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La casa vacía - por Karx

Web: https://lanubedekarx.blogspot.com/

El autor/a de este texto es menor de edad

Hoy vuelvo a la casa de mis padres.
A mi hogar.
No regreso sola. Junto a mis maletas, Silvestre, nuestro pastor alemán, camina arrimado.
Él termina de aparcar el coche al principio de la cuesta, y yo, plantada frente a la puerta.
Nada parece haber cambiado.
El paisaje lo admiro con la misma dulzura que cuando vivía aquí: bajo el puente corre el agua, los gatos pasean a su gusto y los niños vuelan con las bicis.
Pero, hay tantas cosas que sí cambiaron.

Me fui de casa cuando comencé a trabajar y fue un gran comienzo.
La vida me brindó lo que hoy por fortuna tengo: compañia, paz y control.
Lo que, sinceramente, yo veía lejos.
Lo veo acercarse con sus propias maletas, y la de los niños. Mis dos pequeñas alegrías Saúl y Jasmine. Ambos llevan su apellido y no puedo estar más satisfecha por ello.
Al igual que de los míos.

Tengo las llaves y estoy apunto de abrir.
Él me aprieta el hombro. Trata de apoyarme.
El sonido al introducirlas, y posteriormente girarlas, me detiene.
Me sobrepasa.
Demasiados recuerdos juntos a la vez. ¿Cuántas veces abrí esta vieja puerta de madera?
Siempre me han dicho que soy muy sentida. Y sí, por ellos disfruto del arte en todas sus manifestaciones.

El interior se ve tal y como lo abandoné. No recuerdo el día, solo el momento de salir.
La despedida más dura de mi vida.
Mientras ellos juegan, nosotros tratamos de dar luz a este antiguo nido.
Me alegro con sus correteos y las tonterías de mi marido. Son tan absurdas… Tales ocurrencias solo son de un genio disfrazado de payaso, el cual intenta pintarme una sonrisa.

Nos ocupamos de sacar brillo al salón, como mínimo. Él se ofrece para la preparación de la cena, pero yo me niego, prefiero que se encargue de los críos.
Cocinar es otra de mis pasiones.
¿Cuántas veces cociné de jóven sobre esta tabla?
En estos fogones. Hasta el último momento dejó los utensilios impecables.
Una maniática de la limpieza, cosa que agradezco ahora.
Término de condimentar lo antes posible para llegar al baño.
Cruzo el pasillo tan ligera que hasta mi marido bromea con los niños sobre las intenciones de mi carrerilla.

La puerta sigue sin cerrarse del todo, y aquellas cortinas con dibujos de la playa, continúan tapando la bañera. Incluso el aroma de aquel ambientador infinito persiste en este rincón.
Cosa admirable.
Salgo del baño con el cuerpo de nuevo al cien por cien hasta que… hasta que se me ocurre mirar el llavero de la entrada.

Hoy no pueden estar las suyas colgadas, ni la de nadie más que las nuestras.
¿Cuántas veces habrá sonado la campanilla que anticipaba su llegada desde lo lejos?
No puedo evitar quedarme embobada con la puerta, justo enfrente del llavero, la que da entrada al cuarto de ellos.
Nada parece haber cambiado: el mismo armario, mismas sábanas, baúl y cama.
Además de seguir, aunque con polvo, aquel cuadro de los Querubines de Rafael Sanzio, frente a los espejos del armario.
¿Cuántas veces me habré mirado en ellos por no tener uno propio?
Todavía debo tener alguna foto en mi galería.
Vuelvo a la cocina tras sonar el “tin” del horno. El pastel vegetal está hecho, pastel que aprendí en el curso, el mismo que le hice cuando ella me preguntó sobre lo que me enseñaron.

Todos reunidos en el salón, y la tele prendida. Silvestre acostado en el sofá.
Sofá donde solía acostarse mi anterior rey peludo.
Mis niños juegan a los superhéroes en aquel rincón.
Rincón donde solía estar mi pequeño rey de plumas blancas y cresta alargada.
Mi marido, mi hermano y yo brindamos. Brindamos por el presente.
Pero mi corazón no puede evitar seguir en el pasado.

Nada ha cambiado en esta casa
Pero para mí está vacía, por muy bien acompañada que se encuentre.
Compañía que agradezco.
Sin embargo, estoy sola, sin la presencia de ellos.
Ellos, los últimos a los que mañana, con pena entierro.

Comentarios (4):

Cristina Bridgerton

19/03/2026 a las 16:37

Hola Karx!

Qué bonito relato, muy nostálgico, consigues transmitirme esa sensación de tristeza a medida que la protagonista va hablando de la casa y de algún que otro recuerdo❤️

Me da mucha curiosidad la manera en la que lo has escrito, es decir, aún siendo un relato lo veo también muy poético por el ritmo y el orden de algunas frases “bajo el puente corre el agua”, también por la cantidad de puntos y aparte ¡No es nada malo, claro! Pero lo señalo como algo que me ha llamado la atención y que quizás hace que algunas partes se inclinen hacia una prosa poética 🙂

Por decirte algo, quizás introduciría a los personajes de una manera más clara 😉 por ejemplo al principio te refieres al marido como “él”, pero justo antes estabas hablando de Silvestre, entonces parece que el perro era quien estaba terminando de aparcar el coche (la imagen fue divertida); o el hermano, que sale hacia el final, pero no sabía que estaba allí hasta ese mismo momento.

En fin, un relato muy sentimental y bonito, me ha gustado 🙂
Nos seguiremos leyendo el próximos retos,
Saludos!!

Carlos Tabada

20/03/2026 a las 14:59

Hola Karx, creo que tu relato está lleno de matices que enriquecen los lugares comunes de una vuelta al hogar. En mi opinión además, y después de visitar tu blog, creo que el relato tiene un valor añadido adicional, el hecho de que teniendo soltura con el verso como tienes no has construido una prosa forzada. Como sugerencia, quizá reforzar el efecto del llavero vacío, igual soy yo, pero al salir a tope de la ducha e impactarse por el llavero vacío, veo un salto un poco brusco a los recuerdos del dormitorio.
Un saludo, espero seguir leyendo tus relatos!

Eliana Escudero

21/03/2026 a las 00:25

Hola Karx! Que hermoso escribes, ha Sido un placer leer el texto. Expresas de forma correcta ese sentimiento molesto de estar acompañada pero al mismo tiempo sentir soledad… Ese absurdo que debemos transitar tantas veces en la vida.

Tal vez ha sido un poco brusca la parte en la que se pega un baño. Tampoco logré entender a que se refiere con “el pequeño rey de plumas blancas y cresta alargada”. Me ha dejado pensando.

Pero pude sentir la nostalgia y el corazón apretado por ese momento tan duro y lindo a la vez.

Gracias por compartirlo!!

Wiccan

26/03/2026 a las 00:44

Buenas Karx,
Antes de nada disculparme por no haber pasado antes por tu relato. Me gustó la atmósfera que consigues, generas nostalgia y generas curiosidad porque estás intrigado todo el texto por saber qué está pasando.
La mayor apreciación que tengo no se si englobarla en el tema formal o en el de fondo, tengo un poco sentimientos encontrados, está bien escrito pero quizás a mi como lector un ritmo tan pausado se me hizo demasiado lento. Demasiadas frases cortas con puntos y aparte en momentos en los que no había realmente algo tan definitorio ni importante como para separarlo, por ejemplo en “Hasta el último momento dejó los utensilios impecables. Una maniática de la limpieza, cosa que agradezco ahora”. No soy para nada un experto por lo que tómate esta crítica por lo que es, una percepción de un lector, pero quizás si en esos momentos no hubiese tanta pausa reforzaría mucho más la añoranza de los otros. Incluso en algún momento me pareció que estabas creando una especie de poema con rimas, pero luego entendí que habían sido coincidencias asonantes.
Quitando estas cosas el texto funciona muy bien generando sentimiento de añoranza y curiosidad al lector, y un cierto sabor agridulce en el final que, por mucho que puedas esperar, no hace sino que el lector empatice mucho más con el sentimiento de tristeza y soledad. Muchas gracias por compartirlo.
Nos seguimos leyendo. Un saludo.

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