Literautas - Tu escuela de escritura

<< Volver a la lista de textos

Dependencia - por Naír

Nunca debería haberme subido a ese avión. Ahora tengo un problema. Y de los gordos. ¿Cómo se me ocurre irme sola de viaje sin mi novio? Además, era el viaje de nuestro décimo aniversario. ¡De los dos! Lo habíamos planeado meses antes. Y justo el día que salíamos él cogió la gripe. Pensé en cancelar nuestros planes pero él me animó a ir y aprovechar lo que habíamos organizado (y pagado).
– Estoy bien, tan solo necesito un poco de reposo. Habré cogido otro virus en el hospital. Ya sabes, es lo que tiene ser médico. Vete y disfruta por los dos – me dijo.
Y fui.
Debería haber dicho que no y quedarme en casa. De esa manera no habría coincidido con esa rubia platino, esbeltísima y con sus zapatos de Jimmy Choo de los que tanto alardeó con la otra chica con la que viajaba. Me imaginé que sería alguna amiga suya.
Podría haber puesto mis cascos y escuchar música en lugar de poner el oído a su conversación pero reconozco que soy una cotilla. Y así me va. Esto ha sido una lección que la vida ha querido darme. ¡Me está bien!
Me dispongo a prepararme una tila en mi amplia cocina con la intención de calmarme un poco. Pongo el agua a hervir y me doy cuenta de que lo que me está hirviendo de verdad es la sangre, en una mezcla de emociones internas que en este momento no sabría ni distinguirlas. Es como una mezcla de ira, tristeza, asco e impotencia. Todo bañado en una ansiedad que está claro que la tila no va a calmar.
Ellas se pusieron a hablar en un tono tan elevado que creo que hasta el piloto podría oírlas.
– Tiene unos ojos verdosos que me tienen hipnotizada y él me dice que mis labios lo tienen loquito. Son su perdición en nuestras noches de hotel – alardeaba la rubia.
– Me imagino que con el dinero que tiene será él quien pague esas noches fogosas – le decía su amiga con voz picaresca.
– Y las cenas también querida.
Acto seguido se echaron a reír.
Lo siguiente que escuché subía tanto de “tono” que prefiero no recordarlo. Encima ella cada vez alzaba más y más la voz. Chica, cohíbete un poco que hay gente escuchándote – pensé. Y justo en ese momento ella empezó a hablar en voz baja. Ni que me hubiese leído el pensamiento. Lejos de alegrarme por poder, al fin, tener un viaje tranquilo, me puse más ansiosa. Como me encuentro ahora, o incluso más. ¿Qué le estará contando ahora? – pensaba. Era mejor no saberlo. Bendita ignorancia.
Al cabo de un rato vino lo peor. Ambas volvieron a alzar la voz.
– Hoy está malito – siguió contando la rubia delgadísima – el que cuida necesita ser cuidado. Paradójico. – aquí mis ojos se empezaron a salir de mis órbitas- creo que su mujer está cuidándole. Se iban a ir de viaje de aniversario pero….Pobrecita Señora Harper.
La “pobrecita” señora Harper ¡soy yo! Y no, no me había quedado cuidando de él. Aunque es lo que debería de haber hecho sin duda.
Sí, mi pareja es neumólogo, trabaja muchas horas en el hospital (o eso me dice) y gana mucho dinero. No estamos casados aunque después de 10 años juntos es como si lo estuviésemos. Es español, aunque su padre era británico. De ahí su apellido. ¿Cuántos Harper podría haber por aquí? No hay dudas de que se trata de él.
Ahora tengo que cortar la relación. Es lo que se supone que debo hacer.
Ya.
Aunque eso tendría consecuencias negativas para mí, ya que dependo de él, tanto económica como emocionalmente. Tendría que volver a casa de mis padres, porque vivo en la de él. Dejar la ciudad, que tanto me apasiona, para irme a una aldea enana en medio de la nada. Podría compartir piso, pero tardaría meses en ahorrar para ello; eso si encuentro un trabajo rápido.
Me estoy poniendo más nerviosa solo de pensarlo. Voy a cambiar esta tila por una copa de ron, a ver si así puedo pensar con más claridad.
Al final, el caso es que le quiero demasiado. Bueno, más bien, lo que quiero es lo que supone estar con él. Así que no, no lo dejo, sigo con él como si no hubiese escuchado esa conversación en el avión.
Solo que, si hago eso, soy una tonta. ¿No?

Comentarios (0)

Deja un comentario:

Tu dirección de correo no se publicará. Los campos obligatorios aparecen marcados *