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Apuntes, tutoriales, ejercicios, reflexiones y recursos sobre escritura o el arte de contar historias

Ejercicio de escritura: mensaje en la botella

Como esta semana en la sección de palabrería hablábamos de la palabra “náufrago” he querido aprovecharlo para hacer un ejercicio más o menos relacionado con el tema. Se trata de un disparador creativo titulado “el mensaje en la botella”. Al final del post encontrarás la ficha descargable del ejercicio.

El ejercicio es sencillo: sólo tienes que imaginar que un personaje acaba de perder a un ser querido en un naufragio y decide enviarle un mensaje dentro de una botella para luego arrojarlo al mar y esperar que le llegue. Ahora, escribe ese mensaje como si tú fueses el personaje.

Un consejo para hacer este ejercicio: no te lances a lo loco a la escritura. Antes puedes responder a una serie de preguntas como: ¿Qué relación une a nuestro personaje con el náufrago? ¿Cuándo fue la última vez que se vieron?¿El personaje sabe lo que ocurrió en el naufragio? Y otras cuestiones que se te ocurran.

También puede ser útil plantearse una pequeña lista de aspectos de los que quieras hablar (o quieras que el personaje hable) en el mensaje antes de redactarlo. Esta lista te servirá como hoja de ruta y, además, al hacerla previamente puedes darle un orden a los temas de los que vayas a hablar y te ayudará a conseguir una estructura más sólida.

Recuerda: acabas de perder a alguien en un naufragio. Le escribes un mensaje en una botella.

Si quieres compartir el relatos que escribas a partir de este ejercicio, hemos abierto un grupo en Goodreads donde, entre otras cosas, hay un espacio para ello. Así podremos leerlos y comentarlos entre todos: ejercicios de escritura en el grupo de Literautas en Goodreads.

Descargas:

Descarga el ejercicio | Ficha ejercicio 005

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10 comentarios

  1. Querido Joan.

    Estoy muy preocupada desde que me enteré que te habías perdido en el naugrafio. Te mando ésta nota desesperada, necesito saber que estás bien. Que sigues con vida.
    Tal vez es absurdo que haga ésto, pero tengo la esperanza de que te encuentres bien, y de que te llegue ésta nota. Ya reportamos tu pérdida y la de tus compañeros a las autoridades correspondientes y los están buscando. Por su parte, hagan todo lo posible por volver, para darnos señales y sea más fácil su localización. Querido Joan. Te necesito. Lucha por tu vida. No pierdas la esperanza.Nuestro pequeño Lucas necesita de su padre. Y yo te necesito a ti. Te dije que no quería que fueras. Yo lo presentía… Cuídate. Estaré rezando por ti y tus compañeros.

    Tuya Elizabeth.

    Escrito el 14 octubre 2012 a las 07:41
    • 2. Literautas dice:

      Hola, ¡gracias por compartir tu texto!

      Si lo prefieres, también puedes enviármelo por correo a través de la ficha del ejercicio, y así puedo publicarlo con el resto de textos que me envían, de manera que otros lectores del blog podrán darte su opinión. 🙂

      Un saludo

      Escrito el 16 octubre 2012 a las 11:27
  2. 3. carolina dice:

    Querido Sebastian:
    Te mando esta carta con la fe de que la recibas y la leas. Acabo de enterarme de que no estas en los sobrevivientes. Y no he sabido que hacer. Mi amor te extraño mucho, quiero que vuelvas. Que estes bien, conmigo. Te estan buscando y te van a localizar. Ten fe. Cuidate mucho. Estare rezando por ti hasta que vuelvas.

    Tu amor.
    Carolina

    Escrito el 5 abril 2013 a las 00:30
  3. 4. Daniela Gamba dice:

    Querido mio:

    espero que estés bien, cada noche al mirar las estrellas pienso en ti imagino que estas trabajando duro para poder mantenerme ya que, dijiste que lo que ganas aquí no era suficiente y querías una vida mejor para mi y nuestros futuros hijos.

    Cuando decidiste emprender ese viaje en barco hasta el otro lado del mar , te apoye pero ahora pasados ya tres meses me preocupa tu suerte; pues se muy bien que el mar es traicionero y aunque tu seas un navegante experimentado no dejo de hacerlo

    Quedo a la espera de noticias tuyas

    Dios te guarde

    Tuya Siempre

    Virginia

    Escrito el 21 noviembre 2013 a las 22:06
  4. 5. MauroC dice:

    Hola! Primero que nada quiero agradadecer a quienes hacen este blog, y felicitarlos ya que es un trabajo maravilloso, y nos sirve de mucho para que, aquellos como yo que somos pésimos escribiendo pero que tenemos el ideal de logarlo, practiquemos y comencemos a trazar palabras en un papel que de lo contrario seguirá en blanco. Es verdaderamente un gran blog, y estoy deseoso de probar algunos de estos ejercicios, empezando por este… por ahora, simplemente ese agredecimiento. Espero pronto poder subir algun texto, ya que me emocionan mucho las posibilidades que dan estos temas.

    Escrito el 24 febrero 2014 a las 03:52
  5. 6. Rosa Murcia dice:

    Me parecen estupendos estos ejercicios. Si no hay inconveniente, me gustaría utilizarlos con mis alumnos y alumnas.

    Escrito el 28 marzo 2014 a las 13:30
  6. 7. lucia dice:

    una hoja en blanco, una lapicera negra, lluvia corriendo por la ventana y un viento estrepitoso sonando afuera. cuidadosamente comence a escribir
    “siempre fuiste una persona de mar, el pez al que ate mi cola, casi tan libre como yo misma tus alas se agitaban torpemente en un inutil intento de volar. capaz que ese dia en ese barco lograste remontar vuelo, finalmente te pudiste liberar. si fue asi, mi corazon se llena de orgullo y mis ojos de lagrimas, un gesto completamente egoista lo se. no se si abriste las alas o agitaste la cola pero entiendo por que lo hiciste en el mar, ningun otro lugar tendria mas sentido que el agua, simbolo de cambio, de movimiento, de vida misma (que ironico que pueda causar muertes ¿no te parece?). en fin, se que no tiene sentido, una carta en una botella, sin destinatario, sin rumbo, solo la corriente que la abraza y se la lleva, es simplemente un gesto para mi misma, ¿para quien si no?
    fuiste mi amigo, alma hermana, conociste a anemona, a leia y a diana, todas mis verciones precentes, estuviste ahi cuando me empece a buscar y tambien estuviste presente cuando me empece a encontrar. tus ojos verder brillaban de orgullo, te contagie la sed de mas y me alegra mucho haberlo hecho, se nos escaparon algunos besos y te debo muchos mas, los tengo guardados en el dichoso cajon. los tengo para tus otras verciones, para cuando nos volvamos a encontrar, tal vez en esa ocacion si seamos el uno para el otro y podamos compartir algo mas que una amistad, algo mas que un intento de no amar, porque al fin y al cabo nosotros regamos aquel arbol con amor. esta carta, escrita en papel, en tinta negra, adentro de una botella que nunca vas a abrir, que nosotros vaciamos juntos aquella noche que nos emborrachamos, es un simple intento de olvidarte de nuevo, de dejar de pensar en vos, de olvidarme de esos besos que dejaban marcas en mi cuello y liberarme de todo el karma de nuestra relacion. soy alborotada, libre, distraida, ansiosa, callada, inutil, muchas veces tonta, pero ahora y siempre te amo.”
    cerre la botella y la tire al mar que se la trago sin demora, no podia imaginar una mejor forma de despedirte, perdoname por darte tanto, por quedarme sin nada, por haberme ido sin avisar. aunque se que no va a pasar, siempre voy a esperar ir a la playa y verte saltando entre las olas, con esa esperanza me conformo.

    Escrito el 24 julio 2014 a las 16:52
  7. 8. Emma Cofer dice:

    UN MENSAJE EN LA BOTELLA
    Hoy se cumple un mes desde que vi a mi amado por última vez. Agitaba feliz su pañuelo desde la cubierta del pintoresco barco. El barco que sin saberlo entonces, le alejaba de mi vida para siempre. Un mes esperado su regreso, mirando ansiosa al horizonte esperando verle llegar. Preguntando por él a los marineros y viajeros, que llegan al desgastado muelle en otros navíos con mejor suerte.
    Nadie pudo presagiar, que aquella hermosa y viajera nave jamás volvería a tocar puerto alguno. Una noche las bravas aguas del océano, confabuladas y cansadas de verlo navegar, se alzaron en gigantescas olas embravecidas y como grandes redes ciñeron su casco, arrastrándolo irremediablemente hacia las profundidades marinas. Y desde entonces, aquel barco y todo su contenido atrapado en él, duermen a la espera de ser encontrados y rescatados.
    Necesito encontrar a mi amado, pero nadie me da noticias de él. He escrito cientos de cartas, pero nadie sabe de su paradero. Hoy envío un mensaje en esta botella que lanzaré a este océano que me rodea, el mismo que hace un mes lo alejó de mí. Si, ya sé que es materialmente imposible que en vuestra inmensidad, esta pequeña botella llegue a su poder. Pero no va dirigida a mi amor, sino a vosotros, numerosos habitantes de las saladas aguas del mar que cruzáis mares y océanos. Os pido que corráis la voz de que él anda perdido en vuestras aguas. Que difundáis mi mensaje, que os hagáis eco de él y que llegue a todos los rincones, de mar a océano, de océano a mar, de punta a punta, de costa a costa. Que los delfines lo canten, que las ballenas lo pregonen en sus peregrinajes.
    ¿Cómo lo reconoceremos? Os preguntaréis. Él es alto, de complexión fuerte, cabello negro como la pez, como una noche sin luna en el infinito océano. En sus mejillas, se forman grandes hoyuelos cuando sonríe. Su risa es fácil y franca y su mirada, la de un niño. Responde al nombre de Mario, pero si queréis que él sepa que le buscáis a él, en vuestra llamada gritad: ¡Mario El Marino!, pues así es conocido por sus muchos amigos. Su amor por el mar le ha llevado a realizar cientos de viajes, surcando vuestras agitadas y embravecidas aguas.
    Seguro que lo conocéis, es aquel que saludaba desde cubierta, cuando los delfines acudían a darle la bienvenida, y le obsequiaban con su grácil coreografía. Es aquel que amaba al mar más que a su propia vida. Es aquel que cantaba canciones de marineros en la cubierta, mientras su barco navegaba surcando vuestras aguas. ¡Si, si… Seguro que lo conocéis! ¡Seguro que habéis oído hablar de él!
    En su pecho tatuados tres nombres lleva: María, Andrés y Nora. Decidle si lo veis que le esperamos, que le echamos de menos y que cada día, acudo al puerto donde le vi llegar por primera vez y de donde lo vi partir por última vez. Vuelvo día tras día, porque no pierdo la esperanza que quien lo tenga retenido, al fin le deje libre.
    Si es que Poseidón, envidioso de su belleza le retiene en las mazmorras de un castillo de coral. Os ruego que intercedáis por mí ante el Dios del mar. Decidle que le deje marchar, que le libere de sus cadenas y yo prometo que sabré retenerle en tierra, para que nunca más compita con su hermosura.
    Si es el hechizo de las sirenas lo que le aleja de mis brazos, imploro su libertad; a cambio les ofrezco ofrendas de olorosas flores, con las que adornar sus hermosos cabellos. Decidles que se las ofreceré cada día, durante el resto de mi vida. Hacedles saber de mi amor, de que muero de dolor ante su ausencia, quizás así consigáis ablandar sus corazones.
    Cuando consigáis su libertad, por si se encuentra perdido, conducidle hacia este puerto. Decidle que no se demore en regresar. Que esperamos impacientes su regreso, que sin él no sabemos estar. Porque nos falta su presencia, su alegría, sus consejos, sus caricias, sus besos, sus abrazos. Decidle que le esperamos en tierra, y que en mis brazos encontrará el calor perdido.

    Escrito el 18 agosto 2014 a las 08:43
  8. 9. paula dice:

    Querido hermano:
    Acabo de enterarme del naufragio de tu barco, y por eso he decidido mandarte este mensaje, por que tengo la esperanza de que te llegue y lo leas. Quiero que sepas que pese a esto, volveremos a vernos muy pronto, y volveremos a tener esas cenas familiares que tanto le gustan a mamá.
    Tienes que luchar por volver a casa, por que si quieres algo en la vida tienes que luchar por conseguirlo. Eso es lo que siempre nos hemos dicho el uno al otro, y lo que nos han dicho todas las personas que hemos conocido a lo largo de nuestras vidas. Espero verte pronto. Y recuerda, yo siempre te esperaré.
    Te quiere tu hermana.

    Escrito el 18 enero 2015 a las 23:05
  9. 10. Juan Andréś dice:

    Te escribo esta carta con la fe en que las mareas la hagan llegar hasta ti, allá donde estés. Ya se han cumplido dos semanas desde el día que partiste. Todos intentamos disuadirte para que no lo hicieras, pero tu espíritu insaciable de aventura no dejó que vieras a los peligros que te enfrentabas. Recuerdo como ultimabas los preparativos mientras, entusiasmado, me explicabas cual iba a ser tu ruta a seguir. Siempre soñaste con ello, con navegar en soledad. Me decías que estando solo en medio de océano podías darte cuenta de la fuerza de la naturaleza, y de lo insignificantes que podíamos llegar a ser. “Es toda una lección de humildad”, me dijiste una vez. Así que yo, viéndote tan convencido, me resignaba únicamente a dirigirte una media sonrisa, sin más. Ahora ya no estás, mejor dicho, nadie sabe donde estás. Tu embarcación desapareció sin dejar rastro hace cuatro días. Suponemos que el día de la tormenta. Y después de una intensa búsqueda, la única noticia que hemos recibido es que no hay ni rastro de ti. Aquí todos tenemos la esperanza de que aún estés con vida, de que aunque realmente naufragases, hayas encontrado un pedazo de tierra donde poder subsistir hasta que demos contigo. Si no tuviese tal esperanza no estaría escribiendo esta carta.

    Siempre fuimos fieles amantes del mar. Nos fascinaba sentarnos en los espigones y observar las olas hacerse mil pedazos al romper contra las rocas, la variedad de colores que era capaz de adoptar la superficie marina solo por el reflejo del cielo, turquesas, anaranjados, plateados, grises. Recuerdo nuestras primeras tablas, enormes y pesadas como el plomo, pero que fueron testigo de aquellas primeras olas que pudimos surfear ¿te acuerdas?, siempre fuiste un punto por delante de mí, siendo capaz de ponerte en pie en una de aquellas tablas antes que yo. Vaya, miró atrás y casi puedo vernos, dos chiquillos corriendo desde la orilla mar adentro, henchidos de emoción. La vida aún no había tenido tiempo de hacer mella en nuestra alma. Y que me dices de las noches durmiendo al raso, sobre la arena. Todos juntos, mientras tu o Roberto tocabais la guitarra y hacíamos corro ante una hoguera ¡qué tiempos locos aquellos! Embriagados por el alcohol, las chicas y la salitre del mar ¿recuerdas a María? Estaba perdidamente enamorado de ella y no había sido capaz de acercarme a menos de dos metros de ella. Si no llega a ser por ti y tu audacia, nunca hubiese acabado a solas con ella, sentados a la orilla del mar bajo las estrellas. Gracias, una vez mas.

    Todos aquellos momentos fueron grandes momentos. Por los que uno echa la vista atrás y casi puede pensar que vale la pena vivir. Hasta que un día, sin previo aviso, te das cuenta desde la butaca de tu sofá que algo a cambiado. Aquella sensación de libertad se ha evaporado como se evaporaba el agua de nuestros cuerpos mojados. Aquellos recuerdos, que aparecen en forma de imágenes en la mente, son solo espejismos en el desierto del presente. Como si de un oasis se tratase, dudas de si fue real o no.

    Los dos lo sabíamos, pero no nos atrevíamos a hablarlo abiertamente. Podía percibir en tus ojos la decepción del que espera algo mas, y llega como una maldita revelación, el día en que se da cuenta de que esto es todo. Aquellos niños, afortunadamente ignorantes, que conquistaban hasta el aire de las noches de verano, se perdieron para siempre.

    Así que tú, siempre valiente y decidido, decidiste abandonar el barco para embarcarte en otro, aunque este tuviese un destino oscuro, el que tú querías.

    Desde aquí, en la orilla del mar, o mas bien desde aquel que fue nuestro mar, quiero enviarte esta carta dentro de una botella. Si algún día llega hasta ti, estés dónde estés, contendrá además de mis palabras, todo aquello que vivimos juntos escondido entre sus líneas.

    Nunca te olvidaré, amigo.

    PD: Nacimos, crecimos y moriremos aquí, siendo hijos del mar.

    Escrito el 3 agosto 2017 a las 20:52

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