Literautas - Tu escuela de escritura

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Donde los pajarillos no vuelan - por Diana TR.

No hubo cuenta regresiva. Ella esperaba una, aunque sabía que nunca la había. El acelerón inicial presionó su espalda sudorosa contra el asiento con una fuerza de 1.3G. Aunque podía soportar mucho más, sintió su garganta cerrarse cuando las luces se apagaron y la seguridad de la tierra desapareció.

Somewhere over the rainbow, way up high…

La melodía lenta y soñadora resonó dentro de su cabeza, cada nota vibró en su asiento como una montaña rusa de ondas senoidales. La canción, como un susurro contenido, un suspiro melancólico, le puso los pelos de punta.
Siempre la escuchaba al despegar, y la repetía cuando las estrellas, como faros risueños, y las nubes de algodón la abrazaban. Pero esta vez no sirvió para calmar su inexplicable terror. Ni siquiera la mano de su madre, fría y acogedora, ni las caricias bajo la nuca parecían reconfortantes.
Tal vez había algo roto en ella. A juzgar por la mirada triste de cada pasajero, probablemente era eso.

…There's a land that I heard of once in a lullaby…

Su madre se levantó sin decir palabra, sin siquiera mirarla. “Seguro va al baño”, pensó mientras la veía apartarse hacia la parte frontal del avión. Con su gracia, cada paso parecía flotar, su saco largo ondeaba como una medusa negra en el fondo del mar. Luego desapareció tras la cabina.
No quería sentirse sola, así que miró por la ventana. Las ciudades iluminadas andaban como bichos entre las planicies oscurecidas por la noche. Desde la distancia, parecían insignificantes pequeñeces, y pensar que, si estás lo suficientemente lejos, el planeta entero podía verse como una insignificante pequeñez.
Una sombra se posó sobre ella. No tenía nada que temer, salvo su incesante instinto de que algo saldría mal. Sin pensarlo, sacó una cajetilla de cigarrillos y se fumó uno. Le pareció extraño que ningún pasajero reclamara por el impregnante olor a tabaco.

…Somewhere over the rainbow, skies are blue…

Acabado su tercer pitillo, alzó la vista. Una nata blancuzca ocultaba los compartimentos para equipaje sobre sus cabezas. La luz azul de las lámparas LED apenas lograban penetrar la gruesa capa, creando una iluminación lúgubre e intermitente.
Se levantó de su lugar, solo para descubrir que cada… gris asiento estaba… estaba… ¿vacío? Vacío estaba.
Una silueta se trazó en la lejanía. Una azafata alta y con el recogido en pelo una trenza… Con el pelo recogido en una trenza. No podía nombrar el color de su cabello, tampoco el de su piel o uniforme, ni siquiera cuando caminó hacia ella, y se encontraron separadas por un par de metros.
—Cosmonauta Eris —llamó la azafata, su voz una extraña mezcla de autoridad, comprensión y lástima.
¿Cosmonauta?

…And the dreams that you dare to dream…

Y de repente, supo que tenía que salir de ahí.
Corrió hacia la puerta de emergencia, dispuesta a abrirla y a saltar. No le importaba no tener paracaídas o chaleco salvavidas. Pero la otra mujer se lanzó sobre ella y le bloqueó el paso.
—Tranquila, estás a salvo. Solo recuéstate, no querrás lastimarte.
¡La ironía!
En el carrito, entre los paquetitos de manís y uvas pasas, había un… ¿tijeras? ¿cuchillo? ¿palanca?… Filo. Filoso. Dolor. Lastimar.
Se llevó la punta al cuello.
—Puedo… si quiero lo puedo. Si no sueltas a madre mía. Si dices no por qué tienen me en avión, querré hacerlo –gritó, girando hacia la azafata.
Ella empezó a hablar en voz baja y calmada, como alguien que trata con una fiera encabritada. Algunos atisbos de desesperación escapaban de vez en cuando, pese a que intentaba ocultarlos, y esa duda fue la gota que derramó el vaso.
El metal penetró la piel; la sangre, caliente y pegajosa, fue derramada.
—¡Necesito cinco de Haldol y dos de Ativan directo en VI! ¡Y traigan las sujeciones! —gritó la azafata.
El mundo se volvió una mancha de colores borrosos, ruidos confusos y olor a desinfectante.

…Really do come true…

Sobre su cabeza, flotaron esferas brillantes. Planetas, estrellas, pequeñeces de otros mundos. En torno a ellos, orbitaban sensaciones, recuerdos.
Encontró los sueños, educación, amor, sobrenombres, triunfos, rechazos, funerales, entrenamientos, golpes, risas, alcohol, llantos, fiestas, hombres, éxitos, excesos, violencia, superación, olvido; y luego, el horizonte brillante y la esfera azul que le aguardaban.
La desesperación. Una mente rota. Una vida en deterioro. Un túnel sin salida.
Un sueño que nunca se cumpliría.

…If happy little blue birds fly beyond the rainbow
Why, oh, why can't I?

—La hemos estabilizado —dijo una voz lejana sin cuerpo ni nombre.

Letra_Canción:"Over_the_Rainbow".Por_E.Y.Harburg.1939

Comentarios (6):

Naír

21/04/2026 a las 12:41

Hola Diana! Te comento tu relato.
Según lo iba leyendo me iba metiendo en la mente de la protagonista, hasta incluso sentir y sufrir lo que estaba sintiendo y sufriendo ella. Es como si yo fuese la que me estuviese ocurriendo eso, así que estás creando una fusión entre el protagonista y el lector muy profunda y real, lo cual me parece interesantísimo. El punto álgido es cuando leí todas esas palabras sueltas y difusas, las cuales me hacían sentir ansiosa y rara, que es precisamente cómo se siente ella; por eso que consigues hacer sentir a la persona que lo lee un sentimiento intenso y profundo. Esas historias me encantan, no dejas indiferente al lector. Genial.
Lo único que me creó dudas fue el nombre de los medicamentos. Yo, personalmente, no los conocía, tuve que buscar su nombre en google y así confirmar que realmente era ansiedad. Quizá si hubiesen sido más genéricos les resultaría más sencillo a los lectores.
Es un gran relato. Me gustó mucho, la verdad.
Un saludo! Nos seguimos leyendo!

Diana T

22/04/2026 a las 02:11

Hola, Naír.
Gracias por tu comentario. Me alegra que haya sido capaz de hacer que el lector entre en los zapatos del protagonista.
Respecto a los medicamentos, la verdad no conocía mucho de ellos, por lo que le me puse a investigar en un blog médico posibles medicamentos, por lo que si pueden sonar un tanto técnicos.
Y respecto a la ansiedad, la verdadera intención era que la protagonista hubiese desarrollado un cuadro de demencia que iba empeorando con el tiempo, y que finalmente, acabó con sus sueños (y lo hago sobre eso porque recientemente vivo una situación familiar al respecto), y que todo sea una especie de aluscinación que ella siente real, y que realmente está en un hospital.
Sin embargo, no lo hago más específico en el relato, porque me gustó la idea de dejarlo abierto, a que el lector lo interprete como más se ajuste a su realidad, y que así, pueda sentir mayor empatía para cada uno. Gracias por contarme tu interpretación del conflicto 🙂

Alberto Cabrera

23/04/2026 a las 11:29

Me ha encantado este relato, en especial porque no das las cosas mascadas, sino que dejas al lector que especule durante la lectura sobre qué puede estar pasando antes de llegar a la revelación final: ¿está realmente viajando a través del espacio?¿estamos presenciando un descenso a la locura?¿es todo un sueño?
Esto además ayuda a que nos pongamos en la piel de la protagonista, compartiendo su confusión y ansiedad.
Muy buen trabajo.

Verso suelto

23/04/2026 a las 11:49

Hola Diana T. Soy tu vecino de arriba y me toca comentarte. Lo que yo he entendido del relato es que a la protagonista la están operando y, en esas instantes en que la anestesia empieza a hacer efecto tiene alucinaciones o sueños. Lo que no entiendo es porque al principio muestras las cosas con aparente normalidad, describes el despegue de una nave lo que te lleva a pensar en una astronauta, luego parece que está en un avión con su madre, luego lega una azafata y todo se complica, ahí es cuando para mí empieza la parte del sueño o alucinación. La primera parte me despista es como si fuera otro relato.
Creo que en tu relato investigas nuevas formas de narrar. Buen trabajo.

Diana T

25/04/2026 a las 05:11

Hola, compañeros. Gracias por sus comentarios.

Alberto, me alegra que el relato te gustara, y que se hubiera logrado el objetivo de mantener al lector con la duda hasta el final, y hacerlos sentir lo que la protagonista siente. Gracias por tu tiempo en leerme.

Verso suelto, qué punto de vista tan genial! nunca se me hubiera ocurrido lo de la operación y anestesia, pero, como dije antes, me encanta escuchar las interpretaciones de otros, y lo que dices, tiene mucho sentido. Entiendo lo de la confusión con la primera parte del relato, pero es parte de lo mismo, que ni la protagonista sabe lo que le está pasando, y todo le parece normal, hasta que simplemente deja de serlo. Pequeño comentario, la descripción del inicio no era el despegue de una nave, sino de un avión. La fuerza de 1.3G corresponde al arrancón de un avión, comparado de una nave que es superior a 4G. La intención era que, al ser una astronauta frustrada, la protagonista se viera envuelta en ese deseo o nostalgia que no la deja ir y ella misma confunde el avión con la nave. Pero ahora que lo comentas, sí es probable este despiste para el lector, y es algo que trataré de cuidar para la próxima.

Carlos Tabada

29/04/2026 a las 12:56

Hola Diana, confieso que mi comentario no es ninguna visita de cortesía devuelta, es pura satisfacción de leer tu relato. Me pasa que cuando un relato me gusta de verdad, me cuesta expresar por qué exactamente, así que solo mencionaré que tengo la sensación de que has conseguido una correlación muy difícil entre significado, tono y expresión. A lo largo del relato se intercambian tonos oníricos,dramáticos, y has conseguido que en cada caso las palabras elegidas, la narrativa en sí se haga una con la imagen abstracta que el lector se va formando. Con semejante logró, señalaré una sugerencia por decir algo, la extensa enumeración de las experiencias de una vida. En otro relato no sobraría ninguna de ellas pero aquí, por más trascendentes que sean todas esas etapas una lista tan extensa resta -y pido perdón generalizado por el término- lirismo al conjunto.
Enhorabuena, un gran trabajo!!

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