Literautas - Tu escuela de escritura

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A veces no puedes dormir, pero te llevas un recuerdo - por VickyR.

27B.

Me siento, empujo mi mochila debajo del asiento, me abrocho, saco el móvil y los auriculares, pongo el modo avión, música de fondo y… cierro los ojos, me acurruco un poco, y ya, caigo redonda. Recuerdo tiempo atrás cuando dormir en cualquier sitio distinto a mi cama era imposible. Hoy en día, dormir es como pulsar un botón.

"Puedo dormir en una piedra…"

Algo se mueve a mi lado, medio abro un ojo, una señora de la edad de mi abuela se ha sentado en el asiento de pasillo. ¡Yo que esperaba que quedara libre para poder disfrutar de algo de más espacio! Cierro el ojo, me recoloco un poco y sigo durmiendo.

"Please direct your attention to the flight attendants in the cabin. For everyone’s safety…" empieza la demonstración de seguridad. Dicen que nos saquemos el audio set de la cabeza y que prestemos atención. Yo me sé de memoria la cantinela así que no hago caso.

– ¿Qué dice?

Abro los ojos y miro hacia mi izquierda, la señora me mira con cara confusa y está como muy… muy cerca de mi cara.

– ¿Qué dice? -repite.
– Uh… ah -mis primeras palabras, brillantes como que me acaban de despertar- es una demonstración de seguridad, mira -digo apuntando a la azafata mas cercana- te está enseñando como abrocharte el cinturón.
– Ah -responde la señora mirándose el cinturón ya abrochado y a la azafata alternativamente- ¿y ahora qué hace?
– Esta indicando donde están las salidas de emergencia.
– Ah…

Y así hasta que terminaron. Me vuelvo a recolocar y cierro los ojos de nuevo. Me gusta jugar a no sentir el despegue, es como una competición conmigo misma, la apuesta es no despertar. Hoy parece que tengo problemas, noto como se mueve el avión, "me quedo sin tiempo", pienso. Escucho los pasos de la azafata por el pasillo en nuestra dirección. Mi ceño se frunce involuntariamente al percatarme de que se paró a nuestro lado. Ella empezó a hablar en voz baja:

– Are you feeling alright, ma’am? Would you like a sick bag?

La señora me aferra y sacude el brazo izquierdo:
– ¿Qué dice?
– Uh… ah… -soy super espabilada- le está preguntando si se encuentra bien y si querría una bolsa.
– ¿Una bolsa para qué? -pregunta perpleja.

Miro a la azafata y le hago la señal de que "yo me encargo", y procedo a coger la bolsa de papel del bolsillo del asiento de enfrente. Veo por el rabillo del ojo como se marcha la azafata, supongo que pensaría que soy su nieta o algo parecido.

– Es una bolsa para vomitar si se le entran nauseas, ¿la necesita?
– Oh… no, no no -dice la señora asqueada como si le estuviera enseñando pota.

Vuelvo a guardar la bolsa y noto como el avión acelera para el despegue.

"Perdí".

Miro a la señora y la veo muy quieta, se ha aferrado a ambos reposabrazos y tiene cara de susto. Suspiro y pregunto:

– ¿Es la primera vez que vuela?
– Si, ¿tú?
– No

Establezco una conversación con ella, se llama Mercedes, tiene 79 años y es viuda. Dice que estaba muy triste en casa y una amiga le contó que su nieta se había ido de viaje con las amigas y un grupo de desconocidos que organizaron un viaje, que al parecer hay una aplicación para eso. Dijo que le pareció curioso y quiso probar, para no pudrirse en casa. Sorprendida e impresionada, seguí hablando con ella, resulta que no conoce a nadie del grupo, se lanzó, literalmente, de cabeza a la aventura. Me preocupé un poco y, como vivo cerca de su destino turístico, le ofrecí mi número por si las moscas. En cambio, ella sacó el móvil de su bolso y me enseñó su Instagram: fotos de iglesias, de plantas, fruteros, paisajes y frases enmarcadas. De nuevo, sorprendida e impresionada, la agrego a Instagram.

Hablamos durante todo el camino, ella habla mucho rato contándome su vida, yo le cuento la mía en menos de la mitad de tiempo. Se nos pasa el tiempo volando, figurativa y literalmente. Al despedirnos en tierra me abraza y me desea que me vaya bien, yo le digo lo mismo.

En los días siguientes, de cuando en vez, abro el Instagram para ver las fotos que va subiendo Mercedes de su viaje. Sonrío.

"Para no haberme dejado dormir, es una señora muy maja".

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