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Corporación Delfos - por DairoR.
La sangre fluye mezclada con el chorro de agua del lavadero, mientras sus lágrimas también caen en el vórtice rojizo del desagüe.
Pardo se restriega los nudillos de la mano, después de haber lanzado un fuerte golpe contra la pared, desahogando el dolor de un destino ya definido, sin ninguna posibilidad de la existencia de una decisión que pueda cambiarlo.
Regresa a la habitación y contempla una vez más a su bebé recién nacida. Se dice a sí mismo que no puede aceptar ese destino cruel que le impusieron a una pobre niña que apenas acaba de inhalar los primeros sorbos de vida. Acababan de llegar de la sede central de la Corporación Delfos, en donde una de las agentes le había entregado a su hija junto con la desgarradora notificación, el Departamento de Control le había otorgado tan solo 3 años de vida. La excusa era la misma de siempre, los estudios de caracterización genética lo determinaron. A Pardo el mundo se le derrumbó por completo y mientras en su rostro se dibujaba un gesto de desazón, todos en la sala fría del Departamento, entre gritos de júbilo y aplausos, despedían a la niña: –feliz vida ideal–
La Ley de Adjudicación del Tiempo de Vida Ideal, fue la solución que encontró el gobierno hace 90 años a la grave crisis que había a causa del colapsamiento del sistema de salud, las enfermedades resistentes, la sobrepoblación, la falta de recursos, el hambre y las constantes guerras civiles. Controlar el tiempo de vida ideal de cada individuo ha solucionado todos estos problemas y ha construido una sociedad más sana, pero la inequidad social y la división de clases se ha acrecentado. Ahora Pardo, leal trabajador de la Corporación Delfos, sufre en carne propia los efectos del Sistema.
Ya avanzada la noche Pardo no logra conciliar el sueño, se queda viendo a su pequeña, mientras piensa en cuántos niños de clase alta han sido atendidos en la Corporación y el mismo Sistema les ha otorgado hasta 200 años de vida. Pardo, aunque con algunas dudas, siempre ha estado convencido que todas las adjudicaciones de años se otorgan con base en la ciencia y la biogenética. Pero en este instante piensa que la tecnología que cura todas las enfermedades, que extiende la vida y la termina en el “momento ideal” no es capaz de erradicar la putrefacta enfermedad de la corrupción del Sistema, que, como en años antigüos, favorece a unos cuantos en detrimento de la mayoría de la sociedad.
Pardo ha trabajado en el área de mantenimiento tecnológico de la Corporación Delfos, ayudando a dar soporte al desarrollo de los nanochips que se encargan del control del tiempo de vida una vez que han sido programados e insertados en el cerebro del recién nacido. Con su trabajo no solo ayudó a forjar el sistema sino, también, a la evolución del mismo. Ahora, abre los ojos, en un salto al vacío sale de la ceguera en la que se encontraba. Pardo se siente traicionado por la misma corporación que él ayudó a crecer, pero que siempre lo ha tenido como un peón que se adelanta en el tablero para ser sacrificado más tarde.
Pasa con ternura sus dedos sobre las suaves mejillas de la bebé que duerme profundamente, aún sin saber que su destino ya se ha decidido. Hasta hace unas horas Pardo estaba convencido de que el Sistema había sido lo mejor para la sociedad, a él mismo, en su nacimiento, le habían otorgado 167 años de vida. Se ha dado cuenta que el “orden y justicia social” que impone el Sistema solo favorece a quienes tienen el control de él, Pardo creía que él hacía parte del Control. Se ha dado cuenta que el peón ha sido sacrificado.
El dolor que siente le oprime el pecho, la rabia está a punto de hacerle estallar la cabeza y el amargo sabor de la traición lo envuelve creando una amalgama perfecta de venganza. Al pie de la chimenea su ira arde por dentro así como la leña arde en el fuego.
Antes del amanecer, Pardo ya decidió su próximo movimiento, no permitirá que su pequeña esté destinada solo a 3 años de vida, no permitirá que la Corporación Delfos siga existiendo, no permitirá que unos cuantos sigan definiendo cuánto vale la vida de todos.
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