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Agujeros - por Verso sueltoR.
Juan me enseñó un muestrario que parecía una baraja, cada naipe de un color diferente. Seleccionando uno al azar decía: “este es muy frío” o, “este va bien con tu carácter”. ¡Que sabría él de mi carácter! pensaba yo entonces. Pero debía saber porque acertó. Manejaba la brocha con limpieza y precisión, como si fuera un bisturí; quedé encantada con la pintura de mi dormitorio de una tonalidad melocotón, madura y cálida igual que una caricia. Dio varias manos y entre una y otra me invadía un intenso desasosiego, ansiosa de que volviera a coger la brocha y sentir su mano fresca recorriendo mi cuerpo. “¿Te gusta como pinto?”, decía sonriendo, “Me encanta como pintas”, respondía yo.
Me dio pena que terminara; me gustaba tenerlo en casa… estoy siempre tan sola. Cuando acabó se quedó mirando la tubería que recorre el cuarto desde el suelo hasta el techo. “Hace muy feo”, dijo. Era verdad, la tubería desmerecía del resultado de su obra.
—Si te parece haré una mocheta, así nadie verá lo que hay dentro.
Colocó las planchas de pladur y las pintó en un pis pás. Siempre que miro la mocheta me acuerdo de él, a mi nunca se me habría ocurrido.
Unos días después, al volver a casa, un hombre con las manos en los bolsillos me esperaba en el portal.
—Soy policía —me enseñó su placa y luego una foto —, ¿conoce a este hombre?
—Ha pintado mi dormitorio, no le conozco de nada más.
—Esta acusado de un robo con escalo en el domicilio de un importante empresario. Hicieron un butrón, o sea un agujero en la pared, desde la casa contigua donde estaban pintando.
—¿Y qué es lo que robó?
—Cinco mil euros y documentos.
—No sé, a mi me pareció una persona honrada… —dije sin pensar—, no me cobró nada por la mocheta — añadí, al ver la reacción del policía, para no comprometerme.
—¿Mocheta?, ¿qué mocheta?
—Si sube se la enseño.
—¿Eran ustedes novios? —preguntó de sopetón en el ascensor.
—¿Se ha vuelto loco? —respondí ofendida.
—¡Loco, eh! —dijo mostrándome en su móvil una foto mía de perfil.
—¿De donde la ha sacado?
—La tiene él como fondo de pantalla en el móvil, estaba en su mono de trabajo, debió huir precipitadamente al sonar la alarma. También estaba su dirección, por eso la hemos localizado.
Mientras le enseñaba el dormitorio me hizo un montón de preguntas que no supe responder.
—Hizo un buen trabajo ¿no? —dijo desnudándome con la mirada.
…
Meses después sonó el teléfono.
—Soy Juan, el pintor, ¿te acuerdas de mí?, acabo de salir de la cárcel.
Mi primera reacción fue mandarle a la mierda pero me contuve pensando en lo que habría sufrido entre rejas y dejé que se explicara.
—… tenía muchos problemas, mi madre enferma, a punto de ser desahuciados ¿que otra cosa podía hacer?
—¿y mi foto en tu móvil qué?
—Perdóname por lo de la foto —dijo tras un incómodo silencio—, en la cárcel he pensado mucho en ti y he recapacitado; me gustas mucho, nunca te lo dije porque era consciente del abismo social que nos separaba, yo un paria y tu una señorita, pero creo que estoy enamorado de ti. Necesito verte y blablablá …
¡Qué quieren!, una no es de piedra, tenía que ayudar a ese pobre chico. Nada más entrar en el dormitorio dijo que hacía falta una mano de pintura. Estuve de acuerdo e hicimos el amor, el melocotón se había quedado un poco desvaído.
Mientras yo preparaba algo de comer le pregunté:
—Juan, ¿valió la pena por cinco mil euros?
—Creí que habría mucho mas —respondió—, ¡menudo rata el tío ese!; menos mal que además del dinero me llevé un maletín sin saber que contenía unos documentos que le comprometen en un asunto muy sucio; le voy a sacar los hígados y luego tu y yo nos vamos a Costa Rica.
Me pidió un martillo, rompió el pladur y sacó unos papeles del interior de la mocheta.
—¡Albricias! —dijo.
Nos pusimos a bailar y a dar saltos de alegría.
—Voy en un momento a la droguería a comprar yeso, pintura y una brocha, para arreglar esto: no tardo.
Yo terminé de cuajar la tortilla, abrí una botella de vino y puse la mesa con una vela en el centro. Acabé cenando sola, como siempre.
…
Ha pasado un año y todavía estoy esperando que vuelva Juan a taparme el agujero.
Comentarios (10):
Pilar (marazul)
19/06/2026 a las 18:56
Ay, Verso, lo que me he reído con tu relato. Todo él tiene un tono cómico picante de lo más divertido. Todo lo tienes estudiado para soltar la palabra que nos haga sonreír: la brocha, el melocotón desvaído, tapar el agujero…y el título ja,ja…
El personaje ingenuo, ¿o no? de la narradora y el del ladrón embaucador que se aprovecha de su situación de “necesidad”, están muy bien logrados. Es un relato ágil que se lee muy bien y está bien escrito. Solo ese “esta” sin acento del verbo estar (está) y una “y” griega (¿”y mi foto en tu mávil qué? que debería ir en mayúscula…, pero se nota que son despistes.
En cuanto al reto pienso que lo has logrado porque tampoco das muchas explicaciones, se entiende a través de los hechos.
Me ha gustado leerte. He pasado un buen rato.
Hasta la próxima, Verso.
Monica Bezom
20/06/2026 a las 00:24
Hola, Verso Suelto.
Nos traes un relato que se las trae; se lee con una sonrisa que no para de crecer. Haces gala de un humor fino y sostenido sin caer nunca en el chiste fácil; el doble sentido y la ironía amable están puestos con una elegancia que hacen todo el trabajo sin subrayar nada. El remate me pareció perfecto; lo dice todo sin decir nada. Por otra parte, cumples el reto y la consigna del ladrón con admirable naturalidad. Pilar ya te señaló los pequeños tropiezos formales, así que solo me queda añadir que ha sido un placer leerte.
Nos seguimos leyendo.
isan
20/06/2026 a las 20:24
Hola Verso Suelto. Comento primero lo de revisar. Marazul ya te ha indicado dos, yo añado otras dos: «Que sabría él de mi carácter» Qué con tilde en este caso. «Soy policía —me enseñó su placa…» me enseñó no es verbo dicendi por lo que la frase sería así: «—Soy policía. —Me enseñó su placa y luego una foto—. ¿Conoce a este hombre?» «blablablá …» Los puntos van unidos a la palabra que le precede. Parece que gustan más las comillas latinas («») a las inglesas (“”). La palabra mocheta no la recoge la RAE, no tiene mayor importancia, pero se puede intuir su significado.
Entrando en materia, desde el principio se intuía que venía con doble sentido el trabajito impecable del manitas. Un relato fresco y divertido. Reto conseguido con nota.
Carlos Tabada
21/06/2026 a las 14:14
Hola Verso Suelto. No me parece solo un relato divertido, de hecho me parece que la historia, el narrador, el desenlace, no desmerecen la mejor novela negra. Si pasamos por alto el hecho de que Juan es pintor de brocha gorda, en mi opinión los personajes podrían llamarse perfectamente Marlowe y Lauren, y, de hecho, esa castellanización de una trama cínica y cruda hace al relato aún más divertido. Solo se me ocurre una pequeña ausencia, a riesgo de exponer que se me escapan sutilezas. Es que no llego a percibir que la mujer sospeche de la redención del ladrón, y alguien capaz de escribir “una tonalidad melocotón, madura y cálida igual que una caricia” probablemente esté un poco más de vuelta de todo.
Moldy Blaston
21/06/2026 a las 16:43
Hola Verso Suelto, como cada mes me paso por tu relato y nunca defraudas las expectativas.
¡Qué historia tan estupenda! Me ha atrapado desde el primer párrafo, sobre todo por cómo logras esa atmósfera de seducción cotidiana que se mezcla con el peligro. Tienes mucha mano para que los personajes se sientan vivos; el contraste entre la soledad de la protagonista y la audacia del pintor funciona de maravilla. La forma en que revelas el papel de la mocheta como escondite es un recurso narrativo impecable; es casi como un personaje más en la trama.
Lo que más me ha gustado es el final. Ese cierre, con la protagonista cenando sola mientras espera a alguien que nunca va a volver, es agridulce y muy potente. Has logrado que me quede con la duda de si ella es una víctima o si, en el fondo, esa pequeña aventura fue su manera de romper con su rutina, aunque le costara un agujero en la pared y una ilusión rota. El tono de ironía que impregna todo el relato es, bajo mi punto de vista, tu mejor baza.
Si me permites una pequeña sugerencia, creo que la escena con el policía podría brillar aún más si profundizas en el diálogo. Ahora que la relectura me ha dejado con ganas de más, creo que un poquito más de tensión o desconfianza en ese momento del ascensor enfatizaría el riesgo que ella corría sin saberlo.
En resumen: un trabajo con mucha chispa, muy bien escrito y con un ritmo que no decae. Me pregunto si fue fácil dar con la voz de la protagonista. Se siente muy auténtica en su vulnerabilidad. ¡Felicidades, me ha encantado volver a visitarte!
Nos leemos!!!
isan
22/06/2026 a las 06:55
Corijo: comillas inglesas: “”. Comillas latinas: «»
Ruvi E.
22/06/2026 a las 10:46
Hola Verso Suelto, siempre leo tus relatos. Me hiciste reír mucho con el final. Muy bien contado. Lo único es que me tocó buscar el significado de mocheta para entender todo jajaja. Felicitaciones y te seguiré leyendo.
Ángela Cruz
23/06/2026 a las 17:35
Hola Verso suelto, gracias por comentar mi relato. Me ha resultado muy útil lo que mencionas sobre el estilo que debería haber usado con el lenguaje de unos niños.
Un relato fresco y picante, muy de comedia de verano, del tipo en el que el protagonista se sobrepone a las circunstancias con humor.
Comentarte lo del olvido de algunas tildes y comas que ya han apuntado antes, a veces nos metemos tanto en la historia que no nos centramos en revisarla.
Te reconozco que al leer “ansiosa de que volviera a coger la brocha y sentir su mano fresca recorriendo mi cuerpo.” me sorprendió mucho el tono que estaba tomando la historia, como de Cincuenta sombras de Grey, pero todo cobra sentido al terminar el relato😅. Es muy efectivo el lenguaje que usa ella dirigiéndose al lector, abre una ventanita mirándote a los ojos y haciéndote reír. Nos regalas un momento de alegría color melocotón😄.
Nos leemos.
Ángela
Codrum
25/06/2026 a las 07:45
Hola Versó suelto,
Ya te comentaron un montón de cosas así que poco me queda que añadir.
Me justo mucho tu relato, cada palabra con un doble sentido. Has hilado muy fino.
Enhorabuena por tu texto tan bien amasado, lijado y pintado. No queda un agujero.
Un saludo
Pd : a mí sí que me aparece mocheta en el diccionario de la RAE.
Otilia
28/06/2026 a las 11:38
Hola, Verso Suelto, gracias por comentar mi historia y por compartir la tuya llena de picardía.
El relato me ha gustado, bien escrito y lectura fluida.
¡Buen trabajo!