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La primera vez de Irina - por Lisa SnopmisR.
Web: https://artemisharmonia.blogspot.com/
– Air Tahiti Nui da la bienvenida a todos los pasajeros del vuelo 2181 con destino a Papeete. El piloto a cargo, Anthony Hudson y su tripulación les damos la bienvenida y esperamos que el vuelo sea de su agrado. Informamos que estamos a minutos de comenzar el despegue, por lo que deben mantener sus celulares y objetos electrónicos apagados ,está prohibido fumar y deben ajustar su cinturón de seguridad hasta que la luz que se encuentra en la parte superior de sus asientos se apague.
-¡Nunca pensé que lo lograría!- ella empezó a hablar en voz baja. Aún recuerdo sus ojos café y su cabello rojizo y despeinado. Las pecas en sus mejillas parecían más encendidas que de costumbre. Sus ojos verdes titilaban bajo la luz tenue del avión.
– Yo, en cambio, siempre supe que me acompañarías. Éste viaje representaba mucho para los dos y ahora se ha hecho realidad- respondí con voz sonriente y calmada y en el mismo tono bajo que ella, como tratando de inspirarle un poco de la tranquilidad que necesitaba.
– Viajar por primera vez en avión me da nervios, bueno creo que lo has notado durante todos los días que he llamado a tu teléfono mientras pasaban los días en medio de los preparativos- respondió con una voz aún más baja.
– ¿Qué?- grité haciendo que se sobresaltara y me agarrara la boca para callarme.
– Baja la voz, los viajantes se van a alarmar.- me dijo entre dientes al oído.
Sonreí de nuevo. Le dí una palmadita en la pierna, mientras agregaba – Todo va a estar bien-.
– ¿Has empacado suficiente ropa? He traído por lo menos 5 trajes de baño distintos. Y alguna que otra cosita, dijo bajando la cabeza tratando de esconder el rostro, pero sin que pudiera ocultar su sonrojo.
– Seguro que encontramos diversión de todo tipo allá, Irina. Yo también traje "algunas cositas" para divertirme.
Rompimos en una carcajada que se escuchó desde la cabina hasta el último asiento.
– ¿Cómo me veo? No me dió tiempo de secarme el cabello antes de venir. Y con el alboroto, apenas me peiné. – le dije pasando mis manos entre el cabello.
– Bonita, siempre estás bonita- dijo sonriendo -Yo sigo con nervios. Me tomaré las gotitas de valeriana antes de que éste aparato comience a volar – agregó impaciente.
– Descansa, me alegra tanto que dejemos por un tiempo Estocolmo y pensar que en poco tiempo estaremos corriendo a la orilla de la playa y disfrutando de las vistas del mar y los chicos guapos, que también quiero de esas gotitas tuyas para relajarme más y despertar a ése nuevo mundo de flores y diversión que nos espera.
De ése momento recuerdo que Irina tomó sus gotas, pero luego del despegue pasaron por lo menos dos horas antes de conciliar el sueño. Yo aproveché de mirarme al espejo, convencida de lo guapa que me veía y lo mucho que deseaba llegar para la bienvenida con el collar de flores y la piña colada.
Comentarios (3):
Diana T
20/04/2026 a las 23:18
Hola, Lisa.
Este mes me toca comentar tu relato.
Comenzando con lo bueno, creo que en tu historia tienes dos personajes con voz y personalidad, y ciertas ansias y emoción por llegar a su destino. Me gusta la idea de presentar a alguien con los nervios previos al vuelo, y alguien más que esté ahí para calmarla. Me identifiqué, porque probablemente yo era como Irina la primera vez que volé, y es bueno que un lector se pueda identificar con los problemas de tus personajes.
Sin embargo, hay varios aspectos que creo que puedes trabajar y que harán tu relato brillar.
Primero que nada, utilizas mucho diálogo, y algunos con detalles que se sienten poco naturales. Intenta variar las maneras en las que revelas información, que no sea sólo con palabras de los personajes. Trata de incluír pensamientos, o reflexiones internas; un recuerdo de un momento pasado; o incluso con gestos físicos, por ejemplo, que Irina no sólo diga que está nerviosa, puedes hacer que tenga algún tic, y que su compañera lo note, y pronto lo ligue a las constantes llamadas y demás. Puedes contar mucho más de ésta manera que con diálogo.
Segundo, tienes 750 palabras para escribir, y me hubiese gustado que de alguna manera nos hubieras contado más sobre el trasfondo de los personajes, cuál es su relación y por qué es tan importante este viaje para ellas, ya que conocer sobre ellas es lo que nos hará empatizar e unteresarnos por sus objetivos.
Y tercero, procura suavizar las transiciones entre emociones, ya que cambian de forma muy abrupta de la emoción, los nervios, de gritar a callar, y reír a carcajadas.
Nuevamente, te felicito por tu relato, y te invito a considerar algunos de mis consejos para sacar a relucir tus escritos. Saludos, y espero leerte nuevamente 🙂
Alberto Cabrera
23/04/2026 a las 11:12
Me ha gustado tu relato, principalmente porque es fácil empatizar con Irina, independientemente de si se comparten este tipo de temores o no. Esto de por sí ya es un gran logro, por lo que te felicito.
La única pega que le veo es que recurres demasiado al diálogo expositivo. Creo que sería interesante ver las causas de los miedos de Irina y su evolución desde otro tipo de perspectiva.
Por lo demás, es una historia ligera (en el buen sentido de esta expresión) que se lee de forma amena. Quizá sea un tanto abrupta tanto en su desarrollo como en su tramo final, pero sin duda es un buen trabajo.
Guillermo Cédola
28/04/2026 a las 20:42
Hola Lisa!
Gracias por comentar mi texto.
Me gustó tu cuento, se deja leer fácil y tiene una calidez muy agradable entre las dos protagonistas.
La relación se siente cercana, hay ternura y un toque de complicidad que suma mucho.
Las imágenes (las pecas, la luz del avión) están muy bien logradas y te meten de lleno en la escena.
Por momentos los diálogos se estiran un poquito, pero igual mantienen el clima.
El nerviosismo de volar por primera vez está bien logrado, es creíble y humano.
Ese guiño de las “cositas” le da una picardía simpática sin irse de tema.
Capaz podrías ajustar un poco quién narra en algunos tramos para que no maree.
El final es suave, como el cuento, aunque podría tener un pequeño golpe más fuerte.
En general, es un texto cálido, con buena vibra, que invita a acompañarlas en ese viaje.
Ojalá nos sigamos leyendo
Guillermo Cédola