<< Volver a la lista de textos
La casa vacía - por VickyR.
"Tengo hambre" pienso mientras abro la puerta de mi casa, "espero que mamá tenga preparada la merienda".
Escucho los gritos de mis hermanos mayores mientras me quito los tenis embarrados y los dejo cuidadosamente en el inmenso armario zapatero de la entrada, parece que Darío y Manu están peleándose en el piso de arriba por el mando de la consola. Con las zapatillas puestas avanzo como un fantasma por el pasillo hacia la cocina, mi hermana Julia pasa a mi lado mientras habla por el teléfono, con quien creo que es su novia por el tono que utiliza, no me mira ni me saluda, creo que ni me ha visto. Entro en la cocina y veo a mi madre preparando bocadillos a una mano, en la otra a mi hermanito Lois, cuya cara de cerdito colorado no para de lagrimear y emitir sonidos guturales. Se oye a Julia desde la entrada decir que se va por ahí, veo como mamá suspira y pone los ojos en blanco, pero en vez de llamar por ella, llama por Juan-Juan a merendar, a la vez que deja, sin mirar, dos platos en la mesa con bocadillos a los que las lonchas se les salieron de dentro. Un "open sandwich" como esos que venden en las cafeterías de "brunch". Me acerco a mi madre, pero un tufo infernal me hace dar dos pasos atrás, mi madre procede a transportar al peligro biológico de mi hermano hacia el baño. Supongo que me toca hacerme la merienda a mi misma, pero antes, agarro los bocadillos que mi madre puso en la mesa y me acerco al salón donde Juan-Juan están viendo como un perro azul va al cole en la tele.
– Mamá os ha preparado la merienda. -digo. Sin dejar de mirar al perro azul, los mellizos Juanito y Juanita agarran sus bocadillos y se lo llevan a la boca sin la mísera curiosidad de identificar aquello que van a comer. Les podría haber ofrecido una rana viva y la decapitarían con sus dientes de leche.
Vuelvo a la cocina, le paso un agua a los platos y me dispongo a preparar un bocadillo. Abro la nevera pero no queda mucho, una loncha de salami y una de queso. Sigo buscando algo comestible cuando se abre la puerta de casa y entran, sin quitarse los zapatos y a pasos más estruendosos que un gigante de 3 metros jugando al baloncesto, mi padre Juan y mi hermano Ernesto. Discuten sobre lo mal que ha ido el entrenamiento de fútbol. Mi padre se acerca a mí y le sonrío, alarga la mano hacia mi cabeza y encojo los hombros esperando el típico revoltón de pelo, pero en cambio escucho el tintinear de una cerveza abandonando la nevera. Está tan enfrascado en darle un sermón a mi hermano que ni me vio. Mientras tanto Ernesto ha encontrado los ingredientes de mi deseada merienda en la encimera y los reclama para sí.
– ¡Eh! -exclamo indignada, pero es demasiado tarde, papá está buscando a mi madre por la casa y el otro se fue bufando al piso de arriba.
Sigo teniendo hambre y por suerte recuerdo que el otro día compramos ensaimadas en el supermercado. Vierto leche en un vaso y me dirijo contenta con mi merienda hacia mi habitación. Mientras subo las escaleras escucho como Darío y Manu se pelean por quien se queda con no se que arma que acaban de encontrar en el videojuego. Ernesto ha puesto música metal emo melódico alternativa, o algo así, en su cuarto. Al fondo del pasillo a la izquierda, junto al baño, está mi cuarto compartido con Julia. A pesar de que ella es muy repunante, me gusta estar con mi hermana, pero no pasa mucho tiempo en casa últimamente, dice que como se va a la universidad, tiene que aprovechar a estar con su novia mientras no las separa la distancia… pero en realidad va a volver todos los fines de semana, no entiendo por qué tanto drama.
Dejo el vaso de leche y la ensaimada en el escritorio, me saco la mochila y me dispongo a buscar mi cuaderno para hacer los deberes. Cuando me agacho, veo debajo de la mesa nuestra casita de muñecas. Un osito está tomando el té en lo que parece el salón, pero no hay más muñecos en el resto de la casa de juguete.
¨Me pregunto como será vivir sola¨ pienso ¨por alguna razón creo que se me daría bien.¨
Comentarios (4):
Edu, S.C.
19/03/2026 a las 07:50
Buenos días Vicky, soy tu compañero de justo arriba y te comento encantado, con el ánimo de que te puedo a aportar mi opinión.
Por un lado decirte que me ha gustado mucho tu relato, se siente muy auténtico, la voz de la narradora muy creíble y un gran ritmo. No he sentido en ningún momento la tentación de contar el sinfín de personas que conviven en esa casa, me quedo con la sensación muy bien lograda de que es una casa repleta con una familia numerosa y un auténtico caos. Creo que eso es lo que querías lograr y está muy bien logrado. Algunas imágenes me han gustado mucho, como la de los gemelos comiendo sin ver lo que se llevan a la boca y lo de la rana viva.
Creo que el final es muy bueno también. Muestras la casa de muñecas casi vacía y a continuación una reflexión que da sentido a todo el conjunto. Muy bien.
No se me ocurre ningún mejorable, solo el tema del Juan-Juan que me ha resultado un poco confuso (y eso hace que, por un micro-segundo te salgas algo de la historia) hasta que has explicado que son mellizos.
También se podría hacer la reflexión de que, quizás, no es una historia con un conflicto claro, sino más bien una escena costumbrista, pero no estoy convencido con esto. Creo que el final da sentido a todo el conjunto de la historia y la transforma en una reflexión sobre la soledad.
En resumen, me parece un gran relato, muy gráfico y con un final muy logrado que eleva el conjunto.
Felicidades!
María Jesús
19/03/2026 a las 13:46
Hola Vicky: Has hecho una buenísima descripción de lo que es la vida cotidiana de una familia numerosa, narrada por la voz de uno de sus miembros. Entiendo perfectamente que dicha persona desee fervientemente saber lo que es vivir en un hogar vacío, pero probablemente echaría de menos ese bullicio. Me ha gustado mucho tanto la forma en que lo has presentado como el ritmo. Un saludo.
JL.Martín
20/03/2026 a las 12:10
Hola: Describes certeramente todo un episodio, seguramente habitual, en cualquier casa de familia casi numerosa. Según los expertos para crear historias de relatos cortos (casi micro relatos), no conviene citar a un exceso de personajes, pues el lector puede perderse:… Darío, Manu, Julia, madre, Lois, Juanito, Juanita, Juan, Ernesto… Está muy bien resuelto, aunque parece ser comprensible que con esa experiencia de vida en familia, el personaje no podrá nunca vivir sola. O eso es lo que pienso. Es un relato que se lee de un tirón y escrito con facilidad y bien gramaticalmente, aunque como nos pasa a todos, ausente de algunas comas y tildes. Una casa vacía es imposible, aunque algunas veces deseada en sueños. El ritmo de cómo escribes, sin un conflicto concreto, es perfecto.
Marianela Marín
21/03/2026 a las 21:52
Hola Vicky,
En una primera lectura me sentí perder entre tanta gente, nombres, personajes que va y vienen, pero llegando al final entiendes que todos estén allí y la manera en la que aparecen.
Recrea muy bien la sensación de mucha gente viviendo en una casa, dónde no hay ningún espacio físico vacío, ni de personas, ni de sonidos, ni de lo que hacen y sienten los personajes.
Me gusta mucho la imagen que creas con esta esta frase:” mi madre procede a transportar al peligro”, muy acertada, con pocas palabras, el lector es capaz de recrear la situación.
La frase “donde Juan-Juan están viendo como un perro azul va al cole en la tele.”, que repite Juan, supongo que es un error de escritura, la duplicidad del nombre.
El registro de la protagonista, las expresiones que utiliza, el lenguaje, son adecuados para la edad que suponemos que tiene; coloquial, sin artificios. El dinamismo de las frases recrea la sensación de agitación y movimiento constante, que se puede presuponer en una casa dónde viven tantas personas. Hay pequeñas descripciones que están bien integradas, no recargan, tienen su funcionalidad clara.
El ritmo, la fluidez, la naturalidad del lenguaje, lo hace muy cercano y realista. Tal vez mezclaría alguna frase más pausada, para dar un pequeño respiro cuando se lee. Quizá se podría introducir de forma un poco más progresiva a los personajes al principio, para evitar esa sensación inicial de desorientación, en la que por lo menos yo me sentí en la primera lectura.
Aunque no hay un conflicto que se resuelva en el relato, ni la protagonista sufra una evolución a lo largo del mismo, trasmite sensaciones, que se cierran con final.
En realidad, la casa no está vacía, lo que hay es un anhelo por una casa vacía, en la que la protagonista se ve viviendo.
Gracias por “tu gran familia”.
Saludos.