Literautas - Tu escuela de escritura

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Un Extraño Trabajo - por Ricardo

Las once de la noche. Es una hermosa noche con luna llena.
Estoy en el cruce de Calla Exposición con Avenida Calidonia. Nada menos que en el exclusivo barrio de Bella Vista. Observo una casa de dos pisos. Una luz en la parte alta de la vivienda se apaga.
Hay una cerca que rodea toda la casa. Un enorme árbol me ayuda a cruzar la cerca y caer en un pequeño jardín. Camino con precaución hasta llegar a la entrada principal. Mi vieja ganzúa me permite entrar a la vivienda.
Veo una escalera que conduce al segundo piso. Subo por ella. Abro otra puerta que debe ser del cuarto de uno de los ocupantes de la casa. Me encuentro con una señora mayor con un sueño profundo en una cama ubicada en una esquina de la habitación.
Encuentro una cómoda de madera y abro la primera gaveta, como me indicó aquel señor que me contrató.
Ese señor…
Lo conocí una mañana mientras desayunaba un emparedado de jamón con queso y un café negro. "¿Cómo supo de mí?" le pregunté algo inquieto. "Tengo mis métodos", me respondió. "Me dijeron que eres muy bueno en lo que haces". "Sí" le contesté. Entonces me contó todo el asunto.
"Ese objeto es muy importante para mí, y el costo es lo menos me interesa", sentenció mientras me entregaba un sobre con una considerable suma de dinero. 5,000 dólares.
Encuentro el pequeño cofre de color negro con bordes plateados, y a parte cualquier cantidad de joyas preciosas. Pero tengo que cumplir mi palabra.
Cierro la gaveta con cuidado, salgo por donde vine, trepo por el árbol y termino en la calle.
Debo caminar muy tranquilo, para no despertar sospechas. Un carro patrulla pasa a mi lado con la sirena encendida. "Alguien lo va a pasar muy mal esta noche" pienso mientras sigo caminando.
Tres de la mañana.
Estoy en el Parque Omar esperando al señor de aquel extraño trabajo. Veo aquel cofre negro que tengo en una mano por última vez. "¿Qué fue lo que he robado?" me pregunto muy confundido.
Un carro aparece rompiendo la oscuridad del momento. Un hombre se baja y camina hasta donde estoy parado.
"¿La tiene?" me pregunta muy ansioso. "Sí" le contesto y le deposito en sus manos aquel raro encargo. Sus ojos se abrieron al máximo al mirar el cofre. No se si de alegría o de susto. Sin pronunciar palabra se retira en su vehículo del sitio.
Llegue a mi casa cuando el sol se asomaba sobre el cielo de la ciudad. Y me fui a dormir.
Días después estaba desayunando, cuando el recuerdo de aquel extraño hombre llego a mi mente. "¿Qué habrá sido de él? ¿Y qué tendría aquel cofre?". Nunca sabré la respuesta a esas preguntas.
Un señor de blanca cabellera deposita sobre la mesa donde estoy sentado un sobre con una suma de dinero y algo escrito sobre un pedazo de papel.
"Necesito de sus servicios" dice con una voz ronca pero decidida.
"¿Otro extraño trabajo?"…

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