorpresa que me he llevado. Me encontré con un texto extraordinario, con una estructura narrativa muy elaborada y de valiosa consistencia simbólica.
Salvando la diferencia temática, la escena del altar me hizo recordar “La noche boca arriba, un cuento de Julio Cortázar, en el que el sueño y la realidad se entremezclan. Un motociclista sufre un accidente y termina descubriéndose como víctima de un sacrificio azteca.
Quizás “Volver a juntarse” también pueda clasificarse como un cuento fantástico aun cuando el tema aborde un duelo no elaborado.
La fuerza del relato, desde la elección del título, que antes de introducirnos en el cuento parece un mero deseo afectivo, hasta el desenlace en que la deseada unidad familiar adquiere un sentido trágico y perturbador, está en la virtud de sugerir sin explicar.
Desde el primer párrafo (“Daniel camina…”), inicia un viaje onírico cargado de simbolismo. Un río cuyas aguas ascienden, el roble torcido, la urraca (como criatura que trae mensajes del reino divino), la joven montada sobre un asno y que le saluda con la mano, sonriendo, mientras el asno despliega unas alas y asciende hacia el cielo, la voz que susurra desde el cauce, las flores rojas que Daniel mastica, la noria, la luz de la puerta…
La escena del altar, donde Daniel contempla su propio sacrificio y otra, cuando abre la boca y grita, pero no sale sonido alguno, son magistrales.
Y así hasta el desenlace final (“Lo mismo que vosotros, mamá”), que no necesita explicaciones.
No tengo nada que aportar a tan impecable trabajo.
Chapó.
Edu, S.C.
22/02/2026 a las 15:43
Buenas,
Diana T, tu comentario sobre las palabras filtro me ha parecido muy pero que muy interesante. Me lo he guardado para revisar mis escritos aún más, buscando eliminarlas dentro de lo posible, Así que gracias de nuevo.
Moldy Blaston y Hugo, muchas gracias por vuestra visita y por vuestras palabras tan elogiosas. Me animan mucho a seguir escribiendo. Un abrazo!
Carlos Tabada
23/02/2026 a las 13:06
Hola de nuevo Edu. No voy a repetirme en mi admiración al relato pero sigo intrigado, lo he leido varias veces y no creo pillar el subtexto. Después de luchar contra la tentación de pasar el texto por chatgpt sin tu permiso, he cedido parcialmente, y le he preguntado por los elementos simbólicos que mencionaba Hugo, la urraca, el roble, pero no me ha aclarado mucho aunque parece apuntar a una caida o viaje hacia la locura motivado por la muerte de la hermana, y el asesinato final el intento bienintencionado de reagrupar la familia rota. Quizá lo que creo ver más claro es que el altar simboliza que los padres le culpan de la tragedia, pero igual estoy cayendo en el viejo refrán: “más vale estar callado y parecer corto que decir algo y confirmarlo”.
Edu, S.C.
23/02/2026 a las 13:50
Hola de nuevo Carlos,
Muchas gracias por volver por aquí y tu interés. Antes de comentarte, permíteme hacer una rápida digresión. Valoro muchísimo el formato de Literautas por varios motivos. Por un lado está el evidente de escribir. A mi me cuesta mucho y de alguna manera, estos retos mensuales consiguen disparar la creatividad. Bueno o malo, mejor o peor, algo acaba saliendo.
Luego está el tema de leer a los compañeros y comentar sus textos. Ahí creo que se aprende muchísimo. Y por último, el intercambio de impresiones, información, lecturas de los textos, con los compañeros. Este foro es un tesoro. Fin de la digresión.
Uno de los principales fallos que constato cuando escribo, testeado con mi lector beta, es que se entienda lo que quiera decir. Buscar el equilibrio entre ser demasiado explícito y no sugerir lo suficiente, a mi me cuesta. Pienso que si se tiene que explicar el texto es que este no cumple su función.
La verdad es que de lo que he escrito, pienso que este texto es de lo más “literario” que he hecho. Normalmente me gusta escribir más “ligero”, con un lenguaje más llano. En este caso he intentado crear una atmósfera pesada, onírica, plagada de imágenes potentes (de las que quizás he abusado), en dos fases de sueño, una más fantasiosa, la otra más dramática, pretendiendo mostrar la desesperación de una mente trastornada ante una pérdida.
Tu interpretación del texto tal y como indicas:
<> es justo lo que yo pretendía, o sea que lo has captado a la perfección.
En cuanto al tema del altar, mi mujer también me dijo que no entendía la escena. No quería transmitir lo que indicas, sino que, de alguna manera, la propia muerte en vida de los padres ante su tragedia condena al hijo que les queda.
Concluyendo, seguro que es mejorable en muchos aspectos el texto, pero me importa mucho el tema de la interpretación que se le puede dar al relato, así que de nuevo gracias por tus comentarios.
Quizás la parte que más me cojea a mi sea el hecho de que la solución de Daniel es demasiado radical para lo que se ha mostrado en el texto.
Espero leerte el próximo mes Carlos.
Edu, S.C.
23/02/2026 a las 13:51
Veo que no salió lo que puse entre , no se porqué.
Me refería a donde dices:
parece apuntar a una caida o viaje hacia la locura motivado por la muerte de la hermana, y el asesinato final el intento bienintencionado de reagrupar la familia rota
Carlos Tabada
23/02/2026 a las 14:36
Muchas gracias por tu amabilidad, y déjame intentar darte algún argumento a favor de escribir textos que sin ser todo lo claros que imagina el autor son en todo caso espléndidos, y es que no escasean los libros que en cierto modo comparten esa característica, desde la Eneida a Joyce, Cortázar o el mismísimo Shakespeare. En una comparación menos estrambótica, un buen vino puede considerarse bueno sin que todo el mundo identifique todos los matices que el autor sabe que están ahí.
Un saludo, espero que el mes que viene sea capaz de subir relato
MJesúsNC
23/02/2026 a las 22:19
¡Hola, Edu! Es un buen relato y está bien escrito.
Esta pesadilla en forma de fábula onírica, presenta una atmósfera en un parque de atracciones. Diseñados para la alegría, este simboliza una pesadilla y la pérdida de la inocencia con un trauma irreparable.
Es un relato gótico, donde Daniel tiene un sueño con un brote de desesperación y angustia, en un entorno hiperrealista y distorsionado.
La sensación opresiva se mantiene al despertar y la transformación de la fotografía simboliza decadencia y muerte, con el envejecimiento acelerado de los padres.
El hecho de tapar la imagen de la hermana, representa la pérdida de una felicidad inalcanzable.
El amanecer no trae esperanza, al contrario, es descorazonadora la pregunta de la madre sobre el desayuno, pues ignora la intención de Daniel y un destino inevitable.
Esto me ha parecido desgarrador y me pregunto si Daniel es consciente de la atrocidad que acaba de cometer.
Enhorabuena.
Saludos, Mª Jesús.
Pilar (marazul)
24/02/2026 a las 20:06
Hola Edu, has escrito un buen relato. El título adquiere todo su significado con ese final, demoledor. A través del sueño onírico del protagonista nos llevas por una naturaleza llena de simbolismos:añoranza/pena de la hermana muerta que lleva a la familia al desastre, a la locura del protagonista. Y todo ello enmarcado en el entorno más apropiado del viejo parque. Y la puerta, esa maldita puerta que no se abre, para Daniel solo existe una llave, la muerte que les dará la libertad a él y a sus padres.
Es tremendo, casi hace daño al lector sensible. Pero es muy bueno.
Saludos, Edu
Edu, S.C.
24/02/2026 a las 20:35
Muchas gracias MJesúsNC, ahora te devuelvo la visita.
Muchas gracias por tu visita Pilar!