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LA CASA VACÍA - por KekaR.
LA CASA VACÍA
Esa casa nunca estuvo vacía. En su construcción, un accidente cambió su
destino, tres obreros cayeron del piso alto sin que pudieran darle una
explicación. En el sótano apareció una mancha roja y nadie fue capaz de
quitarla. Murieron los tres.
Los primeros habitantes fueron felices durante un tiempo, hasta que
empezaron a notar que las paredes iban cediendo y cada día la casa era más
pequeña. Los muebles se desplazaban como si fueran de papel y el terror se
apoderaba de ellos.
Llamaron a la promotora que les había alquilado la casa y, al venir,
comprobaron que medía lo mismo. “Era cosa de ellos, que habían entrado en
pánico”. Ese fue el informe.
Enseguida vinieron nuevos inquilinos, encantados de que hubiera bajado el
precio. Eran una pareja encantadora con sus dos perros. La casa estaba
tranquila hasta que un día comprobaron que el perro grande se había comido
al pequeño y se relamía en la cocina como si no hubiera pasado nada. Por
supuesto, se deshicieron del perro asesino, después de haber sufrido mucho.
A los tres meses, un infarto volvió a golpear. Nadie podía explicar cómo era
posible que dos personas murieran a la vez. La policía estuvo indagando y no
encontró nada que pudiera explicarlo.
Esta vez tardó en volver a ser ocupada, aunque nunca estuvo vacía. Las luces,
cada tres meses, se encendían y disparaban la alarma. Siempre daban una
explicación: la instalación era la culpable.
Los siguientes venían de otro país y entendieron que eran casualidades que no
tenían nada que ver con ellos. Así fue como volvieron a alquilar la casa. Esta
vez eran dos hombres que tenían la intención de formar una familia y la casa
cumplía todas sus expectativas.
El más joven era un hombre muy atractivo y seguro de sí mismo, en el plano
profesional y en el personal. El otro vivía a la sombra de su compañero y, por
supuesto, era el más feliz de los dos. Adoraba al ganador, vivía para él. Pasaron
los meses y empezaron a encontrarse felices en aquella casa que tan mala
fama tenía.
Una noche la lámpara se encendió sola y…
Se prendió fuego. Al principio intentaron apagarlo, pero era como si alguien
alimentara las llamas. Una fuerza sobrenatural se apoderaba de todo.
La noticia salió en todos los periódicos: dos hombres han muerto en un
incendio. Todavía no se saben los motivos.
Mientras, la casa cada día estaba más bonita. Las flores de colores formaban
macizos alrededor de sus muros y cientos de pájaros anidaban en sus árboles
frutales, que alzaban sus ramas como si una cinta tirara de ellas.
La casa estaba sin habitar, “Y NO ESTABA VACÍA”.
Nadie se atrevía a alquilarla y estuvo unos años sin inquilinos. Todo el mundo
que la veía quedaba encantado, hasta que les contaban la historia y preferían
olvidarla.
Hasta que llegó María. Vivía sola y su precio le pareció un regalo, y se enamoró
al instante. Era como una fuerza que se apoderaba de ella. Le contaron las
historias que allí habían sucedido, pero le parecieron una serie de casualidades
y se alegró de haber llegado a tiempo.
Pronto se instaló. Le parecía un sueño. Nunca pensó que podría vivir en una
casa tan bonita.
Se pasaba días enteros revisándola, limpiándola, regando las flores y cogiendo
los frutos que los árboles le ofrecían. Dejó el trabajo; no lo necesitaba, tenía
para vivir y, además, no le apetecía salir de la casa. La casa era su vida. Al
levantarse todos los días se dedicaba a ella en cuerpo y alma. Era como si se
hubiera creado un vínculo entre las dos.
Todos los días bajaba al sótano y limpiaba una mancha roja, y a la mañana
siguiente volvía a salir. Era sangre. Al principio se asustó un poco, pero pronto
formó parte de su rutina.
Al final decidió comprar la casa. Compartiría su vida con ella, no necesitaba
nada más.
Ella nunca estaría sola y la casa jamás estaría vacía.
Nunca supo con quién vivía. Ella sabía que no estaba sola, pero se sentía
segura en esa casa que jamás estuvo vacía.
KEKA
Ccomentarios (1):
Ulises Vidal
19/03/2026 a las 00:59
¡Hola Keka!
Finalmente, la casa vacía encontró la horma de su zapato. Tal para cualk. Muy buen relato de terror con final feliz.
Correcta la puntuación y la construcción de las oraciones. También, el léxico es inobjetable.
Me ha resultado muy ameno el texto y entretenido. ¡Felicitaciones! Espero que sigamos escribiendo y encontrándonos cada mes.¡Hasta la próxima!