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Planeta Eidolón - por Ángela

En el planeta Eidolón, los habitantes sólo utilizan imágenes para comunicarse. Lo más cercano a un lenguaje escrito son las anotaciones musicales que acompañan a los dibujos de las ideas; sonidos que resultan cruciales para que las personas con ceguera puedan seguir una conversación con normalidad.

Los bebés comienzan a expresar sus emociones mojando sus deditos en frascos situados sobre el teclado de un inmenso piano. Juegan con vibrantes colores comestibles: sandía en Do mayor para la alegría, arándanos en Re menor para la tristeza, piña en Mi para la energía, leche en clave de Sol para el sueño… Ellos representan la etapa más pura de percepción, esa que conecta con nuestra identidad antes de que la dobleguen las normas establecidas.

Después, durante los quince años que pasan en la educación obligatoria, los niños aprenden a familiarizarse con todos los instrumentos musicales y los soportes gráficos existentes. Aunque los más perezosos toman el atajo de limitar su aprendizaje a los objetivos mínimos para aprobar, los que se esfuerzan son capaces de transmitir mensajes complejos ajustando su forma de pensar a las distintas posibilidades de combinación.

Águila Trenzada era uno de los más avezados de su clase. Disfrutaba estudiando las peculiaridades de cada nación, como las más de trescientas tonalidades de agua helada que distinguían los habitantes de los países nórdicos, los matices del viento en las zonas montañosas, o los significados escondidos en las miles de sombras de verde que proyectan las hojas en los ciclos anuales. Sin embargo, lamentaba que sólo algunos profesores descifraran las emociones en las imágenes; esa información se consideraba inconsistente, imposible de probar con medios científicos, y por lo tanto prescindible.

Quería presentarse a la próxima Asamblea Anual del Color para lograr el título de Águila Melenuda, pero necesitaba encontrar algo novedoso, así que decidió ir a la biblioteca de su abuelo Águila Calva IV. Allí había libros antiguos que trataban de muchos temas que la mayoría de la gente desconocía.

La noche anterior al concurso, mientras hojeaba un libro sobre formas de expresar afecto, pudo oír cómo su abuelo hablaba con preocupación con un grupo de amigos sobre la crisis que estaba viviendo el país. Al parecer, había riesgo de que se iniciara una guerra con un enemigo que amenazaba la soberanía nacional. El detonante había sido un mensaje con bayas rojas dirigido al presidente del país.

El libro de Historia de las Emociones que estaba consultando mostraba esa fruta en el escudo de la nación que estaban mencionando. Analizando todos los ejemplos de las láminas, supo que había descubierto lo que provocaría el aplauso de todos en la Asamblea.

Al día siguiente se presentó en la muestra con un gran libro de cantos forrados en piel marrón. Cuando llegó su turno, lo abrió mostrando a la audiencia el dibujo de un águila bicéfala con unas bayas rojas en las garras. Las mismas que aparecían en el fatídico mensaje de los emisarios del este a los mandatarios de la nación del oeste.

Entonces, Águila Trenzada explicó el error en el que habían incurrido los expertos de ambos gabinetes de asuntos exteriores.

—“En nuestro país, cuando se necesita alertar a la población sobre una crisis, se lanza por la chimenea de cada ayuntamiento una fumarada roja en Fa. Se queman los paquetes guardados en la caja roja, que se abre accionando el botón rojo. Aquí, un círculo rojo en un documento oficial significa problema. Sin embargo, los circulitos rojos en el mensaje al presidente no son botones de amenaza, son bayas de buena voluntad, emisarios de amor entre naciones. Rojo es sinónimo de belleza en el país que los ha enviado.”

Se hizo el silencio en la audiencia. El dato dejó en evidencia el equívoco. El gravísimo error de emisión y de recepción que fue interpretado como una declaración de guerra. Si los tecnócratas no hubiesen olvidado las lecciones de historia que debieron estudiar de pequeños, nada de esto habría sucedido. Pero probablemente se guiaron por la información simple que les daba el programa de IA instalado en los receptores exclusivos que recibían con el cargo.

El hallazgo fue un éxito en la Asamblea federal. Se detuvieron de inmediato los avisos de lanzamiento de misiles y se instauró el diálogo entre las naciones.

A partir de entonces se decretó la inclusión de la Historia de las Emociones en el currículo de los estudios de los diplomáticos de todo el planeta. Águila Trenzada había logrado pasar su prueba de madurez, alcanzando el estado de Águila Melenuda.

Comentarios (6):

Diana T

20/05/2026 a las 01:17

Hola, Ángela.
Primero que nada, felicitarte por un mundo tan original que has creado. Dejar en claro el mundo y sus reglas, sobre todo si es totalmente distinto al nuestro, es muy difícil en 750 palabras, pero tú has logrado crear intriga y emoción hacia él. Me parece super original un mundo donde se comuniquen exclusivamente con colores y sonidos, y la forma en que lo cuentas a los demás, me deja convencida.

Sin embargo, hay momentos durante el transcurso de la narración, por ejemplo, el diálogo entre comillas. ¿Es acaso que no escriben pero sí pueden hablar? Creo que eso lo puede justificar un poco, pero ¿qué tal si tampoco hablaran con palabras en la voz? pienso que explorar esta idea es super interesante.

Segundo, entiendo que Águila Calva, Águila Melenuda, etc. son una especie de “títulos” referentes a su nivel de conocimiento, lo que también me parece llamativo, y me gustaría saber más por qué los títulos se nombran así, pero en más de una ocasión usas “Águila Trenzada” para hablar de una persona específica, como si fuera la única con ese título. Cuidado con eso, porque me generó varias preguntas sin respuesta.

Luego la asamblea, según la rae, la asamblea es una reunión de miembros de un grupo para tomar decisiones, y luego dices “La noche anterior al concurso”. No estoy segura de que “concurso” sea la palabra más adecuada, porque a lo que entiendo de tu mundo, no tiene demasiada competencia.

Y siguiendo por esa misma línea, basándome en la personalidad de Águila Trenzada, no me convenció que estuviese “la noche anterior” apenas buscando qué defender en la asamblea. Yo pensaría que tendría lista su tesis con un mes de antelación. Tal vez algo más creíble sería que estaba repasando lo que diría (y das alguna idea) y después escucha eso, y hace clic y decide cambiar de último momento. Ahí podría ir una frase como “sabía lo arriesgado que era cambiar de último momento sus planes, pero eso valía la pena”, y generar expectativa en el lector.

Y con esto llegamos al final y la gran revelación del problema… no sé bien qué decir al respecto. No estoy segura de que me convenciera. Entiendo que la sociedad pueda estar tan mal educada, que las autoridades sean flojas, que se desconozcan los específicos de tradiciones extranjeras, pero… ¿casi iniciar una guerra porque de plano no revisaron el mensaje ni cuestionaron dos veces el resultado otorgado por la IA? No me convence. Prácticamente parece una broma al mundo tan estructurado que intentas crear. En 750 palabras no es suficiente, pero te recomendaría generar un clímax, un conflicto mayor en esa asamblea. ¿Qué ocurre si, pese a las pruebas de Águila Trenzada, los miembros de la asamblea tienen contraargumentos? Quisiera verla defender a capa y espada sus descubrimientos. Tal vez termine fallando, y pese a todo su esfuerzo, llamen a la guerra, y ella, después de sentirse derrotada, resurja de su frustración y encuentre la prueba definitiva. Lo más divertirdo de una historia es ver a los personajes subir, para caer de nuevo, para luego levantarse y subir más alto. Quiero ver eso en Águila Trenzada.

Vaya, éste ha sido uno de los relatos más difíciles que he comentado. Y probablemente dirás que soy demasiado crítica, pero si quería decir que mis intenciones son totalmente constructivas. Veo en tus palabras un mundo muy bien imaginado, y si se trabaja en moldear el conflicto, en darle tridimensionalidad al personaje, oportunidades de éxito, sí, pero también de pérdida. Tu historia, lo digo en serio, tiene mucho potencial, y te invito a seguir experimentando con ella para que se fortalezca.

Quizás me extendí demasiado, pero espero que te sea de utilidad. Saludos 🙂

Pilar A. G.

20/05/2026 a las 16:26

No cabe duda que es un planeta muy original y la idea está bien trazada, no obstante me perdí en algunas zonas. Narrar todo ese mundo en 750 palabras es muy difícil, por eso sería necesario, revisar ya hacer el texto más sencillo. Tienes una imaginación muy buena, y buenas ideas.Te animo a que lo revises, merece la pena porque te puede quedar algo realmente potente.
Espero que te sirva mi comentario.
Un abrazo

Daniel Escobar Celis

21/05/2026 a las 04:15

Saludos, gracias de antemano por pasar por mi relato.

Me gusto en especial la primera parte del relato en dónde haces la interacción entre la música, imagenes y sonidos. Y la transición de la vida de un niño. El mundo que construyes es muy curioso en escencia, aunque en lo personal me choca un poco que hables de términos terrestres como frutas en específico aguilas y demás. Pienso que el mensaje de precipitarse por no estudiar la historia se maneja bien. En general me ha gustado y pienso que Diana ya ha realizado suficientes comentarios y recomendaciones.

Espero seguir leyendonos en el futuro. Muchos exitos.

Ángela Cruz

21/05/2026 a las 18:52

Estimada Diana T.
Muchas gracias por tu comentario tan detallado. Tomo nota de los puntos que mencionas, no suelo escribir para los demás, por eso la acción se desarrolla en mi mente y no me doy cuenta de que el lector no puede verla. Tengo que esforzarme más si quiero compartir mis ideas.
Efectivamente, la intervención del protagonista con palabras en un mundo sin lenguaje no tiene sentido. Debería haber dejado al narrador interpretar las imágenes y los sonidos que se estaban mostrando en la asamblea sin ponerlo en boca del personaje.
En cuanto al nombre, se trata de una saga familiar apodada Águilas. Al joven se le llama Águila Trenzada, cuando crece y lucha por alcanzar el estatus siguiente es Águila Melenuda, y en la vejez, después de leer mucho y de llegar a ser sabio, será Águila Calva. En un mundo de imágenes, los nombres se referirían a objetos o animales en lugar de a términos como Diego o Miguel.
Pensaba que al introducir en el quinto párrafo la intención de querer conseguir un título para el que se necesitaba algo extraordinario estaba dejando claro que se trataba de una competición, de otra forma no habría hecho falta preocuparse por hallar algo que impactara, por eso uso la palabra concurso para referirme a la Asamblea del Color. Pero es cierto, una asamblea técnicamente hablando no es un concurso; se reúne gente para deliberar sobre un asunto, hay que complementar claramente que la deliberación incluye la elección de los mejores candidatos para que sea compatible con la idea de concurso. Gracias de nuevo por tu apreciación.
Tienes razón con la forma que debería haber usado para introducir cómo llegó a la idea que iba a presentar al concurso. Habría quedado mucho más convincente como indicas. Gasté demasiadas palabras describiendo el planeta y simplifiqué la narración de los hechos.
Siento no estar de acuerdo contigo sobre el final. Para desarrollar la lucha de argumentaciones que mencionas habría necesitado muchas más palabras de las permitidas, o tendría que haberme centrado exclusivamente en la acción. Pero mi objetivo primordial era dibujar una sociedad ficticia, haciendo al mismo tiempo una crítica a la distopía que siento que estamos viviendo actualmente. Los dos principales bloques en tensión de nuestro planeta están representados en la realidad por águilas, por eso las incluyo en mi relato, EEUU con el águila calva y Rusia con el águila bicéfala. Quería ridiculizar la simplicidad que subyace al absurdo de las guerras, y lanzar un deseo de que el diálogo pudiese ser suficiente para no iniciarlas. Y quería hacerlo simple, enfocado en la belleza y la esperanza, de ahí el título, las alusiones a notas musicales, los colores, el valor del esfuerzo.

Me queda claro que no lo he conseguido, si tengo que explicar tanto para que se entienda el mensaje, no lo he logrado.

Te agradezco muchísimo que te hayas molestado en elaborar una crítica tan constructiva.

Ángela Cruz

21/05/2026 a las 18:57

Gracias Pilar A.G y Daniel Escobar por vuestros comentarios. Es muy grato encontrarse con críticas a algo que sólo estaba en tu mente. Incluso las correcciones, sé que lo hacéis con ánimo de ayudar.
Seguiré aprendiendo a comunicar mejor, espero seguir contando con vuestra compañía en retos venideros.
Un saludo

Pilar (marazul)

31/05/2026 a las 16:21

Ángela, gracias por pasarte a comentar mi relato.
El tuyo es realmente original. Es un relato sensorial: colorista (los colores comestibles que representan emociones), musical (las frutas como notas), los nombres tan curiosos que utilizas…con una trama compleja. Como en todo mundo distópico hay muchos fallos y faltas de libertades que tú has resuelto de forma positiva. Me quedo con ese final en donde lo que se pretende es ridiculizar lo absurdo de las guerras y la necesidad de evitarlas a través del diálogo.
Un saludo

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