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La despedida - por Ulises Vidal

La despedida

—¿Quién se encarga de buscar la leña para el fogón? —pregunta Charli, el jefe de unidad—, y agrega divertido: —¿Y quién se encarga de cocinar? No queremos que se nos queme la comida y terminemos comiendo galletitas como la semana pasada.

Charli tenía doce años cuando comenzó a practicar el escultismo. Se crio en el sur del Gran Buenos Aires, donde la escasez de espacios verdes desalentaba las actividades físicas. Por esa razón, muchos amigos y él que amaban la naturaleza y la vida al aire libre se ejercitaban como boy scouts en el club del barrio, en el grupo “Malvinas Argentinas”, el cual se mantiene firme hasta hoy.

Ya adulto es el responsable de guiar a los jóvenes del mismo movimiento en el que se había formado. Alterna esta actividad voluntaria con la de chofer. Es conductor de taxis solicitados a través de aplicaciones móviles. Una profesión peligrosa, si las hay, en los tiempos que corren, pero que le permite mantener a su familia.

Designados los cocineros, Charli concentra su atención en las propuestas de los adolescentes que aportan los temas que les interesan para el próximo encuentro.

—Vi un video sobre la reducción del estrés. Mostraba que dormir entre ocho y diez horas diarias y practicar algún deporte son hábitos indispensables para lograrlo— sostuvo un pelirrojo muy pecoso.

—Yo me veo gorda—dice una coqueta—. Una alimentación equilibrada es fundamental para el estilo de vida que deseo. Y eso es muy importante para mí.

El viernes a la noche, Charli recibió el aviso de un pasajero que debía ser levantado en Ituzaingó, en la zona oeste, para llegar a Nueva Pompeya. Muy cerca del final del trayecto, el malhechor que se había hecho pasar por un pasajero extrajo un arma de fuego y le ordenó: — ¡Dame toda la guita y el celular! ¡Bajate del auto! ¡Si te quedás piola no te va a pasar nada!

Pero Charli se resistió, el forcejeo entre ambos fue violento. En el tire y afloje, el delincuente extrajo un arma de fuego y efectuó un disparo dentro del vehículo que impactó en el cuerpo de Charli, quien fue arrojado de su auto mientras el asesino huía a toda velocidad. Alguien que lo vio caer al asfalto llamó a una ambulancia y fue trasladado de urgencia al hospital, aunque murió por las heridas sufridas.

Vecinos y amigos de Mataderos, donde vivió toda su vida, le dan el último adiós en la sala velatoria.

—Parece mentira— dice Juan—, ayer hablé con él. Estaba lavando el auto. Le dije que no descansaba nunca y se rio.

—Era un tipo de esos que ya no quedan—comenta otro vecino muy cercano—. Él siempre estaba muy bien dispuesto a las gauchadas. Llevaba a mis hijos a la escuela o al fútbol siempre que podía. Se sabía todos los horarios.

Micaela, la esposa, tiene la mirada apagada y el ceño fruncido. Pese al cansancio, está de pie. Ella empezó a hablar en voz baja: —Él no se merecía esto—. Y, golpea con rabia contenida los puños cerrados en los bordes del ataúd—. ¡Era una persona honesta que laburó toda su vida! Nunca estuvo en nada raro. ¿Y me lo vienen a matar así?

En ese momento, llega su hermana, se funden en un abrazo largo. Mica se quiebra y rompe en un llanto desgarrador.

Ya no le quedan lágrimas. Las manos de Mica cuelgan rendidas a lo largo de su cuerpo. Se siente agotada. La herida es tan reciente que no sabe cómo saldrá adelante. Es cierto que cuenta con el apoyo de sus familiares y amigos, pero ellos tampoco están preparados para la despedida. Saben, eso sí, que la ausencia es solo física, porque Charli seguirá viviendo en la memoria y el corazón de quienes lo conocieron.

Comentarios (5):

Ignacio Z.

20/04/2026 a las 10:43

Hola Ulises. Tu relato me parece una historia interesante pero mejorable en la forma de contarla. Parece más una crónica que una historia. Creo que vez de contar lo que ocurre hay que expresarlo con tensión, miedo, sorpresa, de una manera emocional. Creo que tienes un buen materail a partir del cual trabajar.

Ulises Vidal

20/04/2026 a las 16:56

Hola Ignacio Z.!
Gracias por tus observaciones, las cuales tendré en cuenta.
Nos seguimos leyendo!

Codrum

21/04/2026 a las 13:34

Hola, Ulises:

Estoy con la valoración de Ignacio, pero voy a intentar ser constructivo.

Me has abrumado un poco con información: calles, personajes, boy scouts, detalles de su infancia… y la verdad es que la mayoría de eso no termina de tener importancia en el desenlace. Entiendo que querías dar contexto y humanizar a Charli, pero ese espacio que empleas podrías aprovecharlo para aumentar la tensión, para describir lo que siente Micaela, lo que siente su hermana, o para mostrarnos por qué le querían tanto sin necesidad de contarlo todo.

Para mí, el relato ganaría mucha fuerza si empezara directamente con el asesino montándose en el coche. O tal vez con Charli sintiendo el peligro, viendo pasar su vida por delante… no sé, algo que nos meta de lleno en la escena.

Eso sí, hay cosas muy buenas. La frase en la que Micaela golpea el ataúd con los puños cerrados es muy fuerte, de las que se quedan grabadas. Mi consejo es que trabajes para tener más momentos así: imágenes que emocionen por sí solas, sin necesidad de explicar tanto.

También te digo con cariño: el relato cambia de punto de vista (de Charli a Micaela) y puede descolocar. Quizá si te quedaras con uno solo, la historia respiraría mejor. Y el diálogo inicial de los scouts me despistó un poco; parecía que ibas por otro lado. Si lo mantienes, intenta conectarlo con lo que viene después.

El final, cuando dices “la ausencia es solo física”, es bonito pero un poco típico. S

En cualquier caso, se nota que hay una historia real detrás y mucho sentimiento. Gracias por compartirla.

Espero que no lo entiendas como una critica dura, sino como un potencial para mejorar. Yo no soy un experto lector ni escritor. Pero pretendo ayudar con mis comentarios.

Pd.: Si quieres contestar a algo de lo que te dije, hazlo en mi texto. Así será más fácil encontrar tu respuesta. No hace falta que comentes mi texto si no quieres

Mila G.

22/04/2026 a las 19:07

Hola Ulises:
En primer lugar muchas gracias por comentar mi texto.
Estoy al cien por cien con Codrum en sus comentarios. El texto es interesante o lo podría ser, pero creo que le falta “alma”. Es más bien la crónica de un suceso que un relato.
Para las próximas veces creo que deberías intentar transmitir más los sentimientos, que estoy segura de que puedes hacerlo, porque tu texto está bien escrito.
Otra cosa: Respecto a los tiempos verbales, estás escribiendo la historia en presente y la frase: “Ella empezó a hablar en voz baja” está en pasado. La concordancia no está bien resuelta. En general pasas del presente en la primera parte de la historia, al pasado cuando hablas del asesinato y otra vez al presente con la viuda. Deberías de elegir un tiempo narrativo de base.
Que todo lo que te digo no te desanime, al contrario, lo hago con la intención de ayudarte. No obstante, solo es mi humilde opinión.
Un saludo.

D. L. Zlavik

28/04/2026 a las 21:24

Buenas,

Estoy de acuerdo con Codrum y con Mila G. no quiero repetirme.

He tenido la sensación que no sabía cuál iba a ser la historia principal y cuál recuerdos. Se pasaba de una a otra demasiado rápido. La historia es muy buena. Simplemente hace falta, en mi opinión, más calma a la hora de contarla.

Incluso diría de eliminar la parte de boy scout, tanto la elección de los cocineros como los temas a tratar. Si quieres contarlo sí o sí, podrías juntarlas al principio pero añadiendo algunas reacciones de Charli para ir conociéndole. Por ejemplo, que no se concentre cuando le cuentan los temas, que haya respuesta por su parte. Algún chascarrillo o algo que le haga ver tierno o bueno o como lo quieras presentar. Así quien lee se va empatizando con el personaje. Y después pasar a decir que tiene varios trabajos y contar lo que pasó.

Independientemente de que es cierto que el narrador cambia de repente, podrías solucionarlo haciendo que Charli lo estuviese viendo. Es decir, que en vez de decir “Vecinos y amigos de Mataderos, donde vivió toda su vida, le dan el último adiós en la sala velatoria”, se cambie “donde viví toda mi vida”, “me dan el…”.

Lo de la esposa es cierto que se siente y está muy bien descrito.

En fin, como te han dicho, no tomes esto como críticas para destrozar lo que has escrito sino como consejos (que te pueden servir o no, o darte ideas) para que la historia que quieres contar, se potencie. Que tenemos la mejor de las intenciones.

¡Salud!

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