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La casa vacía - por AramR.+18

El sol golpea mi cara a través de la ventana y decido que hoy será el día. No hay tiempo para dudar. Hoy no es solo otro día, es el día de la decisión, el de la restauración.

Abro los ojos e inhalo con fuerza. Oigo mis articulaciones rechinar mientras me levanto de la cama. Me miro al espejo y noto más grietas. Vuelvo a respirar hondo. Voy hacia el clóset y saco mi traje azul. Lo coloco sobre la cama y me pregunto: ¿Cuándo fue la última vez que lo usé? No logro recordarlo. Se ve tan viejo. Bien podría ser desde mi bautizo… o quizá desde mi boda.

Dejo todo y voy al baño; las tuberías gruñen igual que toda la casa. Las paredes son tan delgadas que puedo escuchar a los vecinos lidiar con sus tareas domésticas. Tomo un baño más por rutina que por necesidad. En unas horas, el olor a viejo volverá, seguro. Igual a ese olor a polvo húmedo pegado a la madera y al metal oxidado de las tuberías de esta casa.

Recorro las habitaciones, que no son muchas. Desearía tener una casa más grande, llena de recuerdos y fantasmas. Estar solo me aterra. Busco en el gabinete del baño y en las gavetas de la cajonera. Bajo a la cocina. No puedo encontrar las pastillas; el vodka fue más fácil. En esta casa nunca faltó el alcohol; aún recuerdo algunas fiestas.
Mi esposa era el alma de esta casa. Cuando se fue, sentí que todo se derrumbaba a mi alrededor. Tengo sus cenizas sobre una cómoda, al lado de una foto descolorida en la recámara, con el marco agrietado. Pienso:
—¡Claro! Ahí dejé las pastillas—, y subo rápidamente.

Dejé la casa limpia la noche anterior, cómo cada noche. Me disgusta la idea de que entren y vean todo desordenado. Dejo una lista en el refrigerador: cotidianidades que no pienso dejar al destino. Siempre he sido compulsivo con mis cosas; nunca estoy tranquilo hasta que logro desalojarlas de mi cabeza.

Pongo el sistema de audio a todo volumen. En algún momento del día se volverá molesto y vendrán. No pienso pudrirme aquí. Tomé mi tiempo para pensar en un soundtrack acorde, un solo disco, reproduciendo una y otra vez: “The Love It Took to Leave You”. Sí, será suficiente ambiente, con ese aullido de saxofón oscuro y melancólico.

Tomo un buen puñado de pastillas y me sirvo un vaso de licor. El cristal tintinea apenas contra la botella; por un segundo dudo. Pienso si no habría sido mejor una soga. Pero con la estructura de esta casa, quizá todo se habría venido abajo. Habría dolido más. Tal vez a la casa, tal vez a mí.

Ya no sé si con el tiempo todo se volvió más débil… o si el débil soy yo.

Guardo la llave en mi bolsillo, por costumbre. No hay puertas que abrir después de hoy, pero el gesto me calma. Camino hasta la recámara; la casa cruje conmigo, como si me acompañara en cada paso. Sobre la cómoda, junto a la urna y la foto descolorida, dejo el vaso a medio beber. Tomo una nota y escribo algo simple, fácil de descifrar. Me detengo un instante, miro la grieta que atraviesa la pared detrás del retrato, como si partiera la casa en dos.

Apoyo la hoja ahí mismo, frente a sus cenizas, y escribo:

Este fue el estuche de mi vida.

Comentarios (8):

Ignacio

19/03/2026 a las 07:43

Hola Aram. En tu relato la casa es una extensión del cuerpo; con el final “el estuche de mi vida” está dicho todo. Bien escrito, sin estridencias, sugiriendo cada paso del argumento, has presentado un relato muy bueno. Me han llamado la atención dos cosas: el contraste entre el orden en la casa y el desorden emocional del protagonista y la abundancia de elementos auditivos, tuberías, música, vecinos que escuchan articulaciones sonoras. Un gusto leerte

Fer

19/03/2026 a las 17:03

Hola Aram, muy buen relato.
Yo diría que más que una casa vacía lo que se muestra es una vida vacía, supuestamente tras la muerte de la mujer que es quién llenaba la casa. Me gusta la frase donde dices “el estuche de mi vida”.
Creo que en el relato has generado la atmósfera adecuada marcada por la lentitud, melancolía, vejez…
Me quedo con el detalle de que deja la música puesta para que a alguien le moleste y vengan.
Saludos.

Moldy Blaston

21/03/2026 a las 20:17

Hola Aram, muchas gracias por tu visita y amables comentarios, de los que tomo muy buena nota.
En cuanto a tu relato…. es desgarrador y posee una fuerza lírica notable. Me ha impresionado la potencia de las metáforas que utilizas para fusionar al protagonista con el espacio que habita; esa idea de las articulaciones rechinando al unísono con las tuberías de la casa crea una simbiosis perfecta entre el cuerpo y la estructura.
En mi opinión, es un texto valiente que maneja el tema de la pérdida y la decisión final con una sobriedad y una elegancia admirables. El detalle del soundtrack específico y la nota final (‘Este fue el estuche de mi vida’) elevan el relato a una categoría casi cinematográfica, dándole al cierre una solemnidad sobrecogedora.
Es una pieza narrativa cruda, pero escrita con una delicadeza técnica que demuestra un gran respeto por el oficio de escribir. ¡Un trabajo impecable y de una carga emocional rotunda!

Nos leemos!!!

Dani Bouquet

21/03/2026 a las 21:34

Hola Aram, este relato que me ha encantado.
El tiempo y la vida convierten al protagonista y a su casa en casi una misma entidad. Haces un uso inteligente de los elementos sensoriales, lo que permite al lector zambullirse en la escena con facilidad.
Desde mi inexperiencia, creo que es un escrito muy bueno, no veo ningún detalle a mejorar.
Un placer leerte, un saludo.

María Jesús

22/03/2026 a las 13:59

Hola Aran: Un relato verdaderamente extraordinario donde vas preparando al lector por lo que ha de venir. Haces un recorrido por la casa que a la vez es una despedida. tiene mucha fuerza, al final desvelas que la soledad es algo con la que el protagonista no puede lidiar. Te felicito sinceramente.

Pilar (marazul)

22/03/2026 a las 20:14

Hola, Aram: has escrito un relato con una estructura muy acorde con el significado. Quiero decir con ello que las frases cortas que utilizas dan sensación de que el narrador está inquieto, nervioso…Ya desde el principio es el relato de una persona deprimida. Según vamos leyendo el lector percibe el final.
Destaco ese mimetismo del narrador con la casa vieja con acertadas comparaciones. Se deduce, entonces, la edad del protagonista y el grado de desesperación en que se encuentra.
Me ha llamado la atención que utilizas la contradicción, que pudiera ser intencionada para hacer hincapié en el estado emocional del narrador Por ejemplo: dice que la casa tiene muchas habitaciones, pero que le gustaría que fuese más grande (¿contradicción ante la soledad que siente?). En cuanto al traje azul de ceremonia no recuerda si lo utilizó en su ¿bautizo?. De ahí que el lector piense que el narrador se encuentra en un estado emocional preocupante, como así es: pastillas, alcohol…
Un apunte en cuanto a la parte formal: cuando el narrador piensa no es necesario poner los guiones de diálogo, mejor entre comillas « »
Creo que has escrito un buen relato ambientado en una casa que no está vacía de muebles, está vacía de vida, no tiene alma.
Encantada de haberte leído, Aram

Amadeo

23/03/2026 a las 20:26

Aram.
Mil gracias por el comentario recibido al mío. Me alienta a seguir escribiendo.
Muy bien descripto los hechos y recuerdos del último día del protagonista, sobre sus viven-cias en soledad. Los detalles de la casa, orientan al lector.
Felicitaciones
Cordiales saludos
Amadeo (Argentina)

Eliana Escudero

27/03/2026 a las 04:45

Hola, Aram!

Me ha parecido un relato muy potente, sobre todo por la forma en que la casa y el protagonista se funden en una misma decadencia. Los detalles sensoriales y el ritmo pausado ayudan a que todo avance hacia un final que resulta muy contundente.

Disfruté mucho leerte! Felicitaciones!

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