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El Baile de los Fantasmas - por El JairoR.+18

El tráfico en esa zona estaba prácticamente detenido debido a las jornadas de limpieza y decoración desplegadas por toda la ciudad. Habían escatimado en gastos; todo tenía que ser perfecto, pues dentro de solamente unos días la ciudad se llenaría de turistas, visitantes de todas partes del mundo, así como de personalidades importantes; una de las cuales era este viejo y querido comediante, quien después de años en el exilio regresaba triunfante a la patria que lo vio nacer. Sería el invitado de honor, quien pronunciaría el discurso inaugural durante la ceremonia de "El Baile de los Fantasmas" dando inicio a los que serían siete días de festejo consecutivos por "La Semana del Triunfo".
Desde el asiento trasero del automóvil de trasporte oficial que fue enviado a recogerlo desde el aeropuerto con destino a su primer conferencia de prensa, miraba la ciudad por la ventana, y pensaba lo mucho que todo habia cambiado. De pronto su vista se detuvo en una frase escrita en la fachada de un antiguo edificio de gobierno:

"Hay que salir a que nos maten a todos.
Vivir así no vale la pena".

Intrigado por estas palabras, cuestionó al conductor del vehículo.
– Disculpe.
– …
– ¿Qué significan aquellas palabras? ¿A qué se deben?
El conductor giró la cabeza para mirar por la ventana.
– Es uno de los lemas que se ha popularizado durante las últimas protestas.
– ¿Protestas?
– Usted sabe. Crisis, corrupción, crimen, abusos, violencia, muertos, desaparacidos… La misma mierda de siempre. Este país se cae a pedazos…

El comediante lo miró incrédulo.

El coche logró avanzar unas cuantas calles antes de volver a detenerse cerca de la vieja zona industrial de la ciudad, donde se leía en la fachada de una antigua fábrica:

"Hay que quemarlo todo y comenzar de nuevo".

– Me cuesta creer lo que me dice, ¿sabe? – increpó el comediante -. Es decir, recuerda usted como eran las cosas antes, ¿cierto? En aquel entonces estaba prohibido hablar sobre ciertos temas. Un par de comentarios y chistes fueron suficientes para que le pusieran precio a mi cabeza, para que tuviera que escapar del país. Y muchos otros no fueron tan afortunados. Fueron encerrados, desaparecidos, torturados hasta la muerte. Entiendo que las cosas no son perfectas, en ninguna parte lo son. Créame. Mas por lo que he escuchado y he visto a mi llegada, las cosas parecen haber mejorado bastante. Mire la gente, estan adornando las calles, las casas, se les ven contentos. No puede estar todo tan mal.

El conductor tragó saliva y dio un largo suspiro antes de contestar.
– Permítame contarle algunas cosas, señor: En aquel entonces, cuando la situación se volvió realmente insostenible, tal como usted menciona, pocos fueron por afortunados que tuvieron la oportunidad de marcharse. La mayoria tuvimos que quedarnos a padecer, mirando cómo todo ardía. Fue entonces que llegaron ellos. Nos llenarnos la cabeza de héroes, mártires y de un pasado glorioso. Nos convencieron de que nuestro dolor y nuestra rabia eran tambien las suyas, que su lucha era la nuestra. Y nos dieron esperanza prometiéndonos un futuro.
Luego nos señalaron al enemigo, nos hicieron verlos como objetos, cosas que podían servirnos o no, poco menos que un deshecho de carne, pero al mismo tiempo nos enseñaron a temerles, a odiarlos, pues eran un amenaza, a pesar de todo. Porque eran diferentes, porque pensaban y creían cosas diferentes. Para entonces nuestra ceguera ya era absoluta, no hubo marcha atrás.
Ese fue el inicio de los asedios, cuando rodaron cabezas y la sangre brotó por todas partes. Les arrebatamos sus casas, las saqueamos, las quemamos; matamos a los hombres y nos divertimos con las mujeres y los niños. Muchos fueron descuartizados y sus órganos ofertados a quienes pudieran interesarles. Y de las viejas chimeneas de esas fábricas brotó un humo espeso que impregnó el aire del olor de la carne quemada.
Nos utilizaron – continuó diciendo con lágrimas en los ojos -. Se aprovecharon de nuestra ira y nos hicieron deshacernos de quien les estorbaba.
¿Entiende ahora de qué trata "el baile de los fantasmas"? ¡Es una farsa, una puta burla! Hacia todas aquellas personas inocentes que fueron masacradas para que estos hijos de puta pudieran hacerse con el poder.

Nadie dijo nada más. Y cuando llegaron al destino, el comediante bajó del auto y fue recibido por una enorme comitiva, que le daba la bienvenida con un gran aplauso.

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