Literautas - Tu escuela de escritura

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Clara - por MORGAN H. FREEMANR.

Clara reprime un bostezo. La película está a punto de terminar. Una espectadora, dos asientos a su derecha carraspea, saca un caramelo del bolso y lo deja en el asiento que hay entre ambas.
Clara la mira de soslayo, contrae y extiende los dedos varias veces, rápidamente. El corazón le late con fuerza y las manos le sudan levemente. Sin dejar de mirarla, su mano, eficiente y silenciosa como un animalillo bien entrenado, abre el bolso y palpa su interior hasta encontrar la cartera.
Va al baño del cine para evaluar el botín. Veintisiete euros y cincuenta y tres céntimos, una tarjeta bus, el DNI y la foto de un hombre con una corbata amarilla. Se guarda el dinero, y antes de tirar el resto a la basura se fija en la fotografía.
¡Es Paco! ¡Es su marido! Las tripas se le revuelven y le arde la cara hasta las orejas. Las sienes le palpitan. La imagen es de hace al menos ¡tres años! Porque esa corbata la echó a perder al meterla en un bol con salsa de tomate hace dos navidades.
Vuelve a casa pensando enfrentarlo con su foto en una mano, y en la otra el DNI de Rosa Lahoz. Pedirle explicaciones y esperar que no empiece diciendo: “No es lo que parece…”
Al entrar en casa ya ha cambiado de estrategia. Primero quiere conocer a esa mujer.
Al día siguiente está frente a la casa de Rosa. A pesar de estar nublado, lleva gafas de sol y una gorra con visera. Rosa sale de casa empujando un cochecito de bebé. Es alta y delgada, piensa Clara frunciendo el ceño, y su caminar es lento e indeciso.
La alcanza cuando va a entrar en una panadería. Le ayuda con el carrito y ella le da las gracias distraída. Al salir, le hace unas carantoñas al bebé, que sonríe.
—¡Qué mono es! ¿Cuánto tiempo tiene?
—Tres meses —contesta Rosa.
—¿Quieres que tomemos un café? He comprado churros.
Rosa mira indecisa al niño. Mira el reloj. Luego mira a Clara y asiente.
—Tengo que ir a comisaría a denunciar que he perdido la cartera.
—Vale. Uno rápido.
Rosa es guapa, piensa Clara, a pesar de las ojeras y un cierto desaliño.
Su mirada es azul triste, y su boca no parece de sonrisa fácil.
—¿Cómo se llama el niño?
—Paquito, cómo su padre.
Clara respira hondo y se sujeta las manos con fuerza.
—¿Le gusta el cine? ¿Quiere que vayamos un día? ¿Mañana? Podría dejarle a él el niño.
—Mañana no, pasado mañana.
En casa observa a Paco. Está en pijama sentado en el sofá, mirando el móvil en esa casa siempre ordenada y silenciosa. Se le hace raro imaginarlo haciendo el amor con Rosa. También le cuesta recordar cuando hacía el amor con ella. Es la vida de dos solitarios, aunque estén juntos.
Después de ver una banal película romántica francesa, van a casa de Rosa; ésta amamanta a Paquito, que succiona glotón poniendo sus manitas sobre el pecho redondo y feraz, bajo la absorta mirada de ambas.
Cuando el niño termina Rosa se cubre con una camiseta y al momento, una gota de leche atraviesa el algodón y crea una mancha oscura que se extiende de forma concéntrica; cierra los ojos, pero no puede evitar que una lágrima ruede por su mejilla. Clara pone una mano sobre la de ella.
—El padre…
—Está casado. Decía que se iba a divorciar, —contesta Rosa sorbiendo— como todos.
—¿Tú lo quieres? —pregunta Clara con el estómago encogido.
—No lo sé. Quizá antes sí. Era atento, cariñoso y divertido.
Clara enarca una ceja al escuchar lo de divertido, pensando que solo va de vacaciones a Benidorm.
—Pero ahora —continúa Rosa mirando al vacío— hace mucho que no nos vemos.
—Pero se hará cargo del niño ¿No?
—¡Qué va! Él no quiere al niño. Me pidió que abortara. Que ya tenía bastante con los de su matrimonio.
Rosa llora y Clara la abraza, manchándose también de leche.
Villano, mentiroso y adúltero. Su Paco es una joya.
—Perdona —dice Rosa secándose las lágrimas— te estoy incomodando, esto a ti no te concierne.
—Sí. Creo que sí. Arréglate y coge al niño que vamos a salir.
—Hola querido —exclama Clara cuando entra en el salón de su casa seguida por Rosa y el niño— tienes visita.

Comentarios (2):

clarinete

19/06/2026 a las 12:02

Mas que un robo es el descubrimiento de una traición, que no deja de ser también un robo. El plan ideado por ella para desenmascarar al traidor es fabuloso.
Un saludo

IGNACIO Zrgz

19/06/2026 a las 14:23

Hola Morgan. Gran relato. Dan ganas de pasarlo a película y que dure diez minutos más. Sobre el contenido dos cosas: el tal Paco es un pájaro de cuidado. Por otra parte, las relaciones matrimoniales son complicadas en el tiempo. Dijo Quevedo que el idioma es muy sabio y entre casado y cansado solo hay una letra de diferencia. Lo podríamos poner en femenino y valdría lo mismo.
Sobre la forma, bien escrito, como anteriores relatos, pero creo que tienes que controlar mejor dónde van algunas comas. Me explico: “Una espectadora, dos asientos a su derecha carraspea, saca un caramelo del bolso y lo deja en el asiento que hay entre ambas.” Debería ser “Una espectadora, dos asientos a su derecha, carraspea, saca un caramelo del bolso y lo deja en el asiento que hay entre ambas.
Cosas sin importancia.

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