Literautas - Tu escuela de escritura

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Despertar - por Rafael RicardoR.

Tuve lapsos de pérdida súbita de la vista y un poco de mareo. Vi un café y entré; la ceguera no me dejaba distinguir bien el lugar. Estuve de pie en la entrada por un minuto hasta que una voz me preguntó qué quería. Le sugerí un café expreso y sonrió: «Solo hay chay». Balbuceó que este viene del pasado, y no estaba equivocado. En las noticias, la presentadora aparecía con burka; pensé que sería otro producto de la moda. Al mirar por la ventana, vi automóviles que se deslizaban sin ruedas, como un dron.
Cuando el mesero volvió con el chay, recobré un poco la conciencia después de tantos mareos. Alguien cerca me preguntó: «¿Por qué esa ropa tan vintage?». «Fue lo primero que encontré», le respondí. «¿Volvieron a orientalizarse las tendencias? ¿Dónde estuviste? El monopolio occidental y Estados Unidos perdieron terreno desde el bloqueo del 2026».
No lo podía creer. Le cuestioné sobre más detalles. La economía se infló y la credibilidad de Occidente perdió fuerza, lo que los obligó a replantearse el uso de los recursos y cómo lograr una hegemonía entre la materia prima y la tecnología. Pero sucumbieron al no encontrar cómo abastecerse. Entonces, muchos países alineados se volcaron hacia el régimen iraní para conseguir petróleo y energía. Ese fue el punto de inflexión. Sin tantas restricciones internacionales, los países pudieron tener avances tecnológicos en armas e industria que nos llevaron a esto. «Por lo menos mira ese automóvil; es un Char, una familia influyente en la ciudad que desarrolló ese vehículo».
Por otro lado, la escasez energética provocó un caos y, en muchas zonas sin recursos, se propagaron epidemias que se diseminaron a causa de las migraciones hacia las grandes ciudades. Cuando empezó el bloqueo, esta ciudad superaba el millón de habitantes; en los siguientes diez años llegaron casi cinco millones. Toda una locura.
Sentí pinchazos en mi brazo; eran las agujas que me inyectaban fluidos para preservar mi cuerpo. Probé el chay, un poco amargo. Revisé mi móvil. El tipo soltó una carcajada: «¿Todavía con ese viejo modelo?». Me mostró un implante en la mano. «Esto es lo último. ¿Dónde estuviste?». «Durmiendo y soñando en el pasado», contesté.
Llamé al doctor. «¿Cambió mucho el mundo mientras estuve invernando?», le pregunté. El médico sonrió: «Bueno, ya sabes que cambió el régimen». «Sí, de eso me entero ahora». «Ten cuidado de hablar de creencias; es casi prohibido refutar el Corán. Mejor no toques el tema. El resto es bastante normal y hasta un poco más favorable para las personas comunes. Este régimen no tiene un sistema agobiante; podrás ver a la gente andar todo el día, el modelo permite flexibilidad laboral. ¿A qué te vas a dedicar?».
«¿No me tienen que extirpar el cáncer?». «Bueno, la buena noticia es que la medicina se desarrolló con el nuevo régimen y, con unos medicamentos, te curamos. Ahora estás bien; debes sentir mareos y pronto náuseas por el tiempo de hibernación».
«Creo que debo mirar un poco cómo está el mundo». «La verdad es que tu generación ya ha muerto. Estás en el año 2109». «¿Qué? ¿Y qué hago ahora?». «Sal y mira cómo es el mundo. Ten en cuenta mis advertencias. A propósito, mira tu mano: tienes un chip implantado. Te estuve marcando y recordé que no tienes conocimiento de ello. Tócalo tres segundos y vas a escuchar un pensamiento; ese es el comando. Solo le das órdenes y llamas a quien quieras; él te dará información, es como si estuvieras pensando. Ahora sal, camina un poco y, cuando veas unas chimeneas, come allí. Esa comida te quitará los mareos. Hazlo por una semana y estarás bien. Yo no soy el doctor Moreno, el que te atendió en los años veinte; yo soy el doctor Blanco, José Blanco. Llámame José. Ya no existen los computadores, solo estos chips cuánticos; es como la web y las inteligencias artificiales. A algunas horas verás a la gente dando un aplauso; cuando pase, trata de seguir el ritmo de las palmas. Es un acto simbólico por el cambio de régimen. Te dejo en el futuro».

Ccomentarios (1):

Pilar A. G.

18/05/2026 a las 20:42

Me he divertido mucho leyendo tu relato. Tienes una imaginación extraordinaria. Sería sorprendente vivir en un mundo así, aunque…¿quién podrá llegar al 2109? Solo una cosa me gustaría decirte: los diálogos es mejor ponerlos con raya larga en cada renglón. De leen mejor. Por lo demás ha sido un gusto leerte, Rafael.
Un abrazo

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