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La indiferencia del tritón - por MORGAN H. FREEMANR.
El autor/a de este texto es menor de edad
Todos guardaban algún secreto, fue el comentario de Mona cuando terminó de leer Cumbres borrascosas, y ella no era una excepción.
Cada mañana Don miraba el buzón, pero nunca había carta de ella.
No habrá tenido tiempo, se decía, pensando en lo mucho que a él le sobraba.
Y volvía a la casa por el camino embaldosado que atraviesa el jardín, haciendo esa pequeña y graciosa curva que rodea la fuente, en la que un tritón de piedra escupía incansable un cantarín chorrito de agua al cielo. En el parterre, las rosas solo eran capullos cuando ella se marchó.
Don se reprochaba a menudo haber porfiado poco por evitar ese viaje, pero Mona estaba decidida a irse, y cuando tomaba una decisión era irrevocable. Prometió escribirle lo antes posible, en cuanto encontrara un sitio donde instalerse para mandarle la dirección.
Por las noches, entre el insomnio y la melancolía, engañaba la espera limpiando un polvo inexistente o trajinando con sus pequeños amuletos; la fotografía enmarcada en plata, en la que Mona con un sombrero de paja sonríe en la playa, el llavero de la torre Eiffel recuerdo de un viaje a París, o el libro de poemas de Emily Dickinson que estaba leyendo cuando se fue y todavía permanecía en su mesilla.
Ella le explicó que tenía que ir a Sídney para zanjar un problema con su hermana y su cuñado. Un asunto serio y viejo, enquistado, cuya solución ya no se podía demorar.
Aquel día no pudo mirar el buzón. Por la noche había caído una copiosa nevada, y tuvo que palear la nieve del sendero hasta que el agotamiento le venció a la altura de la fuente. Al día siguiente terminará el trabajo y consumirá, decepcionado, una doble ración de esperanza, cada día más tibia y escasa.
No sabía que Mona tuviera familia en Australia. Tampoco sabía cómo se hizo esa fea cicatriz en la pierna; pero no había querido preguntárselo para no provocar, como otras veces, ese silencio largo, oscuro y refractario en el que ella se sumía a menudo como respuesta a sus preguntas.
Sentado en el salón, contemplaba el jardín a través del ventanal. El rosal que Mona plantó había florecido de nuevo y el sol arrancaba del césped destellos esmeralda. Ese día no era festivo, pero Don no acechaba al cartero, ni saldrá a mirar el buzón. Rodeado de cajas, lamentando no haberse podido embalar en una de ellas como un libro o un jarrón, esperaba paciente el camión de la mudanza, mientras miraba absorto, libre de pensamientos y de esperanza, el pequeño tritón de piedra escupiendo impertérrito al cielo.
Cuando cargaron el camión, antes de salir, apagó las luces y contó hasta diez.
Comentarios (2):
Ángela Cruz
19/09/2026 a las 22:59
Hola, Morgan, encantada de leerte. Paso a comentarte algunos aspectos de tu relato. Por favor, ten en cuenta que sólo soy una escritora esporádica no profesional, así que, aunque con buena intención, no necesariamente son acertados.
Siguiendo el ejemplo de Iria, comienzo con la forma. Creo que la distribución de la información en los párrafos que ofreces no es del todo adecuada. Igual el problema se ha producido al pegar tu texto en la plataforma de Literautas, pero si no es así, el texto que podemos leer corta con puntos y aparte oraciones que pertenecen a una misma unidad de contenido. Eso obliga a leer de nuevo varias veces para retomar el tema.
En cuanto al contenido, despista que presentes el tiempo en el que transcurre la acción partido en dos momentos: el día en el que Don no pudo mirar el buzón porque nevó y el día en el que esperaba el camión de la mudanza. La escena está muy bien contextualizada con todos los detalles que incluyes sobre los hábitos de Don y de Mona; nos queda muy claro quiénes son, su problema, pero no cuándo sucede lo que relatas.
A pesar de esos detalles, te aseguro que me ha gustado tu historia; es muy tierna y consigues que tus personajes se queden en mi cabeza después de leerla. Enhorabuena por crear una descripción tan completa.
Nos leemos
Un saludo
Aluser
20/09/2026 a las 09:21
Hola, Morgan H. Freeman. Encantado de leer tu relato.
Como punto positivo, el relato me ha gustado. La desesperación o el ansia de Don por recibir noticias de Mona está muy bien llevado.
Como punto de mejora, creo que la selección de la división de los párrafos es mejorable, uniendo contextos que están unidos en el mismo momento y acción.
Para finalizar, la parte final del texto me resulta confusa, no termino de entender la situación que se plantea. Esto no es necesariamente un error en la escritura, puede ser algo totalmente subjetivo.
Buen relato, enhorabuena.