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El regalo de cumpleaños - por ÁngelaR.

Los Miraflores de Soto-Galante celebran todos los años el cumpleaños de su único hijo, Toto, con una espectacular fiesta en su casa de campo. La hacen coincidir con el primer domingo más cercano al equinoccio de verano para asegurar que puedan asistir todos los invitados. Hay familiares, vecinos, y amigos del cole que acuden en un microbús fletado por los padres para la ocasión.

Carlos y Diego, además de hermanos, son dos de los compañeros de clase de Toto. Diego es mayor, pero ha tenido que repetir dos cursos porque siempre está metido en líos. Conversan de vuelta a casa sobre lo ocurrido por la mañana en la finca.

—¡Qué mosqueo tenía Toto después de abrir todos los regalos —dijo Carlos entre risas.

—Es comprensible, seguro que ya sabía lo que le iban a regalar y no podía desvelar que le faltaba algo de la lista que preparó a sus padres —comentó Diego con un tono complaciente de zorro astuto—. Todos los años es igual, monta el numerito de la cara de sorpresa al abrir los paquetes, cuando lleva semanas presumiendo de lo que ha pedido y sabe que le comprarán.

—Pues por una vez no se ha salido con la suya, je, je. Tu plan ha funcionado a la perfección. Así aprenderá a no fardar tanto.

—Mi plan, Carlos, y tu actuación. Hoy has clavado el papel de chico ahogándose en la piscina. Pero si hasta la madre de Andrea se quitó los zapatos para echarse al agua a rescatarte.

—Sí, menos mal que se le adelantó su hija, no quiero imaginarme el aliento de esa mujer mayor después de dos horas de gin-tonics. Sin embargo, los labios de Andrea sabían tan dulce…

—Es muy mayor para ti, Carlos, no te hagas ilusiones, lo de hoy no va a repetirse.

—Esa pava se ha quedado prendada, que te lo digo yo, se lo noté en la mirada de alegría cuando abrí los ojos.

—Teniendo en cuenta que ella estaba convencida de que le acababa de salvar la vida a un niño de…

—Ya te salió la envidia, Diego. En realidad, si hubieras podido saber que me iba a realizar las maniobras de reanimación la chica más guapa de la fiesta, habrías querido representar tú el papel. Tengo quince años, y ella no creo que tenga más de veinte.

—Un niño, Carlos, eres un niño para una chica que te saca dos palmos. Y que tiene novio. Los vi besarse cuando todos aplaudieron su hazaña.

—Me quedo con el recuerdo de sus labios, algo es algo. Y dime, ¿cómo elegiste el regalo que hemos robado? Allí había más de cincuenta paquetes apilados junto a la tarta de cumpleaños.

—Bueno, primero estaba la cuestión del volumen, debía ser algo que pudiera meter en mi mochila. También tenía que pesar como algo caro, o sea, menos que un libro, y más que un juego de lápices de colores. Sacudí uno a uno todos los paquetes mientras tú gritabas en el agua y todos acudían a ver qué estaba pasando.

—Eres genial, Diego, estás en todo. ¿Qué puede ser? ¿Crees que será un iPhone 17?

—No, el iPhone fue el primer paquete que abrió, está claro que le dijeron hasta el color del envoltorio.

—¡Entonces es la Nintendo!

—Le vi la Switch Oled en el salón. Afortunadamente, tu incidente nos libró también del manido reto para ver quién le gana jugando. El año pasado tampoco pudimos superar su destreza en un juego que sólo él conocía de antemano.

—¡Qué nervios! Sea lo que sea, teniendo en cuenta lo pijos que son en una familia que llama a su hijo Toto, podemos esperar algo caro. ¿Lo abrimos ya?

—No.

— Por qué no?

—Aún faltan dos meses para mi cumpleaños, y no saber qué te van a regalar es la mejor parte de la celebración —sentenció Diego queriendo cerrar el tema.

Diego había logrado llevar a cabo su doble plan de asegurarse un regalo para un día en el que sus padres no le daban ninguno; a la vez que enseñaba una lección a alguien que se lo merecía. Lo sentía como un caso de justicia.

Carlos perdonó a Diego por no compartir este trofeo. Podía entenderlo porque tampoco él esperaba regalos de cumpleaños de sus padres. Estaba seguro de que habría más oportunidades de ganancia en otras travesuras que harían juntos. Se había divertido mucho engañando a todos y, sobre todo, obteniendo la atención de Andrea; ese fue su mayor premio.

Comentarios (4):

Verso suelto

19/06/2026 a las 17:34

Hola Ángela. ¡Reto conseguido! A través de diálogos nos vas contando la travesura de estos dos hermanos. El relato está muy bien ambientado: Los Miraflores de Soto-Galante, Toto, etc.
Por hacerte alguna sugerencia te diría que en lo único que creo que se podría mejorar el texto es en el lenguaje empleado en algunas entradas de diálogo. Por ejemplo,

“Le vi la Switch Oled en el salón. Afortunadamente, tu incidente nos libró también del manido reto para ver quién le gana jugando. El año pasado tampoco pudimos superar su destreza en un juego que sólo él conocía de antemano”

Creo que un chaval de esa edad habla de una forma más coloquial. Pero bueno, esto te lo digo por buscarle cinco pies al gato; el relato está super-bien.
Muy buen trabajo.

Pilar (marazul)

20/06/2026 a las 12:15

Acabo de leer tu relato, Ángela, y te cuento. Se lee muy bien, de un tirón. Es ágil, ameno y está bien escrito. Se adapta muy bien al reto, ya que casi todo el texto son diálogos y acción. A nivel formal solo un apunte: que a veces se te olvida cerrar la exclamación: ¡Qué mosqueo…, aquí falta cerrar el signo de admiración (!). Y también la interrogación; en este caso se te olvidó al principio: “Por qué no?”
En cuanto al significado, has escrito un relato simpático en donde los protagonistas son una especie de Zipi y Zape, en donde cada hermano muestra su personalidad.
El trasfondo social, clase alta (nombres, ambiente, regalos…), frente a ese par de pequeños sinvergüenzas está bien reflejado, lo mismo que la envidia y la rivalidad entre hermanos. La parte del enamoramiento le da un punto dulce de amor juvenil. Me ha gustado.
Tal vez el final es demasiado explicativo, según mi punto de vista.
Un relato divertido con un trasfondo mucho más reflexivo de lo que parce.
Encantada de haberte leído, Ángela

Isan

21/06/2026 a las 20:03

Hola, Ángela. A mí también me ha hecho dudar desde el principio la edad de los amigos. Efectivamente por su lenguaje los imaginas más mayores de lo que luego se dice. En cuanto a la idea de dos adolescentes que dan una burla o humillación a un engreído, me parece genial. Además ambos obtienen premio. El estilo de escritura y el relato en general lo encuentro dinámico y divertido.

Daniel Calleja

23/06/2026 a las 17:17

Hola, Ángela. Antes que nada, gracias por tus comentarios en mi relato. Lo de no conectar el aparato fonador con el cerebro es “no consiguió hablar”. Tu otra duda, el objeto atrae a los ladrones (y solo a ellos) y le hace creer lo contrario a lo que pasará fama, fortuna, felicidad), aunque reconozco que puede ser difícil de inferir. Lo corregiré en la nueva versión.
Ahora, a lo que importa. Me gustó tu historia. Ese premio-venganza contra el presuntuoso Toto al robarle un regalo que ya conoce. Y el premio de los labios frescos para su hermano que se sacrifica actuando. Es entretenido, no deja dudas delo que sucede y tiene un ritmo ágil. En cuánto al reto ya te lo dijeron antes: misión cumplida. Sí creo que el lenguaje en los diálogos confunde un poco con respecto en la edad de los muchachos. El final me gustó bastante. Un premio para cada uno. Te felicito. Nos seguimos leyendo.

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