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LA CASA VACÍA - por HugoR.
Me dispongo a releer el único libro que tengo. Abro “Bestiario” y el azar me ofrece “Casa Tomada”, ese cuento me atrapa, no me canso de leerlo. Con Reine nos sentimos identificados con los personajes de Inés y su hermano. Se nos ocurren paralelismos, similitudes, comparaciones con la historia contada. La diferencia radica en que nuestra casa no está tomada. Está vacía.
Nos gusta la casa porque está en una calle tranquila de Flores, a pocos metros de Rivadavia y el rumor del subte “A” se intuye bajo los pies. Tiene la amplitud y los techos altos de las casas antiguas. Es fresca en verano y está bien calefaccionada para soportar los inviernos.
El griterío de los niños jugando en el patio y el ruido de cacerolas en la cocina ya no se escucha. La mesa grande del comedor ya no reúne a la familia los domingos ni junta a los amigos los viernes. El escritorio tiene una paz distinta desde que la biblioteca se quedó sin alma.
La casa empezó a vaciarse con la partida de nuestros hijos, pero eso es natural, previsible y hasta esperado.
—Ocho ambientes son demasiados para dos personas—nos decía Yolanda.
Después de diez años tuvimos que prescindir de ella. Cocinar, limpiar, lavar la ropa… Todo lo hacemos ahora con Reine.
La habitación de servicio no tiene razón de ser sin Yolanda. La cerramos.
Nuestra vida, que había sido tranquila y sin sobresaltos, dio un giro, casi imperceptible al principio, y no pasó demasiado tiempo para que las salidas al cine, al teatro y al restaurante se vayan espaciando cada vez más y comenzaran a ser recuerdo.
De a poco vamos vendiendo utensilios que ya no usamos, adornos adquiridos en inolvidables viajes por el mundo; y la biblioteca, con mi colección de libros ingleses, se fue completa.
De la TV por cable y el internet tardamos un poco más en deshacernos; y cuando el televisor pasó a ser algo inútil, también lo vendimos. Nos quedamos con la vieja radio a transistores.
Cerramos las puertas de las habitaciones vacías para no tener que limpiarlas. La casa se reduce a un dormitorio, la cocina y el baño.
Desde que cayó la última lluvia torrencial, una mancha se expande, lenta pero pertinaz, en el techo del comedor. Es entonces cuando la primera gota emerge. Coloco un balde.
Vendemos el aparador. El comprador elogia su madera. Cuando se lo lleva, queda en la pared un rectángulo más claro. Reine lo contempla un instante.
—Se ve más amplio. Dejó una marca para que lo recordemos.
Asiento; mi gesto no se corresponde con lo que digo.
—La nostalgia mata, Reine. Hay que renovarse.
Movemos la mesa plegable al dormitorio.
Cerramos el comedor.
Decidimos vender el piano. No se toca desde hace años, pero ocupa el living con cierta presunción. El interesado prueba una tecla y comenta que en un ambiente seco sonaría mejor. Los observo cuando atraviesan el zaguán.
Cerramos el living.
Las cuentas se acumulan sobre la mesa plegable; Reine las ordena por fecha de vencimiento.
Nos gusta escuchar la radio, pero como la pila dura poco, hace unos días que dejó de acompañarnos. Voy al chino y compro una “doble A”.
Cada vez que salgo veo más gente viviendo en la calle y no puedo dejar de pensar en la casa vacía. Siento culpa y pienso en lo afortunado que soy por no estar en esa situación.
De regreso, levanto del zaguán un sobre que alguien deslizó con tanta fuerza por debajo de la puerta, que casi llegó a la cancel. Se lo doy a Reine para que lo ponga al final de la torre de boletas impagas y le comento lo terrible que debe ser para esa pobre gente vivir en la intemperie.
—Sí. Pobres, llevales alguna frazada, tenemos muchas— dijo dejando el sobre en la mesilla.
—Dejalo ahí, mañana lo miro. Ahora quiero escuchar el programa de Tango.
Mientras sintonizo la radio, Reine lee el contenido del sobre, lo vuelve a dejar sobre la mesilla, luego camina por las habitaciones de la inmensa casa vacía, habla sola, el murmullo es casi imperceptible, no entiendo lo que dice. Vuelve y la lee de nuevo.
—Voy un rato a la basílica, viejo, necesito rezar.
Yo nunca la acompaño porque no soy creyente.
En la radio, canta Gardel:
“Ahora, cuesta abajo en mi rodada
las ilusiones pasadas
no las puedo arrancar.
Sueño con el pasado que añoro,
el tiempo viejo que lloro
y que nunca volverá”
Comentarios (16):
Cristina Otadui
19/03/2026 a las 08:23
Hola Hugo, este mes estas entre mis tres, así que vamos a ello 🙂
Creo que el texto que propones está bien construido: es progresivo y circular. En él, los personajes se cimentan a través de las acciones cotidianas y de los silencios más que por las descripciones en si, y esto refuerza el desgaste emocional que sufren.
Logras una atmósfera melancólica sin caer en el exceso gracias a una economía expresiva que funciona fenomenal.
Pero me da la impresión de que a la hora de escribir has tenido dificultades con los tiempos verbales.
Encuentro algunas incoherencias cuando en: “Nuestra vida, que había sido tranquila y sin sobresaltos, dio un giro, casi imperceptible al principio, y no pasó demasiado tiempo para que las salidas al cine, al teatro y al restaurante se vayan espaciando cada vez más y comenzaran a ser recuerdo.”
Mezclas presente:”… se vayan espaciando…” Con pasado: “…había sido…”
Y por otra parte es una frase demasiado larga, con varias subordinadas: “que había sido”, “casi imperceptible” “para que”. Aunque el sentido es claro, pierde fuerza y fluidez.
Yo le daría una vuelta también a “Cerramos las puertas de las habitaciones vacías para no tener que limpiarlas. La casa se reduce a un dormitorio, la cocina y el baño.”
Aquí también hay un cambio de tiempo verbal.
Cerramos las puertas-pasado.
La casa se reduce-presente.
Puede que en este caso sea voluntario, una decisión de estilo válida y correcta pero en mi opinión buscaría una uniformidad temporal mayor:
“Cerramos las puertas… la casa se redujo a un solo dormitorio”
Creo que para el lector es mas fácil y resulta mas narrativo.
En general la propuesta de tu relato tiene una base muy sólida, buen ritmo y un claro valor simbólico.
¡¡Buen trabajo!!
Gracias por escribir y compartir,
¡¡Nos leemos!!
Eliana Escudero
19/03/2026 a las 15:29
Me gustó mucho cómo está llevado el relato, esa idea de la casa que se va vaciando de a poco mientras sigue habitada es súper potente. Tiene algo medio triste pero muy real, como ese desgaste silencioso que no pasa de golpe sino de a poquito.
Me copó también cómo usás los objetos (los muebles, la radio, el piano) para mostrar todo lo que se va perdiendo, suma un montón a la atmósfera. Y el final con el tango le da un cierre perfecto, muy acorde a todo el tono.
Capaz en algunas partes se hace un poco repetitivo lo de “cerramos” o la estructura, pero también entiendo que va con la idea de rutina y caída. En general, muy buen texto, deja una sensación bastante fuerte cuando terminás.
Monica Bezom
19/03/2026 a las 17:13
Hola, Hugo.
La idea de una casa que va perdiendo entidad en razón de la economía de habitaciones en uso y de muebles y enseres que parten a mejor destino está muy lograda; según mi ver, lo consigues mediante una narrativa poderosa -aunque aséptica- por la que desfilan imágenes sobrias encorsetadas en la indiferencia y la resignación. Muy bien lograda, por cierto.
El tono y tema conducen inevitablemente a Casa Tomada, al vínculo de Irene con su hermano.
Muy acertado final con Cuesta Abajo.
Como detalle, me ha parecido advertir abundancia de puntos y comas, a veces innecesarios. Por ejemplo, el punto y coma en “viajes por el mundo; y la biblioteca” no encuentro complejidad que justifique esa pausa fuerte. Me parece que La coordinación con “y” queda más natural con coma o incluso sin nada. Igual situación se da en este párrafo: “De la TV por cable y el internet tardamos un poco más en deshacernos; y cuando el televisor pasó a ser algo inútil, también lo vendimos.”.
Para concluir, me ha gustado mucho, especialmente el segundo párrafo que refiere ruido del subte A que se adivina.
Nos seguimos leyendo.
Hugo
21/03/2026 a las 04:08
Hola Cristina, Eliana y Mónica:
Muchas gracias por comentar mi relato y me alegro de que les haya gustado.
Comenzaré por darles la razón en todo lo que dicen, no como a los locos, sino porque las observaciones son acertadas, pero permítanme hacer un par de comentarios.
Me lie con los tiempos verbales, a tal punto que dudé en participar de la consigna no obligatoria. Admito que me cuesta mucho narrar los hechos al mismo tiempo que van ocurriendo, donde la distancia temporal entre el momento en que se narra y el momento narrado es igual a cero, lo siento artificial. Estoy más cómodo narrando en pasado. En esos párrafos que marca Cristina, la combinación de tiempos verbales fue intencional, me pareció que ayudaban a darle el sentido que pretendía.
Hay ejemplos, de los cuales no estoy a la altura, que seguramente han influido en mi elección. En el comienzo del cuento “Tema del traidor y del héroe” de Jorge Luis Borges nos encontramos con los tres tiempos verbales en la misma frase, y se hace presente la variación rítmica que ofrece la alternancia.
“Bajo el notorio influjo de Chesterton (discurridor y exornador de elegantes misterios) y del consejero áulico Leibniz (que inventó la armonía preestablecida), he imaginado este argumento, que escribiré tal vez y que ya de algún modo me justifica, en las tardes inútiles.
O en el final del cuento “el sur”: “Dahlmann empuña con firmeza el cuchillo, que acaso no sabrá manejar, y sale a la llanura.”
Donde en la combinación de presente y futuro reside la vivacidad del dramatismo.
Nunca llegaré a escribir como Borges pero me conformaría con que quién me lea sienta el efecto que intento producir. Lo seguiré intentando y todas las críticas serán bienvenidas porque me ayudarán a lograrlo.
Otro tema son las frases “demasiado” largas, con varias subordinadas (no solo en este caso, si no en general). Yo también en algunos comentarios a otros relatos he aconsejado no escribir párrafos demasiado largos e incluso me atreví a sugerir que no excedan las diez frases. Eso hace que sea más ágil la lectura, pero me estoy replanteando ese criterio por dos motivos. Si consideramos a la escritura como un arte, no debemos encorsetarla con reglas estrictas que impidan la creatividad. Por otra parte, me puse a investigar cómo era la trama en una vasta cantidad de cuentos y me encontré con qué, generalmente, los párrafos son largos y tienen subordinadas. Concluí que el problema no es la estructura del párrafo en sí, el tema es si está bien construido o no lo está, si es literario o es un engorro.
Espero no aburrirlas con estas elucubraciones.
Agradezco sus comentarios porque me ayudan a mejorar.
Angélica Bohórquez
21/03/2026 a las 21:19
una lista de una situación difícil que enfrentar, una pareja que parece estar soportando los buenos recuerdos que por su presente ya no grato, viven la soledad.
felicidades.
Codrum
23/03/2026 a las 11:28
Hola, Hugo;
Un texto crudo que muestra de forma original la decadencia.
Me gusta la contraposición de : hay gente peor que nosotros cuando se compara con los que no tienen techo y aún así ellos se ven obligados a ir vendiendo la casa en fascículos.
Creo que tienes una voz muy pausada y triste que encaja con el tema que tratas.
Algunos regionalismos ( a lo mejor palabras de tu país) me ha sacado mucho del texto, ya que no estoy acostumbrado a ellas.
No es tu error, pero me dificultaron la lectura.
Los cambios de tiempo también me hicieron releer.
Creo que has cumplido las premisas del taller y has tenido una visión original.
Gracias por el texto.
Codrum
23/03/2026 a las 11:31
He leído los comentarios después de exponer el mío, se ve que lo has hecho todo concienzudamente y que te gusta leer, probar, analizar y asimilar.
Creo que eso te viene muy bien a ti como escritor y a nosotros con tus valoraciones y consejos
Daniel Calleja
24/03/2026 a las 02:08
Hugo, un buen relato que va ilustrando ese nido cada vez más vacío, y si no me equivoco, esas vidas que se van apagando y dejando cada vez más cosas a medida que la casa se va “achicando”. Una ventaja para mí, hablamos casi el mismo idioma, uno a cada lado del río que nos une y a la vez sirve de límite entre nuestros países: Argentina Y Uruguay. El tango le da un cierre a la vez melancólico y nos prepara para lo que se viene; ese sobre cuyo contenido ella lee y tantas boletas acumuladas no presagian nada bueno. Poca cosa para agregar a lo que ya mencionaron, como ese marcado contraste en las muchas habitaciones vacías y la gente que vive a la intemperie. Una observación formal: “cerramos es tanto pasado como presente, en esta frase “Cerramos las puertas de las habitaciones vacías para no tener que limpiarlas. La casa se reduce a un dormitorio, la cocina y el baño” no hay cambio de tiempo verbal.
“Cerramos” es la primera persona del plural (nosotros/nosotras) del presente de indicativo o del pretérito perfecto simple del verbo cerrar.
Te felicito. Y creo que sí conseguís el efecto buscado. Nos seguimos leyendo.
Hugo
24/03/2026 a las 16:04
Hola Angélica, Codrum y Daniel:
Muchas gracias por sus comentarios. Me ayudan a mejorar y dan fuerzas para seguir escribiendo.
Ya comenté el relato de Angélica y pronto haré lo propio con los de Codrum y Daniel.
Es muy gratificante recibir las opiniones de compañeros que, en la lista, no están dentro de los tres anteriores a mi texto; eso compensa la decepción de no recibir, aunque sea una palabra, de quienes comentan otros textos pero omiten los que les correspondería.
Nos seguimos leyendo.
Saludos
Violeta
24/03/2026 a las 16:11
Hugo, me gusta mucho tu estilo literario. Se nota la procedencia, la cultura, el poso vivencial que respira el texto. Uno de los aspectos que en general más agradezco de una lectura es que me OBLIGUE a buscar información sobre el mismo porque aprendes mucho de las referencias culturales de los demás. Has arrancado con un cuento del gran Julio que leí hace tiempo y a partir de aquí has desarrollado tu historia y es un acierto. Te agradezco que me lo hayas recordado. Es un relato magnífico. Si he de poner un “pero” es que si no has leído “Casa tomada”, igual no entiendes el desarrollo posterior o no ves todos los matices de tu historia.
Por otro lado, me encanta la pérdida, el tiempo de descuento en el que entra la casa y ese espacio que va cayendo sobre él mismo con los objetos que poco a poco se van vendiendo. El contraste entre la gente en la calle y la soledad que va creciendo en esa casa me parece magnifico. Faltaba Gardel para darle el cierre. Enhorabuena, Hugo. Te leo en las siguientes convocatorias.
Angélica Bohórquez
24/03/2026 a las 22:51
Que bueno estar entre un grupo de literatos que conocen más de escritura que yo, tengo la esperanza de que aquí aprenderé más a causa de las correcciones que algunos de ustedes me brindan.
Agradezco, me lean y me sigan apoyando con sus comentarios.
Los debo tener muy en cuenta
Muchas gracias Hugo.
Saludos
Hugo
25/03/2026 a las 03:04
Hola Violeta:
Muchas gracias por comentar mi texto. En cuanto pueda pasaré por el tuyo.
No entiendo lo que quisiste decirme con la frase:
“Si he de poner un “pero” es que si no has leído “Casa tomada”, igual no entiendes el desarrollo posterior o no ves todos los matices de tu historia.”
Te pido por favor que la desarrolles un poco más y me digas qué es lo que no entiendo para poder comprender y aprender.
Saludos.
Codrum
25/03/2026 a las 06:39
Hola Hugo;
Gracias por pasarte por mi texto y desgranarlo con tan buenos comentarios.
Voy a intentar abrir un debate sobre la intención que tuve y ver si se logró.
———- “Posa su mano sobre la puerta y esta se abre despacio…” Quitaría esta, me parece redundante.
Si quito esta, se podría crear la duda de quién se abre. Por lógica es la puerta, pero el sujeto no queda claro.
——“En el suelo las zapatillas y las botas. Parejas alejadas las unas de las otras…” En lugar de punto y seguido pondría una coma.
**Esto me lo habéis dicho muchos. Y la intención era clara, separar las frases para que el ritmo fuese más lento y para que el peso / importancia fuera igual. Es igual de importante zapatillas y botas, que parejas alejadas. Y frena el ritmo
——-Además creo que debería ser “la una de la otra”, en singular porque se refiere a cada pareja. Si no estuviese la palabra “parejas”, el plural sería correcto.
***Aquí no digo nada, porque me suena igual. Si ha muchas parejas separadas sería plural , ¿no?
. ——Creo que sería mejor decir “con la visión alterada”, para que se entienda sin problemas.
*** El uso de dioptrías puede sonar raro. Pero cuanto más dioptrías tienes, peor ves. Esa era mi idea . Puede que tengas razón. Gracias.
——-Por otra parte me pregunto si “tintineo descontrolado y rítmico” no es contradictorio. Si aceptamos que el descontrol tiene ritmo, está bien, si no, dada la escena quitaría rítmico.
***Aquí has dado un buen apunte. Y pasa lo mismo que con el frío del verano. O cuando sujeta las llaves. Está temblando. Por eso la pelota tintinea y es descontrolado ya que no puede hacer que pare, pero se hace con un ritmo constante, el de temblar.
——Pienso que “Asciende por la fría escalera de baldosa color terracota” explica demasiado y si no sería mejor solo “Asciende la escalera”
***El texto intenta ser visual, hacer que la gente se imagine la casa. Creo que nombrar el color de la escalera, ayuda a eso.
——-Y finalmente: “pesadas pisadas del pesaroso” me suena mal por la rima entre pisadas y pesadas, además de que pesaroso es redundante.
***Esto es una aliteración. He empleado
palabras que contengan la p para que marque el ritmo de los pasos. Tal vez sea redundante, pero crea una musicalidad que refuerza la p-p-p de los paso.
Gracias de nuevo por comentar.
Espero que mis opciones sean defendibles.
Cualquier comentario te agradecería que lo hicieras en mi texto. Así es más fácil de encontrar
José Torma
25/03/2026 a las 17:31
Hola Hugo.
Muy poco puedo agregar a tan buenos comentarios que te han hecho los compañeros, yo te diré mi opinión.
Tu texto me hizo sentir angustia, desesperación y un poco de depresión. El inevitable paso del tiempo y como tus protagonistas lo afrontan, cerrando ciclos, deshaciéndose de equipaje que ya no usan. Esto me pareció brutal. Tiene una enseñanza que los acumuladores en ciernes debemos de aprender. La vida sigue y exige ciertos sacrificios, ciertas cerraduras de cosas que ya no ocupan nuestro presente. Todo el tiempo estuve triste y al final con ese sobre que no augura nada bueno y que amablemente no compartiste, me dio un cierre perfecto al cumulo de emociones que venía sintiendo.
Un estilo lento, semi tonado si me lo permites que va firme, contando y pintando una historia que no deja indiferente. No puedes evitar sentir lo que ellos sienten al ir experimentando todas esas sensaciones.
La referencia a los ambulantes sin casa y como no son tan diferentes a ellos que tienen una casa que se achica. Seguro pegaste un hit aquí, compañero.
Te felicito y da gusto leer relatos tan bien hechos. Un gustazo leerte.
Gita
26/03/2026 a las 05:07
Saludos Hugo;
Nostálgico y concluyente cierre con Gardel.
Me quedé pensando en la historia oculta, que guarda el sobre. Debe ser muy importante porque ella se
ha ido a rezar. Será que han hipotecado la casa? Desalojados?
En cambio él sabe lo que se le avecina con esa carta que no le da para nada importancia ya que no está a su alcance la solución?
Gracias por compartir!
Violeta
29/03/2026 a las 19:05
Saludos de nuevo, Hugo. Sí, igual “igual” es un término que utilizo con demasiada ligereza :). Intentaré cambiarlo por otras expresiones más claras como “tal vez”, “quizás” o “a lo mejor”. Escribes como Cronopio y analizas como un Fama.
Te sigo con mucho gusto en las siguientes propuestas.