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La casa vacía - por Elena M.
Querida Sofía,
Hace unos días que recibí tu carta, pero no me he sentido con fuerzas para escribirte hasta hoy. Sentarme a escribirte convierte en real lo que en mi mente era una cruel pesadilla.
Sofía, no sabes cómo pueden llegar a doler algunas cosas. Nunca imaginé que el dolor puede llegar a ser tan punzante que no te deje vivir, que te atraviese el alma y las entrañas.
El dolor en el cuerpo ya pasó, pero el del corazón sigue, pulsante y vivo. Fue un dolor suave al principio, pero que fue creciendo y que no cesó hasta llenar mi falda y mis piernas de sangre cálida. Ahora se ha convertido en un compañero no buscado, que me atormenta y me busca por esta casa, que noto más vacía que nunca.
Y yo estoy vacía también. Vacía de ilusión, de esperanza y del amor que sentía por ese bebé que no tendré entre mis brazos. Cada rincón me recuerda a esa personita que no llegaré a conocer, pero que ya amaba con todo mi ser. Mi corazón se aprieta al escribir estas palabras y siento que me falta el aire…He llorado tanto Sofía, que creo que ya no me quedan lágrimas, sin embargo siguen manando de mis ojos como el agua de una fuente.
Noto la incomprensión de Manuel en sus ojos fríos e indiferentes. Las vecinas de la aldea intentan animarme diciendo que es algo normal y que les pasa a casi todas las mujeres. Pero no son capaces de entender el daño que me hacen con sus palabras, que siento como espinas que se clavaran en mi carne. Ellas tienen a sus hijos en sus brazos y yo no…
No te imaginas cuánto te echo de menos. Me gustaría tanto que estuvieras aquí…Sólo tú eres capaz de entender mi dolor y sólo contigo puedo hablar sin necesidad de ocultar nada ni de sentirme juzgada.
Sé que si estuvieras aquí podría apoyar mi cabeza en tu regazo, acariciarías mi pelo y me susurrarías al oído palabras que calmarían esta desesperación. Pero estás tan lejos…
Ojalá que la primavera que se va acercando traiga algo más que flores. Te escribo para que entiendas mi dolor, aunque sea a través de esta carta. Por favor, no dejes de escribirme. Me encantará saber de ti y tener noticias de tu viaje. Manuel dice que pronto empezaremos con la siembra. Como si la vida pudiera seguir igual.
Con todo mi cariño y mi tristeza,
Carmen
Comentarios (4):
Codrum
19/03/2026 a las 13:09
Hola, Elena:
Gracias por comentar mi relato y “obligarme” a devolverte la visita.
¿Qué puedo decir de tu texto?
Me ha dejado el cuerpo fatal. Tanta nostalgia, tristeza, añoranza. La lentitud de cada frase pesa como la bola de un fantasma, de un condenado. Y es lo que la protagonista es, una condenada en vida.
Los sentimientos se dicen de una forma tan franca y sencilla que rápidamente calan al lector.
El formato carta (usado para participar en el reto) hace que nos sintamos interpelados y que se acepte que esa carta es para nosotros. Nos toca más fuerte.
El texto esta bien dividido ( cosa que a mi se me paso en la edicion final)
El pero que he encontrado está en esta frase:
“El dolor en el cuerpo ya pasó, pero el del corazón sigue, pulsante y vivo. Fue un dolor suave al principio, pero que fue creciendo y que no cesó hasta llenar mi falda y mis piernas de sangre cálida” porque si lo entiendo bien, el dolor que describes es el del corazón y ese no cesó cuando se llenaron las piernas de sangre. (Por cierto, una imagen muy muy dura).
Ah, también hay un “Sofía,” que creo que debería ir sin coma, pero no sé muy bien dónde.
El uso de frases hechas, que algunos llamarían clichés: “espinas que se clavaran” o “como el agua de una fuente”, a mí no me parecen clichés, me parecen lo que una persona escribiría. Así que son muy acertadas.
Así que gracias por este texto tan sentido. Me afectó más de lo esperado. Hace un año me hice papá y me ha hecho pensar demasiado.
Codrum
19/03/2026 a las 14:33
Se me olvidó preguntarte: ¿qué esperabas de mi relato? En tu comentario dices que te esperabas otro final. Me entra curiosidad por saber cuál era .
Gita
20/03/2026 a las 14:41
Saludos Elena:
Triste y nostálgica se siente la carta de Carmen. Vivida! Sólo me hubiera gustado un poquito de más decir de Manuel, aunque con sus ojos fríos lo dice todo. Pero me pregunto ¿a qué se debe esa frialdad? ¿Aún la ama?
Jaume Balas
23/03/2026 a las 09:38
Sublime. La carta te lleva a sentir el dolor de Carmen. Poco hay que pueda decirte para mejorar el texto, si hubiese algo sería esto:
“Pero no son capaces de entender el daño que me hacen con sus palabras, que siento como espinas que se clavaran en mi carne”. Creo que la forma correcta debería ser Clavan, que es lo que Carmen siente, creo que sería mucho más crudo. Más visceral. Sin embargo, es un detalle pequeño y no hay mucho más que pueda decir del texto.