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Secretos ocultos en bóveda de cemento - por Galia+18

Web: https://poesiadesdeelsentimiento.blogspot.com/

Todos guardaban algún secreto…
Cuando fui a hacer la nota en ese viejo caserón de principios de siglo XX, algunos descendientes ya estaban ubicados alrededor de la mesa con su té humeante servido en taza de antigua porcelana inglesa. Otros se paseaban con impaciencia, se notaban molestos.
Nos habían convocado a la prensa para expresar su descontento frente a la medida del municipio y anunciar que habían iniciado medidas legales.
Todos los presentes eran herederos de un valioso panteón en el cementerio de la Recoleta, el más importante de la Ciudad de Buenos Aires y de la Argentina.
Allí descansan los restos de importantes próceres que hicieron al país grande, como así también de numerosas familias de renombre.
Los Esnaola, con quienes estaba reunida, eran poseedores de un importante panteón con más de treinta antepasados allí sepultados.
La novedad que debíamos informar era que, frente a la decisión del gobierno de la ciudad de expropiar el predio para convertirlo en una cafetería y negocio de comercialización de recuerdos, libros y productos relacionados con el lugar, ellos habían apelado y estaban decididos de ir hasta las últimas consecuencias para conservarlo, ya que había sido adquirido por los ascendientes a finales del siglo XIX.
Lo que no comentaron y yo pude averiguar por fuentes bien informadas, es que la medida surgió como corolario de una deuda varias veces millonaria que arrastra la familia desde hace veinte años atrás.
Eran tantos los descendientes que nunca pudieron ponerse de acuerdo quiénes debían pagar las tazas municipales y así se acumuló la misma.
Yo quería ir más lejos en la investigación para diferenciarme de mis colegas y les propuse visitar el lugar de litigio, quería conocerlo in situ.
Así, organizamos un encuentro para el sábado siguiente.
Concurrí no sin cierto resquemor, pero nunca me podría haber imaginado lo que encontré. Los mismos familiares quedaron boquiabiertos.
Desde el inicio, el edificio del panteón mostraba grietas y humedades en sus paredes, señal de años de abandono y falta de mantenimiento.
Placas de bronce colgaban de los nichos y algunos tenían los mármoles rajados, otros dejaban ver los ataúdes detrás.
Pero lo más terrorífico vino después: en el subsuelo de la bóveda había cajones abiertos, algunos parados y apoyados contra la pared y huesos y esqueletos esparcidos por todo el lugar. Como si hubiera habido una pelea de finados o peor aún, una venganza de los vivos sobre los muertos. Así empezaron a surgir discusiones entre mis acompañantes quienes se reclamaban por antiguos litigios familiares.
Uno de ellos se animó a mencionar los vínculos de un tatarabuelo con la mafia napolitana, otro las persecuciones que sufrió el suyo por formar parte del gobierno de turno, uno puso la lupa sobre hijos naturales que fueron desheredados, aunque eran reconocidos por su padre y hasta se sugirieron relaciones incestuosas.
Eran tantos los secretos y tanta la sed de venganza de algunos que sería muy difícil encontrar culpables.
Ya había visto demasiado, escuchado mucho más, el ambiente tenebroso me asfixiaba por lo que decidí partir y dejar para otra oportunidad conocer más detalles, y desentrañar los misterios de una encumbrada familia en litigio con la Municipalidad.

Ccomentarios (1):

Candela Kross

20/09/2026 a las 10:16

Hola Galia. Encantada.

Remarcando mi total desconocimiento a la hora de comentar relatos (es la primera vez que lo hago), espero estar a la altura:

Considero que el punto de vista periodístico es apropiado para descubrir gradualmente los secretos de la familia, y el contraste entre la porcelana inglesa del caserón y el abandono del panteón retrata bien una estirpe aferrada al prestigio, pero incapaz de conservar su legado. La visita a la bóveda introduce además un cambio de atmósfera que considero muy eficaz.

La primera mitad del texto, sin embargo, concentra demasiada información administrativa y genealógica, lo que retrasa la entrada “en la materia”, en el verdadero conflicto. Podría resumirse la expropiación, la deuda y el desacuerdo entre herederos para llegar antes al cementerio, donde el relato cobra mayor fuerza.

El hallazgo de ataúdes abiertos y restos esparcidos crea una expectativa potente, pero las revelaciones posteriores —mafia, persecuciones, hijos naturales e incesto— aparecen enumeradas con demasiada rapidez. Creo que elegir uno de esos secretos y relacionarlo mediante una pista concreta con la profanación daría mayor cohesión al misterio y permitiría que el conflicto familiar surgiera de forma menos expositiva.

El desenlace pierde algo de fuerza cuando la periodista decide marcharse y aplazar la investigación. Después de una revelación tan inquietante, sería más efectivo cerrar con un indicio, una amenaza o un descubrimiento que la implicase personalmente. Así conservaría el final abierto, pero dejaría una impresión más intensa.

Aparte, intentaría pulir algunos detalles en la redacción, como la repetición de palabras de forma muy seguida (nota – notaban, medida del municipio – medidas legales…), la utilización de diferentes tiempos verbales en la misma frase (“…la medida surgió como corolario de una deuda varias veces millonaria que arrastra la familia desde hace veinte años atrás.”) y corregir “tazas municipales” por “tasas municipales”.

Mi humilde conclusión: En conjunto, el relato parte de una ambientación atractiva y contiene imágenes con mucha fuerza, sobre todo en el interior del panteón. Con una narración más concentrada y un desenlace que aprovechase mejor el misterio planteado, creo que podría convertirse en una historia inquietante y muy efectiva.

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