Literautas - Tu escuela de escritura

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PRIMER TURNO - por IGNACIO ZrgzR.

Web: https://manchasyletraszaragoza.blogspot.com/

El tercer oficial inicia su guardia en el puente de mando. Un termo de café cargado le espera junto al parte de incidencias del oficial saliente.
El barco navega por un mar envuelto en una niebla permanente. Nunca vamos a saber lo que se oculta tras el horizonte. El ruido de los motores compite con el graznido de un pájaro y el soplo incansable del viento del norte. Una vista cenital muestra la deriva del barco hacía algún punto perdido en un infinito sin conciencia.
Las comunicaciones están cortadas. No hay contacto ni conexión con el mundo civilizado. No se sabe si por problemas del sistema o porque ahí fuera ha pasado algo y ya no queda nadie.
Se ha ordenado proveer a la tripulación de vestuario de abrigo, e incluso facilitar algunas prendas para el pasaje. El viaje resulta ser más largo de lo previsto y el tiempo se ha enfriado.
El tercer oficial observa los detalles. El plano corto nos acerca a un drama con algunos toques de comedia fruto de la coexistencia de dos sociedades paralelas.
Por un lado, los que han pagado por un crucero exclusivo, aventureros vestidos de sport que pasean por cubierta, disparan sus fotografías contra el cielo azul cobalto, se reúnen en el salón social en torno a una chimenea decorativa, juegan al bridge y saludan a un capitán con aires aristocráticos. Por las noches toman sus copas mientras escuchan un repertorio previsible al piano que toca el artista correspondiente. El aplauso con que despiden cada una de las piezas es más un recordatorio de que están ahí para divertirse que el reconocimiento de un virtuosismo orillado en la industria de la animación.
Por otra parte, una tripulación de amplia geografía sometida a cuadrantes extensos, descansos escasos, y una disciplina cercana a la cadena de montaje. Los oficiales alternan sus turnos en el puente con paseos por todos los recovecos de la nave. Existen unas profundidades: la sala de máquinas, las cocinas, la bodega, donde habitan seres que rara vez suben a cubierta.
Una pareja de novios, ante la prolongación sin fecha del viaje, le pregunta al tercer oficial si el capitán podrá casarles, mientras bromean sobre que sus padres no les perdonarán no asistir a la ceremonia. La conversación le permite eludir el cerco de una chica joven que distrae su aburrimiento coqueteando con todos los que llevan uniforme. No es la única, su padre le tira los tejos a una camarera a la vista de todos, incluida su esposa que finge despistarse asediando a su hija para que participe en el entretenimiento organizado. El viaje se alarga indefinidamente y las historias replican las novelas de quiosco.
Algunos comentarios en el comedor de oficiales se cortan cuando aparece el capitán. Sucesos extraños como la enfermedad misteriosa de un pasajero de la que el médico de a bordo no quiere hablar, el polizonte oculto en las profundidades del barco que ha aparecido tras dos semanas de travesía y cuya cara nos recuerda a alguien famoso, la desaparición de unas joyas de la caja fuerte del sobrecargo, la aparición de un náufrago aquejado de amnesia que surgió en medio de la niebla, o un supuesto sabotaje en la sala de máquinas. Cada día pasa algo sin que nunca ocurra nada de verdad. Y todos, protagonistas, figurantes, técnicos y espectadores, comparten una ceguera absoluta sobre el destino que les aguarda. El tercer oficial siente que se ha aficionado a vivir en una pesadilla angustiosa en la que te persiguen pero eres incapaz de correr o gritar y, día tras día, consume insomne una historia que recuerda a esas series que llenan la programación de la televisión por cable con una leyenda en los títulos de crédito que dice: “Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia”.

Comentarios (12):

MORGAN H. FREEMAN

19/05/2026 a las 14:27

Hola Ignacio. Muy buen recurso circunscribir los acontecimientos a un lugar cerrado. En el barco, sin rumbo ni futuro claro, las clasistas relaciones humanas entre pasaje rico, y tripulación trabajadora, se “replican como las novelas de quisco”.
Los elementos misteriosos, se contraponen, y a la vez complementan la cotidianeidad de las actividades de un crucero que no tiene pinta de tener un final feliz.
El tercer oficial ha normalizado vivir insomne el típico sueño de no poder escapar de tua perseguidores. Muy bueno.

Monica Bezom

19/05/2026 a las 17:03

Hola, Ignacio.
Nos presentas un texto del que me gustó mucho cómo construyes una atmósfera densa desde un ritmo narrativo sostenido, muy logrado y ágil, que no abandona al lector. El barco navegando en niebla permanente con las comunicaciones cortadas, el destino desconocido y, en el transcurrir cotidiano (“las historias replican las novelas de quiosco”: muy buen párrafo), eventos disrruptivos que no se resuelven sino que se replican ante la indiferencia general -como el robo de joyas, el náufrago, el polizón, el supuesto sabotaje-, todo contribuye a instalar una inquietud que va creciendo sin que nunca ocurra nada concreto y esa es precisamente la idea. La separación entre los que pagaron por el crucero y los que habitan las profundidades del barco está trazada con precisión y con acertada ironía.
Las tres palabras obligatorias están integradas con naturalidad, especialmente la chimenea, que aparece como “decorativa”, detalle que dice mucho en pocas palabras; algo que simula calor sin darlo. El final con la leyenda de los créditos televisivos lo encuentro el hallazgo más original del texto.
Y una pregunta, porque me quedé con la duda: ¿hay en ese barco navegando hacia un destino incierto, con esa separación tan contundente entre clases, un guiño al Titanic? La niebla y el viento del norte me lo sugirieron, pero no me animaría a afirmarlo.
Muy buen relato.
Un gusto leerte.

IGNACIO

21/05/2026 a las 16:02

Gracias por los comentarios a los dos. En contestación a Mónica, el Titanic, en primera instancia, no tiene nada que ver con el relato. Tenía en la cabeza dos cosas. Primero, una serie que veía mi hija de adolescente mientras yo le acompañaba sin prestar mucha atención. Segundo, una aventura reciente que ha ocurrido por aquí con un barco que ha puesto nervioso a todo el mundo. La forma en que se ha complicado una actuación de salud pública ha sido completamente distópica. Así nos va.
Otra cosa es que en el imaginario colectivo el hundimiento del Titanic es una imagen con enorme fuerza y está presente de una manera u otra en este tipo de historias.

Monica Bezom

21/05/2026 a las 18:21

Hola, Ignacio.
Bueno, gracias por la aclaración; fue un lapsus que voló por mi cabeza al leer lo del viento del norte.
Con relación al barco del hantavirus, fue lo primero que relacioné, pero al leer que todos estaban sin encierro en los camarotes, lo desestimé.
Aunque tu relato plantea una gran jaula consentida y, por tanto, mucho más abarcativo -obvio- que esos posibles guiños.

Osvaldo Mario Vela

22/05/2026 a las 03:27

Hola, Ignacio Zrgz, saludos desde el noreste de México. Vaya tranma

Osvaldo Mario Vela

22/05/2026 a las 03:59

Hola, Ignacio Zrgz, saludos desde el noreste de México. Vaya trama exacto de un barco perdido en el triángulon de las bermudas.
La actuación de los pasajeros y tripulación, es saberse condenados a desspsrecer de este mundo.

En la historia de un evento así, me recordó a los vaqueros del rancho. Ellos salieron del rancho ante una mañana con mo la describes.

Traerían al rancho un hato de ganado que no pudieron encontrar el día anterior, en cuestión de un par de horas. Sólo que ellos regresar ron hasta las cinco de la tarde.
Cansados y asustados, dijeron haberse perdido en un terreno bien conocido.
Al día siguiente volvieron a salir, sólo para descubrir que habían caído en un cabalgar en círculo. Las huellas habían pasado por los mismos lugares diez veces.

.. No se si eso pase b bajo el efecto de una niebla cerrada. Solo quería contartelo por si decides escribir algún panfleto. Te felicito y un abrazo.

Verso suelto

22/05/2026 a las 10:39

Hola Ignacio. Muy interesante tu propuesta. Me parece una alegoría de la sociedad actual en la que grupos sociales muy diferentes conviven pero solo aparentemente:”Existen unas profundidades: la sala de máquinas, las cocinas, la bodega, donde habitan seres que rara vez suben a cubierta. Has sabido dar a tu texto un tono de extrañeza que lo impregna todo, en parte por la propia historia y en parte por el lenguaje que utilizas.
Muy buen trabajo, te felicito.

trinity

22/05/2026 a las 15:29

Hola Ignacio, has conseguido introducir las palabras obligatorias muy bien. Hay veces que al intentar encajarlas se nota demasiado, pero no es tu caso.
La historia de tu relato describe una atmósfera agobiante, y suceden tantas cosas a la vez que sientes ese agobio. La verdad no me gustaría estar en ese barco, da igual el lugar que te encuentres, se siente como si faltará el aire, como si esa niebla densa que describes te lo absorbiera y te fuera quitando la energía.
Yo sí que había pensado en el hantavirus conforme iba leyendo, imaginaba esa misma situación con las personas que navegaban en ese barco. La verdad que muchas veces la realidad supera la ficción y la vida real en algunas ocasiones es una distopía pura y dura.
Un placer leerte , enhorabuena 👏🏼

Cristina Otadui

23/05/2026 a las 10:07

Hola,

me gusta la historia que cuentas, me gusta la atmósfera que creas: esa sensación de aislamiento, de encierro: conviertes el barco en un mundo autónomo.
La historia se recrea con orden, con un punto cinematográfico: se enseña plano a plano como guiada por la cámara.
El contraste entre tripulación y pasajeros: abajo el trabajo, arriba el ocio proporcionan al lector no solo misterio, también análisis social
Y algo que considero importantísimo: es una lectura sencilla (que no simple) que logra algo realmente difícil: mantener el interés sin depender de la acción porque el verdadero quiz de la cuestión no es realmente lo que ocurre sino la clase de realidad que todos ellos viven.
¡¡Felicidades!!

Gracias por escribir y compartir,
¡nos leemos!

Verónica

25/05/2026 a las 12:24

Hola Ignacio,
Muy buen relato el tuyo. Me gustó cómo vas introduciéndonos de a poco en el universo del barco, la descripción del choque de clases conviviendo en tan poco espacio y finalmente lográs generar una atmósfera de desasosiego aunque concretamente no sucede nada.
El texto es rico en vocabulario y las palabras del desafío pasan tan bien que tuve que buscarlas especialmente.
Gracias por compartir y por tus comentarios. Hasta pronto.

PROYMAN1

26/05/2026 a las 16:34

Saludos Ignacio soy PROYMAN1 tu vecino del 47 y he leído tu relato que me ha gustado y a continuación paso a comentar el tuyo
El texto construye una atmósfera densa y misteriosa, donde la niebla y el aislamiento refuerzan la sensación de deriva y desconcierto del barco. El contraste entre pasajeros acomodados y tripulación exhausta crea un ambiente social muy claro. Los sucesos extraños —el polizón, el náufrago, la enfermedad, el sabotaje— aportan tensión sin resolverse, generando un suspense que nunca estalla. El tercer oficial actúa como un observador atrapado en una rutina inquietante, incapaz de escapar de una historia que se repite sin avanzar, El resultado es un relato limpio, cinematográfico y lleno de inquietud, donde lo cotidiano y lo extraño conviven con naturalidad.
Te doy las gracias por haber leído mi relato y que haya gustado tomo nota de tus observaciones.
Seguro que nos seguiremos leyendo.

Codrum

03/06/2026 a las 10:20

Hola Ignacio:

Me sumo a los comentarios que me precede.
Tienes un texto con atmósfera propia y con una fluidez y un “tempo” que engancha.
Tras leerlo únicamente quedan más dudas sobre lo que ha pasado y va a pasar.
Dan ganas de que continúe el relato y esto sea un modo de contraportada.

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