Literautas - Tu escuela de escritura

<< Volver a la lista de textos

Gaela lee de nuevo - por Arc Frances+18

«La agente Brenda Cooper vació el cargador sobre la mujer que llevaba años arruinando su vida. Cuando el cuerpo cayó al suelo y la sangre comenzó a extenderse por la serrería, sintió alivio.

Y también tristeza.

La mujer que agonizaba a sus pies era la misma con la que había compartido oscuridad, latidos y sangre antes incluso de tener nombre.»

Gaela cerró el libro de golpe.

Hacía años que ninguna novela conseguía atraparla así. Durante semanas buscó cualquier información sobre su autora, Didi Lynette. Descubrió que apenas concedía entrevistas, que nunca mostraba claramente el rostro y que, pese a su nombre, vivía en Logroño, a poco más de media hora de su pueblo. Siempre la había imaginado viviendo en Estados Unidos.

También encontró una noticia antigua: Cumbres Gemelas sería una bilogía.

Había encontrado una historia capaz de devolverle las ganas de leer.

Dos meses después, la autora murió en un accidente doméstico y la segunda parte nunca llegó a publicarse.

Gaela intentó llenar el vacío con otras novelas pero ninguna funcionó. Poco a poco abandonó de nuevo la lectura.

Un año después, cuando su empresa comenzó a permitir algunos días de teletrabajo, decidió buscar un escritorio de segunda mano. Cada mañana pasaba delante de una tienda llamada Muebles Henares. El dueño, un hombre fondón y malencarado, salía constantemente a espantar las palomas que se posaban sobre el letrero haciendo aspavientos. Por eso, aunque desconocía su nombre, Gaela lo llamaba en secreto el señor Palomo.

Aquella mañana, una compañera de trabajo que con el tiempo se había convertido en una de sus mejores amigas le regaló un portalápices de gatitos. Gaela lo guardó en el bolso y, mientras caminaba hacia la tienda, el regalo tintineó contra sus llaves al ritmo de sus tacones.

La tienda olía a polvo y madera vieja. Un rayo de sol atravesaba el escaparate y dejaba suspendidas miles de motas brillantes en el aire.

Mientras el señor Palomo buscaba el escritorio que ella recordaba haber visto meses atrás, Gaela recorrió el local. Tuvo la extraña sensación de estar rodeada de herencias. Aquellas mesas, cómodas y lámparas parecían haber sobrevivido a sus dueños.

El escritorio nunca apareció.

En su lugar, el señor Palomo le mostró un viejo banco de trabajo lleno de arañazos y manchas de barniz.

A Gaela le gustó otra mesa, por la cajonera que había junto a ella.

Pequeña, oscura y elegante, con tiradores de porcelana decorados con flores azules. Parecía pertenecer a un despacho.

—Me llevo las dos cosas.

—La mesa sí. La cajonera no.

—Pero están juntas.

—Y yo también estoy junto a la puerta y no formo parte del escaparate.

Discutieron durante varios minutos. Cuando Gaela llamó a su compañera de piso para ayudarla con el transporte, recibió la respuesta que temía.

No podría ir hasta la tarde.

—Pues nada, otro día será —dijo, guardándose el teléfono.

El señor Palomo se encogió de hombros.

En ese momento varias palomas volvieron a posarse sobre el letrero.

—¡Otra vez vosotras!

Salió refunfuñando hacia la calle.

Gaela se dirigió hacia la puerta.

Al pasar junto a la cajonera se detuvo.

Seguía bajo la mesa. Seguía teniendo la misma etiqueta, pareciendo parte del conjunto.

A través del escaparate vio al señor Palomo agitando los brazos en mitad de la acera y conversando con otro señor mayor, distraído.

Miró la cajonera.

Sin pensárselo dos veces la agarró por los laterales y salió corriendo con ella.

Al llegar a casa, la dejó en la habitación de invitados y encendió el portátil para buscar un escritorio por internet.

Mientras esperaba que cargara la página, abrió los cajones.

El tercero no se abría del todo.

Al introducir la mano por un lateral descubrió un doble fondo.

Dentro había un paquete envuelto en papel amarillento y atado con una cinta descolorida.

Lo desenvolvió y cientos de páginas mecanografiadas aparecieron ante ella:

Lluvia camina conmigo: Cumbres Gemelas II

Con las manos temblorosas pasó la primera página.

El capítulo empezaba con un dibujo de una partida de nacimiento.

Dos nombres figuraban escritos en la parte superior.

Brenda Cooper.

Abigail Cooper.

Fecha de nacimiento: 4 de marzo.

Gaela levantó la vista hacia el calendario.

Era 4 de marzo, justo un año después de la muerte de Didi Lynette.

Pensó en todos aquellos muebles que habían sobrevivido a sus dueños.

Pasó la página y la primera línea decía:

"Mi hermana murió dos veces. La primera el día que le disparé. La segunda cuando descubrí que seguía viva."

Y Gaela empezó a leer… de nuevo.

Comentarios (9):

Elena M.

21/06/2026 a las 17:56

Hola!! El inicio de tu relato me ha impresionado. Las dos frases de apertura son muy potentes y la imagen de compartir “oscuridad, latidos y sangre antes incluso de tener nombre” es de esas que se quedan en la cabeza. Además, consigue que quieras saber más inmediatamente.

También me ha gustado cómo está escrita la parte central. La narración fluye con naturalidad, los detalles del anticuario están bien observados y el personaje del señor Palomo aporta un toque de humor con el que me he sentido muy identificada porque yo tiendo a hacer lo mismo. Creo que sabes crear muy bien una atmósfera y hacer que situaciones cotidianas y normales resulten interesantes.

Sin embargo, el desenlace me ha dejado sensaciones encontradas. La casualidad de encontrar precisamente el manuscrito perdido de una autora que admira resulta un poco forzada. Además, después de un comienzo tan impactante, esperaba una resolución más sorprendente. El final está bien, pero creo que no está a la altura de la fuerza que tiene el inicio, al menos yo esperaba más.

En conjunto, me parece un relato muy bien escrito, con una prosa cuidada y una gran capacidad para enganchar al lector. Precisamente por lo bueno que es el inicio, el desenlace me ha sabido a poco y me ha dejado con la sensación de que la historia podía haber llegado aún más lejos. Aún así, he disfrutado mucho leyéndote. Enhorabuena!!

Ignacio

22/06/2026 a las 10:14

Hola Arc. El relato está muy bien escrito y la trama es interesante. Lo mejor es el principio y el final, con frases muy potentes. El encuentro del manuscrito es un tanto forzado. La parte central se podría aligerar y hacer más creíble. Un gusto leerte.

Guillermo Arquillos

24/06/2026 a las 15:26

Me ha gustado mucho tu relato.
El arranque me parece muy potente: esas primeras líneas de la novela que lee Gaela atrapan enseguida y dejan una imagen muy sugerente, sobre todo la de haber compartido «oscuridad, latidos y sangre antes incluso de tener nombre». También me ha gustado mucho el contraste entre ese inicio de thriller y la parte más cotidiana de la tienda de muebles, con el señor Palomo y las palomas, que aporta un toque de humor muy visual.
Creo que el relato cumple bien la premisa, porque Gaela roba una cajonera sin saber realmente lo que contiene ni cuál es su verdadero valor.
Para mejorarlo, yo creo que se debería intentar hacer un poco menos casual el hallazgo del manuscrito, porque encontrar justo la segunda parte perdida de la autora que la obsesiona resulta una coincidencia muy grande. También se podría aligerar algo la parte central.
Me ha parecido un relato muy bien escrito, con atmósfera, buen ritmo y un final que deja ganas de seguir leyendo.

airun

25/06/2026 a las 19:35

Hola Arc tu relato tiene una entrada genial para desarrollar como novela negra. Los diálogos es una parte difícil de escribir en un texto , en mi opinión creo que en los de la parte central le ha faltado la coletilla de quien era el personaje que hablaba o bien indicar delante del diálogo la inicial del nombre del personaje. Por ejemplo
(G)— Me llevo las dos cosas, comentó Gaela.
(S.P)—La mesa sí. La cajonera no , dijo el Señor Palomo.
Me ha parecido un gran relato, con una intriga que engancha a seguir leyendo. ¡Buen trabajo literauta!.

Pilar (marazul)

26/06/2026 a las 19:23

Arc Frances, hola.
Acabo de leer tu relato de un tirón hasta el final. Ese comienzo engancha, desde luego. Las frases cortas, el dinamismo del texto y la intriga que transmite ayudan, desde luego.
Según leía, yo como lectora, me preguntaba: ¿por dónde va a salir la autora, o autor con esta historia tan sorprendente? porque realmente lo es. El robo de una cajonera y esa casualidad tan increíble…
Imaginación no te falta y sabes crear ambiente con esos detalles pequeños: el portalápices de gatitos que tintineaba contra las llaves a ritmo de sus tacones…
La frase final me gustó: ” Y Gaela empezó a leer…de nuevo”
Me ha gustado conocerte, Arc

isan

27/06/2026 a las 09:17

Hola, Arc Frances. El relato funciona con un inicio violento que atrapa inmediatamente. Luego se transforma sin perder la sensación de misterio. Algo pasa con la segunda parte, con la autora y con el interés de la protagonista en retomar la lectura. Muy buena prosa que mantiene es interés en todo momento con una redacción impecable.
Insisto en lo que ye te han comentado otros lectores: Cuesta aceptar que las casualidades existan tan precisas: el teletrabajo le lleva a buscar un escritorio y como el Palomo no se lo vende con cajonera (precisamente donde estaba el manuscrito), lo tiene que robar. Quizás un poco forzada la justificación. A no ser que lo aceptemos dentro del realismo mágico que envuelve la nostalgia lectora de Gaela.
Felicidades por el relato.

Otilia

28/06/2026 a las 11:05

Hola, Arc Frances, gracias por comentar mi historia y por compartir la tuya.
Tu relato me ha gustado, bien escrito y lectura fluida. ¡Felicidades!
He leído en comentarios que es mucha casualidad el encuentro del manuscrito, que resulta un poco forzado. No es mi caso, me parece buena idea. A mí lo que me choca es que en una tienda de muebles no se quiera vender la cajonera. Yo quitaría lo del bolígrafo de gatitos y explicaría un motivo de la no venta del mueble que le fuerza a robarlo. Solo es mi idea y la historia tuya.
Nos leemos.

Iván Pascal

28/06/2026 a las 19:27

Buenas tardes, Arc Frances:

Agradezco el comentario que hiciste de mi relato y procedo a comentar el tuyo, tras haberlo leído.

Creo que no añadiré nada nuevo a lo dicho en los comentarios anteriores. Un buen relato. Una prosa fácil de leer, con capacidad de captar la atención del lector y, según mi criterio, una buena trama, aunque con un punto débil. El encuentro del texto de la escritora presentada en la primera parte es demasiado forzado. Creo que una posible forma de reconducir este aspecto es encontrar el texto en primer lugar y, a partir de este encuentro, presentar a la autora. Aunque esto también exigiría retocar el principio, que es muy bueno para captar la atención de lector. En fin, que no hay fórmulas mágicas…

Me ha gustado mucho leer tu relato.

Muchas gracias.

Un saludo

Iván Pascal

Pilar A. G.

29/06/2026 a las 20:04

Arc, es un relato asombroso. hasta el final he estado expectante por lo que pasaría y realmente es una sorpresa. Está muy bien escrito y muy bien hecha la trama. ha sido un gusto leerlo.
Saludos

Deja un comentario:

Tu dirección de correo no se publicará. Los campos obligatorios aparecen marcados *