Literautas - Tu escuela de escritura

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La Casa Vacía - por RICARDO ENRIQUEZ RAMIREZ VASQUEZ

Estoy parado frente a esta casa vacía. Una casa vacía donde hay guardados muchos recuerdos de mi niñez y juventud. Unos buenos, otros malos.
Estaba en la oficina concentrado en mi trabajo frente al computador cuando suena mi celular.
-Conseguí unos clientes para la casa- me informa una voz masculina al otro lado del aparato.
Aquella casa que ninguno de mis parientes quiere porque nadie tiene tiempo para encargarse de ella. Una estructura de dos plantas de estilo colonial. Mi abuelo la construyó sobre aquel pedazo de terreno que había heredado de su padre. Yo tampoco puedo; apenas tengo tiempo para limpiar el departamento que tengo en el centro de la ciudad.
Ahora de pie frente a ella, todos esos recuerdos vuelven a mi memoria.
Cuando disfrute mi primer beso con Rosalba, una compañera de la escuela. Nuestros labios se unieron y nuestros cuerpos se encontraron en un abrazo. Hasta que mi padre nos sorprendió. No atiné a decir alguna palabra. Rosalba alcanzó a decir un "buenas tardes" antes de desaparecer por la puerta principal. Una sonrisa se dibujó en los labios de mi padre.
Mucho tiempo después nos encontramos en el cumpleaños de un amigo mutuo. Ella se casó con un reconocido abogado y yo tengo varios años de estar divorciado.
Otro suceso fue cierta vez que estábamos jugando fútbol en el patio que estaba al lado de la vivienda. Uno de mis primos pateó muy fuerte el balón y este entró por una ventana que está ubicaba en el segundo piso. Cuando me iba con el esférico para continuar con el juego me tope de frente con una silueta toda blanca que estaba parada en un extremo de la habitación. Bajé corriendo por la escalera sin poder hablar por un buen rato. Cuando por fin tuve fuerzas les conté lo sucedido. Un tío que escuchaba se echó a reír.
-Pero si yo lo vi… -intento alegar a mi favor.
-Vamos, sube conmigo -me dice mi tío.
Yo lo acompañó a regañadientes. Cuando entramos al cuarto, mi tío camina hasta donde estaba la figura blanca y tiró de ella con todas sus fuerzas. Para mi sorpresa, ante mis ojos aparece una imagen de tamaño natural de la Virgen María.
-Se la regalaron a tu abuela por su matrimonio -me cuenta mi tío.
Esa imagen terminó en un convento de una congregación de las hermanas de la Virgen María. Aquel suceso fue la comidilla por varios años cada vez que mis parientes se reunían en esta misma casa.
Ahora de pie ante esta vieja casa sola y vacía no puedo evitar que una lágrima baje por una de mis mejillas.
"Gracias, vieja compañera por todo" pienso en ese momento.
-Está listo el contrato de venta para la firma… -sentencia el agente de bienes raíces.

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