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LA HERENCIA - por TrinityR.

LA HERENCIA

La azafata dio la bienvenida a través de un pequeño micrófono puesto a modo de diadema. Pidió abrocharse los cinturones, guardar equipaje y con gestos exagerados mostró donde estaban situadas las salidas de emergencia, las mascarillas y chalecos. Cuando terminaba su discurso con la duración del vuelo, sentí como la persona que iba sentada a mi lado me apretaba fuertemente el brazo, mientras con la otra mano me señalaba hacia su cuello. Creí entender que no podía respirar. La azafata que vio lo que estaba ocurriendo se acerco apresuradamente. Cuando comprobó lo que había ocurrido, le dio un botellín de agua para poder tomarse el tranquilizante pautado y que había olvidado tomar.
Pasados unos veinte minutos la mujer fue recuperándose y yo me fui tranquilizando, es cuando ella empezó a hablar en voz baja :
—Es la ansiedad, no puedo con los despegues y los aterrizajes de los aviones. Ha sido culpa mía, olvide tomar la pastilla antes del embarque. Lamento haberla asustado.
—No pasa nada, lo importante es que usted ya esta bien. Pensé que era algo mas grave—le conteste, también en voz baja y pausada.
Lejos de quedarse relajada o dormida, propio del tranquilizante que acababa de tomar, le dio por hablar y hablar sin cesar.
Según me contó había hecho el viaje para reencontrarse con sus cuatro hermanos, con los que había vuelto a retomar la relación hacía un tiempo tras veinte años sin saber nada uno del otro. Su padre al fallecer les había legado un testamento del que todos quedaron sorprendidos. Ninguno esperaba nada, puesto que al morir la madre, el padre se había vuelto a casar con otra mujer mucho más joven y vivían en el país vecino, concretamente en Toulouse, de donde era natural ella, y no habían vuelto a saber de él.
Que se les convocará para recibir una herencia les sorprendió, todavía lo fue más el saber los requisitos que deberían llevar a cabo para recibirla.
Deberían juntarse en una casa vacacional de estilo colonial, que perteneció al abuelo, y al parecer había conseguido construir con el dinero que hizo al emigrar en su juventud a América. La cual había sido motivo de discordia en la herencia del padre, por lo que habían dejado de hablarse todos, y la casa quedó abandonada. Con el tiempo al solo quedar vivo el padre, la heredó. Por lo que ninguna sabía de la existencia de la casa.
Es cuando ideó dejarla en herencia a sus cinco hijos, para volver a reunirlos y pudieran reiniciar su relación familiar. Les dejaba una cantidad de dinero en común para rehabilitarla y deberían juntarse todos, quince días al año en la casa. A los cinco años del acuerdo, les dejaría el total del dinero y deberían ellos mismos hacer el reparto de dicha cantidad y de la casa, según su criterio y con total unanimidad.
Cuando termino de contarme tan curiosa historia, y que yo seguí con especial atención, le pregunte:
—¿ Y en que punto estáis ahora?
—Han pasado ya cinco años y hoy me reencuentro para pasar los últimos quince días establecidos en la aceptación de herencia—me contesto con voz pausada.
Y con un brillo de alegría en los ojos continuó diciéndome:
—Pero sabes , no serán los últimos días que nos volvamos a juntar, hemos vuelto a reencontrarnos y ha sido muy positivo para todos. Realmente esa es la herencia que mi padre quería dejarnos, lo que siempre deseo para el y no pudo ser, y lo ha conseguido con nosotros. Que estuviésemos unidos.
La azafata anuncio el aterrizaje en breves minutos, recomendó permanecer sentados y con el cinturón abrochado. Mesas plegadas y cortinillas subidas.
Cogí la mano de mi compañera de asiento y la apreté fuertemente hasta que el avión piso tierra.

Ccomentarios (1):

Ignacio Z

20/04/2026 a las 12:13

Hola Trinity. De qué cosas nos enteramos cuando viajamos con desconocidos. Muy bueno el argumento de tu relato. Está bien dividido en tres actos claros: el incidente inicial (la crisis de ansiedad), el nudo (la narración de la herencia) y la resolución (el aterrizaje y la moraleja). Con la moraleja final, el padre consiguió con el cebo de la casa y el dinero lo que de otra forma hubiera sido más difícil, construir una relación entre hermanos. El inicio me ha recordado a mi profesora de escritura creativa, que te diría: este relato comienza “in media res”, en medio de la acción, lo cual es bastante efectivo. Un gusto leerte.

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