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La revancha - por CarmenigneR.
Elvira coloca la llave en el cofre. Luego debe guardarla en un lugar muy seguro. Un lugar que solo sepa ella.
Alicia miraba con cierto malestar el bolso de Elena. La había invitado a jugar todo el día en su casa. Había llevado sus disfraces y sus alhajas, la madrina le había regalado algunos collares de colores y el anillo de oro con la piedra rosada, pero Elena siempre tenía más.
—Alicia esperame acá que voy a buscar mi cofre y mis disfraces.
Mientras Elena los iba a buscar, Alicia revolvía en su bolso. Antes le parecía enorme y ahora se iba achicando en cada viaje que Elena hacia para buscar más cosas. Es cierto que estaban en la casa de Elena, quizás ella en su casa hubiera podido revisar el ropero de su madre sin que se diera cuenta y sacarle el vestido de cuando se casó con su papá, pero ahora mismo tenia sólo tres disfraces: el de hada, el de princesa y otro que se armó ella con una pollera de colores, unos tacos, una cartera y un portafolio: era el de madre.
Mientras pensaba esto miró para el dormitorio y vio como Elena se aparecía con una valija. Enorme. La abrió y de ella salieron telas de todos colores, zapatos de taco alto, y dos pelucas: una rubia y otra pelirroja. Le dio a Alicia la rubia, ella quería la pelirroja, pero se conforma.
—Alicia yo soy la mamá y tu eres la hija así que no te podés poner tacos altos
—No quiero ser la hija, yo quiero ser la madre y me quiero poner tacos
—Entonces no jugás. En mi casa yo mando
Alicia sentía mucha rabia. Para colmo entró Elvira, la mamá de Elena, a ofrecerles jugo de naranja y torta, ella no quería irse, quería comer la torta, tomar el jugo, usar tacos y ser la madre.
Se lo volvió a decir y Elena empezó a gritar. A Alicia le dio miedo que Elvira se enojara con ella, así que no dijo más nada y esperó.
Quería hacerle algo malo a Elena, para que se enojara un poco. Y de pronto se acordó. Elena le dijo que al único lugar al que no debían entrar porque su madre se pondría furiosa, era al cuarto de los padres, así que esperó.
Se puso a jugar, fue una “hija obediente”, no tenia mas remedio, porque cada vez que quería hacer algo Elena se enojaba y gritaba. Le decía:
—Así no, hacelo como yo te digo.
Finalmente, cuando se aburrió de ser madre, sentenció:
—Ahora vamos a jugar a las maestras. Esperá acá. Voy a buscar el pizarrón. Ustedes alumnos se quedan quietitos ──dijo Elena mientras la miraba fijamente.
Apenas salió, Alicia presurosa se metió en el cuarto de los padres de Elena.
¡uau! era enorme, nunca había visto una cama tan grande. Había olor lindo y flores en la cómoda y encima de ella un cofre como el de Elena, pero más grande. Se aproximó, se puso en puntas de pie y lo fue corriendo estirando los dedos hasta tenerlo en el borde. Lo tomó, lo abrió, mientras Elena gritaba
—Estoy juntando todo alumnos. Quédense quietitos. Estoy yendo
Alicia se apresuró, levantó la tapa y metió en su bolsillo todo lo que había adentro. Los collares y los anillos eran parecidos a los de Elena. La próxima vez que viniera los iba a traer y Elena se quedaría con la boca abierta. Volvió a mover el cofre lo más rápido que pudo y velozmente se sentó en la silla.
—Muy bien alumna. Así me gusta quietecita. Le voy a poner un sobresaliente y hoy va a ser mi ayudante.
Alicia se sobresaltó. Metió la mano en su bolsillo y la punta de sus dedos tocaron metal, parecía una llave, ¿Una llave? Bueno no importaba; Lo importante es que cuando Elena fuera a su casa, ella sacaría todos los collares y anillos, entonces Elena se quedaría de boca abierta y, en su casa, mandaría ella. Hoy le haría caso en todo; ya le tocaría su turno.
Estaba absorta pensando esto cuando la mama de Elena le dijo:
—Vamos Alicia. Te cruzo a tu casa. Ya es muy tarde, seguramente tu mamá ya llegó
La verdad que la mamá de Alicia llegaba cuando ella ya estaba durmiendo, pero para que decirlo.
—Mañana será otro día y podrán jugar
Alicia mirando seriamente a Elena y a su madre les dijo:
—Pero mañana en mi casa.
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