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DISTOPIA VIRAL DOS - por SABAS EFRAIN BOU
Thomas estaba totalmente desconcertado por los extraños acontecimientos que estaba viviendo las últimas horas de su maldita vida. No podía entender como había sido víctima de intento de asesinato en dos ocasiones, por unos individuos desconocidos y con extraños comportamientos, sin contar como demonios había aterrizado en ese poblado a varios siglos de distancia de su casa en Madrid. Por primera vez en mucho tiempo, se sentía totalmente obnubilado sin saber que hacer. Se levantó del suelo observando al último presunto asesino que se abalanzó sobre él, que yacía desangrado en el suelo. Se sacudió el polvo de su pantalón, cogió la pala que hurtó de la casa donde aterrizó y comenzó a cavar una doble tumba, para enterrar a los dos extraños individuos. Nunca dejó de volverse, de vez en cuando, sobre su espalda para cerciorarse de que no vendría otro insólito sujeto con mal intencionados propósitos. Cuando terminó de profundizar en la tierra, arrastró a ambos cadáveres depositándolos en el hoyo, no si antes robarles todo lo que tenían en sus bolsillos y talegos, sin reparar en su contenido, con la intención de averiguar algo de su situación. Una hora de su preciado tiempo duró en rellenar el hueco, dejándose caer exhausto sobre el terreno. Descansó durante unos minutos aprovechando la suave brisa de una noche estrellada, iluminada por la blanca luz de la luna llena. Esa agradable sensación despejó su mente, recuperó las fuerzas de su cuerpo y alegró su alma. Recogió en un saco todo lo que había cogido de los cadáveres, introdujo la pala y se lo echó al hombro camino de la casa, que a partir de ahora, iba a ser su hogar.
A la mañana siguiente, después de un buen descanso, con la mente más despejada, comenzó a deshojar la margarita de su incierta situación. Sacó del saco todo lo robado, lo extendió sobre la mesa y comenzó a estudiar detenidamente, pieza a pieza, todo lo que allí había. Observó con sorpresa varios denarios o peniques de plata, que eran unas monedas introducidas por Carlomagno a finales del siglo VIII y que circularon durante mucho tiempo por Europa, una moneda de oro y varias de vellón, que estaban hechas de una aleación de plata y cobre, donde predominaba este último, que se utilizaban en la Edad Media. De esta manera supo en la época que estaba viviendo. Alejando la vista hacia el infinito, su mente empezó a recordar los momentos que sufrió en su casa de Madrid cuando el meteorito que se acercaba a toda velocidad a la Tierra chocó bruscamente contra ella provocando un cambio de 360º en los giros de rotación y traslación del Planeta.
– Esto es lo que ha provocado el retraso en el tiempo- pensó. Recuperó su vista hacia la mesa y siguió indagando en otros elementos allí expuestos. Desplegó algunos papeles que contenían unas notas en español antiguo o castellano medieval, que en muchos aspectos no se entendía con claridad, pero sí con la imaginación. Se detuvo en uno de ellos que curiosamente estaba escrito en español del siglo veintiuno, lo que le llamó poderosamente la atención, porque sin duda, eso significaba que había más gente como él en ese poblado medieval. Comenzó a leer detenidamente la nota en donde se reflejaban una serie de síntomas, que describían una extraña enfermedad, comenzando por unas fiebres intensas, malestar general, síntomas típicos de una gripe pero que después, según reflejaba la nota, evolucionaba hacia unos síntomas neuro-psiquiátricos, que se caracterizaban sobre todo en cambios de humor, que terminaban desencadenando en brotes violentos con actitudes psicópaticas induciendo a deseos asesinos. Esto explicaba las acciones de las dos personas que intentaron matarle el día anterior. De nuevo, con la mirada perdida, se quedó pensativo intentando analizar la situación.
– ¡ qué demonios de enfermedad se trataba todo aquello!.
Volviendo de nuevo a la realidad comenzó a tomar decisiones para hacer frente a la realidad a la que se enfrentaba, y puso en marcha sus conocimientos de la Edad Media que había estudiado en la asignatura de historia militar. Esta etapa está comprendida entre los siglos V al XV, y por las características de la sociedad y la ciudad en donde se encontraba, estaba en plena Edad Media entre el siglo XI al XIII, periodo en donde predominaban las peregrinaciones y las cruzadas, por lo que concluyó que debería hacerse con una buena espada.
Decidido, salió de casa y fue en busca de la herrería del pueblo.
Comentarios (2):
Sabas Efraín Bou
19/06/2026 a las 12:17
Tengo que advertir que para entender este texto, hay que leer el anterior de la MUE 78, pues es la xontinuación del mismo. Com ya anuncié anteriormente, pretendo seguir con el relato de MIE en MUE durante los próximos meses. Es un reto que me he propuesto a mí mismo y tengo que decir que no parece tan fácil. Espero que os guste.
Aram
19/06/2026 a las 18:19
Hola Sebas,
Leí tu relato previo. Creo que puedes mejorarlo si quitas toda la parte antes de “Thomas Brady desconocía el fenómeno, y allí se encontraba, calentando sus manos,…”. Ahora vamos con este.
Lo que más me gustó: La forma de relatar es muy buena, creo que definitivamente puedes sacar más partido de relatos en solitario.
Lo que menos me gustó: La idea de hacer un gran relato de pequeñas partes. Es como querer hacer capítulos de una novela? Lo difícil en este caso es darles sentido por si mismos y terminar con relatos redondos por si solos. Muy complicada tarea en la que te metiste. Pero espero te vaya muy bien.
Lo que podrías mejorar: Creo que debes empezar directo en la acción. Por ejemplo: “Cuando terminó de profundizar en la tierra, arrastró a ambos cadáveres depositándolos en el hoyo”. También podrías mejorar el final, entiendo que es una historia más amplia, pero puedes ir dando y cerrando pistas en cada relato para que se sienta más redondo.
En general muy bien, me gusta como escribes y espero poder seguir leyendo tu gran historia. Por favor pasa a leerme soy el 53.