<< Volver a la lista de textos
Bienvenido a mi humilde hogar, jovencito - por Daniel Calleja
Web: https://debusquedasylocuras.blogspot.com
Rafa abrió la ventana con cuidado, tratando de no hacer ruido. Pese al crudo invierno, el sudor que bajaba por su frente le hacía escocer los ojos. Una vez dentro, caminó en puntillas y dejó el objeto que llevaba en la bolsa sobre el dintel de la chimenea.
A punto estuvo de infartar cuando la luz de la sala se encendió y unos lentos aplausos comenzaron a crecer a sus espaldas. Se volteó despacio, controlando a duras penas el temblor inesperado de sus piernas.
—Bienvenido a mi humilde hogar, jovencito —dijo el hombre viejo sentado en una reposera junto la mesa. Aparentaba unos setenta años, demasiado delgado, arrugado y ojeroso, demasiado muerto para estar vivo.
—Ven, toma asiento y comparte una copa conmigo. Nadie viene ya por aquí —agregó alzando su vaso—. ¿Solo o con hielo?
Rafa se acercó despacio y se dejó caer en la silla. Sus piernas se sentían con la misma consistencia que un flan.
—So… solo, gracias —respondió. El corazón le latía a más pulsaciones por minuto de las que creía posible. Tomó el vaso con ambas manos y lo bebió de un solo trago.
—Ah, no, mi amigo. ¡Así no se toma un güisqui de doce años! —protestó el dueño de casa—. Y puedes calmarte. No llamé a la policía ni tengo un arma. Solo quiero hablar.
Miró al joven ladrón con una sonrisa. Era como él cuando robó el objeto.
Rafa, envalentonado por la bebida y la aparente fragilidad del hombre, lo miró desafiante.
—¿Y si lo mato ahora? ¿No tiene miedo? Se enfrenta a un delincuente y… y… y…
El viejo lo interrumpió alzando una mano con lentitud.
—No me asustas. Eres un ladrón de poca monta, como lo fui yo en mi juventud, no hace tanto tiempo. No traes armas ni eres violento. Solo has tenido mala suerte. Además, si acabaras con mi vida ahora me harías un favor.
Rafa se rascó la cabeza y frunció el ceño. Abrió la boca y levantó un dedo, pero fue incapaz de conectar el aparato fonador con su cerebro.
—Cuando robé eso, pensé que me volvería rico y famoso. No sabía ni sé qué es, y supongo que tú tampoco. Aquí me ves, apenas sobreviviendo. ¿El güisqui? Un regalo del anterior dueño de eso. Entonces no pude entender su alegría.
—No me lo pienso llevar otra vez. Es suyo.
—No, no lo es. Tú lo robaste, ahora es tuyo. Y lo sabes.
Sus miradas se cruzaron por un largo instante. En los ojos del hombre mayor había paz. Y pena. En los de Rafa empezaba a dibujarse el terror.
—Cuéntame qué cosas has hecho para deshacerte de ese enigma informe. ¿Lo tiraste a la basura? ¿En el drenaje en medio de una tormenta? ¿En una gran fogata? ¿Qué más? Puedes dejarlo aquí, no me importa. Cuando llegues a tu casa te estará esperando. Vayas a donde vayas, te seguirá.
Rafa miraba el piso, cómo buscando un lugar por donde huir de esa maldita pesadilla. Sin embargo, estaba seguro de que aquello no era un sueño.
—¿Qué demonios es esa cosa? Quise buscarla con la aplicación de imágenes del celular. Casi me explota el teléfono en la mano.
—¿Quién lo sabe? Un hombre místico me dijo que hay un demonio encerrado. Otro, que era un santo dedicado a torturar a los ladrones. ¿Importa acaso qué es? No. Lo importante es que no te deja dormir con sus gritos desgarradores a mitad de la noche. Aleja a tus amigos. A tu familia. Atrae la mala suerte. Todo te sale mal. Lo siento por ti. Así será el resto de tu vida a menos que…
—A menos que alguien me lo robe, supongo —completó la frase Rafa.
—¡Vaya, para ser un tonto eres bastante inteligente! Lo bueno, es que la agonía no será muy larga. Esa maldita cosa te va chupando la energía vital muy, muy rápido. Lo sé. Tenía veinte años cuando lo robé. ¿Quieres saber cuántos años tengo ahora?
Comentarios (6):
Carmenigne
20/06/2026 a las 12:12
Hola Daniel. El relato tiene una trama que me resultó original e interesante. Con un ritmo fluido y ágil vas delineando los personajes y vas atrapando al lector (a mí) en la historia.
Todo aparece “dicho” a través de las acciones, a través de los diálogos entre los personajes sin necesidad de explicaciones.
Dejarnos con la incógnita de que es realmente, me parece un acierto porque estimula la curiosidad y las múltiples interpretaciones, tanto concretas como metafóricas. ( Pensé en el paso del tiempo por ej). El objeto deja de ser una cosa y se transforma en una pregunta para el lector
Me gustó leerlo.
Ángela Cruz
23/06/2026 a las 15:48
🫣 Uff, qué miedo Daniel 😄. Me ha gustado mucho tu relato, consigues mantener la intriga hasta el final, con la descripción de todas las consecuencias del robo en el ladrón.
Me encantó la introducción del personaje mayor como “demasiado muerto para estar vivo.”; con eso sólo ya creas muchas capas de atributos fantasmagóricos en la mente del lector.
Hay una parte que me despistó algo, cuando dices: “Abrió la boca y levantó un dedo, pero fue incapaz de conectar el aparato fonador con su cerebro.”, comencé a montarme una escena con un androide y perdí el hilo. También, cuando añades “—Cuando robé eso, pensé que me volvería rico y famoso.” , no me cuadran mucho los planes del ladrón al hacerse con algo que no sabía lo que era.
Pero a medida que avanza la narración te vas asustando más con la trama y te queda un buen sabor de boca.
Nos leemos.
Ángela
Hugo
23/06/2026 a las 21:48
Hola, Daniel:
La verdad es que por haberlo escrito sobre la hora de entrega te salió un relato estupendo.
La trama está armada de manera que nos vas entregando la información de a poco y el suspenso va creciendo.
El comienzo es muy bueno porque si alguien entra por la ventana es un indicio de que va a pasar algo y el final es aterrador.
Me gustó la vuelta de tuerca que le diste haciendo que el ladrón intente devolver lo robado. Muy original.
Te comento algunas cuestiones menores.
“…sentado en una reposera junto (a) la mesa.” Te salteaste la “a”.
“Era como él cuando [robó](había robado) el objeto.”
“—Cuando robé eso, pensé que me volvería rico y famoso. No sabía ni sé qué es”. Se me escapa cómo puede pensar que se hará rico y famoso si no sabe qué es lo que robó.
Lograste un texto muy bueno. Me gustó mucho.
Te felicito.
Codrum
25/06/2026 a las 19:21
Hola:
Comparto lo que dicen los comentarios que me preceden. Pero te voy a poner un pero. En ningún momento se dice que intente dejar el objeto o que sepa lo que es hasta esta frase —No me lo pienso llevar otra vez. Es suyo.
A lo mejor se me ha escapado y no lo he visto. Eso me sacó mucho del relato. Me faltaba un gesto de sacar algo del bolsillo y tratar de dejarlo en la mesa antes de que el anciano le diga nada.
La frase de “demasiado muerto para estar vivo” es muy muy buena.
Los diálogos son amenos y creíbles y creo que la premisa de mostrar y no contar, la cumples con calidad.
Salvo ese detalle, el texto me parece genial.
Sabes que justo cuando iba a dar ” publicar comentario” leí esta frase:caminó en puntillas y dejó el objeto que llevaba en la bolsa sobre el dintel de la chimenea.
Soy tonto jajajaja.
Pues nada, ólvida todo lo que escribí antes y quédate conque el relato me ha gustado mucho.
Codrum
25/06/2026 a las 19:25
Por cierto, el giro de que el ladrón devuelva un objeto es muy bueno.
He leído otro relato en este taller, que era muy parecido: un ladrón, una persona mayor y unos diálogos buenos y creíbles.
Lo demás es diferente, pero me hizo gracia la similitud en la estructura.
El texto era el de: “El valor es subjetivo” – por Viva_la_escritura.
Fer
26/06/2026 a las 09:00
Hola, he leído tu relato y está muy interesante, tiene intriga. Primero por tratar de averiguar a que objeto se están refiriendo y segundo porque tras leerlo por segunda vez entendí que Rafa pasa a la casa no a robar, sino a devolver lo que supuestamente había robado.
En la primera lectura no lo entendí bien.
Rafa ya tiene la “maldición” encima y ahora debe procurar que se lo roben a él.
Creo que el relato fluye bastante bien y te mantiene interesado hasta el final