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La casa vacía - por Pilar (marazul)R.
Mi única compañía desde hace días es la dueña legítima de la cornisa, la gaviota. Asoma el pico, entra en el salón y se pasea confiada; después inicia un ligero vuelo, se posa en la repisa de mármol de la chimenea; al verse reflejada en el ventanal, suelta un graznido, bate las alas y vuelve a salir al exterior asustada.
Mi ángulo de visión no varía, siempre en la misma esquina: de frente la puerta de entrada, a la izquierda la escalera que da acceso a la habitación de cristal, como la llama Nuria. Allí dormía el antiguo propietario, el pianista.
Dicen que es una habitación toda acristalada también con terraza, desde donde se divisa la bahía. A Nuria le encanta. A veces, después de enseñar el piso, se queda allí arriba mucho rato porque dice que tiene unas vistas preciosas.
Escucho subir el ascensor, una conversación, la llave en la cerradura y a Nuria disculparse ante los posibles compradores por haberse dejado la puerta de la terraza abierta. Enseguida con una sonrisa les comenta las maravillas del ático; pero la mujer con cara de haber sido víctima del bisturí, no parece escucharla; viste con ostentación y lleva un sombrero horrible.
—Ricardo —se dirige al marido con voz chillona— ¡ufff…! Necesita reforma total: bajar los techos, quitar las molduras, las puertas son antiguas, la chimenea resta espacio a una buena televisión y la terraza habrá que cerrarla para ganar espacio al salón, que solo sirve para que aniden las gaviotas.
—Si, querida —contesta el marido ante la mirada atónita de Nuria— y el suelo de madera habrá que cambiarlo por otro más moderno.
Lo que me temía, estos son unos nuevos ricos. Como en tantas visitas anteriores ha llegado el momento de actuar, de utilizar la domótica. Activar el aire gélido me ha funcionado siempre: empiezan a tiritar, sienten un malestar que no saben de donde viene. Enseguida quieren marcharse.
Hoy voy a probar lo del ruido de cañerías y el olor a cloaca.
—¡Riqui! —grita la recauchutada—, pero ¿a qué huele aquí? ¿Y esos ruidos de dónde proceden?
—Será el olor de la bahía, señora, ya sabe que con el viento sur en esta ciudad… —dice una desconcertada Nuria con cara de no tener ni idea de lo que está pasando.
—Vámonos Riqui —se enfada la mujer— ¡Con el precio que tiene, es una estafa!
Nuria cierra la puerta, se quita los zapatos de tacón y se sienta en el único sitio en donde puede sentarse, en el suelo. Mira el reloj desolada. Pobre chica lleva tres años enseñando el ático, aunque después de lo que pasó, pensará que la casa está maldita, que jamás la venderá.
No desesperes, querida amiga. Aún no ha llegado la persona apropiada para habitarla.
Todo lo tengo grabado en la memoria: el pianista subió las escaleras despacio, como si le pesara la vida. No escuché nada especial, solo el sonido de la puerta corredera de la terraza acristalada deslizándose sobre su riel. Fue la última vez que detecté su presencia.
Los herederos no quisieron volver por aquí.
Suena el timbre. Nuria mira el reloj nuevamente; con rapidez se calza, se arregla el pelo. Al abrir aparece una mujer menuda de pelo corto. Se saludan y enseguida la invita a entrar.
—Ha sido usted muy puntual —dice Nuria.
Ella asiente con la cabeza ante las explicaciones que le da la agente inmobiliaria. No habla, se pasea por el salón sin hacer ruido, alza la vista hacia los techos, pasa la mano por las maderas con sus largos dedos.
—Aquí puede ir el piano —la escucho decir en voz alta marcando el lugar.
El flechazo digital me llega con esa frase, una conexión sin interferencias. Es ella, necesito que regrese la música de nuevo.
La chica mira directamente a mi lente, como si supiera que estoy aquí; después a Nuria.
—Esta casa me aporta la tranquilidad que necesito para componer. Sin móvil ni televisión, ninguna tecnología que me distraiga. No hace falta ver más. Me la quedo.
Con estas palabras reconozco a la nueva dueña. Bajo mi vigilancia su arte estará a salvo para siempre.
Se acerca. Capto brillo en sus ojos, pero…algo en su rostro me alarma.
Sus delicados dedos se deslizan hacia mi parte posterior.
Un clic y comienzo a parpadear, no me llega la corriente.
¡No!, ¡No lo hagas!
Negro total.
Comentarios (13):
Codrum
18/03/2026 a las 22:14
Que texto más original, Pilar. O debería de decir Kubrick.
Un giro curioso. Todo el texto está dejando pistas sobre él entre todopoderoso de la casa.
Pobre Nuria.
Un texto fluido, dinámico y con tramos muy diferenciado. La gaviota es un acierto.
No me gustan los textos donde el narrador muere… pero me hizo gracia el contraste de que la persona esperada no tiene por qué ser la adecuada.
Gracias por esta odisea en una casa vacía.
Otilia
19/03/2026 a las 11:20
Hola, Pilar, gracias por compartir tu relato.
Bien escrito. Lectura ágil. Comienzo atrayente. Original con notas de humor. Me ha gustado.
¡Ah! La cámara se merece el final por su ramalazo machista: voz chillona, sombrero horrible, victima del bisturí, ja,ja,ja.
En conclusión, has hecho un notable trabajo. ¡Enhorabuena!
Saludos.
Fer
19/03/2026 a las 16:38
Hola Pilar, me ha gustado mucho el relato.
El punto de vista escogido se va desvelando conforme se va llegando al final y provoca un giro inesperado.
Se genera el dilema de quién elige a quién.
Saludos.
Codrum
20/03/2026 a las 11:50
Lo he vuelto a leer y me ha gustado aún más. Es un texto muy original. Al mezclar humor y nostalgia, la elección del narrador que se mantiene…
Creo que has hecho un grandísimo trabajo. En la primera mirada me gustó, ahora me gusta más.
JL.Martín
20/03/2026 a las 12:48
Mi ángulo de visión no varía, siempre en la misma esquina: de frente la puerta de entrada, a la izquierda la escalera que da acceso a la habitación de cristal, como la llama Nuria. Allí dormía el antiguo propietario, el pianista. Excelente relato que contiene todos los componentes exigidos para mantener el suspense y además… Mostrar la historia, simplificar la idea, sugerir la situación para que el lector lo deduzca por sí mismo, estructura adecuada del qué, quién y dónde. Un flechazo digital que guarda en la memoria y un desenlace virtual, pues no es ciega ni sorda, como un espíritu del software. Entiendo que en tu modo de escribir, existe una veteranía consumada. Creo que puedes aspirar (si no lo has hecho ya) a proyectos más ambiciosos. Gramaticalmente bien. Conviene mejorar la lectura, algunas comas serían bienvenidas. ¡Enhorabuena!
Cristina Otadui
21/03/2026 a las 11:23
Hola Pilar,
un mes mas compartiendo historias 🙂 y como siempre dando a las 750 palabras del reto una luz particular.
Este relato que comienza de forma costumbrista y cierra con un giro final realmente efectivo me gusta y me gusta también ese narrador que protege la casa, el diálogo de los nuevos ricos: eso de que la “chimenea resta espacio a una buena televisión”… ¡madre mía!.
Y ese reloj que al igual que un metrónomo marca las secuencias y regula la acción: cuando Nuria se desespera, cuando llega la mujer puntual… y he aquí la gran duda: ¿Quién es el narrador? ¿el sistema domótico? jajajaja Así lo entiendo yo: una especie de compadreo con el reloj para crear el buen ritmo de la historia construyendo tensión hasta llegar al final.
Y al final es la casa, vacía, quien “decide” a quién permitir y a quién desalentar y el reloj su aliado, midiendo el tiempo de las pruebas y esperando la llegada de la persona adecuada.
Me lo he pasado realmente bien leyendo 🙂
Esta vez estoy al comienzo de la lista, en el puesto 2.
Pasa si tienes un rato o si te apetece,
Gracias por escribir y compartir.
¡¡Nos leemos!!
Osvaldo Mario Vela Sáenz
21/03/2026 a las 18:35
Hola Marazul, te felicito y coincido con los comentarios que haz recibido.
El trabajo que viertes en letras este mes me lleva a algo que me sucedió hace unas semanas. Al leer uh reporte en ingles, sobre aconteceres internacionales. Me topee con varias mayúsculas NATO de las cuales ignoraba el significado de dicha nomenclatura. Recurrí entonces, al diccionario en redes.
la respuesta que recibí a una pregunta en Ingles, me pareció una ofensa. la respuesta en español para un retardado mental, diciendo que, mejor buscara información sobre la OTAN.
Contrariado hice llegar en el idioma de Shakespeare, a la misma red una replica de poca clase para un informador tan serio como ellos.
Mas Tardé en presionar la tecla de envío, cuando ya tenia una nueva respuesta, diciéndome que, para la edad que tenia los dedos no me temblaban al comunicar.
,e gusto el reto y quise continuar mi alegato. De pronto todo desapareció de la pantalla y por mas que busqué, ya no pude encontrar de nuevo el ring.
Creo que alguien, al igual que tú, le hizo clic al diccionario en linea.
Saludos y recibe on abrazo desde México.
Moldy Blaston
21/03/2026 a las 20:10
Muchas gracias Pilar por tu amable visita y comentarios. Me alegro de que te haya gustado mi relato y con tu permiso te comento sobre el tuyo.
Tu relato me ha parecido una propuesta arriesgada y fascinante; el uso de una ‘conciencia digital’ o sistema de domótica como narrador es un hallazgo literario de primer nivel. Has logrado dotar de una personalidad increíble a una entidad no humana, convirtiéndola en el guardián celoso de la esencia de la casa. Me ha gustado mucho cómo manejas el contraste entre los personajes —los compradores superficiales frente a la sensibilidad de la música— y cómo utilizas elementos sensoriales como el frío o los sonidos de las cañerías para intervenir en la trama.
El ritmo es ágil y el final es impactante y redondo: ese ‘negro total’ cierra el ciclo de forma magistral, dejando al lector con una mezcla de satisfacción y melancolía. ¡En cuanto a imaginación y técnica narrativa sencillamente impecable!
Nos leemos!!!
Pilar (marazul)
21/03/2026 a las 21:55
Codrum, muchas gracias por darle una segunda oportunidad al texto je,je… Todos deberíamos de leer los relatos por lo menos un par de veces y con tranquilidad. Solemos ir con prisas, estamos a falta de tiempo, es verdad.Con la primera lectura nos situamos, con la segunda lo entendemos y si el relato nos gusta pues con la tercera lectura lo disfrutamos.
Otilia, que bien que has entendido que el narrador es la cámara de seguridad que no solo vigila y guarda información sino que, en este caso, se excede en sus funciones y se permite el lujo de elegir al próximo dueño. El final no se lo esperaba je,je…
Gracias por pasarte a leer y comentar.
Fer, efectivamente, tú lo dices bien con esa frase de : “quién elige a quién”
Gracias por tu tiempo.
JL Martín, muchas gracias por tus amables palabras. Podemos escribir mejor o peor, pero siempre aprendiendo. Gracias a Literautas y gracias a ti por comentar.
Cristina, qué bien que te hayas pasado por aquí. El narrador es la cámara de seguridad, testigo y memoria de todo lo que acontece, pero me encanta que tu mirada creativa e imaginativa añada al reloj cómo cómplice.
Claro que me pasaré por tu relato, de hecho ya lo he leído, pero quiero volverlo a leer antes de comentar.
Osvaldo, pero qué cosas te pasan. No sé si te has dado cuenta de que en el comentario que me has dejado ya en sí mismo hay una historia. Ten cuidado, querido literauta, que nos vigilan, saben todo de nosotros, nos manipulan ja,ja,ja…
Un abrazote para ti y para México lindo.
Moldy, me encanta tu comentario porque refleja muy bien lo que quise expresar. Para ello utilicé la figura literaria llamada personificación o prosopopeya, la cámara de seguridad que vigila y guarda información. Aunque en este caso le añadí alguna cualidad más, la de la domótica. Gracias por tu tiempo
Osvaldo Mario Vela
25/03/2026 a las 01:17
Lei tu comentario al que envié y debo decirte que tienes razón, las redes nos tienen bien identificados y la inteligencia artificial nos opaca.
Y luego esconden la información PR ser los únicos que tiene lo necesario al alcance, gracias,
Eliana Escudero
25/03/2026 a las 04:16
Hola, Pilar. Que texto tan hermoso! Me ha encantado la originalidad del punto de vista. Ese narrador que al principio desconcierta y que poco a poco se revela le da mucha personalidad al relato.
El tono tiene algo de irónico que funciona muy bien, sobre todo en las escenas con los compradores, y contrasta con ese fondo más nostálgico ligado al pianista.
Y el final me parece muy acertado: ese “apagón” repentino es sencillo pero muy efectivo, deja una sensación inquietante. Felicitaciones!!
José Torma
25/03/2026 a las 18:37
Saludos, Pilar (Marazul).
Tu relato me ha gustado en su forma y fluidez. El narrador da pistas y no termina de decirnos quien es y porque sabe todo. No es la casa, nos enteramos al final, sino el sistema moderno de control, instalado por los antiguos propietarios.
La diferencia entre quien aprecia y quien avasalla es muy buena. Los nuevos ricos, caricaturizados como debe de ser. Buena programación que los echó de patitas.
Muy bueno el giro final que nos desvela que no hay casa viva sino una inteligencia cibernética que no volverá a molestar en tan bella casa.
Te felicito, un relato muy logrado y redondo.
Monica Bezom
27/03/2026 a las 01:19
Hola, Pilar.
Nos traes un relato fuera de lo común. Construyes con eficacia una voz narradora original que se revela progresivamente y mantiene el interés. La elección de un punto de vista inusual funciona a las mil maravillas y el giro final —cuando se descubre quién narra— resulta atractivo y coherente con la historia. Cabe destacar lo lograda que está la combinación entre lo cotidiano (visitas inmobiliarias) y el elemento inquietante, que aporta un tono sutil sin caer en excesos.
En síntesis, es un relato con idea sólida y bien resuelta, que destaca por su punto de vista original y un final eficaz.
Lo he leído con avidez.
Destaco el tono mordaz y caricaturesco utilizado para los primeros compradores que “empuja” el ritmo y lo sostiene como contrapunto de la atmósfera sutil que viene desarrollandose.
Me ha gustado leerte.