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Asiento 8-a - por RicardoR.
-Su asiento es el 8-a-me informa una azafata con una sonrisa de modelo de comercial de televisión. Avanzo por el pasillo hasta el lugar indicado. Ocupo mi puesto y allí está ella. Mariela Rodriguez, la mujer de Álvaro Rodriguez, un antiguo socio. Un antiguo socio que me jugo una mala pasada en un negocio y se quedó con la parte que me correspondía del trato. Pero ahora ella lleva puesta una peluca rubia para pasar inadvertida ante los controles del aeropuerto. Los medios hablan de que hay un problema de violencia doméstica.
Conocí a Mariela en una fiesta de cumpleaños que le ofrecía Álvaro en un lujoso restaurante. Estaba con un hermoso vestido rosado que la hacía parecer una estrella de cine. Pero ahora noto que esta delgada, unas ojeras marcan su delicado rostro.
-Por favor… -me suplica ella en voz baja.
Ella empezó a hablar en voz baja. Una voz que parecía un susurro.
Tiene miedo de que la entregue a las autoridades.
-No tengo tiempo para disputas de pareja-le contesto.
Su rostro se esfuerza por dibujar una sonrisa.
Ahora todos mis esfuerzos están en concretar un negocio para lograr tener mi propia firma de asesoría financiera.
-Abrochen su cinturón de seguridad, que vamos a despegar- anuncia la voz de la azafata por el intercomunicador del avión.
En ese momento los motores del avión de dejan escuchar con todas sus fuerzas. vamos avanzando por la pista cada vez más rápido hasta levantar vuelo en el cielo azul y despejado de aquella mañana.
Cuando indican que podemos quitarnos los cinturones, sacó un emparedado de jamón y queso para acompañarlo con una taza de café que solicito a la azafata. Le brindo la mitad del emparedado a Mariela.
-Gracias-me dice con aquella voz que parece un susurro.
Miro por la ventana el cielo, las blancas nubes.
"Que todo salga bien con el negocio, Dios", rezo mentalmente mientras el avión sigue el viaje sin ningún inconveniente.
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